El Notario del Siglo XXI - Revista 37

En los dos últimos meses el blog “¿Hay Derecho?” (www.hayderecho.es) ha vivido pegado a la realidad más inmediata: ¿es la de Libia una guerra legal, o al menos todo lo legal que puede ser, dadas las circunstancias? (Guerra y Derecho, de la editora Elisa de la Nuez); el colaborador Juan Ignacio Signes de Mesa comentó en El asunto Lautsi y los símbolos religiosos en las escuelas públicas la reciente sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre esta materia; la amenaza de huelga del sindicato AENA permitió a Juan José González reflexionar sobre la culpabilidad y dejadez de la clase política al no haber promulgado una ley tan básica como la de huelga (La huelga en los transportes y la incuria del legislador);  el turbio asunto de los ERES y el colapso de los mecanismos administrativos de control no ha dejado indiferente a Elisa de la Nuez, que lo diseccionó en Más sobre la judicialización de la vida pública: Juez instructor vs Junta de Andalucía. Primer round; y otros dos editores han analizado sendas sentencias judiciales: si un post se titula Todo por la pasta: Sentencia del Tribunal Supremo en el caso Alfredo Sáenz, podemos suponer que Rodrigo Tena no ha sido complaciente en su análisis a base simplemente de relatar los hechos; y el encabezamiento del otro da todas las pistas acerca de la opinión de Fernando Rodríguez Prieto de un proceso judicial tan mediático como fallido: De ballena a chanquete: la sentencia del caso "Ballena Blanca". Pocos días después de la controvertida muerte de Bin Laden, había varios post sobre el tema, uno de ellos, ¿Justicia o venganza? Caso Bin Laden del colaborador Abel B. Veiga Copo.
Pero tampoco ha faltado el análisis de temas de fondo, que no dejan de estar siempre de actualidad, y uno de ellos es el de la igualdad entre hombres y mujeres; Almudena de la Peña constata que hay muy pocas mujeres en los puestos directivos de las grandes empresas, con un expresivo título: El techo de cristal está blindado.  Hay desigualdad, afirma el colaborador José Manuel Sánchez Tapia, y no hay razón para ella (comentadísimo post llamado La injustificada e injustificable desigualdad).
Pocas cosas más importantes para la salud de una sociedad que la educación, y en el siglo XXI no puede educarse con instrumentos del XIX, así lo señala Rafael Rivera (¿Una educación del pasado para el futuro?), ni tampoco es posible sin un profesorado universitario motivado y activo, superando la burocratización y la endogamia (Más de lo mismo (Sobre el Estatuto del Personal Docente e Investigador de las Universidades Públicas, Manuel Hernández Iglesias)
Hay temas recurrentes dentro del Blog, materias que son analizadas desde múltiples puntos de vista; una de ellas es el de la calidad y cantidad de nuestra legislación: el editor Ignacio Gomá afirma que el exceso de legislación no es gratis, afecta gravemente a la vida social y económica (El ordenamiento obeso: el coste de la sobrerregulación);  y si encima de legislar en exceso, se hace muy mal desde el punto de vista técnico, se pueden imaginar el resultado, o bien leer Heráclito y la convocatoria de junta general de sociedad por anuncio en su página web, del editor Fernando Gomá.  
La voracidad recaudatoria de todas las Administraciones daría no para un post sino para un blog en exclusiva, y lo hemos tratado con frecuencia: Impuestos en tiempo de crisis (III). Ingeniería fiscal recaudatoria,  de Alfonso Madridejos, y El peculiar funcionamiento "por objetivos" de determinadas oficinas de la Administración, de Alvaro Delgado, ambos colaboradores, así como el de Jorge Salto, El osado afán recaudatorio autonómico.
El Blog publica casi diariamente, por lo que también hay espacio para mucho más: reflexiones jurídicas puras, como las de La reforma concursal, del colaborador Juan Sánchez-Calero,  o análisis político económicos, Gastar mucho o gastar bien ¿Es el gasto el único indicador de evaluación de las políticas públicas en España?, de Juan Luis Redondo; y a propósito de gastar bien, Ramón Marcos Alló, colaborador, nos informa de cuánto nos cuestan los políticos, en Beneficios de los altos cargos: ¿un privilegio?.