El Notario del Siglo XXI - Revista 38

Un Consejo en descomposición

LA SITUACIÓN NO OFRECE MÁS SALIDA DIGNA QUE LA DIMISIÓN DE LOS MANDATARIOS

De todos es sabido que a mediados de junio los decanos del País Vasco y de la Comunidad Valenciana decidieron unilateralmente dimitir de sus cargos en la Comisión Permanente, en el Consejo de Ancert y en otras Comisiones en que estaban integrados. No han trascendido las razones de este abandono, pero sí consta que cogió por sorpresa al Presidente y a los demás miembros del Consejo que nada sospechaban al respecto. Según Expansión, al que alguien había filtrado las cartas antes de ser conocidas por los demás miembros del Consejo, el decano vasco alegó anomalías preocupantes en el funcionamiento corporativo que le hacían sentirse alejado de las decisiones y el de Valencia se quejaba de no ser acreedor a la confianza de quien ostenta la dirección ejecutiva.
Como comentaba Hoja de ruta, este abandono es prueba evidente de que solo la precipitación y la técnica del golpe de mano cogiendo a todos por sorpresa y aprovechando la inercia, --circunstancias que acompañaron tanto a la salida precipitada de Ojeda como a la convocatoria inmediata para nueva elección de Guerrero--,  permitieron a éste encaramarse a la presidencia, y tal vez si hubiera dado tiempo a la reflexión -"ni siquiera permitió diez minutos a un grupo de decanos que lo solicitaron"-- otro gallo hubiera cantado.
Fuera quedan ya, volviéndose contra quien las ha propalado en sus múltiples y vacuas declaraciones a los medios, esa proclamación entusiasta de la gran mayoría de los decanos que le consagraron entusiásticamente presidente con una legitimidad a toda prueba, pues la verdadera legitimidad, la directa de los notarios que es la que el colectivo reclama, para Guerrero y los de su cuerda  es algo sobre lo que hay que lanzar una reflexión, dicen, pausada y serena, una reflexión se sobreentiende tan larga y profunda como sea necesario para paralizarla para siempre.
Ya ni una ni otra le sostienen. La falta de razones concretas que justificaran esas dimisiones pone al descubierto una falta de sintonía general de los dimitidos con el Presidente que dejan a Guerrero al aire y sin apoyo ni de una mayoría significada de Colegios ni de notarios. Y si realmente sintiera esa responsabilidad de que dice hizo gala cuando convocó precipitadamente el Consejo a fin de que no hubiera ni un día de vacío de poder, abriría de inmediato un proceso constituyente, con democracia real, para que de él surgiera un presidente con la fuerza y seguridad que solo imprimen el apoyo mayoritario de las bases.
Esa marcha suicida hacia delante que en la ultima sesión del Consejo obligó a los decanos de ocho colegios representativos de dos tercios de los notarios a propósito de las vergonzosas compensaciones institucionales (de lo que se da noticia en la columna de al lado), en el futuro dará sin lugar a duda a nuevas censuras que, aunque salvara formalmente por la mínima, sólo acarrearán más ruina y descrédito a la institución.
No son momentos para que el Notariado quede en manos de contubernios y componendas de camarillas, ni puede ser interlocutor político válido quién sólo está respaldado por Colegios que representan poco más del 30% de los notarios. Quien ha justificado su posición en el apoyo mayoritario de decanos y notarios, está ahora obligado a revisar su legitimidad...
Como decía observateur en Hoja de Ruta hace unos días, el Notariado necesita verdaderos líderes con capacidad de interlocución política, con habilidad, con energía, con dosis adecuadas de prudencia y de valentía, con prestigio y con el respaldo y legitimación que sólo es posible cuando se llega al poder y se permanece en él por la fuerza del apoyo mayoritario, no por cooptación, pactos sucesorios, contubernios de santomauro o golpes de mano para pillar distraído al personal.
Guerrero no esta apoyado ni por los notarios de a pie cuyo voto personal y directo rechaza y teme, ni por el Consejo de Decanos pues no puede decirse tal cuando tiene en contra a los que representan el 63 %, casi dos tercios de los notarios.
Guerrero, hay que ser valiente y responsable: es la hora de prestar un servicio más al Notariado: la dimisión.