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Por: GONZALO GONZÁLEZ
Sociólogo

 


En España se aprobaron a lo largo del siglo XIX seis constituciones (la fundamental de Cádiz en 1812, la progresista de 1837, la moderada de 1845, la nonata y también progresista de 1856, la revolucionaria de 1869 y la restauro-canovista de 1876) además de dos estatutos con vocación constitucional (el otorgado en 1808 por José Bonaparte en Bayona y el Real de 1834, liberal y moderado). Con razón es percibido el 1800 como un siglo inestable e incierto en el que cada quien, cuando alcanzaba el poder, imprimía su sello personal en forma de carta magna (o de pronunciamiento: Riego, Prim, Serrano y Martínez Campos). Pues bien, en el último siglo se han establecido en España nueve sistemas de enseñanza: dos en la II República (el progresista de Azaña en 1931-33 al que siguió el conservador de Gil Robles en 1934-36), uno en el franquismo (desarrollado en tres fases: Ley sobre Educación Primaria de 1945, Ley de Ordenación de la Enseñanza Media de 1953 y Ley General de Educación de 1970) y seis desde la Constitución de 1978 (la centrista LOECE 1980, las socialistas LODE 1985, LOGSE 1990 y LOE 2006 y las populares -aunque no entrara en vigor- LOCE 2002 y la cuasi derogada LOMCE 2013)1. Quizá sea posible afirmar que si el XIX fue el siglo del constitucionalismo en España el XX (y lo que llevamos de XXI) lo sea del educacionalismo.
Así, y dado que el procedimiento de reforma constitucional se blindó en 1978 precisamente para evitar las idas y venidas del siglo XIX y ahogada en 1981 la amenaza de los continuos pronunciamientos militares tras el 23-F con el decidido y decisivo apoyo de la Corona a la democracia, los partidos mayoritarios (socialista y popular) han proyectado su idea de cambio social en la enseñanza (y en la fiscalidad, harina ya de otro costal). Esto explica que en los últimos cuarenta años se hayan implantado más modelos educativos (6) que en los cien anteriores (4)2.
En consecuencia, en el último siglo y medio el sistema de enseñanza español se ha ordenado y desordenado hasta diez veces, tantas como planes de educación se han desarrollado, uno cada quince años, es decir, uno cada generación (Ortega y Gasset). Y parafraseando aquel spot publicitario, “y los españoles ¿qué opinan de todo esto?”. Veamos.
Para la inmensa mayoría (el 86,5%) la educación no representa hoy ningún problema pues solo lo es para el 13,5%3 mientras que en noviembre4 lo era para el 14,4% (el valor más alto de la serie, que comienza en 1985). Otra fuente de datos que corrobora la falta de interés de los españoles por la educación es la evolución del gasto medio por hogar en enseñanza5: en el año 2015 fue de 275 euros (el 1,4% del gasto total anual por hogar) y 11 euros más que en 2014 (el 3%) cuando el gasto medio por hogar en bebidas alcohólicas y tabaco fue en ese mismo año de 523 euros (un 28% mayor) y en hoteles, cafés y restaurantes de 2.548 euros (el 9,3% del presupuesto total familiar) creciendo respecto del año anterior 213 euros (el 9,1%).
Por consiguiente, y en general, los españoles nunca han considerado que la educación sea uno de los principales problemas en nuestro país. Sin embargo, según sean el origen sociodemográfico (sexo, edad, estudios y tamaño del municipio de residencia), las afinidades políticas (ideología y recuerdo de voto) y la clase social (situación y estatus socioeconómico) la opinión acerca de la educación en España varía de unos ciudadanos a otros.
Según el sexo, la educación preocupa en mayor medida a las mujeres que a los hombres (16,2% frente a 10,7%). Según la edad la consideración de la educación como problema es inversamente proporcional al momento de vida: conforme se cumplen años la educación preocupa menos también. El rango de edad más preocupado por la educación es el más joven (de 18 a 24 años), y asciende al 34,2% cuando se pregunta si la educación le afecta como problema personalmente.

La educación como problema según la edad

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Según el nivel de estudios cuanto mayor es el grado alcanzado mayor es también la preocupación por la educación, es decir, la relación entre nivel de estudios y preocupación por la educación es casi (excepto en la segunda etapa de secundaria) directamente proporcional: entre los españoles que piensan que la educación es un problema el 4,5% posee estudios primarios mientras que el 19,9% tiene estudios superiores, casi cuatro veces más.

La educación como problema según el nivel de estudios (En porcentaje)
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Por otro lado, la variable tamaño del municipio apenas influye en la opinión que los españoles acerca de la educación como algo problemático, prácticamente no se aprecian diferencias por lugar de residencia; el único valor significativamente más alto que la media (13,5%) surge en las grandes ciudades (17,2%).

La educación como problema según el lugar de residencia (CIS. Diciembre de 2016)

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Según la situación laboral -y sin contar a los estudiantes- la educación preocupa sobre todo a los profesionales y técnicos por cuenta ajena y a los cuadros medios (el 21,4% de los mismos cree que la educación es un problema) y a los trabajadores no cualificados (el 17,6%).

La educación como problema según la situación laboral

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Respecto de la clase social (estatus socioeconómica), quienes en mayor número consideran la educación como un problema son aquellos ciudadanos que se ubican en la clase alta y media/alta (profesionales y técnicos, directivos y cuadros medios), seguido de las nuevas clases media (asalariados no manuales); por debajo de la media se encuentran los obreros manuales (cualificados o no) y las viejas clases medias.

La educación como problema según la clase social

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Por último, según ideología la preocupación por la educación es prácticamente la misma tanto en la izquierda (el valor más alto es el 18,6%) como en el centro (el valor más alto es el 19,4%) y en la derecha (el valor más alto es el 23,5%).

La educación como problema según la ideología

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Ahora bien, según el recuerdo de voto (emitido en las elecciones generales de diciembre de 2016) se advierten diferencias en la opinión pública acerca de la educación: los españoles que se inclinaron por apoyar a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) son quienes en mayor medida se preocupan por la educación (el 29,5%), seguidos de los votantes de Podemos (en cualquiera de sus marcas territoriales). Entre los grandes partidos (PP y PSOE) no hay diferencias (12,3% y 12,0% respectivamente) y respecto de Ciudadanos, se sitúa prácticamente en la media (14,3% siendo el total nacional el 13,5%).

La educación como problema según el recuerdo de voto

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En conclusión, ¿cuál es el perfil aproximado de quien considera que la educación es un problema en España? Quien considera que “la educación” es el principal problema en España tiende a ser mujer y joven -con una edad comprendida entre los 18 y 24 años- especialmente urbana -residente en Madrid o en Barcelona- y con estudios superiores, trabajando por cuenta ajena, en empleos técnicos o en cuadros medios, y votante de ERC o En Comú Podem (en el caso de vivir en Barcelona) o de Podemos si reside en Madrid, generalmente de clase social media/alta.

1 Ley Orgánica por la que se regula el Estatuto de Centros Escolares (LOECE en 1980), Reguladora del Derecho a la Educación (LODE en 1985), de Ordenación General del Sistema Educativo de España (LOGSE en 1990), de Calidad de la Educación (LOCE en 2002), de Educación (LOE en 2006) y para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE en 2013).
2 A los modelos de Azaña, Gil Robles y el franquismo hay que añadir el de Claudio Moyano, el más estable, que reguló la educación desde 1857 hasta 1931.
3 CIS: Estudio 3162 Barómetro de diciembre de 2016, de donde se han obtenido los datos para elaborar para los perfiles sociodemográficos descritos y su relación con la educación como problema en España.
4 CIS: Estudio 3159 Barómetro de noviembre de 2016.
5 Encuesta de Presupuestos familiares 2015 (INE).

Palabras clave: Educación, Sociología, Sociodemografía.
Keywords: Education, Sociology, Socio-demography.

Resumen

En España se aprobaron a lo largo del siglo XIX seis constituciones además de dos estatutos con vocación constitucional. Con razón es percibido el 1800 como un siglo inestable e incierto en el que cada quien, cuando alcanzaba el poder, imprimía su sello personal en forma de carta magna (o de pronunciamiento). Pues bien, en el último siglo se han establecido en España nueve sistemas de enseñanza: quizá sea posible afirmar que si el XIX fue el siglo del constitucionalismo en España el XX (y lo que llevamos de XXI) lo sea del educacionalismo. Y aunque sea contraintuituvo, los españoles en general, nunca han considerado que la educación sea uno de los principales problemas en nuestro país. Sin embargo, según sean el origen sociodemográfico (sexo, edad, estudios y tamaño del municipio de residencia), las afinidades políticas (ideología y recuerdo de voto) y la clase social (situación y estatus socioeconómico) la opinión acerca de la educación en España varía de unos ciudadanos a otros.

Abstract

In Spain were passed throughout the century XIX six constitutions as well as two statutes with constitutional vocation. With some reason is perceived the 1800 as a century unstable and uncertain in which each who, when reached the power, printed his own seal in form of constitution (or of statement). As well, in the last century have been established in Spain nine education systems: it may be possible to say that if the 19th was the century of constitutionalism in Spain the 20th (and what they carry 21st) is of educationalism. And although anti-intuituve, the spanish people in general never viewed that education is one of the main problems in our country. However, according to are the origin socio-demographic (sex, age, studies and size of the municipality of residence), the affinities political (ideology and remember of vote) and the class social (situation and status socio-economic) the opinion about the education in Spain varies of ones citizens to others.