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REVISTA81 PRINCIPAL

ENSXXI Nº 81
SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2018

En una sociedad tecnológica en expansión, el manejo avanzado de los datos constituye un presupuesto básico de progreso económico y social, pero paradójicamente también una peligrosa amenaza a nuestra libertad e intimidad personal. Que no resulta nada sencillo facilitar lo primero sin poner en peligro lo segundo, lo demuestran tanto las recientes iniciativas legislativas sobre la materia como las últimas decisiones de nuestros tribunales, incluido el Tribunal Constitucional, a la hora de decidir problemas de deslinde con otros derechos fundamentales.

A su estudio dedicamos el primer bloque de este número y la reseña de la conferencia pronunciada por nuestro compañero Álvarez-Sala en la Academia Matritense del Notariado. Pero, en cualquier caso, el problema ya no es solo el clásico de delimitación y coordinación con otros derechos dignos de protección, especialmente con los de información y libertad de expresión, ya de por sí suficientemente problemático, sino el todavía más complejo derivado de una sociedad tecnológica apoyada en la información sobre nuestros datos de la que nosotros somos, queramos o no, coautores, cómplices y encubridores.
Basta recordar el reciente escándalo Facebook-Cambridge Analytica, para comprender que los riesgos que nos atemorizan van indisolublemente unidos al modelo de negocio hoy imperante y casi imposible de erradicar: cesión de datos a cambio de la gratuidad del servicio. En el fondo, somos nosotros mismos los que queremos comernos el pastel y a la vez conservarlo, y eso es simplemente imposible. Como afirman algunos críticos del sistema (Michéa o Hunyadi) vivimos la paradoja de una sociedad en la que las libertades individuales no cesan aparentemente de extenderse y, simultáneamente, en la que la autonomía real de cada uno se ve cada vez más amenazada, quizás porque la proclamada universalidad de los derechos humanos (desconectados de sus correspondientes responsabilidades) viene aparejada a la globalización efectiva de sistemas inhumanos, o al menos algorítmicos.

"Vivimos la paradoja de una sociedad en la que las libertades individuales no cesan aparentemente de extenderse y, simultáneamente, en la que la autonomía real de cada uno se ve cada vez más amenazada"

Resulta imprescindible, por eso mismo, regular con la mayor claridad posible los procedimientos que permitan un conocimiento de las implicaciones en juego con el fin de facilitar un consentimiento informado y un mercado más transparente. A ello debe añadirse un régimen de sanciones verdaderamente disuasorio que obligue a adoptar las medidas preventivas necesarias, con el fin de evitar que cualquier fallo sistémico no genere más responsabilidad que la de pedir disculpas públicas. No obstante, una vez conseguido ese objetivo, sería contradictorio permitir únicamente la utilización de datos personales para fines de estricto interés particular de los sujetos implicados, y no para aquellas ámbitos cuya finalidad fundamental es la preservación de los intereses colectivos, desde la información y la transparencia, hasta la calificación de la solvencia crediticia. La mejor manera de combatir las amenazas derivadas de esa íntima contradicción entre la expansión de los derechos y la de los sistemas, es incentivar los mecanismos colectivos de exigencia de responsabilidades, entre los que destaca, sin duda, un buen uso de la información.