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revista12

ENSXXI Nº 12
MARZO - ABRIL 2007

DOSSIER: UN MUNDO DE OPORTUNIDADES... (Y II)

Tanto el Defensor del Pueblo como el Senado han expresado inquietud por este fenómeno de la proliferación de empresas refinanciadoras y de agrupación de deudas, la mayoría de ellas de capital social mínimo e instaladas en pequeñas oficinas en tiendas y pisos de barrios populosos. Ambas instituciones han instado al Gobierno a que regule y controle esta actividad, para seguridad no sólo de los ciudadanos que acuden a refinanciar o agrupar sus deudas, sino también de los que son atraídos a invertir su dinero en la cobertura de deudas ajenas, a través de estos intermediarios. Se trata de prevenir a tiempo el riesgo de que se produzca un desmoronamiento de la pirámide financiera como el padecido recientemente por los inversores filatélicos.
El riesgo es mayor si se tiene en cuenta que, aún en estos tiempo de bonanza económica, progresivamente atenuada por cierto, España gasta –consume e invierte más de lo que produce– y la inflación diferencial acumulada erosiona la competitividad externa de nuestros bienes y servicios. Por si fuera poco, las familias españolas tienen una deuda cercana al 120 por ciento de su renta disponible, deuda además que se materializó a tipos de interés variable en mínimos históricos.
La secuencia del boom crediticio español ha sido de manual. Una inflación de activos, espectacular en el caso de la vivienda, reducción del ahorro e insostenible incremento de la deuda familiar, y mala asignación de inversiones. En este marco, el alza de las tasas de interés provocará un ajuste simultáneo en los dos principales mercados de activos –el bursátil y el inmobiliario– que se extenderá a la economía real. Las familias tendrán que gastar menos y las empresas, enfrentadas al encarecimiento del capital y la disminución de la tasa de beneficios, invertirán menos e incluso desharán inversiones que se vuelven inviables a mayores tasas de interés.
Para agudizar el problema del endeudamiento, nos perjudicará la ya visible reactivación económica de Alemania, ya que entre un tercio y la mitad de la demanda de crédito española ha sido cubierta por ahorro alemán. Cuando la demanda interna estaba parada en Alemania, los bancos españoles han captado recursos en el interbancario alemán para financiar el consumo y la inversión domésticas. Ahora, las familias y empresas germanas empiezan a apelar con mayor intensidad a su mercado crediticio, lo que significa menos dinero disponible para el mercado crediticio español y más caro, lo que se agrava con el aumento del riesgo.
La mayor o menor suavidad con que se produzca la adaptación de las familias y empresas españolas al nuevo escenario va a depender esencialmente de la evolución del precio del petróleo y del ritmo de subida de tipos de interés por el Banco Central Europeo. En todo caso, podemos hablar inexorablemente de un horizonte de desaceleración de la economía española. Las tensiones que se van a producir en las economías familiares y de manera especial en las hipotecas, cuyos índices de impagados han empezado a crecer y es muy posible que se hagan significativos, obligan a prestar atención urgente, en forma de regulaciones y control, a la actividad de estas empresas de refinanciación y agrupamiento de deudas –cuya otra cara es, inevitablemente, la captación de inversores para este peculiar mercado– aunque sólo fuera por aquello de que más vale prevenir que lamentar.