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ENSXXI Nº 15
SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2007

JUAN VALLET DE GOYTISOLO
Notario y fue Presidente de la UINL

Mi primer contacto con ella, esta vez como mero observador, fue en su II Congreso Internacional, celebrado en Madrid, en 1951, cuando yo aún no llevaba dos años en esta Capital. Tuve que asentarme aquí como Notario, hasta que en el Congreso de Bruselas del año 1963, asistí y actué como ponente en un tema de testamentos en derecho internacional privado, enfrentándome con el Profesor belga Rigaud, designado por el Notariado de aquel país para que guiara a los Notarios por aquellos andurriales, que a los españoles no nos eran extraños. De allí salí elegido Vicepresidente.
La U.I.N.L. pretendía agrupar todos los Notariados de tipo latino, es decir que a la función de dar fe unían con carácter principal las de asesorar y dar forma jurídica negocial a la voluntad empírica de los intervinientes.
Desde entonces, no fallé a ningún Consejo Permanente ni Congreso de la U.I.N.L., guiado primero por Rafael Núñez Lagos y Ramón Faus Esteve, que tan brillantes actuaciones tuvo en la clausura del Congreso de Bruselas y en la apertura del de México, donde al Presidente de aquella república, Díaz Ordax, le arrancó la expresión, como <>, palabras subrayadas que no creo haya pronunciado, antes ni después, ningún Presidente de México.

"La U.I.N.L. pretendía agrupar todos los Notariados de tipo latino, es decir que a la función de dar fe unían con carácter principal las de la asesorar y dar forma jurídica negocial a la voluntad empírica de los intervinientes"

En el Congreso de Guatemala en 1978 fui elegido Presidente de la U.I.N.L., mandato que concluí en el siguiente Congreso de Paris de 1981, que presidí, y donde pronuncié un discurso que en su parte central se publicó en Francia con el título de L'art notarial.
Durante mi presidencia efectué dos viajes de mas de dos meses por toda Latinoamérica, incluyendo el Canadá francés y Nueva Orleáns, además de asistir a los Congresos Nacionales Italianos, en Riva de Garda y de Austria. Naturalmente, en ese tiempo, mi notaría bajó notablemente. Fui ayudado por nuestros compañeros Manuel de la Cámara, Ramón Fraguas, Ángel Martínez Sarrión y José Martín de Prada, y asistido por mis Vicepresidentes vicarios Ernesto Jaacks Ballester, Paco Villalón y Louis Chaine, que luego sería Presidente de la Unión. 
Fallecidos Rafael Núñez Lagos y el argentino Raúl Moneta -que vivió dedicado a la U.I.N.L. a cuyo servicio puso la actividad de su escribanía y la fortuna de su mujer Baba- fui elegido yo presidente de honor vitalicio. Cargo que recientemente se ha acordado que a mi muerte quedará amortizado.