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ENSXXI Nº 16
NOVIEMBRE - DICIEMBRE 2007

Madrid, Redacción.-
Michel Becker es colaborador brillante en las páginas de opinión de esta revista. Preside la importante Fundación IRENE y nos atiende en el stand de la misma en el Palacio Municipal de Congreso, en un descanso de las sesiones del 25 Congreso.

Vemos que tienen ustedes una intensa actividad en su Stand, que parece uno de los más concurridos en esta área del Congreso. ¿Qué es la Fundación IRENE?
IRENE es una fundación creada, de acuerdo con la legislación luxemburguesa, por iniciativa de un numeroso grupo de notarios de prestigio que anteriormente habían desempeñado diversas funciones en el campo notarial. Todo ello, dado que a finales de la década de los años ochenta se hacía notar que las instituciones de apoyo al notariado que existían en el marco de la UINL no eran suficientes. Hay que tener en cuenta que en los sectores científicos solamente disponíamos de relatores y los resultados no se difundían de forma exhaustiva en los diferentes sectores. Con ello los informes acababan en los archivos y en definitiva el notario local no recibía información alguna. La consecuente reacción fue una toma de conciencia de que hacía falta una institución capaz de difundir de forma eficaz los resultados obtenidos.
Nuestros queridos compañeros, alguno ya fallecido, tomaron la iniciativa. Quisiera nombrar también a Miguel Segura Zurbano quién junto con unos cuantos colegas europeos provenientes de Francia, Alemania e Italia dieron vida a la fundación. No tuvieron inconveniente en recabar fondos e invertirlos en la Fundación. Y desde entonces funciona IRENE.

¿Qué actividades fundamentales desarrolla IRENE?
En realidad, la Fundación ha pasado por muchas y diversas fases. En la actualidad hay que decir que su actividad fundamental radica en el desarrollo de cámaras regionales. Cabe la posibilidad de realizar peticiones ante estas cámaras regionales y en consecuencia se crean los grupos de trabajo adecuados que se encargan posteriormente de idear unos esquemas de acuerdo con los que se confeccionan los informes que se presentan en las sesiones. También disponemos de seminarios ya diseñados que ofertamos y de los que las cámaras posteriormente hacen uso.
En su momento, cuando se trataba de crear los vínculos necesarios con los notarios de Estados en proceso de integración en el seno de la Unión Europea, tuvimos múltiples ocasiones de trabajar in situ, realizando labor de apoyo en los notariados. Se trataba de presentar el notariado de tipo latino que existe en los Estados de la Europa continental. Esta labor se puede ya dar por acabada puesto que todos los notariados prácticamente ya han completado su trayectoria de convergencia y ahora de lo que se trata es mantener el ritmo e incluso mejorar la formación en el marco internacional.
Nos constreñimos a materias de carácter internacional y hay una demanda satisfactoria de nuestros seminarios de los que realizamos entre tres y cinco en función de las necesidades. Hay que recordar que nuestros colegas participantes soportan ellos mismos la mayor parte de los gastos ocasionados. Son ellos los que costean el viaje al país de destino, mientras que la dieta de estancia corre a cargo de la cámara notarial local.

¿Son intensas las relaciones de IRENE con el Notariado español?
Tenemos una profunda relación con el notariado español, precisamente por los motivos históricos que antes mencioné; no olvidemos que la idea fundacional de IRENE nació en España. Por eso sería para mi una gran satisfacción si pudiéramos celebrar algunos de nuestros próximos seminarios en España y tener así la ocasión de presentarles todas la amplia gama de servicios que ofrecemos. Pero deseo invitar a todos los Notariados a hacer uso de las prestaciones que ofrece IRENE.

Nos gustaría conocer su opinión acerca de la liberalización del documento público notarial en el marco de la Unión Europea.   
Yo creo que la situación hasta el momento es bastante satisfactoria puesto que numerosas disposiciones normativas de la Unión Europea ya reconocen el documento público y también la decisión del Tribunal Europeo de Justicia ha fortalecido la posición jurídica del documento público; me refiero a la sentencia dictada en el juicio de Unibank. Creo que estamos en buen camino.

"Es importante que un Estado en fase de desarrollo no tenga que ocuparse de la creación de un aparato administrativo completo en cada sector, sino delegar funciones en otras instituciones que permitirán agilizar las transacciones jurídicas de los ciudadanos y de las empresas"

Lo que todavía nos falta es la posibilidad de poder añadir un anexo de tipo internacional a los documentos públicos para que estos puedan adquirir validez jurídica con mayor celeridad en el país de destino. En este aspecto, pienso que estamos al principio de una evolución. Un requisito indispensable para el éxito es que nuestros colegas sepan mantenerse a la altura de las circunstancias y que se apropien en la mayor medida posible de conocimientos en las materias de carácter transnacional que nos afectan. Esta es precisamente la finalidad de la labor formativa que realizamos.

Nos gustaría conocer su opinión acerca de la libertad de asentamiento de los notarios dentro de la Unión Europea.
Pienso que en este sentido el Tratado de la Unión es inequívoco. Es decir que los notarios somos depositarios de la fe pública en el marco estatal y creo que no hay ningún notariado dentro de la Unión Europea que no funcione con este criterio. Por eso creo que se mantendrá la limitación dentro de las fronteras nacionales. Pienso que también la decisión del Tribunal Europeo de Justicia irá en esta dirección. No puedo imaginarme que algún colega de otro país asuma el riesgo de desempeñar una labor notarial en el marco de un ordenamiento jurídico que no sea el suyo. Es sencillamente demasiado complejo y difícil.
Incluso en el caso de que dispusiéramos de un código civil unitario de carácter europeo, nos estaríamos capacitados para que, yo mismo, pongamos por caso, fuera capaz de crear documentos públicos en España. Independientemente de que por añadidura me faltarían los conocimientos idiomáticos, tampoco dispondría de los conocimientos jurídicos.
El procedimiento en vigor en España, dónde para el desempeño de la función notarial existe un sistema de oposición, en el que se exige la demostración de los conocimientos adecuados y además hay una limitación de plazas, me parece el adecuado. Por todo ello, el asunto de la libertad de asentamiento me parece secundario. Hay que tener en cuenta además, que  trabajamos en proximidad al cliente y es precisamente el cliente quién al exigir una calidad y un rigor en nuestra labor define nuestro espacio laboral.

¿Qué opina Vd. acerca de la adopción del modelo notarial europeo por parte de los notarios de países como Rusia, China, etc.? ¿Cabe en estos países la posibilidad de una doble función del notario como funcionario público por un lado y de asesor jurídico privado del ciudadano, por otro?
Creo que no existe ninguna forma de Estado a la que no se pudiera adaptar la función del notariado. Todo lo contrario, es de gran importancia, precisamente para un Estado que se encuentra en fase de desarrollo, que este no tenga que ocuparse de la creación de un aparato administrativo completo en cada uno de los sectores. Considero que se trata precisamente de la medida adecuada: no perder tiempo en intentar crear una administración omnicomprensiva, sino delegar ciertas funciones en otras instituciones que en definitiva permitirán agilizar las transacciones jurídicas de los ciudadanos y de las empresas.
Por este motivo, no tengo duda alguna de que también en estos Estados la creación de un notariado será un éxito. Le remito a los últimos éxitos obtenidos en esta materia. Lo hemos visto por ejemplo en Yekaterimburgo, con qué gran calidad desempeñan a esas alturas su labor los notariados locales. También por el tipo de consultas que se nos plantean desde allí, tenemos indicios del alto nivel profesional existente.