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ENSXXI Nº 19
MAYO - JUNIO 2008

JOSÉ-JAVIER CUEVAS CASTAÑO
Notario de Barcelona

Si tuviera que escribir el modesto curriculum de mi vida notarial, destacaría, cómo uno de los datos más significativos, el de haber sido colaborador de VICENTE FONT BOIX…y no haber perecido en el intento. Tal laboriosidad, sólo parangonable con su inteligencia y serenidad, le proporcionó la posibilidad de cursar sus estudios de bachillerato y de licenciatura gracias a una dotación económica del Ayuntamiento de Valencia, que ganó ya por oposición siendo un chaval, que mantuvo año tras año con calificaciones de Matrícula de Honor y que le llevó a superar las oposiciones de notarías, en el Colegio Notarial de Madrid, con el número uno y ante un tribunal de lujo, del que formaban parte D. José González Palomino, D. Ángel Sanz Fernández, D. Ramón de La Rica y D. Rodrigo Uría.
Luego preparó las oposiciones restringidas con compañeros que también estaban llamados a ser grandes del notariado, cómo José Madridejos Sarasola, Antonio de la Esperanza Martínez-Radio, Antonio Vázquez Presedo, José E. Gomá Salcedo, Antonio Uribe y su entrañable amigo, además de vecino durante muchos años, Ángel Martínez Sarrión. En esta ocasión tuvo que conformarse con obtener el número dos, pasando a ser jovencísimo notario de Granada, de cuyo Colegio fue Decano (y sigue siendo Decano Honorario) además de presidir la Academia Granadina del Notariado.
Desde Granada, donde su labor corporativa dejó huella y donde su calidad humana dejó tantos amigos y discípulos, se trasladó a Barcelona y, naturalmente, continuó con su dedicación a la actividad corporativa, siendo Vicedecano, Decano, Vicepresidente del Consejo General del Notariado y de la Mutualidad Notarial, miembro de la Comisión de Asuntos Internacionales del Notariado Español, Vicepresidente del I Congreso de Dret Civil de Catalunya, y miembro de la Comisión redactora de la reforma del Reglamento Notarial de 1982.
Capítulo aparte merecen sus actividades en la Unión Internacional del Notariado Latino, donde fué miembro del Consejo Permanente y es hoy Consejero Honorario, y donde desarrolló una intensísima labor. Fue nombrado presidente de la delegación española en el Congreso de Mar del Plata (1984) e intervino en actividades de la Unión en Berlín, Dublín, La Haya, Lisboa, Colonia, México, Munich, Atenas, Buenos Aires, Lima, París, Venecia, Puerto Rico y Los Ángeles, lo que le proporcionó distinciones que, junto a la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort, concedida en 1971, fueron conformando un palmarés del que destacaré su nombramiento de Notario Honorario de México y de Buenos Aires, el Premio Negri del Notariado Argentino, la designación como Miembro Correspondiente del Instituto Argentino de Cultura Notarial y la concesión de la Orden de San Ginés, el más alto reconocimiento del notariado argentino para notarios extranjeros, así como una distinción que me consta le hizo particular ilusión: el nombramiento como Honorary Freeman de la SCRIVENER COMPANY, sociedad creada en 1317, que agrupa a los peculiarísimos notarios de Londres, cuyo sistema documental fue analizado por Vicente en múltiples conferencias y publicaciones. Tal honor sólo había sido concedido anteriormente al Arzobispo de Canterbury.

"Resulta muy difícil dar noticia, siquiera sea somera, de sus  publicaciones, terreno en el que Vicente ha tocado todos los palos, desde las materias estrictamente civiles"

Me resulta muy difícil dar noticia, siquiera sea somera, de sus  publicaciones, terreno en el que Vicente ha tocado todos los palos, desde las materias estrictamente civiles (“Posibilidades de nuevos tipos de derechos reales”, “La mejora del tercio por acto inter vivos”, “El fideicomiso de residuo”, “El derecho de vuelo y el de superficie”, “La propiedad inmobiliaria urbana en el mundo actual”, “Problemas que afectan al principio de seguridad jurídica derivados de un sistema de transmisión de inmuebles mediante documento privado. El seguro de título”, “Texto uniforme de poderes en los países de la UINL”, “Reflexiones sobre el Derecho de la CEE y el Common Law especialmente en lo relativo al Derecho contractual”…) hasta las netamente notariales (“Las variedades del instrumento público. Distinción entre escritura y acta”, “La función notarial y la jurisdicción voluntaria”, “La organización notarial en España”, “El notariado latino del mañana en España”, “El notariado ante el mundo moderno”, “La subrogación en la responsabilidad personal hipotecaria y los derechos arancelarios del notario”, “El notariado en los sistemas de derecho latino y anglosajón. El notariado latino en Inglaterra”, ”Sistemas jurídicos y documento”, “La agresividad del sistema documental norteamericano en los países de notariado latino”, “La jurisdicción voluntaria y sus relaciones con la función notarial”, “Consideracions sobre els formularis notarials a Catalunya”, “La función pública y la función notarial”, ”Presente y perspectiva de futuro de la función notarial”). De estos temas y materias se ha ocupado también en sus múltiples conferencias pronunciadas en colegios notariales e instituciones académicas no sólo en España sino también en Londres, Lisboa, Buenos Aires, La Plata, Santiago de Chile, Edimburgo o Ámsterdam.
Para mí el momento culminante de su vida notarial fue la organización del SIMPOSIO “NOTARIAL 83”, que constituyó una histórica reflexión colectiva del notariado en un momento de cambio político y de incertidumbres. VICENTE FONT BOIX y ANTONIO RODRIGUEZ ADRADOS, como codirectores del evento,  peregrinaron por muchos de los colegios notariales, unieron e ilusionaron a un colectivo tradicionalmente escéptico, resignado e individualista y lograron unos niveles de implicación y participación hasta entonces y desde entonces desconocidos.  Solemos recordar aquellos momentos cuando nos encontramos por el Paseo de Gracia, donde Vicente, desde su despacho como Presidente de la Fundación Paulino Torras Doménech, desarrolla su nueva actividad de estudios, publicaciones, conferencias y seminarios sobre multiculturalidad, inmigración, integración y regularización de trabajadores extranjeros, que va simultaneando con informes, dictámenes y laudos, en los que sigue plasmando sus conocimientos y su arraigado sentido de la justicia. A sus espléndidos ochenta y ocho años, levantándose antes del amanecer, como siempre hizo, sigue trabajando con el ritmo seguro, machacón e inalterable de  su corazón de acero.