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ENSXXI Nº 21
SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2008

Una entrevista de Ignacio Pagola Villar, notario de Ordizia (Guipúzcoa)

Hace veintidós años, en mi toma de posesión como Notario (de lo que tú eres directamente responsable), recuerdo que nos diste un consejo que no he olvidado nunca. Nos dijiste que, en el pueblo (al que íbamos) nuestros clientes iban a esperar de nosotros, más que un consejo jurídico, un consejo ético…, ¿sigues pensando lo mismo?.
Hablando también de fechas, hace ya más de veinte años, en unas Jornadas para Notarios recién ingresados, les recordaba el pensamiento de CARNELUTTI: “el Derecho se parece un poco a la brújula, que es un instrumento útil al navegante, o también necesario si queréis, pero no suficiente”; y añadía: “quien entienda de esas cosas sabe que la aguja imantada sufre ciertas influencias que a veces la hacen desviar, de tal manera que los marinos hablan de la brújula loca”, así que “cuando tienen necesidad de saber a dónde van y, sobre todo, en qué punto del camino se encuentran, miran las estrellas…”, por lo que “el Notario, si quiere verdaderamente ayudar (a los hombres) a negociar, que es a su vez un navegar, debe conocer no sólo los caminos de la tierra, sino los del cielo”.
No sé si con esto contesto a tu pregunta, por eso te añado lo que dijo MARTINEZ SARRION, también citado por mí en aquella ocasión, ignorando que acabaría por ser mi con-suegro: “la vida tiene necesidad de hombres buenos”.
En definitiva: muchas veces no se puede superar el consejo jurídico del consejo ético, y en tal caso si el consejo no es ético, busque lo que busque el que nos interpela, tampoco es jurídico…

"Todo consiste en un reparto de prioridades para saber en qué vas a dedicar tu tiempo, y en mi caso siempre pretendí que muchas de mis actividades llamadas “extra-notariales” tuviesen un cierto reflejo notarial"

Presente y futuro del Notariado, ¿cualquier tiempo pasado fue mejor?. Y me refiero a nuestra función actual y, previsiblemente, futura, nuevas tecnologías, fusiones y confrontaciones entre cuerpos, relaciones entre compañeros…
Recuerdo un pasaje de los “Ensayos Liberales” de GREGORIO MARAÑON, cuando ante los avances de las Ciencias, allá por los años cuarenta, decía que estaba convencido de que tales avances harían muy felices a sus nietos, pero que él se iba a morir muy a gusto sin tener que experimentarlos.
Y yendo al caso concreto de las relaciones entre compañeros, recuerdo el consejo de mi padre, también Notario, en aquellos tiempos de azarosos automóviles y carreteras abandonadas: “si alguna vez tienes un percance en la carretera, pide ayuda al compañero Notario del pueblo más cercano…”. Ahora no habrá que pedir tal ayuda en la carretera; pero recuerdo, con los abundantes cambios legislativos en el orden civil y mercantil que hubo a partir de nuestra actual Constitución, cómo las reuniones en mi despacho de Notarios de San Sebastián y de la provincia de Guipúzcoa servían para ayudarnos unos a otros en la rápida asimilación de los cambios legislativos amplísimos, que debíamos aplicar al día siguiente por un sistema de entrada en vigor de las normas que sólo el absurdo podía reducir a cero segundos desde su publicación en un Boletín que nos llegaba al cabo de días.
Y de tales reuniones, aparte de agradables cenas, surgían después charlas de Notarios en el Colegio de Abogados para acercar a todo el mundo jurídico las nuevas normas: ayudábamos al “próximo” y acrecentábamos el prestigio del Notariado.

"Siempre entendí necesaria la creación de un órgano de representación directa del Notariado, integrado por miembros elegidos dentro de los Colegios en atención al número de Colegiados, con un mínimo por Colegio"

Jornadas Notariales de Burgos (que yo recuerde) ha tratado en tres ocasiones (dos en San Sebastián y otra en Zaragoza) sobre la conveniencia de una mayor democratización de la organización notarial, sobre todo en la elección de sus máximos órganos rectores, y…, ¡hasta hoy!
La democratización del Notariado, ciertamente que es un problema pendiente. He participado en varias Juntas de Decanos, lo que hoy se llama Consejo General del Notariado, y puedo decir que el nombre antiguo le venía mejor: no se trata de un Consejo orgánico ya que está compuesto por una serie de Decanos aislados que se juntan alrededor de una mesa. Y si se llevan bien, pues menos mal; y si no se llevan bien, es un desastre…
Siempre entendí, y así se propuso desde las Jornadas de Burgos (todavía me acuerdo de nuestras discusiones con diversos grupos en Barcelona), que era necesaria la creación de un órgano de representación directa del Notariado, integrado por miembros elegidos dentro de los Colegios en atención al número de Colegiados, con un mínimo por Colegio. Dentro de tal órgano se configuraría la política del Notariado en los grandes temas que le puedan afectar, designándose un órgano unitario de gobierno por tal especie de Senado, y por supuesto dejando un mayor amplio margen de materias a la autonomía de cada Colegio.
Nunca se ha planteado seriamente el tema, pese a haberse proclamado en su ideario por alguna Asociación Notarial, y entiendo que tal falta de interés se puede deber a tres causas diferentes:
-La reticencia de la Junta de Decanos, insisto Junta más que Consejo General, a perder prerrogativas.
-El veto posible, aunque no se le haya dado ocasión de utilizarlo, del Gobierno a través de su Ministerio de Justicia, o simplemente, tan poco somos, de una Dirección General del mismo.
-Y, esto me duele más, a la falta de presión de los propios Notarios: las Juntas Generales de los Colegios, primer ensayo democrático del Notariado, se ven concurridas en muy contadas ocasiones, y es triste la experiencia de ver que todos ellas están relacionados con temas económicos.

"La vida tiene necesidad de hombres buenos. Muchas veces no se puede superar el consejo jurídico del consejo ético, y en tal caso si el consejo no es ético, busque lo que busque el que nos interpela, tampoco es jurídico..."

¿Cómo has podido compaginar esa vida dedicada, plenamente, al Notariado con una actividad extra-notarial tan abrumadora?. ¿Haces trampa y tus días días tienen treinta y seis horas?

Los días, aunque sea a nuestro pesar, solo tienen veinticuatro horas, aunque el estamento médico se inventase aquello de la hora 25 que tenía que sacarse para seguir aprendiendo. Recuerdo que una vez pregunté a un prestigioso Doctor, y amigo mío, si no había algún sistema de dormir menos horas para aprovechar mejor los días de tu vida, pues acababa de leer el caso de personas que dormían tan sólo 2 o 3 horas diarias. Sonriéndose me dijo: “también hay gente que hace los cien metros lisos en menos de diez segundos, pero eso no es ni para tí ni para mí”. En definitiva, todo consiste en un reparto de prioridades para saber en qué vas a dedicar tu tiempo, y en mi caso siempre pretendí que muchas de mis actividades llamadas “extra-notariales” tuviesen un cierto reflejo notarial: decía DIAZ-CAÑABATE que a un torero se nota que es torero aun cuando está durmiendo. Perdona mi exageración, pero tal vez por eso titulé la charla que dí a nuevos Notarios, a la que me refería el principio de tu entrevista: “NOTARIADO Y SOCIEDAD. EL LIDERAZGO SOCIAL DEL NOTARIADO”…
Pero sí que tengo una pena por mi reparto del tiempo: ha habido momentos familiares en que, necesitándose de mí, he dejado demasiado sola a mi mujer. Creo que me ha perdonado.