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ENSXXI Nº 22
NOVIEMBRE - DICIEMBRE 2008

JOSÉ JAVIER CUEVAS CASTAÑO
Notario de Barcelona

ELECCIONES

Es la tercera vez que escribo este artículo. Cumpliendo el encargo recibido escribí primero un texto sobre las últimas elecciones corporativas. Era un texto optimista e ilusionado en el que se ponía de manifiesto la insólita existencia de  pluralidad de candidaturas en seis de los diecisiete colegios notariales, los diversos posicionamientos exteriorizados durante una campaña electoral larga y reñida (continuismo versus cambio; con o contra los registradores; sumisión frente a dignidad etc.),  el altísimo porcentaje de participación, incluso en colegios con candidatura única y los resultados bastante equilibrados entre las dos sensibilidades en liza, augurio de un beneficioso cambio de tercio, que inevitablemente se plasmaría en fórmulas de entendimiento y  compromiso así como en un funcionamiento realmente "colegiado", sin bloques monolíticos, sin rodillos, sin adhesiones o lealtades inquebrantables.

"Esto no es el 'cambio' que algunos habíamos acariciado, sino el 'cambiazo'. Se ha suplantado la voluntad de entendimiento de la mayoría de los notarios de a pie (números cantan) por el empecinamiento de un grupo preocupado tan sólo por  sus intereses, prebendas y vanidades"

La segunda vez que escribí este artículo acentué aun más, pese a la crisis que a todos nos afecta, mi visión optimista de la situación corporativa. Se había impuesto el sentido común y se había conseguido parar el decretazo populista y demagógico que nos amenazaba. Habíamos pasado de una actitud timorata, sumisa y cobardona a una actitud de enérgico rechazo y abierta discrepancia. Aquello dio su fruto y el gobierno de la nación fue permeable a nuestras razones y retiró el proyecto. Era una prueba de sensibilidad, inteligencia y sentido común de las más altas instancias políticas del Estado. El éxito debe apuntarse en el fecundo "haber" del Colegio Notarial de Madrid, que una vez mas supo tocar con acierto la tecla adecuada en el momento preciso, aunque, como cabía esperar, fue reivindicado enseguida por oportunistas de todos los pelajes. Ya se sabe que los aciertos tienen muchos padres, mientras que los fracasos siempre  son huérfanos.
Y en estas estábamos cuando un nuevo acontecimiento me ha obligado a romper mis papeles y volver a empezar. Se trata de la carta supuestamente firmada por once de los diecisiete decanos electos y en la que, sin contar para nada con los otros seis, se reparten la túnica sagrada del poder jugándosela a los dados de sus caprichos, sus fobias y sus filias. Quienes han urdido la maniobra han hecho buenos a quienes,  hace cuatro años, decidieron anticipadamente e "inaudita parte", la composición de la cúpula que nos ha gobernado o desgobernado hasta el presente. Se trata de un auténtico golpe de mano (iba a escribir "golpe de estado") que contraviene la normativa vigente (Reglamento de Régimen Interno de la Junta de Decanos) y constituye una flagrante prueba de precipitación, prepotencia y falta de inteligencia.

"Se trata de un auténtico golpe de mano que contraviene la normativa vigente (Reglamento de Régimen Interno) y constituye una flagrante prueba de precipitación, prepotencia y falta de inteligencia. Con toda seguridad algunos de los once firmantes se han visto sorprendidos en su buena fe"

Con toda seguridad algunos de los once firmantes se han visto sorprendidos en su buena fe y han caído en la trampa del canto a la unidad con que termina el infumable escrito, lo que no deja de constituir una verdadera burla por su  evidente falsedad. Si Dios no lo remedia volveremos a las andadas de la desunión y del enfrentamiento, a la exclusión de la mitad del notariado, a la sustitución del voto por el veto, y a las pugnas y purgas internas, precisamente en los momentos en que más necesitados estamos de unidad y sentido común. Esto no es el "cambio" que algunos habíamos acariciado, sino el "cambiazo". Se ha suplantado la voluntad de entendimiento de la mayoría de los notarios de a pie (números cantan) por el empecinamiento suicida de un grupo de notables preocupados tan sólo por  sus intereses, prebendas y vanidades. Todo mi gozo en un pozo.