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ENSXXI Nº 23
ENERO - FEBRERO 2009

CÁNDIDO MÉNDEZ
Secretario General de la UGT

PERSPECTIVAS EN TORNO A LA CRISIS ECONÓMICA

España está atravesando una crisis económica compleja y profunda. La destrucción de empleo es de una intensidad desconocida. Análisis y predicciones de todo tipo parecen querer desviar las responsabilidades y hacernos olvidar las causas que han provocado esta situación.
Hay un dato revelador de hasta qué punto el mundo está dominado por las finanzas: en 1980 el volumen de activos financieros de cualquier clase (valores garantizados, deuda privada, deuda pública y depósitos bancarios) era de 12 trillones de dólares y representaba el 10,1% del PIB mundial. En diez años, en 1990, habían duplicado su porcentaje sobre el PIB: representaban el 21,5%, 43 trillones. En 2006, los activos financieros superaron el 48,3% del PIB mundial; 168 trillones de dólares. Con estos datos podemos atisbar el devastador efecto que sobre la economía productiva ha tenido la implosión de una economía especulativa, desregulada y opaca, que se mueve bajo la dictadura de la rentabilidad a corto plazo.
La presunta superioridad moral y económica del neoliberalismo, que durante los últimos 30 años ha socavado las conquistas de los trabajadores y el Estado del bienestar, ha saltado hecha añicos. Por la brecha abierta con su fracaso, que nos está arrastrando a todos, deben entrar las ideas del progreso, la justicia y la solidaridad. Esa es también nuestra responsabilidad.

"Son claves para salir de la crisis un esfuerzo en inversión pública, normalizar el funcionamiento de los mercados de crédito y asegurar la protección de los salarios y de los desempleados"

No es posible comprender esta crisis y sobre todo las políticas que debemos desarrollar para salir de ella sin entender esto. Porque su superación exige, además de medidas concretas y urgentes, establecer la prevalencia de la política democrática sobre la economía, restablecer el principio de que el mercado opera dentro de las reglas que fija el poder político democrático, lo que incluye al Estado de bienestar.
Esa confrontación ideológica, que el neoliberalismo daba por ganada y concluida, se reabre ahora en toda su intensidad. Es posible que el año 2008 posea una carga simbólica tan formidable como la que tuvo 1989, con la caída del Muro de Berlín. Entonces se derrumbó un modelo que sustituyó al mercado. Hoy se colapsa el que pretendió sustituir al estado.
Para el movimiento sindical internacional, y consecuentemente también para la UGT, las decisiones que se adopten con el proceso abierto tras la Cumbre de Washington servirán sí son el inicio del fin de una ideología de mercados financieros sin control alguno. Serán eficaces si crean una arquitectura legislativa nacional y mundial, con la profundidad requeridas por la gravedad de la situación, que haga que los mercados financieros recuperen su función primigenia: garantizar una financiación estable y rentable de la inversión productiva en la economía real.
En cualquier caso, los ciudadanos y los trabajadores, deben saber que todos estamos comprometidos para hacer frente a la gravedad del momento con determinación. En la población se ha instalado un estado de alarma, ya que no cesa de recibir malas noticias. Revertir ese estado es fundamental y ello sólo se consigue con políticas firmes y coherentes. Nuestra obligación es contribuir a buscar soluciones, no consiste en hacer predicciones ni alentar la crispación social.
Son claves para salir de la crisis un esfuerzo en inversión pública, normalizar el funcionamiento de los mercados de crédito y asegurar la protección de los salarios y de los desempleados.
¿Tiene sentido que la economía española vaya camino de una tasa de paro en torno al 15%, de determinación de tasas elevadas de morosidad, de problemas en la liquidez, que no en la solvencia de nuestro sistema bancario? ¿Que entremos o que prolonguemos la recesión, pero al mismo tiempo exhibamos un 39,8% de deuda pública sobre el PIB? Creemos que no. Es el momento de oxigenar crediticiamente a la sociedad española.
Es conocida la posición de UGT sobre el comportamiento del sector financiero. Si a finales de 2008 se trataba de evitar que los bancos se colapsaran, ahora hay que engrasar para reactivar la maquinaria económica. Las entidades financieras deben asumir su responsabilidad y recordar los esfuerzos que el pueblo español hizo en la década de los ochenta para salir de la crisis bancaria. Hemos reiterado nuestras demandas al gobierno para que les exija la necesaria responsabilidad social y observamos con preocupación la lentitud en la toma de decisiones. Entre el Divino Impaciente y el quietismo del presbítero Miguel de Molinos, hay un trecho que el gobierno puede transitar.
Nuestra exigencia lo es también para las administraciones públicas, que deben lograr la máxima eficacia y rentabilidad social y económica en las políticas de reactivación que se están poniendo en marcha. Para ello es imprescindible que refuercen sus mecanismos de coordinación. Consideramos que sería muy positiva la celebración de una Conferencia de Empleo e Industria que sirviera para coordinar los esfuerzos de las distintas administraciones. El Senado sería un ámbito idóneo para impulsar y auspiciar esta Conferencia.
La UGT está firmemente convencida que estas y otras iniciativas, junto a las políticas de reactivación puestas en marcha por el gobierno, contribuirán a que España supere esta situación. Tengan la seguridad que haremos todo lo que esté en nuestra mano para que así sea.