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ENSXXI Nº 23
ENERO - FEBRERO 2009

SEGISMUNDO ÁLVAREZ ROYO-VILLANOVA
Notario de Madrid

PERSPECTIVAS EN TORNO A LA CRISIS ECONÓMICA

"Los paraísos fiscales han declarado la guerra a los contribuyentes honestos".
                                                                        Carl Levin, senador de los EEUU

Es raro que pasen unos meses sin que los paraísos fiscales salten a las primeras páginas. Hace unos meses fueron las cuentas de Liechtenstein. Más recientemente  un diario económico (que al paso que vamos pronto tendrá que cambiar su nombre por su antónimo) señalaba que una Fundación del PSOE1 proponía la amnistía del dinero repatriado de los paraísos fiscales. Unos criticaron la iniciativa, y otros la aplaudieron como una manera de poner fin a la crisis de liquidez.  Pero lo curioso es que en el debate no se trató lo que de verdad se proponía en ese documento y que yo defiendo: la eliminación de los paraísos fiscales.
Lo cierto es que no faltan iniciativas para luchar contra los paraísos fiscales, tanto en la OCDE como en USA2 y en la UE3. Pero al mismo tiempo en los últimos quince años se ha multiplicado por cinco  la proporción de la riqueza mundial que se oculta en ellos (hoy entre un tercio según Tax Justice Network4 y una cuarta parte según el FMI).
¿Cómo es posible esto? Los pesimistas dicen que es imposible evitar esta situación y  los cínicos, que  los gobiernos  hacen ruido de sables para contentar a la opinión pública pero no toman medidas que puedan perjudicar a sus empresas5.

"El 50% del comercio mundial  pasa por paraísos fiscales y casi  un tercio de los activos mundiales están en los PF"

Yo creo que es más cierto lo último y efectivamente falta  voluntad política para tomar las medidas que sí serían efectivas. Pero pienso también que en la situación actual, se hace necesario y además posible tomar esas medidas.  Veamos  antes, qué son y como funcionan los paraísos fiscales, para justificar el título de este artículo.

¿Paraísos o Parásitos?
Aunque la definición de Somerset Maugham de Mónaco, "a sunny place for shady people" sea gráfica y pintoresca, nuestra Ley de prevención del fraude fiscal 36/2006 refleja mejor sus características: nula tributación y falta de intercambio de información tributaria.
De estos dos elementos el más característico es el de la opacidad, y no el supuestamente paradisíaco de la falta de impuestos. Así lo reconocía asociación de Banca Suiza que llegó a publicar unos anuncios en prensa que decían que "el secreto es tan vital como el aire que respiramos"6. Si se tratara solo de impuestos bajos - o de competencia fiscal, como les gusta llamarlo a sus defensores - no habría razón para el ocultamiento. Además, si lo que buscaran las personas y las empresas fueran menores impuestos, en las Islas Caiman no habría solo entidades financieras, sino importantes fábricas y empresas de servicios. Y yo todavía no he visto nada con la mención "made in Vanuatu". Los estudios económicos que se ha realizado sobre este tema han puesto de manifiesto la muy escasa relevancia del tipo impositivo a la hora de determinar el lugar para establecer una empresa.
Por tanto no se trata de fijar una actividad económica en otro país porque tiene unos impuestos más bajos, sino de sacar la riqueza creada en unos países para no pagar impuestos, o pagarlos mucho menores, en otros.
El parásito (para no entrar en la discusión del término me referiré a ellos como PF) permite sustraer el impuesto del país donde debió haberse pagado y saca a cambio una pequeña cantidad en forma de impuesto, tasas sobre la propiedad, tanto alzado etc... Pero en realidad en el mismo no se desarrolla actividad alguna7. Se trata de verdadero parasitismo, pues esos territorios, y sobre todo sus usuarios extraen ingresos que corresponden a otros países.
Que eso es así se revela en que los esquemas de evasión fiscal no terminan en tener los activos o rendimientos en el PF. Siempre hay un mecanismo para permitir que ese dinero pueda ser utilizado por el titular fuera del PF. Porque los billonarios no quieren pagar impuestos, pero sus mansiones y sus fiestas las quieren en Florida o en Marbella, no en el supuesto paraíso.  Y esta realidad es bien sabida por todos. En la investigación del Senado de EEUU, un gestor de entidades instrumentales de las Islas Cayman declaró que el 100 % de sus clientes actuaban por motivos de evasión fiscal. Las páginas web que los promocionan también lo dicen claramente8.

"Pero como Hacienda necesita ingresos, si no los puede obtener de los individuos y empresas con más ingresos, tendrá que buscarlos en el escalón inferior, con la concentración de la carga impositiva en PYMES y la clase media"

Los métodos han ido perfeccionándose. El supuesto clásico del deportista que fija su residencia en Mónaco esta ya superado. Ahora Suiza y sobre todo Londres, con su peculiar régimen de los "non-dom" (no domiciliados), es el destino de moda. Si Suiza le parece aburrido y Londres frío, los siempre solícitos asesores le recomiendan España: somos famosos (estamos en Wikipedia...) por el Real Decreto 687/2005, conocido como Ley Beckham, que establece una excepción para la regla de tributación por residencia para los que viene a establecerse en España por un periodo inferior a seis años.
En realidad hoy ni siquiera hace falta cambiar el domicilio:  se acude a complejas estructuras societarias y/o fiduciarias (los trusts), en las cuales las personas físicas colocan sus activos y desde la opacidad de las mismas vuelven a invertir en su país. Se pueden entregar stock-options en un PF y ponerse a nombre de una entidad; se ejercitan después, y el trust o la sociedad, en teoría desvinculada del nacional, le hace después un préstamo, o le permite utilizar su tarjeta de crédito. Han sido especialmente utilizadas para el reingreso entidades como los Hedge Funds o las entidades de capital riesgo, que están menos reguladas que los bancos9.
Pero sin duda el crecimiento más grande en la utilización de los PF se está produciendo en las empresas multinacionales. Las ganancias de empresas de EEUU en territorios considerados PF pasaron de 88 mil millones a 149 mil millones de dolares solo de 1999 a 2002.
Para ganar tanto dinero no hacen falta empleados, ni siquiera oficinas10, basta con un poco de maquillaje contable. Por ejemplo se transmiten patentes o marcas a sociedades en un país de baja tributación, y la empresa que verdaderamente tiene actividad le paga unos importantes derechos por utilizar esos derechos, disminuyendo su base en el país de origen (Worldcom y Microsoft tiene sus patentes en sus filiales de Irlanda, IKEA  en una BV holandesa). También suelen facturar servicios de difícil valoración (seguros intra grupo, marketing, etc...) o realizar operaciones de compra de mercaderías a precios que generan gasto en el país de tributación normal y beneficio en el parásito fiscal. Un supuesto broker o central de compras también se puede establecer en Suiza o en otro país benévolo, de manera que se compren los componentes informáticos en Asia por un precio, y se vendan un poco más caros al que monta en Italia. Una vez que estas sociedades tienen importantes beneficios, además actúan como financiadoras de las subsidiarias, cobrándoles, por supuesto, un interés que aumenta sus rentas y disminuye, de nuevo, las del país donde se produciría sino el beneficio.
Y solo hablamos de los mecanismos legales, pensando que entre las sociedades hermanas no hay préstamos o facturas falsas. Es famoso el caso de News Corp -la empresa de Murdoch- , pero por ejemplo en 2006 la farmacéutica Pfizer sólo pagó en Impuestos en Estados Unidos un 2% de sus beneficios, y al parecer muchas multinacionales radicadas en Holanda tiene tipos efectivos de impuesto de sociedades inferiores al 5%.
Nos podemos hacer una idea del fabuloso tamaño del fraude sabiendo que más del 60% comercio mundial se realiza dentro de los grupos de sociedades (Organización Mundial del Comercio, 2004); que el 50% del comercio mundial  pasa por paraísos fiscales y casi  un tercio de los activos mundiales están en los PF, y de los 11 paises con renta per capita más alta, 7 son pequeños paraísos fiscales.
El problema no dejará de crecer en el mundo actual, en que vemos como la concentración de la riqueza es cada vez mayor, invirtiéndose la tendencia de los últimos cincuenta años de los países desarrollados. El círculo vicioso está servido: los ricos son cada vez más ricos, las multinacionales cada vez más grandes, y ambos pagan cada vez menos impuestos, por lo que cada vez son más ricos, etcetera.
Pasemos a ver los efectos de este parasitismo en nuestras sociedades.

Los efectos del parasitismo fiscal
El efecto primero es el debilitamiento de los afectados, que consiste en la reducción de los ingresos del Estado. Pero como Hacienda necesita ingresos, si no los puede obtener de los individuos y empresas con más ingresos, tendrá que buscarlos en el escalón inferior, con la concentración de la carga impositiva en PYMES y la clase media11, y castiga las rentas del trabajo frente a las de capital.

"La lucha contra esta situación no es una cruzada ideológica, es una absoluta obligación moral, y una necesidad si queremos seguir viviendo en una sociedad mínimamente ética"

Pero es que además de este efecto gravísimo, el parásito, como suele suceder, da lugar a otras enfermedades.
La primera es la competencia desleal entre empresas. Las empresas transnacionales adquieren una ventaja competitiva -otra más- frente a las PYMES que no tienen tamaño suficiente para rentabilizar las estructuras fiscales transnacionales.
Peor aún, las empresas más cumplidoras quedarán en desventaja frente a las más "agresivas", que obtendrán mayores beneficios y tendrán más capacidad de retribuir a los accionistas o de inversión.
Finalmente hay una pléyade de males que derivan de la opacidad y secretismo de los PF, que giran todas ellas en torno al favorecimiento de la corrupción y el delito.
 El caso más conocido es la utilización de estos territorios para ocultar el dinero procedente del crimen organizado o del terrorismo.  También son el lugar de paso del dinero de los políticos y tiranos corruptos, y por tanto un impedimento fundamental al desarrollo de los países más pobres, como han señalado varias organizaciones como OXFAM y Christian Aid en extensos y documentados informes12.
En ambos casos la fase siguiente es el blanqueo de ese dinero. Se utilizan de diversos estratos de sociedades interpuestas y testaferros para desvincular el dinero de su verdaderos titulares e invertirlo, normalmente en países desarrollados, porque también los delincuentes prefieren la Costa Azul -o Blanca o de cualquier color- a las frías islas del Canal...
Finalmente favorecen la corrupción en las propias empresas que los utilizan. La opacidad y complejidad de los entramados societarios hacen mucho más difícil tanto el control financiero, como el control de las actuaciones de los empleados de la empresa. No es casualidad que en los casos de quiebras fraudulentas más grandes de los últimos tiempos (ENRON, Tyco y Parmalat) se hayan encontrado con una maraña de cientos de entidades13 y sociedades dependientes situadas en paraísos fiscales, a través de las cuales se descapitalizaron fraudulentamente las sociedades.
Ugland House. Islas Caiman. En este edificio en el que están domiciliadas más de 12.000 compañías de EEUU-
Otro efecto perverso es la dificultad que este problema representa para la libre circulación de capitales. Esta libertad permite que el capital acuda a las inversiones que sean más productivas en todo el mundo. Y por ello se defiende casi sin fisuras incluso en este momento de crisis en que se sabe que ha favorecido los movimientos especulativos y la elusión de controles financieros. Pero resulta que ahora nos damos cuenta que un tercio de ese capital está en paraísos fiscales, y que en realidad no tiene libertad para moverse o aflorar e invertirse en las economías reales, porque se vería sometido al escrutinio de las haciendas. Se ha creado un sistema que permite la acumulación de riqueza a unos pocos, pero ni siquiera su inversión cuando hace falta.
Existen más daños colaterales, como la elusión de las normas sobre competencia o las regulaciones por parte de las entidades financieras.
Pero más grave aún, es la erosión de las bases del sistema fiscal y democrático. Si los más privilegiados pueden eludir el pago de impuestos, volvemos a una especie de feudalismo, y los que pagamos impuestos no lo haremos como ciudadanos orgullosos de serlo, sino como súbditos oprimidos, lo cual es sembrar las bases para el fraude o la rebelión fiscal.
F.D. Roosevelt dijo que "los impuestos son las cuotas que pagamos por el privilegio de ser socios de una sociedad organizada". Pues bien, el sistema actual es que los miembros más ricos de ese club -la sociedad- , que por supuesto quieren seguir jugando al golf e invitando a sus amigos al restaurante -vivir en el país, usar sus infraestructuras-, no pagan las cuotas.
La lucha contra esta situación no es una cruzada ideológica, es una absoluta obligación moral, y una necesidad si queremos seguir viviendo en una sociedad mínimamente ética.

Sí se puede (acabar con ellos).
O en inglés "Yes we can". Como díría Obama, sí se puede acabar con esta situación. Existen muchas cosas que se pueden hacer, y algunas se están haciendo ya.
En primer lugar se tiene que lograr una mayor transparencia.
Varias organizaciones internacionales están pidiendo que se exija  una información por países a las multinacionales (country by country reporting). Para cada país tendrán que dar información de ventas y compras, costes financieros (especificando las intra grupo), numero de empleados, beneficio bruto,  e impuestos pagados. Esto permitirá ver de verdad donde se hace el negocio y donde se pagan los impuestos.
En segundo lugar, se debe facilitar la investigación y sanción de este tipo de fraudes.
El proyecto de ley americano establece la presunción de control y de propiedad sobre entidades situadas en PF  desde las que se transfieran fondos a ciudadanos de EEUU. También alarga los plazos de investigación en estos casos y se aumentan las multas.
Pero esto no es suficiente. La persecución de fraudes concretos no va a solucionar el problema. De hecho, a veces, se tiene la sensación de que determinadas actuaciones judiciales de persecución de fraude y blanqueo tienen como finalidad servir como cortina de humo a la tolerancia general. No tiene sentido la exigencia de hacer declaraciones cuando se sabe que el 100% de los que operan en estos lugares lo hacen -como mínimo- para evadir impuestos.
Lo que procede es acabar con esta situación, lo que es mucho más fácil de lo que se dice, pero requiere por supuesto una actuación coordinada de los grandes países.
Se tiene que partir del criterio general de que no se admitirán las estructuras que tengan como única finalidad la elusión fiscal  y acordar una franja para el tipo del impuesto de sociedades.
En relación con lo anterior, ha de revisarse el papel de los facilitadores de estos sistemas. La investigación del Senado americano comprueba como las grandes auditoras y los grandes despachos de abogados tienen un papel activo en la promoción de la utilización de los PF: como se diseñan en ellos las estrategias de evasión, se ofrecen a los clientes y se cobran por ello astronómicas minutas (en ocasiones incluso en función de la cantidad evadida). No es nuevo, pues ya dijo Keynes que "la evasión fiscal es la única preocupación intelectual bien remunerada". Pero es hora de que esto cambie. Se deben establecer códigos de conducta para estas entidades, y sanciones para los que promuevan la evasión fiscal (como también se hace en el proyecto americano).
Por su naturaleza parasitaria, los PF necesitan para sobrevivir no sólo el aire viciado de la opacidad, sino la relación con las economías reales.
A los territorios que no cumplen los requisitos de intercambio de información, se les deben cortar las posibilidades de operar el ámbito bancario (abrir cuentas), y mercantil (constituir sociedades, comprar inmuebles).  Se debe prohibir a los Bancos tener sucursales en dichos territorios14.
Esto debe aplicarse de una forma seria, y por tanto se extiende al parasitismo fiscal que se realiza también dentro de los países desarrollados.
Es inadmisible que a estas alturas, dentro de la UE, Bélgica, Austria, Luxemburgo y Suiza sigan acogiéndose al secreto bancario; que la mayoría de los PF sean territorios dependientes de Gran Bretaña (incluyendo, para mayor escarnio, Gibraltar). Y que Holanda, Luxemburgo y Suiza estén -con razón- en la lista de paraísos fiscales de la nueva ley de EEUU. Y esto implica la viga en el ojo ajeno y la paja del propio -Ley Beckham, SICAV,  o el régimen del Impuesto de Sociedades para las entidades tenedoras de valores de sociedades extranjeras-.
Solo en un contexto de medidas radicales y tomadas a nivel internacional tendría sentido una amnistía o regularización del dinero situado en los PF. Cualquier otra medida no tendría otro consecuencia que el famoso efecto llamada. Dirían: si de vez en cuando nos regularizan, salgamos con más alegría a los dorados prados de las Islas Vírgenes (quizás estas también deberían cambiar ese nombre ...).
No hay que olvidar que si esto se realizara, al ampliarse la base fiscal, los gobiernos tendrían al mismo tiempo que reducir los tipos y simplificar los regímenes fiscales, lo que su vez supondría un menor incentivo para la evasión. Y por supuesto -siempre- cuidar al máximo la forma en que se gastan los ingresos públicos, pero eso es otro tema.
Por último me gustaría insistir en que el momento es ahora.
En primer lugar porque Obama lo va a arreglar, como todas las demás cosas. Y esta vez no porque sí, sino por una razón real. Que el Presidente de EEUU  sea uno de los tres senadores (junto don el republicano Coleman, y a Levin) que lleva años proponiendo medidas contra los PF  es un motivo de esperanza. Está públicamente comprometido con este problema y en diversas ocasiones en su campaña ha atacado a concretos PF15.
Pero sobre todo, porque es necesario en este momento de crisis. Los paraísos fiscales son un ejemplo de las causas de la crisis financiera mundial: falta de transparencia, desregulación, y falta de coordinación internacional. Si las soluciones a la crisis pasan por establecer regulaciones sencillas, exigentes y uniformes al mundo financiero en general, no podrán producir el efecto deseado si no incluyen las necesarias para acabar con los parásitos que, si no, pueden acabar con nuestras sociedades.

NOTA FINAL: estando en prensa este número se publican dos noticias. La primera, el fraude de 8000 millones del Stanford Bank, domiciliado en Antigua, es un ejemplo más de la íntima conexión entre paraísos fiscales y crisis financieras. La segunda, la declaración del presidente del FMI, Strauss-Kahn, quien dijo ser "partidario de una acción con dinamita contra los paraisos fiscales". A ver si es verdad.

1 FUNDACIÓN IDEAS PARA EL PROGRESO: NUEVAS IDEAS PARA MEJORAR LOS MERCADOS FINANCIEROS Y LA ECONOMÍA GLOBAL DICIEMBRE 2008
2 En particular el Stop Tax Haven Abuse Act, propuesto por tres senadores, entre ellos Obama.
3 La verdad es que hay muchos grupos de trabajo y pocos resultados. Con dificultad se aprobó la Directiva 2003/48 para intercambio de información sobre los intereses pagados dentro de la unión europea. Pero solo se aplica a las personas físicas e incluso así Bélgica, Luxemburgo y Austria optaron por una cláusula que les permite no intercambiar la información obligándose a retener un impuesto.
4 ONG dedicada a la defensa de una tributación justa. www. taxjustice.net
5 En el Economist, en un número especial (22 febrero 2007) dedicado a los PF)
6 En una campaña tras las reclamaciones por los supuestos depósitos del "oro nazi".
7 Suiza, y ahora Inglaterra, permiten a los extranjeros pagar un tanto alzado de impuesto, sin relación a sus ingresos.
8 Por ejemplo ver http://www.shelteroffshore.com/index.php/offshore/more/the-worlds-best-tax-havens/

9 Caso Wily en las investigaciones del Senado Americano.
10 En una investigación sobre News Corp, se descubrió que la empresa con más beneficios del grupo mediático no era ningún periódico ni cadena de televisión, sino una compañía sin empleados de Bermuda.
11 Las PYMES no serán capaces de competir y tendrán que cerrar o ser absorbidas, y la clase media terminará estrechándose pues la parte de arriba intentará subir de escalón (al parecer ya hay más de 500.000 ciudadanos de EEUU con cuentas en paraísos fiscales), y los que no lo consigan terminarán proletarizandose por la presión fiscal. De nuevo el círculo vicioso
12 Death and Taxes. The true toll of tax dodging. Christian Aid. 2008. Tax Havens. OXFAM.
13 ENRON tenía 700 solo en las Cayman, y Parmalat miles en diversos paraísos fiscales
14  Algunas de estas propuestas se encuentran en el documento de la fundación Ideas para el Progreso.
15 Citando, por ejemplo, el caso de Ugland house, retratada más arriba.