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El Notario - Cerrar Movil

ENSXXI Nº 24
MARZO - ABRIL 2009

 

Mi interlocutor es mi suegro. Hablamos y conversamos mucho por lo que sé como y lo que piensa. Sintonizamos.

¿Por qué elegiste hacerte Notario?

No me constan antecedentes notariales familiares. Acabé el Bachillerato en 1939 y tras ponderar diversas posibilidades, me embarqué en Derecho, que tenía muchas “salidas” y que me permitía estudiar en Oviedo, en casa de mis abuelos matemos. Acabada mi época universitaria y después de la etapa campamento de la Milicia Universitaria y dos años de Alférez de Infantería en Orense, el tiempo, siempre en fuga, seguía discurriendo, eso y otras circunstancias que no hacen al caso, así como el consejo de varios amigos y sobre todo del que había de ser mi preparador, Bernardo Díaz Álvarez, Notario de Peñafiel, gran persona y Notario ejemplar, me decidieron, bajo su dirección, a empezar el programa a oposiciones a Notarías "determinadas", en donde, como decía González Palomino, “no llega antes el que corre más ni, sobre todo, llega más lejos”.

¿Qué recuerdos tienes de tus inicios?

Ingresé por La Guardia pontevedresa, que hacía unos años que estaba vacante y prácticamente partí de cero. Estrené mi fe pública con una legitimación de firmas en un certificado de nacimiento y así gané mis primeras veinticinco pesetas, que guardé y hasta enmarqué y que con los diversos traslados perdí. El primer año autoricé casi 250 documentos, protestos incluidos. Se hacían actas, poderes, algunas compraventas y testamentos. Los gallegos son testadores de alta frecuencia y Galicia es una escuela permanente en donde consolidar y aumentar los conocimientos adquiridos en los temas. Y allí empecé a sentir la magnitud y profundidad de la función. Atendía cuestiones latentes, la gente acudía al Notario no solo a otorgar documentos, sino a consultar sus problemas a veces extrajurídicos, se manejaban intereses, pero, a veces, también vivencias. Parafraseando a Machado, se hacía camino al ejercer la profesión y se empezaba a amarla al vivirla. Ah! y me casé felizmente.
Luego estuve en Caldas de Reyes, vivíamos en una casa frente a una fuente termal con cuya agua, oportunamente traída en un caldero, me afeitaba y hasta nos duchábamos. Y después en Salas, en mi tierra asturiana, muy metida en mis mejores recuerdos y en donde encontré y me reencontré con magníficos amigos.

Dejando ya el pasado ¿Cómo ves el Notariado actual?

La verdad es que desde que ingresé hemos sufrido constantes erosiones en nuestra función...y subsistimos. El entramado social moderno necesita cada vez más el asesoramiento imparcial del Notario, la memoria que supone el protocolo y su silenciosa creación del Derecho a través del negocio jurídico que autoriza, que ya señaló Castán, lo que ha tenido reflejo en nuestra legislación, así la sociedad de responsabilidad limitada o la propiedad horizontal, incluso la "tumbada" de las urbanizaciones, como ya la bautizó Sapena, que deben su origen a los despachos notariales. Por otra parte tenemos el sólido soporte de pertenecer al sistema latino, Notario jurista que redacta, autoriza y conserva el documento, al que pertenecen Canadá, casi toda Europa, Hispanoamérica, varios estados y africanos y al que se van incorporando los países procedentes del “telón de acero” después de la caída de éste. No parece oportuno ni quizá sea posible dar marcha atrás para ir en contra de la corriente abrumadoramente dominante.

En cuanto al porvenir ¿y el Notariado en el siglo XXI?

Soy absolutamente optimista. El Notariado ha absorbido e incorporado a su quehacer los más avanzados procedimientos informáticos sin perder la esencia y la eficacia de la función. Por otra parte colabora contra el lavado de capitales, no solo con fines de aseo y contra la peregrinación a paraísos fiscales, no por motivos turísticos. El sistema anglosajón de seguro de títulos repara parcialmente el daño, parchea el pinchazo, pero no lo evita, actúa a posteriori; el nuestro, el latino, elimina el daño a priori por los dos filtros, el control de legalidad por el Notario y la calificación y la inscripción por el Registrador y los resultados demoscópicos demuestran la estima y consideración en que se tiene al Notario, por todo lo cual no es previsible un cambio del sistema actual. Creo que seguiremos siendo útiles.

"Estrené mi fe pública con una legitimación de firmas en un certificado de nacimiento y así gané mis primeras veinticinco pesetas, que guardé y hasta enmarqué y que con los diversos traslados perdí"

¿Qué te parece el ingreso mediante oposiciones?

Como decía Churchill respecto a la democracia "es el peor de los sistemas...excepto todos los demás". Es el procedimiento más limpio, justo y aséptico de toda contaminación política, familiar, favoritista, espíritu de cuerpo y de cualquier otro tipo. Entra el que sabe los temas, a los opositores les consta y punto. No hay más cera que la que alumbra. En tu oposición y en la mía hay dos ejercicios orales porque ¿cómo se va a juzgar a una persona sin oírla?, otro ejercicio escrito, calificación o dictamen, en el que el raciocinio prima sobre la memoria y otro práctico, la escritura o la inscripción, que es para lo que el opositor viene a este mundo. En suma, como ya decía el Padre Astete, de las tres potencias del alma, memoria, entendimiento y voluntad, son necesarias la tres.... Y ahí están los resultados.

¿Cuál es tu opinión respecto a las oposiciones entre Notarios?

Soy totalmente partidario de esta especie de Juegos florales que contribuye en buena parte a la formación intelectual del Notario y al prestigio científico del Notariado. En los temas, que varían en cada oposición, se tratan las últimas aportaciones doctrinales, la reciente jurisprudencia y las normas legales aparecidas, lo que es imprescindible aunque a veces difícil de lograr dada la actual frivolidad legiferante y la frecuente suspensión de la vacatio legis con el peligro de no leer día a día el Boletín Oficial. Son una gimnasia mental siempre aconsejable y beneficiosa y muchos temas han sido muy estimables artículos de revista, incluso, convenientemente ampliados, de tesis doctorales... y ocasión de encuentro con tantos buenos compañeros de sufrimiento en el imprescindible "grupo", así il Capo Vicente Font Boix,  Ángel Martínez Sarrión,  Antonio Vázquez Presedo, Emilio Durán, J. Enrique Gomá, Joaquin Sapena, José Mª Segura o los que prematuramente ya no están, José Madridejos, Jesús Vázquez de Castro, Antonio Uribe, Francisco Rovira, José Luis Espinosa, José Julio Barrenechea ... En todo caso, aun sin lograr el ascenso, el saldo será altamente favorables para el opositor ...y aprobando, más.

¿Y la tensión entre Notarios y Registradores?

Ante todo es acuciante una solución rápida. Tu, querida Registradora, sabes mi opinión. Nuestro actual Decano, Ignacio Solís Villa, ha manifestado públicamente que la seguridad jurídica se basa en dos pilares, la Notaría y el Registro, el sistema se ha mostrado sumamente eficaz y no puede prescindirse de estos dos pilares, escritura e inscripción ni de la participación de ambos Cuerpos en cualquier reforma que se planee. Muchas veces he comentado contigo que he mantenido relaciones cordialísimas con cuantos Registradores me han correspondido uniéndome con todos una sincera amistad que conservo. Nunca he tenido fricción alguna y juntos hemos solucionado las cuestiones dudosas. Siempre me ha gustado el Registrador duro pero dialogante y así, haciendo común el problema, hemos llegado a acuerdos satisfactorios. Este espíritu de colaboración y de unión es compartido por la inmensa mayoría de los compañeros. Urge, por tanto, desterrar esa especie de "memoria histórica" ácida y tozuda que, como la otra, irrita y separa más que une y soluciona, sin olvidar que al "divide y vencerás" del adversario común y extraño, hemos de oponer que "la unión hace la fuerza".

¿Y tu ingreso en éste club de los grandes?

En Roma, allá  por el año 250 (a.C.) se paseaba Catón admirando las estatuas que erigían a romanos ilustres. Un día le preguntaron que porqué él no tenía la suya, a lo que contestó “prefiero que digan a éste ¿por qué no? en vez de a éste ¿por qué sí?”. Me siento muy halagado y agradecido, aunque falta gente, pero me parece que ya no me queda más que la segunda pregunta.

Has formado parte de tribunales de oposiciones ¿qué consejos das a los opositores?

Que lean y sigan el "Decálogo del opositor" de González Palomino" en el prólogo de sus "Instituciones de Derecho Notarial" que les servirá, además, para superar los momentos de pesimismo y desfallecimiento y les levantará la moral... ¡y suerte con las bolas!