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ENSXXI Nº 25
MAYO - JUNIO 2009

MARIA DE LOS REYES SÁNCHEZ MORENO
Notaria de Jijona (Alicante)

No es esta la primera vez que escribo sobre el notariado holandés y los efectos de la liberalización de su arancel, que empezó a aplicarse en Enero del 2.001. Consolidada ya la liberalización arancelaria, este artículo pretende situar sus efectos en tiempos de crisis. Aunque antes conviene recordar las vicisitudes  del notariado holandés desde el año 2.001.
El notariado holandés tenía antes de esa fecha un prestigio profesional y social muy similar al que tiene en nuestro país. Incluso, el Notario holandés era y es el encargado por ley de gestionar el pago de los impuestos sobre las operaciones que realiza y era y es la única pieza de la seguridad jurídica preventiva  en el ámbito inmobiliario y societario  (al no existir  Registradores de la Propiedad o Mercantiles, la incorporación en extracto enviada por el Notario es la que forma, básicamente, el contenido del Registro). El Notario holandés, además, está y estaba encargado en la práctica de recibir en depósito el  precio de las compraventa para su entrega al vendedor cuando, a su juicio, no existe riesgo alguno para el comprador o el encargado también de gestionar la entrega de la herencia a los herederos, una vez controlado por él el pago de las deudas de la herencia. También estaba y está encargado de aprobar la gestión de los albaceas.

"El Notario holandés era y es el encargado por ley de gestionar el pago de los impuestos sobre las operaciones que realiza y era y es la única pieza de la seguridad jurídica preventiva  en el ámbito inmobiliario y societario"

A pesar de todo ello, la libre competencia ha ido dañando poco a poco su imagen. Poco después de la liberalización comenzó para el Notario la lucha por el mercado, la negociación de precios y, claro, la elaboración de estrategias comerciales y de publicidad. A nadie se le escapa que esto requiere mucho tiempo, tiempo que debe sacarse del que antes se dedicaba al estudio, al asesoramiento y al cuidado en la elaboración de escrituras. Pero el Notario, sujeto a las leyes del libre mercado, debía sobrevivir y, además de sus estrategias comerciales individuales, empezó a sentir la necesidad de organizarse y asociarse: organizarse en estructuras societarias complejas y asociarse en grandes despachos. Y esos grandes despachos dejaron de ser sólo despachos de Notarios para ser en ocasiones despachos de Notarios y abogados que pudieran así ofrecer al público un servicio mejor y más completo. Esto último estaba destinado a funcionar exclusivamente en la teoría, como a nadie se le escapa; la parcialidad del abogado encaja mal con la imparcialidad que siempre ha caracterizado al Notario y es más difícil aún si el notario es la minoría en un macro despacho de abogados. Y existe igualmente el problema de que el abogado "abuse" de la relación con el Notario-compañero de trabajo.  La prensa se ha hecho eco de varios escándalos de utilización indebida por el abogado de información reservada al Notario.
Otra cosa que trajo consigo la libre competencia, ligada al libre establecimiento, fue la reunión de los Notarios en poblaciones grandes. En éstas es más fácil sobrevivir al mercado, más aún si esto se combina con el asociacionismo del que hablábamos y con la especialización, cada vez más acentuada. Y esta especialización, que no parece mala a priori, ha llegado a ser  excesiva. No es sólo que haya Notarios especialistas en Derecho de Familia o en Derecho de Sucesiones, sino que hay Notarios que se dedican en exclusiva a la planificación fiscal, a la mediación o, incluso, al acompañamiento de operaciones inmobiliarias en Francia, en España, en Italia... El Notario español para todo y, en particular, el Notario de pueblo, que sigue gozando aquí de un gran prestigio social por su cercanía a la gente y a los problemas de la localidad, en Holanda ya prácticamente no existe. Es más, el Notario joven ha pasado a ser una especie en peligro de extinción. El esfuerzo económico que supone ser Notario, los riesgos ligados a la labor de empresa y los contactos que uno debe tener para poder establecerse han hecho difícil ser Notario en Holanda y, para algunos, imposible. Y eso que desde el 2007 se admite la figura del Notario empleado de aquél que ya está en ejercicio o que tiene dinero o respaldo suficiente como para permitírselo.

"La libre competencia ha ido dañando poco a poco su imagen. Poco después de la liberalización comenzó para el Notario la lucha por el mercado, la negociación de precios y, claro, la elaboración de estrategias comerciales y de publicidad"

De todas formas, y con todos estos ajustes, el Notario se enfrentó bastante bien a los cambios. Incluso, se constituyeron franquicias de Notarios comprometidos a respetar  una misma forma de presentarse al público, de elaborar sus escrituras, o de diseñar sus anuncios publicitarios. Y algunos Notarios se anunciaron en prensa o en internet como los "Notarios más baratos del mercado" hasta el punto en que su Consejo  Nacional tuvo que tomar medidas para que el público entendiese qué servicios se prestaban exactamente por  el precio anunciado.
Estos cambios afectaron mucho a la relación Notario-Cliente.
Al gran cliente, el cambio le vino bien. Desde el principio fue el primer beneficiado en la negociación de precios. Al pequeño y mediano cliente también les pareció bien poder negociar precios, pero para ellos la liberalización trajo consigo la subida de los mismos, incluso escandalosamente para documentos como los testamentos o las capitulaciones matrimoniales.
Pero mientras la economía fue bien, la situación no llegó a ser alarmante. El informe que en el año 2.006 encargo el Ministerio de Justicia holandés a una comisión especial, la "Comisión Hammerstein",  se refería al Notario como bien social y pieza esencial de la seguridad jurídica preventiva, defendiendo su monopolio sobre ciertas materias en atención a su carácter de funcionario público. Reconocía que no se habían abaratado los precios lo esperado en el segmento más bajo del mercado, pero que sí se había logrado la diversificación de éstos y que se había potenciado que los Notarios fueran más efectivos e imaginativos en la captación de su clientela     (¡ si hasta patrocinan equipos de futbol!).
Y entonces llegó la crisis. En todos los países los Notarios han notado esta crisis, claro, pero en Holanda la crisis la han sentido más. La lucha de precios ha llegado a ser escandalosa. A la búsqueda del cliente,  los Notarios han llegado a inventar cosas tan pintorescas como las "marcas blancas", que ví anunciar hace poco en la prensa. ¿Y que son las marcas blancas aplicadas a un servicio como el notarial? La idea es que el cliente pague menos al Notario a cambio de dispensar a la Notaría de prestar unos determinados servicios: la cita solo puede conseguirse por internet,  el cliente otorgará conforme a modelos estandarizados y debe procurarse él mismo parte de la información que antes le suministraba el Notario. Con esto se abaratara el precio, pero, y valga la redundancia, ¿a que precio para el notariado y para el cliente? Cabe suponer que  si el cliente tiene medios para ello se procurará el asesoramiento y la información fuera de la Notaría pagando por ello un precio. En cuanto al Notario, la comisión "Hammerstein" a que antes se ha hecho referencia ya advirtió al Notario de que a él correspondía mantener la calidad del servicio y su "honorabilidad" profesional. Para ello recomendable incentivar los controles a su actuación e, incluso, establecer exámenes obligatorios de acceso. No obstante, se dijo que no había pruebas de que la calidad de sus servicios hubiese mermado...

"Y entonces llegó la crisis. En todos los países los Notarios han notado esta crisis, claro, pero en Holanda la crisis la han sentido más. La lucha de precios ha llegado a ser escandalosa"

En el último congreso nacional del notariado holandés, al que asistí, la presidenta del notariado, Erna Kortlang, ya cambió su discurso. Ahora sí reconocía abiertamente la merma de calidad del servicio notarial. En el congreso se pudo ver una encuesta grabada sobre el terreno que recogía la opinión que el cliente tenía del Notario y no salía este muy bien parado. La lucha de precios ligada a la crisis, las "ofertas", "las marcas blancas",  no contribuyen a realzar su imagen. La caída de precios para mantener la clientela, tampoco, pues si algo se vuelve excesivamente barato, la gente empieza a dudar de su calidad y, lo que es peor, de su utilidad. A todo ello hay que unir la multiplicación de las reclamaciones contra su actuación  o la proliferación de noticias sobre estafas en que hay implicado un Notario. Pero el Consejo General del Notariado Holandés, la KNB, no ha conseguido convencer al Secretario de Justicia, con el que se reunió recientemente, de que deben tomarse medidas drásticas para proteger al notariado y a la seguridad Jurídica que él representa para el cliente.  Es difícil reconocer que hubo un error de cálculo. El que era ministro de justicia en Holanda cuando se dio a conocer el informe de la comisión " Hammerstein"  dijo que si él hubiera tenido que tomar en aquél momento la decisión de liberalizar el arancel, no la hubiera tomado; pero tampoco entonces se tomó el camino de vuelta. En Holanda, lo hecho, hecho está. Quizá cuando termine la crisis el Notario holandés siga siendo realmente Notario; quizá sea otra cosa y la seguridad que representa haya dejado de ser aquella justicia preventiva a la que ha servido con tanta dedicación y durante tantos siglos. En tal caso, la liberalización del arancel no habrá sido sólo una medida económica; habrá supuesto un cambio importante para el sistema jurídico holandés en general, desvirtuando la idea, asumida hasta ahora, de que la seguridad  privada es tan importante que no cabe dejarla en manos de los particulares.