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ENSXXI Nº 25
MAYO - JUNIO 2009

JOSÉ ARISTÓNICO GARCÍA SÁNCHEZ
Notario honorario

AL SERVICIO DEL EXTRANJERO'. HISTORIA DEL SERVICIO VASCO DE INFORMACIÓN (1936/1943)

La sucesiva aparición de nuevos archivos ha permitido a los historiadores añadir matices a la configuración de los personajes y mayor rigor y precisión a los de los acontecimientos que narran. Hoy la historiografía es más fiel que nunca a la analítica. La apertura por ejemplo a partir de 1989 de los archivos soviéticos, antes inaccesibles,  y la descatalogación progresiva en todos los países de documentos y registros obligan con frecuencia a los historiadores a rectificar o matizar anteriores interpretaciones de la historia, máxime cuando las primeras versiones suelen estar escritas por cronistas de tan poca imparcialidad como son los protagonistas interesados.

"Juan Carlos Jiménez de Aberasturi y Rafael Moreno Izquierdo han elaborado, desde la documentación obtenida durante más de 5 años, las andanzas de los servicios secretos del PNV desde 1936 a 1943, de las que por primera vez nos dan precisa información"

Esto es de singular aplicación al movimiento nacionalista vasco, denostado por unos y ensalzado por otros, siempre apriorísticamente durante décadas, en una interpretación maniquea de la conducta y objetivos de sus militantes, versiones contrapuestas que en general han sido aceptadas acríticamente por las sucesivas generaciones de adictos que creían sin pestañear cuanto se les transmitía. 
Hoy las cosas han cambiado. Juan Carlos Jiménez de Aberasturi y Rafael Moreno Izquierdo, ambos interesados en la investigación de la historia vasca contemporánea,  han elaborado, desde la documentación obtenida durante más de 5 años en archivos públicos y privados de España, USA, Gran Bretaña y Francia, las andanzas de los servicios secretos del PNV desde 1936 a 1943, de las que por primera vez nos dan precisa información, quedando así reconstruida de forma metódica, minuciosa y solvente, con el permanente contraste de documentos auténticos, la historia de las actividades secretas del nacionalismo vasco durante la guerra civil española y la segunda guerra mundial.
Aunque la obra es de autoría conjunta y está bien coordinada, los autores han delimitado en una nota los capítulos que cada uno ha redactado íntegramente, según aclaran de forma expresa. Solamente han escrito de forma conjunta el prefacio y uno de los últimos capítulos de apenas veinte páginas, el penúltimo, que analiza el tráfico de mica, platino y otras materias primas con los países beligerantes en la segunda guerra mundial.

"Fue un periodo confuso del que el autor nos brinda una interpretación inédita.  Ante el vacío de representatividad originado por la desaparición de Aguirre, los consejeros presentes y la representación del EBB  crearon en 1940,  a instancias de Irujo,  el 'Consejo (no autonómico sino) Nacional  de Euzkadi' del que aquél fue nombrado Presidente"

Juan Carlos Jiménez de Aberasturi Corta, director actualmente del Archivo Municipal de Errentería, y que fue fundador y director desde 1977 a 1996 del Centro de Documentación de Historia Contemporánea del País Vasco, es autor de los capítulos referentes a la creación del Servicio Vasco de Información y los intentos de relanzar el servicio desde Londres una vez que la sección más importante, la red Álava, fue desmantelada en 1940 por una brigada de la político-social franquista. La  información la habían facilitado los nazis cuando los alemanes tomaron Paris y aquellos ocuparon la sede de la Delegación del Gobierno Vasco en el exilio. Este hecho fue una verdadera catástrofe para los nacionalistas que vieron cómo se desmantelaba la amplia infraestructura que el Partido Nacionalista Vasco había ido estableciendo con paciencia y habilidad a través de instituciones asistenciales o de representaciones políticas más o menos encubiertas. También provocó la desbandada  hacia el sur de Francia de la mayor parte de los Consejeros del Gobierno Vasco y el comienzo de la larga odisea del lehendakari Aguirre, que comenzó en Bruselas donde se encontraba y terminó en América tras llevar una vida clandestina durante dieciocho meses primero en Alemania y después en Suecia.
También se debe íntegramente a la pluma de Aberasturi la narración de los intentos fallidos de relanzar los "Servicios" desde Londres donde terminaron huyendo la mayoría de los Consejeros del Gobierno Vasco en el exilio. Aberasturi se embebe en los archivos y cita y reproduce cartas y documentos para demostrarnos el lógico descalabro y la esterilidad de la lucha de una organización que cayó en la bicefalia y, si se cuenta al eclipsado lehendakari, en la tricefalia.
Fue un periodo confuso del que el autor nos brinda una interpretación inédita y documentada. De un lado, ante el vacío de representatividad originado por la desaparición de Aguirre, los consejeros presentes y la representación del EBB  crearon en 1940, a instancias de Irujo, el "Consejo (no autonómico sino) Nacional de Euzkadi" del que aquél fue nombrado Presidente. Minuciosa e inédita es la narración tanto de los intentos de los miembros del recién creado Euskadiko Batzar Nagusia de lograr el reconocimiento y apoyo a su causa de las autoridades británicas, como la  respuesta de los servicios británicos que a los asombrosos ofrecimientos de pesquisa e información que les hacían, respondieron con una oferta de integrar sin más en su servicio de espionaje, como agentes anónimos, a los miembros del servicio vasco de información que se le ofrecían. 
Pero más sorprendente aun es la narración, por primera vez documentada, de  las andanzas del misterioso Luis Ortúzar, curioso personaje que, aunque no tenía cargo ni en el PNV ni en el Gobierno Vasco, gozaba de gran influencia y predicamento, y que apareció de repente en Londres y empezó a actuar  paralelamente, por libre y al margen de la Delegación oficial Vasca, alegando los plenos poderes que el vicelehendakari Leizaola, que actuaba como Presidente en funciones tras la ausencia de Aguirre, le había conferido para negociar directamente con los servicios británicos y sin contar con Irujo, la colaboración con los aliados del servicio vasco de información. Así nació la curiosa "doble diplomacia" de la que se quejaba Telesforo Monzón y que condujo al fracaso a todos los proyectos del nacionalismo vasco en Londres.
Curiosos episodios todos ellos, hasta ahora conocidos de modo parcial y confuso, que por primera vez se narran de forma rigurosa y amena, citando las fechas, los datos, los nombres y hasta los lugares precisos de Hendaya, S. Juan de Luz y Biarritz donde tuvieron lugar los primeros.
A la pluma de Rafael Moreno Izquierdo, profesor de "Periodismo y Comunicación en situación de crisis" en la Complutense y en el master de periodismo, y que ha sido corresponsal de guerra en distintos países y corresponsal ordinario en Estados Unidos durante quince años, se debe la narración, también tan detallada como documentada, de las andanzas del  lehendakari Aguirre desde que el 31 de julio de 1941. Moreno narra con profusión de detalles cómo ese día, trasformado en el doctor panameño Álvarez Lastra y acompañado de su familia, embarca en Goteborg en un  mercante, el  "Vasaholm", flanqueado por dos petroleros con destino a América, en concreto a Río de Janeiro, donde tomó tierra el 27 de Agosto, siendo su primera visita, como correspondía a su acendrado catolicismo, a la Iglesia de los jesuitas de la capital carioca en acción de gracias familiar. En Río, según narra Moreno, por exigencia del Cónsul norteamericano al que había solicitado un visado para entrar en USA, recobra Aguirre su verdadera personalidad de lehendakari vasco, nimbado   ahora con la aureola de quien ha conseguido huir de la persecución nazi y franquista,  lo que aumentó su reputación y la devoción incondicional de la población vasca emigrada a América.

"De una forma amena J. de Aberasturi y Moreno Izquierdo describen de una manera objetiva y sin disfraces la actuación de los integrantes de un partido político que, al no considerarse españoles,  nunca pensaron  que pactar o aliarse con otros Estados fuera ponerse 'al servicio del extranjero'"

Moreno Izquierdo detalla las esforzadas gestiones de Aguirre para consolidar las relaciones del Gobierno que representaba con la Administración estadounidense. Trataba de lograr el reconocimiento político y jurídico como Presidente legítimo de Euzkadi y de paso fuentes de financiación y logísticas que permitieran la supervivencia del Gobierno Vasco en el exilio. Todo con la mira puesta en conseguir apoyos para cuando, terminada la guerra mundial, se produjera la esperada reestructuración del concepto de las naciones-estado y floreciese la que románticamente llamaban "primavera de naciones".
Moreno detalla cómo redactó una misiva para el Presidente Roosevelt, dirigida y firmada "de igual a igual" por el Presidente de los vascos, Presidente, decía, de la democracia más antigua del mundo, la nación vasca, carta a la que recibió una respuesta fría y distante del Departamento de Estado, que no desmoralizó a Aguirre quien insistió tenazmente en sus gestiones, poniendo sobre la mesa y ofreciendo a cambio de mero reconocimiento todas las influencias y ventajas de que podía disponer, con especial hincapié en la fuerza de la red vasca en Sudamérica, católica y conservadora, que podría proporcionar a los aliados informaciones valiosas frente a las naciones del eje. Especial atención dedica el autor a episodios coyunturales que narra con especial alarde de documentación, como el incidente de los "pasaportes vascos con tapas verdes" que el Gobierno Vasco expedía a favor de los ciudadanos vascos y que los Estados Unidos rechazaban, o el intento de acercamiento a través de Ynchausti, amigo personal de Aguirre, al abogado y millonario Nelson Rockefeller, director entonces de la Oficina de Asuntos Interamericanos, a quien de nuevo Aguirre hace un ofrecimiento, esta vez parecía que irrechazable, que, al final, tras varios escarceos no fue aceptado pero que demuestra la tenaz voluntad de los nacionalistas vascos de llevar hasta el final sus proyectos políticos.
La obra tiene interés y algunos episodios eran desconocidos. De una forma amena, con fotos de época, con trascripción de cartas y documentos, J. de Aberasturi y Moreno Izquierdo describen de una manera objetiva y sin disfraces la actuación de los integrantes de un partido político que, al no considerarse españoles, nunca pensaron que pactar o aliarse con otros Estados fuera ponerse "al servicio del extranjero", --eslogan que la propaganda franquista creó y divulgó por doquier acompañada de la secuela de traición--, pues tan extranjeros consideraban a unos como a otros y sólo pretendían, por cualquier medio, la independencia de Euzkadi . Ahí están, a la mirada de todos, cartas y documentos. Ahí queda este libro (Al servicio del extranjero. Historia del Servicio Vasco de Información (1936-43), Antonio Machado Libros,  2009), que por primera vez descubre parte de la historia reciente de este país y que por derecho propio se convierte en "referente obligado para los que quieran profundizar en esta etapa de la Historia de España y conocer el desarrollo del movimiento nacionalista vasco".
A partir de estos datos, como dicen los autores, se podrán superar las generalidades, las leyendas más o menos épicas y la indefinición para situar en su lugar exacto, con pruebas documentales adjuntas, lo que supuso este episodio tan deformado por unos, mitificado por otros y por tanto mal conocido por todos de nuestra historia. La verdad nunca es nociva.

EL DRAMA JUDICIAL

Siempre el género judicial ha tenido un lugar destacado en la literatura y en la filmografía, en especial en ésta cuyo lenguaje es singularmente apropiado para  transmitir con la técnica del suspense los dramas judiciales, entre los que se cuentan verdaderas  obras maestras, algunas absolutas. También en el mundo de la novela ha sido frecuente el recurso de los temas judiciales, pero pocas veces se han conseguido, como ha hecho Grisham, novelas con el estricto esqueleto de un drama judicial.
Grisham nació en Arkansas en 1955 en el seno de una familia bautista. Mientras obtenía la licenciatura y el Doctorado en derecho en la Universidad de Mississippi, leía profusamente especialmente la prosa directa y punzante de Steinbeck. Y mientras ejercía a partir de 1981 la práctica del Derecho Penal, que le obligó a presenciar el terrible testimonio de una víctima de violación con sólo doce años, elaboró su primera novela en la que exploraba qué hubiese sucedido si el padre de la víctima hubiese asesinado a sus agresores.

"Grisham nació en Arkansas en 1955 en el seno de una familia bautista. Mientras obtenía la licenciatura y el Doctorado en derecho en la Universidad de Mississippi, leía profusamente especialmente la prosa directa y punzante de Steinbeck"

A partir de su publicación su faceta de novelista se impuso decisivamente sobre la de abogado, especializándose en el género de la novela de intriga judicial que ha divulgado en obras que casi siempre se han convertido en auténticos best-sellers, tal vez por su facilidad para mostrar al gran público de forma comprensible el funcionamiento de la justicia, por saber denunciar como meras anomalías del sistema las irregularidades judiciales que describe en sus novelas, o quizá por erigir como protagonistas cómplices del lector que de inmediato se identifica con sus problemas a penosos desvalidos, estudiantes de derecho ó abogados primerizos, que han de enfrentarse, en una nueva versión del drama kafkiano, a los grandes despachos de las empresas o a las presiones de las multinacionales o de los poderosos grupos económicos o políticos de presión. Su éxito ha sido rotundo. Fue el novelista más vendido en la década de los noventa, más de 60.000.000 de ejemplares, y hoy es el novelista norteamericano más vendido de la historia. Una de sus obras, El informe Pelícano, vendió más de 11.000.000 de ejemplares sólo en los Estados Unidos. Y ya de salida sus obras se catalogan como best-sellers.
No son obras perfectas, están tocadas de la ligereza de las obras apresuradas y carecen a cualquier nivel de la profundidad exigible a las grandes obras y a los grandes autores. Pero están perfectamente estructuradas, tienen un ritmo narrativo admirable y son capaces de introducir al lector en un intenso drama desbordante de humanidad e interés.
Este es el caso de la novela que comentamos "La apelación" (Plaza y Janés, 2008), una obra bien construida que dramatiza, desde la perspectiva de los distintos intereses que se cruzan, el proceso de apelación de una sentencia que había condenado a una multinacional química a indemnizar en forma millonaria, a los miembros de una población en cuya red de agua potable habían tenido entrada  los vertidos tóxicos que aquella arrojaba irresponsablemente en un barranco, produciéndose entre la población casos de cáncer en una proporción inusitada. Como en el mas puro esquema clásico la obra empieza el día en que un jurado dicta el veredicto condenatorio que la multinacional va a recurrir y termina el día en que dicta sentencia el Tribunal de Apelación. En medio quedan las intrigas de los poderosos y  las ilusiones de los damnificados, y sobre todo las lacras del sistema judicial y político que hace posible tanta miseria.

"Hay una estructura sólida, un estilo ágil y correcto, un montaje clásico y serio, y sobre todo un ritmo narrativo incesante que desarrolla el drama de forma inteligente para que los lectores puedan vivirlo con interés y sin sobresaltos"

Ya se ha dicho que no es una obra para poner junto a Proust, Dostoyewski o Stendhal. No crea personajes sino simples estructuras que soporten linealmente los dramas y vicios que el autor quiere denunciar. No profundiza en los pliegues del alma de los protagonistas, sino en el sistema corrupto en que los hombres de una comunidad americana tipo han de desarrollar desgraciadamente su destino. No hay excesiva sutileza ni sagacidad, ni diálogos sugerentes, ni falta que le hace al autor para lograr su objetivo. A Grisham le basta con crear prototipos o personajes-estándar que en una conducta predeterminada desarrollan de forma predecible el desarrollo del drama judicial hasta su lógico desenlace según los presupuestos descritos.
Pero hay una estructura sólida, un estilo ágil y correcto, un montaje clásico y serio, y sobre todo un ritmo narrativo incesante que desarrolla el drama de forma inteligente para que los lectores puedan vivirlo con interés y sin sobresaltos. Y sobre todo en el trasfondo late de forma permanente la denuncia de las lacras que aquejan a la sociedad americana: contaminación medioambiental, desastres ecológicos,  prepotencia de las multinacionales, impotencia de los deprimidos, y sobre todo corrupción política que trasvasa sus garras al propio corazón de la justicia.
Hay también algo más que ha inducido a traer esta obra a una revista jurídica como es EL NOTARIO DEL SIGLO XXI. Está el armazón judicial de la trama con todo lo que puede aportar al lector sobre el funcionamiento de los tribunales en los países anglosajones tanto por lo que respecta a los actores, jueces, jurados o abogados, como a los trámites o instancias del proceso. Pero sobre todo está la denuncia de las lacras que pueden aquejar al sistema, tan acendrado en el mundo anglosajón, de elección de jueces por el sistema de sufragio popular directo y para un plazo predeterminado. Tiene ventajas, qué duda cabe, pero también tiene riesgos, pues esa elección puede contaminarse de la corrupción que acecha a cualquier otra en los sistemas democráticos cuando el dinero es capaz de romper cualquier barrera.