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ENSXXI Nº 29
ENERO - FEBRERO 2010

JESÚS BANEGAS NÚÑEZ
Empresario, Ingeniero, Doctor en Ciencias Económicas, Presidente de AETIC y Vicepresidente de CEOE

Es bien sabido que el Derecho Civil romano, ese gran pilar de la civilización occidental, no fue creado por ninguna autoridad o jurista en particular, sino que fue el resultado de la recopilación ordenada de instituciones ampliamente experimentadas y aceptadas por la sociedad a lo largo del tiempo. Se atribuye, por ello, a Catón la siguiente valoración de dicho orden jurídico: “No se basa en el genio de un hombre, sino de muchos: no se fundó en una generación, sino en un periodo de varios siglos y muchas épocas”.
La sociedad de nuestro tiempo, quizás por la importancia que cobra el eco mediático -tanto en el ámbito político como en el económico- acentúa cada vez más la personalización de los hechos acontecidos como si se debieran a la deliberada voluntad de una persona. “A menudo imputamos a la excelencia del genio de un hombre, y a la profundidad de su penetración, lo que en realidad se debe al paso del tiempo y a la experiencia de muchas generaciones, todas las cuales difieren muy poco entre sí por lo que toca a las partes naturales y a la sagacidad”, nos dice, sin embargo, Bernard Mandeville en la II parte de su tratado “La fábula de las abejas”.
Bernard Mandeville y luego David Hume hicieron de la idea de evolución un lugar común en las ciencias sociales del siglo XIX, mucho antes que Darwin, y sentaron las bases del paradigma clásico del crecimiento espontáneo de estructuras sociales ordenadas: del derecho y la moral, del lenguaje, del mercado, del dinero y también del crecimiento del conocimiento tecnológico.
Frente a esta manera “liberal” de explicar nuestro mundo, hubo otra en el pasado, denominada “racionalista”, originada durante la Revolución Francesa y protagonizada por Descartes, Voltaire y Rouseau, cuya fe en el poder ilimitado de la autoridad dio lugar a los totalitarismos políticos que tan negativas consecuencias sociales y económicas generaron el pasado siglo en Europa.

"Joseph A. Schumpeter calificó de fundadores de la economía científica a los teólogos escolásticos miembros de la Escuela de Salamanca"

Ahora que, tanto en las ciencias como en la economía, las doctrinas dominantes   –tras los fracasos de los constructivismos racionalistas- son de tipo evolucionista, es oportuno recordar la original contribución española a dicha corriente intelectual.
Joseph A. Schumpeter calificó de fundadores de la economía científica a los teólogos escolásticos miembros de la Escuela de Salamanca, entre los que cabe destacar a Luis de Molina, Juan de Lugo, Juan de Mariana  y Tomás de Mercado, entre otros. Para Friedrich.A. Hayek, “los escoláticos españoles del siglo XVI fueron unos notables anticipadores de la economía moderna” y además, “elaboraron las primeras teorías modernas de la sociedad, luego sepultadas por la marea racionalista del siglo siguiente”.
Leyendo  hoy  “La teoría del precio justo”, de Luis de Molina y “Suma de tratos y contratos”, de Tomás de Mercado, nos encontramos con dos muy vastas y agudas observaciones de la realidad económica del siglo XVI, tan instructivas como modernas desde una óptica epistemológica.
Llama la atención, después de lo dicho, que nada se haya conocido a través de los medios de comunicación acerca de un evento histórico recientemente acontecido en Salamanca. Allí se ha celebrado entre los días 21 y 24 del pasado mes de octubre un seminario que con el expresivo lema: The Birthplace of Economic Theory,  reunió  a un amplio elenco de grandes especialistas mundiales en teoría económica.
El prestigioso Ludwig von Mises Institute, por primera vez en su historia ha celebrado un encuentro intelectual fuera de EE.UU. y ha elegido para ello la ciudad de Salamanca.
El motivo de la elección fue rendir homenaje a la ciudad donde nació, hace siglos, el pensamiento económico contemporáneo.
Siguiendo las averiguaciones del propio instituto, podemos saber que “uno de los grandes descubrimientos del siglo XX se interesa por los orígenes de la ciencia económica en la Edad Media en España e Italia. Mucho antes de  Adam Smith,  un buen número de escolásticos desde el siglo XIV al XVII estuvieron escribiendo teoría económica sistemática”.
“Ningún lugar del planeta fue tan fructífero como la Escuela de Salamanca de España, centro mundial de la investigación económica. Los escritos de sus intelectuales explicaron el precio, el valor, la moneda y su función, el ahorro, el emprendimiento, la inflación, los contratos, los intercambios y mucho más; ellos se comprometieron  estrechamente con el mundo moderno que estaba naciendo en aquel tiempo, suministrando la teoría y la  racionalidad para el surgimiento de la prosperidad. Tal y como Murray Rothbard demostró, dichos pensadores fueron los predecesores de la moderna teoría de la Escuela Austriaca. Los últimos escolásticos comprendieron el daño de la intervención gubernamental en el curso de los negocios y consagraron la libertad como una extensión de la bendición de Dios”.
Copatrocinado por el Instituto Juan de Mariana, en celebración del 400 aniversario de la publicación de uno de los grandes libros del periodo: el tratado de Juan Mariana sobre “La alteración del dinero”, el seminario convocó a una veintena de prestigiosos investigadores de diversos países incluidos los profesores españoles Jesús Huerta Soto y Gabriel Calzada y el padre salesiano Angel Roncero.

"En Salamanca se ha celebrado el pasado mes de octubre un seminario que con el expresivo lema: The Birthplace of Economic Theory, sostiene: 'Ningún lugar del planeta fue tan fructífero como la Escuela de Salamanca de España, centro mundial de la investigación económica'"

Jesús Huerta de Soto, compañero de cursos de doctorado de quien firma, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, quizás el más importante y reconocido representante de la Escuela Austriaca en el  mundo hispano, después de investigar los textos escolásticos de nuestro Siglo de Oro sostiene que los fundamentos teóricos liberales –de la Escuela Austriaca- están basados en los siguientes hallazgos:
1. Teoría subjetiva del valor (Diego de Covarrubias y Leyva)
2. Relación entre precios y costes (Luis Saravia de la Calle)
3. Naturaleza dinámica del proceso de mercado e imposibilidad del modelo de equilibrio (Juan de Lugo)
4. Concepto dinámico de competencia, entendida como un proceso de rivalidad entre los vendedores (Castillo de Bobadilla y Luis de Molina)
5. Redescubrimiento del principio de la preferencia temporal (Azpilicueta)
6. Influencia distorsionadora que el crecimiento inflacionario del dinero tiene sobre la estructura relativa de los precios (Juan de Mariana, Diego de Covarrubias y Martin de Azpilicueta)
7. Efectos negativos que produce la banca con reserva fraccionaria (Luis Sarabia de la Calle y Martin de Azpilicueta)
8. Hecho económico esencial de que los depósitos bancarios forman parte de la oferta monetaria (Luis de Molina y Juan de Lugo)
9. Imposibilidad de organizar la sociedad mediante mandatos coactivos debido a la falta de información que se necesita para dar un contenido coordinador a los mismos (Juan de Mariana)
10. El intervencionismo injustificado del estado sobre la economía viola el derecho natural (Juan de Mariana)
Después de todo lo dicho, es para estar orgullosos que una buena y principal parte del acervo cultural de Occidente, en los importantes ámbitos de las doctrinas políticas y económicas, ampliamente vigentes y dominantes del pensamiento contemporáneo, haya sido gestado y desarrollado en España. Sin embargo, es para sentirse avergonzado que ningún medio de comunicación español haya informado de la noticia que declara a nuestro país, ni más  ni menos que, “cuna de la teoría económica”.

Abstract

Nowadays, after the failure of rationalist constructivisms, prevailing theories in sciences and economy are of an evolutionist kind. That´s why the author wants to remind us of the Spanish contributions to this new way of thinking.
Joseph A. Schumpeter considered that scientific economy was founded by scholastic theologians of the Salamanca School like Luis de Molina, Juan de Lugo, Juan de Mariana and Tomás de Mercado. According to Friedrich Hayek: «Spanish scholastics of the XVIth century anticipated modern economy» and, besides, «devised the first modern social theories, afterwards drown by the rationalist tide of the next century».
Reading today Molina´s work: «La teoría del precio justo» («A Theory of Fair Price») and Tomás de Mercado´s: «Suma de tratos y contratos» («A Compendium of Deals and Contracts»), we may find a lot of sharp remarks about the economic reality of the XVIth century which are also very interesting  from an epistemological point of view.