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El Notario - Cerrar Movil

ENSXXI Nº 29
ENERO - FEBRERO 2010

José Manuel García Collantes ha recibido las primeras declaraciones del recién elegido Roberto Barone

¿Cuáles son los objetivos o el programa de su labor para este año 2010?
R. El fundamento del programa es la colaboración con todas las Autoridades comunitarias en la formación de la normativa relativa a la intervención del notariado en la sociedad europea. Esto a través de nuestros grupos de trabajo con la formación de conclusiones técnicas, obviamente aprobadas por los notariados miembros. Los temas son numerosos y notorios, la circulación del documento público, el reglamento sobre las sucesiones transfronterizas y el certificado sucesorio europeo, el desarrollo de la red notarial europea, de la plataforma para las firmas electrónicas, el portal de la profesión en el marco del proyecto e-justice, las convenciones matrimoniales… El objetivo es dar a conocer cada vez más el notariado a nivel europeo como un cuerpo profesional organizado, de elevada cultura y especialización, al servicio de cada Estado de pertenencia y al mismo tiempo en una posición clave para la construcción del espacio jurídico europeo.

¿Con qué medios piensa desarrollar su trabajo en el CNUE?
R. El trabajo de nuestros grupos de expertos y una mayor presencia e intercambio continuo de informaciones con las Autoridades; la posibilidad de que nuestros expertos trabajen juntos a los de la Comisión, del Consejo de la Comunidad y del Europarlamento, en las formas permitidas.
El intercambio entre los notariatos de las respectivas experiencias para exportar modelos eficaces y conocer las diferentes realidades.

¿A qué metas o desafíos se enfrenta el Notariado Europeo en el corto plazo? ¿La libre circulación del documento es el principal?
R. El notariado tiene que enfrentarse cotidianamente con cierta idea de la simplificación que es fruto de una consideración errónea de la competencia y del mercado. El derecho es regla y a menudo la regla es difícil porque la realidad misma es compleja y difícil. El Notariado tiene que ser capaz de demostrar la utilidad incluso económica, además de social, de su intervención al servicio de los ciudadanos, de las familias, de las empresas. En este camino es fundamental, entre otras cosas, la valorización y difusión de su producto más importante y significativo, el documento público, expresión de prueba legal, de delegación de poderes públicos, de seguridad en el sistema general de la justicia y de los intercambios.

¿Cuál es el significado para los ciudadanos europeos y para los notarios de Europa de “el proyecto del certificado sucesorio Europeo”? ¿A su juicio es positivo? ¿Cuál ha sido la intervención del CNUE en su elaboración? ¿Usted considera que el texto del proyecto se podría mejorar?
R. El proyecto de reglamento de las sucesiones transfronterizas y creación de un certificado sucesorio es probablemente uno de los más importantes para el notariado europeo y para cada notariado en sí. Su realización producirá una confianza general en el notario, que en todos los  sitios, dentro del espacio jurídico europeo, se transforma en el profesional de referencia de la familia en todos sus acontecimientos. El notario afirma su identidad de garante de la seguridad y de la circulación de los derechos. Hace tiempo que el CNUE, con su grupo de trabajo específico, está comprometido y colabora también en el proyecto del certificado sucesorio. No puedo ocultar que el proyecto en su conjunto presenta algunos puntos críticos, justamente por su complejidad. Por estas razones es seguramente mejorable y nuestro esfuerzo es el de hacer entender al legislador comunitario que el proyecto, para ser útil, tiene que ser viable en todos los Países, en otras palabras tiene que solucionar problemas, no crear otros nuevos. Al mismo tiempo yo creo que es necesario que cada notariado haga todos los esfuerzos para alcanzar una solución común y viable; nuestra fuerza es la unión, incluso cultural. Nuestra habilidad se demostrará sólo si seremos capaces de alcanzar un difícil equilibrio entre nuestros derechos de pertenencia nacional y el comunitario que el reglamento quiere introducir. Por lo tanto hace falta un esfuerzo de capacidad y de imaginaría, considerando que indicar los posibles problemas quedándose estancados en nuestras propias posiciones desde luego no es la forma de ser juristas, profesionales y, sobretodo, europeos.

Hace dos años tuvo una importante difusión el informe ZERP de la Universidad de Bremen. ¿Este informe tuvo consecuencias prácticas?
R. El informe ZERP no parece haber producido, por lo menos hasta ahora, consecuencias relevantes y negativas para el notariado. No quiero profundizar en el tema aquí, pero el informe se basa en algunas premisas erróneas para llegar a conclusiones que, en algunos casos, parecen más bien preestablecidas que fruto de un análisis coherente y objetivo. Puedo decir, por ejemplo, que en Italia, donde la negociación jurídica de los inmuebles es competencia notarial, ¡las preguntas del Instituto de investigación han sido dirigidas a pocos abogados!

"Tenemos que evidenciar y subrayar a todas las fuerzas sociales y políticas que el papel de una profesión que garantiza el respeto del derecho ayuda a la economía, porque garantiza condiciones de equilibrio y de igualdad de oportunidades y de derechos"

De la misma manera hace unos años tuvo mucha difusión y provocó una gran preocupación entre los notariados europeos el informe procedente de la “Dirección General de Competencia” dirigida por Mario Monti. ¿Actualmente existe algún riesgo de “deregulation” para la Función Notarial?
R. El problema de las relaciones entre Autoridades de la competencia y profesiones liberales reglamentadas es probablemente el más importante en nuestros días. A lo mejor las profesiones liberales se han dado cuenta con retraso de que ya no podían disfrutar de una renta de posición históricamente debida al patrimonio, a la cultura y a una sociedad menos informada. Pero es  evidente que los economistas puros se sienten molestos por reglas hetero-impuestas, o sea el derecho, respeto a las auto-producidas por la economía.
Sin embargo, aunque con cierta tristeza por la crisis que nos ha golpeado a todos, tenemos que evidenciar y subrayar a todas las fuerzas sociales y políticas que el papel de una profesión que garantiza el respeto del derecho ayuda a la economía, porque garantiza condiciones de equilibrio y de igualdad de oportunidades y de derechos. El equilibro del mercado que nace exclusivamente del encuentro de las fuerzas opuestas, es absolutamente inestable y favorece al más fuerte, al más inescrupuloso, al más rico. El mundo lo ha entendido con la crisis norteamericana de las finanzas cuyo desarrollo sin reglas tendría que haber constituido el milagro económico mundial del siglo XXI. Sin embargo también el notariado tiene que sacar alguna enseñanza: hace falta ser más eficaces, más cercanos a los problemas, más rápidos en las soluciones; resumiendo, hace falta crear y conservar un entorno de confianza en el que el notario a nivel individual y el Notariado como cuerpo profesional sea la referencia de la legalidad, de la tutela pacifica de los derechos y, por consiguiente, de la posibilidad de su ejercicio. Para esto hace falta cultura profesional, humanidad, capacidad de hacerse entender, integridad y espíritu de servicio. Me gustaría decir que el notariado tiene que estar al servicio de todos, esclavo de nadie. Sólo de esta manera y con estos valores yo creo que seremos capaces de explicar a las Autoridades de la competencia que nuestra especificidad ayuda al mercado, pero no entra del todo en el mercado. De hecho no puede existir un mercado del valor “Función pública”.

El Sistema Notarial latino-germánico es el más extendido en la actual Unión Europea. Pero este sistema no existe ni en el Reino Unido e Irlanda ni en los Países Escandinavos. ¿Es este un gran problema a la hora de presentar la Función Notarial ante las Autoridades de Bruselas?
R. Sin duda. Porque incluso los Países que no conocen el notariado tienen un mundo de relaciones jurídicas y están predispuestos a negar consideración a la figura profesional del notario.
Pero tenemos que reflexionar todos sobre el hecho de que Europa no quiere anular a los Estados, que no puede cancelar culturas, raíces históricas y derechos. Pero el fin de la construcción del  espacio jurídico europeo es el de ofrecer a los ciudadanos europeos los instrumentos más cómodos y fáciles para el ejercicio de sus propios derechos. Nadie quiere afirmar la supremacía del sistema latino-germánico, pero el dato de que 21 Países de 27 (y Croacia, tras ser admitida en la Unión, será el número 22, de 28) debería por lo menos producir cierta buena consideración del notariado europeo. En otros términos, ¿es pensable que 22 Países soberanos revolucionen del todo su organización del derecho modificando la estructura de los respectivos notariados que han demostrado funcionar bien en las respectivas historias? El dato estadístico, el conjunto de nuestras competencias, nuestro valor interno nacional, son todos elementos de peso para nuestra consideración europea. Pues el camino de acercamiento no está tanto en los sujetos, notarios o menos, sino en los productos destinados a la circulación, o sea las escrituras. La escritura notarial tiene características importantes y reconocidas; probablemente hace falta desarrollar las propuestas de la resolución del Parlamento europeo del 18 de diciembre de 2008 (res. “Medina”) e intentar convencer a los no notarios para crear un producto por lo menos equivalente a la escritura notarial. De hecho es razonable adoptar, entre tantos posibles, un modelo que funcione con buena satisfacción de los ciudadanos de nuestros 21 Estados. Por otra parte es justamente la característica y la fuerza de la Unión el hecho que, en un ámbito y espacio, se puedan reproducir, con eficacia general, modelos incluso de un solo País; se trata de una importación o, mejor dicho, de una europeización virtuosa.

¿Sería conveniente la unificación de los sistemas notariales en Europa? ¿Es posible? ¿Entre los Notariados de tipo latino-germánico es posible y deseable una unificación legislativa? ¿En cuáles aspectos o materias?
R. Por lo que he dicho arriba no creo, actualmente, que sea oportuno un notariado único. Pero creo que Europa puede (para mi tiene que) constituir un motor de acercamiento entre sistemas de forma gradual y compartida. En materias de relevancia europea relacionadas con los intercambios entre personas, productos, empresas hace falta buscar los mejores modelos, teniendo siempre presente el interés del ciudadano. Soy perfectamente conciente de que a menudo es difícil liberarse de la cultura y de la experiencia incluso profesional de uno mismo; pero nuestro esfuerzo común tiene que ser el de pensar de forma europea. Si luego, en los hechos y en la vida de todos los días, nuestro notariado conquistará nuevos espacios, será por la demostración de su utilidad y capacidad profesional; pero todo sin guerras entre profesiones, sino, al contrario, con integración de conocimientos.

En relación a Italia ¿cuál es la situación actual del Notariado Italiano? ¿Cuáles son sus aspiraciones y deseos?
R. Actualmente la situación del notariado en Italia es muy tranquila; el notariado italiano goza de alta consideración ante las autoridades de la justicia. Con la Autoridad de la competencia las relaciones son variables, sin embargo el notariado ha declarado sus ideas en relación a la exclusión del mercado de la profesión justamente por el ejercicio de funciones públicas delegadas por el Estado. El gran número de abogados en Italia es motivo de recurrentes ataques a las competencias notariales; de hecho algunos abogados piensan que pueden en cierta medida desarrollar funciones notariales. El notariado italiano respeta todas las otras profesiones liberales, pero subraya el carácter específico de la profesión notarial. Nosotros creemos que una profesión jurídica única, con competencias generales en todo, sería un daño para los ciudadanos en cuanto reduciría el nivel de calidad de la prestación, de controles deontológicos, de fiabilidad y garantía.

Por último, ¿cuál es su impresión o pronóstico sobre el futuro del Notariado en Europa?
R. Empiezo con las palabras que rodean nuestro logo “garantes de la seguridad jurídica”. Estas palabras contienen nuestro pasado y nuestro presente. Es difícil decir si conservarán su significado en el futuro. Con el pesimismo de la razón constato que la evolución de la sociedad del tercer milenio va hacia la información generalizada, pero no hacia la reflexión crítica, hacia modelos de apariencia, pero no de cultura del deber, hacia una pretensión de simplificarlo todo, menos declarar el fracaso por ignorancia. Estas notas pesimistas involucran a las profesiones liberales en su conjunto; porque, contra tendencia, las profesiones liberales constituyen todavía el espíritu crítico del hombre culto, la búsqueda de la solución más inteligente, aunque difícil, el sentido del deber y del servicio a veces oscuro y a menudo no conocido; en una palabra, un trabajo serio, no pregonado, pero de valor. El notariado no rehuye la evolución de la sociedad, sino tengo que añadir que tiene los medios y las facultades para proponerse como profesión moderna, de enlace entre Europa y el ciudadano. La difusión del sentido de justicia y legalidad que es la base de una Europa de paz y de derecho, pasa por nuestras mesas, por nuestras palabras al cliente, por nuestro continuo esfuerzo de cultura y modernización.
Con el optimismo de la pasión que tiene que animar a cualquier presidente para que sus responsabilidades le resulten menos pesadas, quisiera concluir afirmando con seguridad que nuestro pasado y nuestro presente son la mejor garantía para nuestro futuro. Con el esfuerzo (y un poco de orgullo) de todos para recordar siempre nuestra historia, que se puede sintéticamente  definir como la capacidad de acompañar a la sociedad que cambia.