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ENSXXI Nº 32
JULIO - AGOSTO 2010

El  I.V.A.

La importación del I.V.A. y su incorporación a nuestra legislación fiscal fue como el lanzamiento de una piedra en las tranquilas y tersas aguas del Notariado. Nos habíamos acostumbrado a nuestros añorados impuestos sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados y de Sucesiones, que ya manejábamos con soltura cruzando vados y evitando torrenteras, como decía el maestro D. José González Palomino y de repente ¡paf! ahí va eso, sometido a distintos principios impositivos (como es sabido, así como el Derecho penal se rige por el in dubbio pro reo, el Fiscal aplica inmisericorde el in dubbio te arreo) y muchas veces con una terminología extraña y críptica que había que asimilar e incorporar a nuestro tradicional quehacer. La convulsión originó un pequeño desconcierto no solo en el sufrido pagano, sino también en nuestros colegas en su variada y gratuita función de asesoramiento y había que aprovechar aquello. Y lo hicimos.
Nos ayudó mucho el preámbulo de la ley, del que seleccionamos algunos párrafos y que completamos con otros del texto más intrincado e indescifrable de un tratado de Economía o de Hacienda o de Derecho fiscal que nos proporcionó una querida e inteligente alumna a la sazón estudiante de Económicas (que acabo con brillantez y aprovechamiento) ligada a nosotros por vínculos familiares y quasifamiliares. Así, por ejemplo, “en las estadísticas tributarias es menester sincopar sinodios horizontales al par que anular los ímpetus defraudatorios en el lóbulo trivial, por lo que inexorablemente surge el dilema al cátodo ante la necesidad de estratificar principios impositivos que impidan una heurística estigmatización sincrónica y diluida de los contribuyentes remisos". Seguíamos con algo parecido a esto: "La ley introduce algunas novedades ciertamente establecidas, más que al fin elucidador de su fin, a facilitar la labor de los Inspectores que correrá a cargo de los actuales Liquidadores de los vetustos y sustituidos citados impuestos de TT.PP. y AA.JJ.DD. y de Sucesiones, ya que se estima que una correcta actuación inspectora puede facilitar la labor de fijar las bases impositivas a efectos de Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, aparte la necesidad de discernir correctamente entre el impuesto pagado, retenido, retribuido, repercutido y desparramado. Estos libros, obligatorios para los Notarios, en su caso, tendrán unas dimensiones aproximadas de un metro de largo por medio metro o sesenta centímetros y constan de unas treinta casillas a cubrir obligatoriamente, más otras diez de voluntario relleno, pero que se aconseja atender ya que ello es muy del aprecio de los Inspectores y facilita su labor.
Este Decanato, atendiendo a la eficaz colaboración que en ocasiones similares ha realizado nuestro prestigioso colega D. Francisco Pastor Moreno, ha encomendado a éste la elaboración de un libro de instrucciones, fácil, asequible y de extraordinario valor didáctico que facilita la correcta llevanza del libro y la aplicación del tan novedoso impuesto. Aprovechamos la ocasión para agradecer a nuestro compañero su importante trabajo que realiza de manera absolutamente desinteresada.
Los Notarios, no solo de este Colegio, sino de todo el territorio nacional, pueden solicitar de este Decanato tanto los libros obligatorios, que se satisfarán exclusivamente al precio de coste, como el de D. Francisco Pastor Moreno, éste de manera gratuita."
Las consecuencias fueron al principio desalentadoras, entre otras cosas porque su repercusión se ceñía a los profesionales, sin llegar al entorno familiar. Nos consta, sí, que se trató con atribulada desazón en diversas tertulias notariales y que la esposa de un conocido compañero comentó con su familia que "su marido estaba muy preocupado porque no acababa de asimilar un nuevo impuesto que afectaba mucho a los notarios”, pero poco más. Un tanto desanimados por nuestro aparente fracaso, pensamos en poner fin a nuestra guasa. Pero recobramos la moral cuando, allá por el mes de Enero, en una visita a las oficinas del Decanato, una veterana y amable empleada, actualmente jubilada, nos dijo "caramba, que la inocentada nos la  han dado a nosotros, que no paramos de atender llamadas de toda España pidiéndonos los libros!" Por otra parte es de señalar que nuestro querido amigo Paco Pastor, al que, al parecer, llamaron telefónicamente algunos colegas y que, que se enteró a posteriori de su inclusión en la vaya, acogió ésta con el mejor sentido del humor, como era de esperar dada su categoría humana que sabía, como nuestro tronco Ortega y Gasset (antes Lista), que el humor y la sabiduría son las grandes esperanzas de nuestra cultura.