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ENSXXI Nº 32
JULIO - AGOSTO 2010

LOS LIBROS por JOSÉ ARISTÓNICO GARCÍA SÁNCHEZ

Tauromaquia

Nunca ha sido uniforme ni pacífica la opinión de los españoles sobre la fiesta de los toros. Desde el principio ha despertado críticas por razones morales, económicas, filosóficas o religiosas. Pero también desde su origen ha habido defensores, incluso ilustrados, que han tratado de neutralizar esos argumentos y han esgrimido razones históricas, sociales y artísticas en favor de un espectáculo que acrisola valores caballerescos de la más genuina tradición ibérica enraizados en mitos de la cultura mediterránea.

"Siempre coexistieron la argumentaria antitaurina y la apologética racial en defensa del intrépido adalid que descendit in arenam para alcanzar o dar estocada paladina a un toro ante la multitud que ocupaba ventanas y tablados para regodearse con arte tan señero y singular"

Siempre existió la polémica y siempre coexistieron, en bulliciosa convivencia, la argumentaria antitaurina y la apologética racial en defensa del intrépido adalid que descendit in arenam para alcanzar o dar estocada paladina a un toro ante la multitud que ocupaba ventanas y tablados para regodearse con arte tan señero y singular.
Pero nunca hubo tanto riesgo como ahora de que la balanza se venciera. Ni siquiera cuando los enemigos de la corrida recurrieron al Vaticano y obtuvieron de Pío V, que hizo caso omiso de la petición en contra de Felipe II, la bula De salutem gregis, que -en consideración a los toreros nunca a los toros-- prohibía las corridas, prohibición que el propio rey católico toreó a su vez ordenando, para no contrariar al Papa, que hasta obtener la abolición de la bula, que por cierto nunca se publicó oficialmente en España, se corrieran vacas en vez de toros que era lo único que el Papa había prohibido.
Ni siquiera entonces se estuvo tan cerca, como se está ahora en Cataluña, de que la fiesta taurina quede prohibida en todo su territorio. Tan inminente es el riesgo que los defensores de la fiesta se han movilizado recogiendo firmas, haciendo manifestaciones y protestas, organizando en Barcelona festejos señeros, toreando con barretina...Y en otro nivel, recordando las grandes aportaciones que la llamada fiesta nacional ha realizado al arte y la cultura, que han sido muchas y a veces decisivas.

"'Tauromaquia añeja' recoge historias de la tauromaquia tomadas de libros varios y curiosos, manuscritos, documentos originales, periódicos y revistas antiguas que el autor ha investigado con entusiasmo y dedicación"

Al lenguaje, con los múltiples locuciones, vocablos, expresiones y modismos que han enriquecido de forma endógena, sin apoyo en extranjerismos, el léxico castellano y hasta su sintaxis que encontró fórmulas gallardas y agudezas insuperables inspiradas en las suertes de la tauromaquia, lo que podría comprobarse fácilmente si se repasaran las crónicas taurinas que comenzaron en 1793, alcanzaron una cima insuperable en el primer tercio del siglo pasado, y que han acumulado méritos suficientes para constituir un género literario con entidad propia, tal como están, plenas de gracejo y de un elegante casticismo. Ahí está para probarlo una magnífica obra de Fernando García Bravo Tauromaquia añeja, editada hace seis meses por Los sabios del toreo, que recoge, en una prosa magnífica, historias de la tauromaquia tomadas de libros varios y curiosos, manuscritos, documentos originales, periódicos y revistas antiguas que el autor ha investigado con entusiasmo y dedicación. Y lo ha hecho, según dice, porque hoy en día es de imprescindible necesidad dar difusión a los orígenes de las corridas de toros, para aclarar algunos errores que es preciso desterrar de la historia de la tauromaquia, y por el compromiso del editor (Los sabios del toreo) de trabajar con anhelo para el bien de la fiesta. En esas historias descubrimos el origen de la fiesta, de las banderillas o de la pica, la razón de apodos taurinos como el de tancredo o el origen del oficio de los monosabios o los ganapanes.

"Ruben Amon, periodista de El Mundo y crítico musical y taurino, ha recopilado chascarrillos, hablillas y anécdotas nacidas en la tauromaquia pero relacionadas con todas las facetas del vivir y del pensar"

Y no le queda a la zaga otro anecdotario taurino recién publicado (Styria, 2010) bajo el título de uno de los latiguillos más socorridos atribuido a Guerrita "No puede ser y además es imposible" en el que Ruben Amon, periodista de El Mundo y crítico musical y taurino, ha recopilado chascarrillos, hablillas y anécdotas nacidas en la tauromaquia pero relacionadas con todas las facetas del vivir y del pensar desde Cúchares, padre del toreo a pie, hasta José Tomás, epígono actual del toreo épico, libro que hará las delicias de los convencidos y limará asperezas para que todos podamos acceder sin repulsas preconcebidas a los misterios de la tauromaquia. Nunca podrán valorar los profanos hasta qué punto la tauromaquia ha penetrado en el lenguaje y en la idiosincrasia de los ciudadanos, y hasta qué punto nuestra identidad e imaginario colectivos son deudores de los arquetipos taurinos.
Pero no son menos las aportaciones de la tauromaquia a las artes plásticas, no ya sólo en las viñetas, carteles, orlas y emblemas que, no obstante su origen popular o artesano o precisamente por eso, alcanzan en ocasiones momentos sublimes de perfección y belleza. También en el orden de los grandes maestros del grabado y la pintura, desde Goya a Gutiérrez Solana, la tauromaquia ha desarrollado una poderosa virtualidad capaz de engendrar obras de arte de valor absoluto. Gustavo Doré, Zuloaga, J. Bécquer, Esquivel, Lucas, Casado del Alisal y en la actualidad Roberto Domingo, Vázquez Díaz, Picasso o Barceló han encontrado en la fiesta taurina una fuente nunca agotada de inspiración, tratando de plasmar en el óleo las entrañas mentales de un torero o de un picador antes o después de enfrentarse al astado, o de dejar plasmada en la tela la magia fugaz de la quietud torera o de un recorte hecho con compás y elegancia gitanas, o de dar salida a la obsesión artística de eternizar con el pincel el instante sublime en que un lidiador frena y envuelve en su capa con señorío, maestría y elegancia faraónicas toda la fuerza bruta que el astado enfurecido desarrolla persiguiendo un frágil engaño.

"También al florilegio poético ha hecho la tauromaquia aportaciones espléndidas desde el Romancero, Lope, Góngora o Quevedo hasta Lorca, M. Machado, Salvador Rueda o Alberti"

Y no sólo a las artes plásticas. También al florilegio poético ha hecho la tauromaquia aportaciones espléndidas desde el Romancero, Lope, Góngora o Quevedo hasta Lorca, M. Machado, Salvador Rueda o Alberti. Y a las justas literarias como puede probarlo entre otros el prestigiosos Premio literario-taurino "Doctor Zumel" que lleva ventiun años premiando  excelentes trabajos literarios sobre la tauromaquia, recopilados ya en cuatro tomos, siempre a impulsos de ese magnifico aficionado que es David Shohet Elias. Y también la novela, el ensayo y el teatro se ha nutrido con frecuencia de ella dando lugar a obras que en ocasiones tienen una calidad estética de primer orden, empezando por Hemingway o Blanco White por su carácter exótico y... terminando por toda la pléyade de autores patrios, pues todos en una u otra forma han tenido que tomar partido por un espectáculo que forma parte de la idiosincrasia nacional y que ha conformado con más intensidad de la que muchos imaginan una específica concepción del mundo.

"Para Carlos Marzal este arte no sólo es un rito que proviene del pasado mitológico, sino que constituye en sí una entera mitología que se sustenta sobre la voluntad ensoñadora del hombre"

En el fondo, como decía Ortega, habría que buscar la razón de la existencia de la tauromaquia en España, es decir por qué hay corridas aquí en lugar de no haberlas. Y a ello responde en parte, afirmando que el lenguaje de la tauromaquia es una manera de sentir el universo, Carlos Marzal en su reciente y magnífica obra Sentimiento del toreo (Tusquets, 2010) para quien este arte no sólo es un rito que proviene del pasado mitológico, sino que constituye en sí una entera mitología que se sustenta sobre la voluntad ensoñadora del hombre, porque hablar, fabular, o escribir sobre el toreo no son sólo actividades que el toreo soporta, sino que son ejercicios que soportan y engrandecen el toreo mismo convirtiéndolo en una meditación sensitiva. En esta obra, magníficamente editada, recoge Marzal una cuidada selección de textos de toreros, escritores y artistas adictos a la tauromaquia que abordan el origen telúrico de la fiesta, el perfil de algunos toreros legendarios que se mantiene vivo en el imaginario colectivo y un conjunto de historias y testimonios que tratan de trasmitir al lector las raíces y los perfiles de un arte único que a veces eleva a niveles de sublimidad la lucha hidalga del arte frente a la ira.

Goetzee y su Verano

Pero, como se ha dicho, no a todos cautiva la tauromaquia, y no faltan sin razones poderosas y perfiles oscuros en el rito del toreo, ni ésta puede aspirar a la exclusiva para ocupar fiestas y asuetos. Fuera de la tauromaquia hay más, mucho más, y aunque en el excesivamente prolífico panorama editorial no es fácil encontrar siempre obras que descuellen, hay autores con los que es difícil errar.

"Aparentemente todo lo que se narra es cierto, pero quizá nada es real sino todo lo contrario"

Es el caso de J. M. Goetzee, el escritor más laureado de Sudáfrica, premio Nóbel de literatura en 2003, a quien muchos, entre ellos Vargas Llosa, consideran mejor novelista de los que en la actualidad viven. Acaba de aparecer en España su última obra escrita el año pasado, Verano (Mondadori, 2010), que cierra las memorias noveladas del autor -las dos anteriores tomos se editaron bajo el título Infancia y Juventud-.
Goetzee configura su autobiografía con originalidad, haciendo aparecer en Ciudad del Cabo a un presunto joven biógrafo que trata de averiguar, mediante entrevistas con mujeres que tuvieron significado en su vida, los perfiles del autobiografiado (biografiado según el ardid literario) en la época de madurez en que le atormentaba la opresión de la necesidad de escribir. Aparentemente todo lo que se narra es cierto, pero quizá nada es real sino todo lo contrario.
Lo único cierto de verdad es que es otra obra asombrosa como lo fueron otras anteriores ya anotadas. Goetzee nunca está pensando cuando escribe en cenáculos literarios o en pléyades eruditas, sino que se centra exclusivamente en la línea argumental escueta a la que sirve con talento. Con leguaje desnudo, con diálogos precisos y con una sintaxis sin hojarascas. Sigue siendo un narrador extraordinario y un artista de las palabras. Sus personajes, los justos, entran y salen cuando deben y dicen sólo la frase justa. Contra lo que suele suceder por torpes exhibicionismos literarios, el lector nunca se topa con digresiones en el relato.

"Es una narración intimista, que escarba, con originalidad y éxito, en los entresijos de la psicología femenina. Y lo hace paradójicamente quien parece convencido de dos cosas: que la mujer se enamora del hombre y que el pragmatismo siempre derrota a los principios"

Goetzee es un maestro sin decirlo. Así fue siempre y así lo es también en la obra que comentamos. Verano se anuncia como memorias, pero se estructura realmente como una novela más, y en realidad es una autobiografía de retruque, que utiliza al personaje biografiado, su persona, más que como protagonista del relato como pretexto o contrapunto para ahondar en las entrañas de cinco de las mujeres que con él se relacionaron, en cuya intimidad psíquica trata de penetrar, y penetra agudamente. Es una narración intimista, que escarba, con originalidad y éxito, en los entresijos de la psicología femenina. Y lo hace paradójicamente,  así lo da a entender Goetzee, quien parece convencido de dos cosas: de que la mujer nunca se enamora del hombre y de que el pragmatismo siempre derrota a los principios.