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ENSXXI Nº 36
MARZO - ABRIL 2011

ANTONIO HUERTA TRÓLEZ
Notario de Madrid

Jormada sobre el déficit democrático en el Notariado

Más de ciento treinta notarios de toda España acudieron el pasado cinco de febrero a la convocatoria del Colegio Notarial de Madrid para debatir sobre la democratización de los órganos directivos de la corporación notarial. Entre los asistentes se hallaban el Presidente del Consejo General del Notariado, Antonio Ojeda, así como los Decanos de los Colegios de Aragón, Castilla La Mancha, Castilla-León, Cataluña y Valencia además del Decano del Colegio anfitrión, Ignacio Solís.

"Las estructuras corporativas notariales están caducas, la composición del Consejo General del Notariado así como el sistema de elección de sus miembros responden a criterios que tal vez pudieran estar justificados hace décadas, pero que ahora se muestran ineficaces y obsoletos"

No resulta muy difícil conocer cuál es el motivo o el interés que ha impulsado al Colegio de Madrid a promover un evento de esta naturaleza. Las estructuras corpora-tivas notariales están caducas, la composición del Consejo General del Notariado así como el sistema de elección de sus miembros responden a criterios que tal vez pudie-ran estar justificados hace décadas, pero que en la actualidad se muestran ineficaces y obsoletos. El organigrama vigente no es suficientemente representativo y los cauces de participación son estrechos y notoriamente insuficientes. El análisis  de la situación ya ha sido hecho con profusión de datos estadísticos y argumentos. Como muestra, basta con recordar los títulos (y leer el contenido) de algunos artículos recientemente publicados en diferentes medios de consumo interno: "Déficit democrático en el notariado", "Apuesta decidida por la democracia", "El futuro y sus retos", salidos de la pluma, respectivamente de los Decanos de los Colegios Notariales de Madrid, Castilla-León y Cataluña. La Jornada de Madrid tan sólo ha venido a refrendar este estado de cosas. Los actuales cauces de participación ya no representan satisfactoriamente a los notarios. Es muy destacable que a lo largo de la Jornada del cinco de febrero todas las intervenciones -y fueron muchas-, tal vez con una única excepción, se manifestaron decididamente a favor de un nuevo sistema organizativo que garantice un mayor grado de participación democrática. Las demandas más generalizadas son la elección directa del Presidente y de los cargos ejecutivos, el valor ponderado del voto de los Decanos en función del número de miembros de cada Colegio y una mayor transparencia en la gestión económica. Una voz tan autorizada como la de Antonio Ojeda, actual Presidente del Consejo, afirmó con claridad que no le producía ningún rechazo la elección directa del Presidente mediante el voto de todos los notarios, si bien destacó que entonces sería necesario resolver determinados problemas técnicos y políticos, tales como la situación de los Colegios y el papel de los decanos en los órganos directivos o la dificultad de arbitrar un mecanismo de moción de censura coherente con el sistema de elección cuestiones éstas que fueron ampliamente tratadas y debatidas durante el desarrollo de la Jornada. Algún otro alto cargo del Consejo se pronunció a favor de la introducción de mecanismos de valoración ponderada del voto de los decanos. Y un ex Presidente del Consejo reveló que él mismo, ya en el año 2000, había intentado, evidentemente sin éxito, impulsar las reformas necesarias para establecer la elección directa del Presidente. Las objeciones que se formularon a las reformas fueron escasas  y de carácter técnico. Por lo demás, tan sólo alguna razonable llamada a la prudencia y al buen criterio a la hora de acometer los cambios. En esta línea de moderación, el Presidente del Consejo se refirió a que "las reformas hay que hacerlas con criterio y para mejorar las instituciones, no para obtener ventajas políticas". Creo que todos compartimos absolutamente esta afirmación. Del mismo modo estoy seguro de que también estaremos todos de acuerdo en asumir que los cambios democráticos no deben ser rechazados ni obstaculizados con el fin de conservar ventajas de esa o de cualquier otra naturaleza.
Las reformas que ahora se plantean no constituyen una iniciativa nueva ni original, pero en este momento son más necesarias que nunca. Desde hace muchos años en numerosos congresos, simposios, jornadas de debate o en artículos aparecidos en diferentes medios de distribución interna se reiteran las demandas de elección directa del Presidente y de los cargos ejecutivos por sufragio universal, entre otras reformas estructurales. Pero en este momento el notariado y los notarios atravesamos una época difícil e incierta  y es en tiempos como los actuales cuando se hace impres-cindible una dirección fuerte y legitimada por el respaldo de una a verdadera mayoría.
El notariado necesita más que nunca recobrar su unidad. Pero la unidad sólo es posible a partir de una amplia participación en los asuntos y responsabilidades co-munes.  Y los hechos demuestran que la actual estructura corporativa no favorece en absoluto la participación, sino más bien la desidia, la resignación y el distanciamiento de la mayoría de los notarios respecto de sus máximos dirigentes.

"Las reformas que ahora se plantean no constituyen una iniciativa nueva ni original, pero en este momento son más necesarias que nunca"

En el Discurso Fúnebre que Pericles pronunció en el homenaje a los muertos de la Guerra del Peloponeso, y que Tucídides  narra en su historia de ese inútil conflicto que terminó con el derrumbamiento de la primera democracia de la humanidad, el sabio gobernante ateniense exclama: "En lugar de considerar a la discusión como una piedra que nos hace tropezar en nuestro camino a la acción, pensamos que es preli-minar a cualquier decisión sabia." Lo que Pericles nos transmite es que no hay libertad sin debate, y que sin democracia interna las instituciones no pueden funcionar correc-tamente. La institución notarial no puede ser una excepción.