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ENSXXI Nº 38
JULIO - AGOSTO 2011

Es increíble la celeridad con que,  una vez acceden a los cargos que alguien  -- no se sabe en ejercicio de qué facultades--  ha decidido retribuir, en concreto el de Presidente y Vicepresidente del Consejo, todos  pasan por caja para cobrar lo que eufemísticamente llaman compensaciones institucionales y que hasta ahora han sido siempre,  desde el año 2000 en que empezaron, cantidades que de compensación tiene lo mismo que tiene el salario de un trabajador en cuanto compensa su trabajo,  y que son puras retribuciones prohibidas primero por el Reglamento, y   por el Tribunal Supremo y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid después. También el expresidente que hace poco dimitió precipitadamente,  se puso al día en los cobros antes de marchar, no era cierto el rumor de que había suspendido los cobros.
Y el nuevo presidente, aún en la situación precaria en que se encuentra, las pensaba percibir sin mover una ceja, según ha declarado, con otro eufemismo más: "son, dice, cantidades a cuenta de los perjuicios que demostrará": ¿ante quién,  cuándo y con qué pruebas?  Eran preguntas que a cualquier honesto ciudadano le inquietaban.
Y ahora lo sabemos. Sucedió en  la ultima sesión del Consejo, la del 30 de junio pasado, en la que según ha trascendido los presentes asistieron a un espectáculo bochornoso en el que Presidente y Vicepresidente, utilizando servicios sobre los que tienen autoridad y jerarquía "Gabinete del consejo y asesores de Colegio" presentaron en el propio acto del Consejo y no antes un documento en el que teóricamente se recogían los perjuicios que a sus notarias se habían seguido por el ejercicio de sus, sin faltar alusiones valorativas de lucros cesantes y el etéreo daño moral. Sin soportes justificativos, soslayando las estadísticas de los notarios con los que cada uno esta asociado. Y para su aprobación, contraviniendo las normas mas elementales de la ética y la costumbre dentro del Consejo en esta materia, se consideraba valido el voto de los propios beneficiarios a pesar de que por estar directamente interesados están inhabilitados para votar, lo que se hacia así, dijo Guerrero, porque así lo decidía el. Y solo gracias a sus propios votos se aprobó la propuesta, lo que la anularía de raíz en cualquier juicio.
La desfachatez con que resolvió tema tan sensible provocó que el Decano del País Vasco presentara una moción de censura contra Presidente y Vicepresidente que apoyaron ocho decanos. También en este caso, para salvar la censura, decidió Guerrero en un nuevo alarde de falta de ética, que contaba el voto de los propios censurados.
Todo un espectáculo bochornoso que daña a la institución y traerá cola.  Los subterfugios a que ha recurrido el presidente para salvar el cargo, que no el honor, descalifican a cualquier dignatario. Que estos subterfugios o artimañas se hayan utilizado para cobrar unas compensaciones a todas luces ilegales, sume en el oscuro abismo de la indignidad y convierte esa conducta en ignominiosa.
Esta tozudez para percibir compensaciones frente al texto claro de leyes y sentencias, esa negativa  a expedir las certificaciones pedidas por el  Colegio de Madrid, y esa obstinación en no dejar ver las cuentas a los decanos, solo pueden interpretarse como una peligrosa huida hacía adelante,  tal vez para proteger a los primeros autorretribuídos,  que quizá retrase pero que agravará la explosión final y aumentará la responsabilidad de los implicados.  Porque EL NOTARIO DEL SIGLO XXI y el Colegio de Madrid y el notariado que sigue cotizando a pesar de las penurias ambientes,  no están dispuestos a echar tierra sobre ninguna indignidad.