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ENSXXI Nº 39
SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2011

Debemos saludar con esperanza e ilusión esta nueva etapa del Consejo General porque, como advertía aquel náufrago en situación límite, cualquiera que sea el rumbo que los nuevos gestores marquen, sólo se puede ir a mejor.
Aunque el programa que ha anunciado hasta ahora la nueva mayoría sea demasiado inconcreto y marque metas de poca ambición, pocas dudas pueden quedar de que no volverán a seguirse los derroteros que primero provocaron la deserción de los antes leales y luego despeñaron hacia la indignidad a los representantes de la dinastía sustituida.
La nueva etapa que, superadas las fracturas internas, anuncia el binomio actualmente en el poder en su carta de 22 de septiembre, abre un período de esperanza e ilusión para todos con sus promesas de transparencia, seriedad, democracia interna y diálogo.
Y si ello es así, pocas dudas caben de que en esta nueva etapa, hasta que el Tribunal Supremo no resuelva el recurso interpuesto, se levante la prohibición reglamentaria y se produzca un debate previo y transparente, nadie se aplicará compensaciones extraídas de la caja común, lo que no empece que recuperen todos los gastos en que puedan incurrir y se pague del fondo común al notario sustituto que atienda la notaría y palie las ausencias de los cargos nombrados.

"La nueva etapa que, superadas las fracturas internas, anuncia el binomio actualmente abre un período de esperanza e ilusión para todos con sus promesas de transparencia, seriedad, democracia interna y diálogo"

Pocas dudas caben también de que en esta línea de transparencia que exige la administración de fondos públicos (ajenos), en nada se coartará la libertad de los decanos para examinar sin restricciones la contabilidad General del Notariado y la gestión de las empresas vinculadas al Consejo cuya oportunidad y utilidad están obligados a revisar en Pleno. Y no porque los decanos tengan derecho, que lo tienen, sino porque están obligados y es su responsabilidad hacerlo.
Pocas dudas hay, además, de que habrá una revisión general de la política actual del Consejo, sopesando la utilidad y el fundamento actual de observatorios, publicaciones, jornadas y cursos que nacieron para coyunturas determinadas, algunas hoy superadas, recuperando para el Notariado el timón de su nave hoy dejado en manos de quienes carecen de sensibilidad notarial, cuando no directamente externalizado con pérdida por los notarios del control político, económico y hasta empresarial de sus objetivos.
Y pocas dudas hay también de que en el futuro, lo esencial, todo lo esencial, habrá de ser debatido por el Pleno, institución que es necesario recuperar, teniendo presente que a la Comisión Permanente sólo corresponde decidir en emergencias y situaciones de urgencia o cuando haya sido habilitada expresamente por el Pleno, que es el que debe marcar la dirección y el ritmo de la marcha. Y por supuesto también es el Pleno el que habrá de abordar la organización del Notariado y la forma de elección de los nuevos Presidentes atendiendo la demanda de los notarios de a pie y abreviando ese debate eterno que los negacionistas proponen para obstaculizarlo.

"Mientras se actúe sobre estas coordenadas, El NOTARIO DEL SIGLO XXI prestará todas sus energías al logro de esos objetivos y de cuanto pueda coadyuvar al reforzamiento del papel institucional del Notariado en la sociedad"

Hay muchas cosas que rectificar, y muchas más que emprender. Basta repasar los acuerdos y noticias de las últimas sesiones del Consejo para advertir cómo se ha dilapidado el tiempo en infructuosos paseos por la corte y estériles debates internos, sin entrar nunca a debatir la situación del Notariado, su posición frente a otros cuerpos o los matices que deben marcar la función notarial en esta encrucijada para seguir demostrando su utilidad social.
Hay mucho que hacer. Y mientras se actúe sobre estas coordenadas, El NOTARIO DEL SIGLO XXI, en su línea de defender la esencia de la institución, aunque (en contra de todo lo que arteramente habían propalado los compensados) el Colegio de Madrid no esté en el mando, prestará todas sus energías al logro de esos objetivos y de cuanto pueda coadyuvar al reforzamiento del papel institucional del Notariado en la sociedad.