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ENSXXI Nº 40
NOVIEMBRE - DICIEMBRE 2011

Madrid.- Redacción
El día 3 de noviembre se presento en el Colegio el libro editado por Bosch "Derecho Notarial", del que es autor el Notario jubilado, colegiado que fue de este colegio, José Enrique Gomá Salcedo, y que ha sido ampliado y puesto al día con la colaboración de sus hijos Fernando Gomá Lanzón, Notario de Cebreros y antiguo colegiado e Ignacio Gomá Lanzón, Notario de Madrid y censor 3º de la junta directiva de este colegio.
Tras unas breves palabras del Decano, don Ignacio Solís Villa, don José Ángel Martínez Sanchiz, Vicedecano del Colegio Notarial de Madrid, glosó, demostrando un conocimiento directo y profundo del libro, los rasgos fundamentales de éste. Indicó que el libro será una referencia obligada para opositores y profesionales, y para los propios Notarios, inquietos ante los cambios que ha experimentado su función en los últimos años. Destacó asimismo, el dato objetivo de ser una obra familiar, en el que la relación paterno filial da al libro un sello peculiar, que se plasma en la redacción y en el plano sustantivo. En el primer aspecto, destaca la claridad y concisión, el esfuerzo de contención, mostrado con el desdoblamiento entre letra grande y pequeña. El segundo se muestra en la referencia a cuestiones que representan algunos de los retos del notariado de hoy, como el blanqueo de dinero o el documento electrónico. Valoró la seriedad de la obra, su búsqueda de soluciones y su visión práctica, sin omitir el derecho sustantivo en la parte de interés notarial, e incorporando un intangible que es el valor de la experiencia, que permite destacar el supuesto más normal o los riegos de determinadas opciones. Sobre los autores dijo que la obra es el espejo en el que se reflejan y que de su ciencia y técnica da testimonio la imagen del Notario de los Gomá, profesional y funcionario público, en el que no faltan la prudencia y el sentido común en su justa medida, sin olvidar los pensamientos y sentimientos de la persona. Concluyó declarando el valor ejemplar de la obra, que acredita la misión del Notario, recordada en esta sede por Javier Gomá, como un ejemplo público y privado que ejerce su autoridad sobre un trasfondo de prestigio y confianza.

"Ignacio Gomá destacó que el libro era, evidentemente, un libro familiar, pues fue escrito inicialmente por el padre, José Enrique, como medio de preparación de las oposiciones de sus hijos, y ha sido ampliado hoy con estos, en un trabajo conjunto y coordinado"

Don Landelino Lavilla Alsina, Presidente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, destacó la hondura y calidad, no solo de este libro, que supone una reivindicación del Derecho notarial como disciplina con perfiles propios. Indicó que su participación en este acto es debida a sus relaciones personales con toda la saga familiar y en particular con los no Notarios, como Javier Gomá, pero también a su originaria experiencia profesional y sus ya consumadas responsabilidades políticas, recordando al efecto un acto de homenaje a Roca Sastre, en el que participó cuando era ministro, y en el que habló de la armonía entre el rigor intelectual y el conocimiento profundo de la realidad que caracterizaba a Roca y también a muchos Notarios, El notariado es el principal cauce de la concreción de los pactos y de la reglamentaciones que originan las reglas del Derecho, pues la función notarial tiende a la consecución de la certidumbre, de la seguridad jurídica. El hombre reclama seguridad y el Derecho supone una promesa de certeza. El Derecho vence mas fácilmente su mayor crisis, la violación del Derecho, que la crisis encubierta que es la incertidumbre: ésta nace inadvertidamente y permanece oculta en el interior de las relaciones jurídicas, y se manifiesta en los contratos y en los conflictos de pretensiones entre los sujetos. Y el Notario se inscribe en esa lucha contra la incertidumbre. Pero, como decía Vallet, hay una seguridad jurídica estática y una seguridad jurídica dinámica, que es esa segunda misión jurídica del Notario es el asesoramiento, fundamentalmente técnico, y todavía más el consejo, que trata de comprometerse en la decisión de las partes.
Ignacio Gomá destacó que el libro era, evidentemente, un libro familiar, pues fue escrito inicialmente por el padre, José Enrique, como medio de preparación de las oposiciones de sus hijos, y ha sido ampliado hoy con estos, en un trabajo conjunto y coordinado. En el libro se reconoce esta influencia familiar y la de los compañeros que colaboraron en la preparación de las oposiciones. También, en su opinión, es un libro institucional, porque por su trabajo en la junta, la revista y el blog ha accedido a conocimientos que de otro modo quizá no tendría y que se reflejan en el libro y ha conocido a personas que juzga lo mejor del notariado. Y de todas esas circunstancias e influencias resulta este libro, del que destacó dos cosas: 1) Que tiene una vocación más amplia que la preparación de las oposiciones: servir a los compañeros o a otros profesionales del Derecho para conocer el derecho documental, tratando incluso cuestiones de derecho sustantivo de especial interés para los Notarios, al punto que procedería reivindicar la autonomía del Derecho notarial como disciplina, tal y como ha ocurrido con otras, como el Derecho laboral, desgajado del civil; 2) Que es preciso reivindicar la figura del Notario y de la función notarial, en los últimos tiempos afectada por los bandazos de globalización económica y la liberalización sin control, pero al mismo tiempo se impone volver a las esencias de la función: imparcialidad y eficiencia, seguridad y confianza.

"José Enrique Gomá Salcedo puso de manifiesto el acierto de las palabras de quienes le habían precedido, tanto José Ángel Martínez Sanchiz como Landelino Lavilla, tomando de sus intervenciones dos palabras, una de cada uno. De José Ángel, la palabra 'imagen', y de Landelino, la palabra 'consejo'"

Fernando Gomá manifestó su orgullo personal de figurar en un libro jurídico al lado de su padre, al que calificó de "científico del Derecho", por su conocimiento del ordenamiento jurídico y de las instituciones en general, su sentido práctico y su profunda ética humanista, que le hacen pleno acreedor al calificativo de "grande del notariado" que le asignó esta misma revista. De su hermano Ignacio glosó su conocimiento del notariado no solamente desde la mesa de su despacho, sino desde múltiples cargos y tareas corporativas, así como la intensidad en el estudio en cada uno de los temas que analiza. En cuanto a su propia aportación, declaró haberse interesado especialmente en lo que se podrían denominar las reglas de buen funcionamiento del Notario. Finalizó expresando la esperanza de que este libro pudiera ser calificado del mismo modo que don Federico de Castro lo hacía del Código Civil, es decir, como "una buena obra española".
A continuación intervino José Enrique Gomá Salcedo quien -después de expresar sus sentimientos de gratitud y alegría por la celebración- puso de manifiesto el acierto de las palabras de quienes le habían precedido, tanto José Ángel Martínez Sanchiz como Landelino Lavilla, tomando de sus intervenciones dos palabras, una de cada uno. De José Ángel, la palabra "imagen", y de Landelino, la palabra "consejo". La primera por que lo que le movió en 1991 a publicar el libro fue la insatisfacción que le produjeron las contestaciones del Temario de Notarías que circulaban a la sazón, que eran técnicamente muy correctas pero daban del Notario una imagen fría, distante y casi mecánica, para tratar de sustituirla por la imagen real del Notario activo, que entra en el fondo del asunto y aspira a autorizar una escritura perfecta, inexpugnable y que responde exactamente a las pretensiones lícitas de los otorgantes, procurando evitar ciertas facilidades -como los mandatarios verbales y otras análogas- que sólo deben utilizarse cuando la prudencia lo aconseje y no en cualquier caso. Y, a su modo de ver, no por todos compartido, una escritura autosuficiente, que por sí sola dé cumplida razón del negocio que incorpora y de todas sus circunstancias, porque a ella se han unido los documentos pertinentes, se han copiado las facultades de los apoderados, -aunque una nefasta reforma reglamentaria haya pretendido lo contrario- y cualquiera otro elemento que contribuya a su perfecto conocimiento. Por otro lado, la valoración del "consejo", aparte del frío asesoramiento técnico, por el que el Notario pone su saber y, sobre todo, su experiencia al servicio del cliente, haciéndolo ver, si procede, las consecuencias de lo que va a hacer, e incluso profundizar en los motivos que le animan. Y, finalmente, señaló los valores que sirve el Notariado que son, ciertamente, la seguridad jurídica, pero, por encima de ésta, la libertad civil, proclamada en el art. 1 de la Constitución, y cuya traducción al mundo jurídico es el campo de la autonomía de l voluntad, en el que los Notarios se mueven y contribuyen eficazmente a su funcionamiento modelando las declaraciones de voluntad que lo van integrando, y contribuyendo a su desarrollo mediante la creación de nuevas formas como la cautela Socini, la sociedad de responsabilidad limitada, la propiedad horizontal, la comunidad funcional, el poder irrevocable y otros. Y acabo confiando en que el libro sea útil para continuar esa labor.  
Ignacio Solís, el Decano, concluyó el acto con unas breves palabras de elogio del libro y de los autores, a los que, manifestó, conoce de antiguo.