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ENSXXI Nº 40
NOVIEMBRE - DICIEMBRE 2011

LOS LIBROS por JOSÉ ARISTÓNICO GARCÍA SÁNCHEZ

LA LIBERTAD ES DE LOS CIUDADANOS

El 31 de Agosto de 2010 la Revista TIME, rompiendo una tradición de más de diez años, dedicó su portada a un escritor, Jonathan Franzen y a su última novela, Freedom. Periódicos y revistas especializadas rivalizaron en elogios inusuales. El New York Times, en su Sunday Book Review, la calificó de obra maestra. Y los críticos más exigentes reconocieron que Franzen había entrado por la puerta grande en la pléyade de los mejores, Marc Twain, William Faulkner, Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Norman Mailer o Philip Roth. La noticia de la aparición de esta novela recibió en Estados Unidos el tratamiento reservado a los grandes acontecimientos. Y la expectación contagió a los demás países. El 1 de Octubre de 2011 se publicó en España (Libertad, Editorial Salamandra) y la noticia de su salida a la venta se dio en los Telediarios de la primera cadena de Televisión Española, algo insólito.

"Estamos ante una novela inusual, una obra excepcional. Una obra que puede codearse con las grandes novelas europeas del XIX o con los mejores exponentes de la gran novela realista americana"

Todo esto no fue por casualidad. La cosa venía de atrás. Jonathan Franzen, nacido en Chicago, Illinois, el 17 de Agosto de 1959 y crecido en el medio este Missouri, estudió en una institución educativa fundada por los cuáqueros y posteriormente en Alemania, y comenzó a publicar en 1988 con desigual fortuna. Pero su fama creció vertiginosamente con la publicación en 2001 de una monumental novela Las correcciones. Aunque apareció en septiembre, días antes del 11-S, el ataque a las Torres Gemelas no restringió un ápice el éxito de esta obra que en poco tiempo vendió tres millones de ejemplares. Y que hubiese vendido muchos más si Franzen no hubiese rechazado, con desesperación de sus editores, asistir al show televisivo de mayor audiencia de Estados Unidos cuando la novela fue elegida libro del mes por un popular club de lectura.

"Lo esencial y sorprendente de esta novela es el magistral análisis de la sociedad norteamericana, y a su través, de la humanidad entera, que el autor realiza diseccionando el microcosmos de una familia del medio oeste norteamericano"

El reconocimiento mundial de esta obra confirmó a Franzen cuál era el camino que había que seguir para llegar al gran público que era su gran ambición: Análisis de las costumbres y vicios de la sociedad americana a través del microcosmos de una familia, un marco histórico-social que permita fustigar las vidas y desvíos de los políticos,  y en el aspecto formal abandono de la línea posmoderna o futurista de los progres y recuperación de las fórmulas y líneas maestras de la gran novela realista de siempre, desde Balzac, Dickens o Tolstoi.
Franzen es un perfeccionista insaciable. El editor de New Republic ha dicho que no recuerda a ningún escritor tan ambicioso ni un caso tan espantoso de ansiedad por el status literario como el de Franzen. Por eso, a pesar del reconocimiento mundial que le supuso, nunca pensó que Correcciones, que en España editó Seix Barral en 2012, fuera su obra maestra. Él mismo la ha criticado, especialmente en cuanto a la autosuficiencia moral con que en ella trató a sus personajes.
Con ese ansia de superación anunció la concepción de una nueva novela. Según ha confesado pasó los años del mandato de Bush desde el atentado a las torres gemelas y según discurría la guerra de Iraq, asistiendo con fascinación y repulsa a la degradación progresiva del discurso político, y luchando con el libro pero sin llegar a ningún lado. Su mente, contraria a todos los dogmatismos, huía instintivamente de los para él fundamentalismos siameses de Bush y Bin Laden. Cada vez se convencía más de que la política, que exige que uno piense que tiene la razón y que el contrario está equivocado, era de una simpleza excesiva, incompatible con la complejidad con que las cosas aparecen en la vida real, que solo pueden ser objeto de compresión y análisis en el insondable y lábil mundo de la moral. Él, que por convicción propia había abandonado las fórmulas de autosuficiencia ética de que hizo gala en su novela anterior, comienza a concebir unos personajes a los que no sabría decir lo que está bien o lo que está mal, porque se ve arrastrado por la lógica de los entes que ha imaginado y se sentía inmerso con ellos en un ejercicio colectivo de sonambulismo moral.

"El análisis de los problemas, dudas y dilemas con los que se enfrentan los personajes es agotador, exhaustivo, en ocasiones agobiante, aunque nunca pierde interés"

Franzen persistía en sus vacilaciones y paradójicamente aumentaba la expectación en torno a su nueva obra que sin embargo seguía estancada. Solo la posibilidad, que al principio parecía inverosímil pero que pronto empezó a cuajar, de que un candidato negro pudiese ganar las elecciones a la Presidencia de la nación, y el suicidio de su mejor amigo el novelista Foster Wallace que sacudió su ánimo terriblemente, le enterraron definitivamente en la confección de su nueva obra. La completó durante los primeros años de la presidencia de Obama, y su puesta a la venta fue todo un acontecimiento. Desde luego las expectativas que siempre había despertado no habían cesado de crecer. Pero la noticia de que el Presidente Obama había pedido al editor un ejemplar del libro antes de que saliera al público, convirtió la expectación en delirio. La obra tenía todos los ingredientes para provocar un seísmo editorial. Y así ha sido.

"Su intromisión dentro de cada personaje llega a devorar su intimidad más reservada y obsesivamente privada, más allá de la hipocresía o la falsedad hasta el ansia sexual más recóndita"

Pero no todo es marketing. Aunque no ha logrado ni el Premio de la Crítica ni el Pulitzer, estamos ante una novela inusual, una obra excepcional. Una obra que puede codearse con las grandes novelas europeas del XIX o con los mejores exponentes de la gran novela realista americana.
El marco de la narración se corresponde con el período de la presidencia de George W. Bush Jr., incluídos el 11-S, la guerra de Irak, el patriotismo cacareado y las proclamas a la lucha sagrada contra Bin Laden en nombre de la libertad. Franzen no esconde su rechazo a la visión simplista, maniquea y dogmática que caracterizó al partido republicano durante ese período, pero en el fondo mete en el mismo saco a todos los políticos denunciando la angustia y la frustración que sus decisiones irresponsables han generado en los ciudadanos del país más poderoso del planeta.
Pero ésta no es una novela histórica. Las referencias políticas que contiene sólo sirven de marco a la narración y solo aparecen en la obra cuando afectan a la línea argumental básica o influyen en la conducta o decisiones de los personajes. Cierto es que Franzen aprovecha algunos interludios para introducir en el relato discursos y soflamas con cierta carga explosiva contra los políticos, la corrupción y el mundo de los negocios que les rodea. Y que hace algunas digresiones sobre sus temas favoritos, el conservacionismo, el ecologismo o la superpoblación del planeta que son problemas recurrentes que preocupan hondamente al autor y por los que siente una especial atracción, concretamente por la subsistencia de los pájaros. Pero eso no es lo esencial.

"Tanto los errores sufridos en cada decisión como las situaciones de enajenamiento autocompasivo en que se sumen sus personajes al comprobarlos, son objeto de una aguda disección"

Tampoco es una novela de partido. Cierto también es que cuelga en uno de los personajes más resueltos y simpáticos de la trama, el hijo de los protagonistas, único afiliado a un partido, justamente el republicano, Joey, el desinterés por la lectura, la fascinación por el dinero y la participación, a través de la familia filojudia de su compañero de habitación en la Universidad, en los negocios turbios que rodearon la guerra de Irak, guerra que según Franzen terminó desembocando en una trama de negocios de dudosa moral que enriqueció a los más avispados próximos al Presidente. Pero eso tampoco es lo esencial. Por lo general Franzen vuela por encima de intereses partidistas, sospecha de todos los políticos como casta y en todo caso la política y la historia son circunstanciales en la obra.
Lo esencial y sorprendente de esta novela es el magistral análisis de la sociedad norteamericana, y a su través, de la humanidad entera, que el autor realiza diseccionando el microcosmos de una familia del medio oeste norteamericano, los Berglund. Sus vidas generan un fresco de gran vitalidad y dinamismo en el que el autor reproduce los conflictos de la vida contemporánea y los vicios que la corroen, materialismo, determinismo biológico o consumismo. Franzen ha incorporado al análisis de sus personajes toda la literatura psiconoanalítica de diván que ha bombardeado a la sociedad americana desde hace décadas. El análisis de los problemas, dudas y dilemas con los que se enfrentan los personajes es agotador, exhaustivo, en ocasiones agobiante, aunque nunca pierde interés. El autor se apodera del interior de sus personajes y disecciona sus más ocultas intimidades enfrentándolos desnudos a las razones, los resultados o las posibles consecuencias de la decisión que adopten, y a la necesidad de tomar partido y optar ante la complejidad moral de cada encrucijada a la que el autor los lleva. Las relaciones paterno-filiales, familiares y sociales, de amistad o de pareja, son analizadas de forma minuciosa e inmisericorde con una riqueza cromática de matices que en algo nos recuerda a Dostoievski o a Stendhal. Su intromisión dentro de cada personaje llega a devorar su intimidad más reservada y obsesivamente privada, más allá de la hipocresía o la falsedad hasta el ansia sexual más recóndita. Y quizá ahí resida el mayor mérito de este novelista que es capaz de dejar al descubierto, en toda su obscenidad, las entrañas y el malestar difuso y multiforme que aqueja a la sociedad del país más poderoso y zarandea a sus ciudadanos, estampa que con su vocación de universalidad podría extenderse a todos los países y ciudadanos de la civilización occidental. Tanto los errores sufridos en cada decisión, oportunidades perdidas y soluciones excluidas equivocadamente, como las situaciones de enajenamiento autocompasivo en que se sumen sus personajes al comprobarlos, son objeto de una aguda disección, tan sutil a veces que obliga al lector a esforzarse para comprender las refinadas reacciones de psiques tan al descubierto.

"Le ha bastado desempolvar el modelo clásico de la gran novela, Balzac, Mann y sobre todo Tolstoi. Le ha bastado una sola saga, los Berglund, y casi podíamos decir que un trío de personajes, eso sí,  a la altura de los más complejos estereotipos literarios, para componer una obra de gran solidez"

Ahí reside el mérito de esta obra y ésta es la razón de su éxito. Franzen no escribe para las élites sino para el ciudadano medio. No ha necesitado recurrir a las técnicas narrativas posmodernas. Le ha bastado desempolvar el modelo clásico de la gran novela, Balzac, Mann y sobre todo Tolstoi. Le ha bastado una sola saga, los Berglund, y casi podíamos decir que un trío de personajes, eso sí,  a la altura de los más complejos estereotipos literarios, para componer una obra de gran solidez. La protagonista autobiografiada Patty, deportista y razonablemente culta, portadora del más puro espécimen femenino norteamericano, presa de fuertes depresiones causadas por cierto desagrado de sí misma por su conducta, que se pasa la vida asombrándose de su propia frustración consigo misma; Walter, el marido fiel que aporta seguridad, en quien Franzen personaliza su obsesión conservacionista, especialmente ornitológica, y su rebelión contra la clase política;  y el amigo íntimo de ambos, Karl, músico punk, aventurero y seductor. Un soberbio trío de personajes de una riqueza cromática insuperable flotando en encrucijadas sucesivas que nunca alcanzan la felicidad, siempre quedan en la insatisfacción. Nada entre Patty y Richard podía durar porque les era imposible no defraudarse mutuamente porque ninguno de los dos era tan digno de amor para el otro como lo era Walter para ambos. Su mujer y él se querían y se causaban dolor mutuamente a diario. Los tres personajes están en permanente conflicto de individuación.  Pero el talento de Franzen no les permite que lleguen a la desesperación, siempre les abre una ventana al exterior que les desbloquea la euforia por su libertad de decisión. Unas decisiones maduradas, de frecuente tortura mental y sutil perplejidad, como cuando uno de sus personajes insiste: Por favor te ruego que hagas lo que no quiero.

"Franzen, que no olvida que en nombre de la libertad y con esta bandera se justificó entre otras la guerra de Iraq, trata de recuperar con el titulo de su novela el sentido original de esta palabra tan vulnerable para volverla a poner en manos de quienes pueden apreciar su complejidad y su belleza"

Tan escasos mimbres han bastado a Franzen para componer una novela brillante, completa, inolvidable.
Queda el título, Libertad. Conocido es que esta palabra es mantra de un país que se ufana de haberse fundado sobre los cimientos de la libertad y que se vanagloria de abanderar al mundo libre. Pero cuando la libertad se coarta, y los estúpidos, atribuyéndose la exclusiva de su interpretación, cambian su significado para incluir en su contenido las trabas que ellos mismos le han puesto, se está traicionando a la verdadera libertad. Franzen, que no olvida que en nombre de la libertad y con esta bandera se justificó entre otras la guerra de Iraq, trata de recuperar con el titulo de su novela el sentido original de esta palabra tan vulnerable para volverla a poner en manos de quienes pueden apreciar su complejidad y su belleza. Quiere arrebatársela a los políticos que la han querido identificar con la democracia americana de partidos y propaganda y que tras el 11-S han abusado de ella para justificar fines efímeros, y devolvérsela a los ciudadanos que es a los que pertenece, para que sean ellos y solo ellos los que la custodien, interpreten y practiquen. Aunque en su ejercicio tengan que sufrir la agridulce tortura de los personajes de esta novela cuando han de decidir ante encrucijadas de gran complejidad moral.

SEPÚLVEDA Y TORREVIEJA

No es raro encontrar en el escalafón notarios humanistas, es decir notarios que a su vocación y saber profesional han unido interés por las letras y las artes. Siempre hubo literatos, novelistas, pintores, ensayistas y filósofos. Hoy tenemos que llamar la atención sobre un poeta, José Antonio Linage Conde, notario no hace mucho jubilado en Madrid, que acaba de publicar un libro de poemas líricos y sentidos con el título Del Norte al Sur y la Vuelta al Mundo en Torrevieja (Ed. el propio autor, Sepúlveda 2011). Su corazón, según confiesa en el prólogo y dentro del libro, se reparte entre su Sepúlveda natal y la Torrevieja de adopción. Pero, como no puede ser menos porque el arte no admite fronteras ni cortapisas, su numen artístico se desborda por todo el planeta, especialmente por los países nórdicos siguiendo la estela del mar.

"En el tercer libro rinde culto a sus queridas habaneras que aprendió a amar en Torrevieja y con las que mecido sobre las olas del mar, Linage da la vuelta al mundo desgranando versos y canciones"

Un primer libro de estos poemas canta a los países y gentes del Norte, en el segundo recoge nostalgias melillenses, y en un tercero rinde culto a sus queridas habaneras que aprendió a amar en Torrevieja y con las que mecido sobre las olas del mar y al compás de tan hermoso ritmo, Linage da la vuelta al mundo desgranando versos y canciones. Enhorabuena!

EL CAMPO DE BUCÉFALO

No hace mucho, en el nº 38 de esta revista, nos sorprendíamos de que un jurista en activo y decano además de los abogados de Barcelona, Pedro Yúfera, fuera capaz de escribir con pericia y elegancia una novela cuya trama no perdía el interés a pesar de estar basada, como era de suponer, en coyunturas y episodios legales.
Ahora otro jurista, nada menos que un afamado catedrático de Derecho Mercantil, José Manuel Otero Lastres, nos sorprende, y no es la primera vez, con una novela cuidadosamente editada (Pigmalión 2011) con el título de El campo de Bucéfalo cuya portada, por cierto, ha sido diseñada por el genial Eduardo Arroyo con la efigie de un caballo que evoca el que solo podía montar el gran Alejandro y con el que el protagonista ha bautizado también a su caballo favorito y el autor a su obra.
La novela, como era de esperar, es un hábil thriller de contenido jurídico que entrelaza peripecias de la vida personal, social y profesional de un joven abogado, brillante y resuelto, que se ve prendido en una trama obscura de corrupción en la que están implicadas altas instancias políticas y judiciales, y para cuya comprensión podría presumirse necesaria cierta preparación específica que, sin embargo, gracias a la habilidad narrativa del autor, no resulta precisa.

"La novela contiene bellas digresiones sobre las costumbres y usos sociales en cacerías y reuniones de la sociedad actual y mantiene con pulso certero el ritmo de la acción desvelando con insospechada pericia los hilos de la trama para mantener en todo momento despierto el interés del lector"

La novela está escrita con pulcritud de lenguaje y de sintaxis, y describe en forma precisa y elegante los escenarios en que el protagonista desarrolla su actividad, Madrid, las sierras cercanas donde practica la caza y la hípica, y su Coruña natal, con bellas digresiones sobre las costumbres y usos sociales en cacerías y reuniones de la sociedad actual. También mantiene con pulso certero el ritmo de la acción desvelando con insospechada pericia y de forma sabiamente dosificada los hilos de la trama para mantener en todo momento despierto el interés del lector. No es fácil interrumpir su lectura, y esto ya es un buen elogio de la obra.
La lectura de esta novela permite a cualquier jurista reencontrarse entre las coordenadas de la práctica de foro y despacho que ya conoce y en las que podría verse retratado, y a los no juristas conocer los entresijos, ciertamente emocionantes en ocasiones como ocurre en el caso de esta novela, de las profesiones jurídicas. Y a unos y otros deleitarse con las andanzas del protagonista, joven letrado idealista y preparado, entre los personajes y episodios de una trama negra que mantiene sin altibajos el interés del lector durante todo su desarrollo.