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ENSXXI Nº 41
ENERO - FEBRERO 2012

Relevo en la Dirección General de los Registros y del Notariado

¡ HASTA SIEMPRE !

No pretendo en modo alguno hacer balance de mi gestión pues podría caer en la tentación de hacer valoraciones que, creo, no me corresponde hacer a mí. Tampoco se trata de justificar o explicar lo realizado, porque en este momento ambas cosas serían irrelevantes. No creo tampoco que fuera pertinente insistir en el servicio al interés general y su cumplimiento con rigor y honestidad como objetivo de mi trabajo y esfuerzo porque así debe ser para todo servidor público y, por tanto, su mención con ser cierta, no debería ser mucho más que una obviedad. Por ello aprovecharé esta oportunidad para aquello para lo que se me brinda, es decir, para despedirme.
Y las despedidas suelen ser una amalgama de sentimientos que intentaré definir con algunas palabras que, asumo, no serán tan expresivas como quisiera. Me despido recordando la ilusión, teniendo muy presentes el afecto, el agradecimiento y la confianza, y reconociendo también un poquito de frustración y algo de tristeza. 
Queda como recuerdo imborrable la proposición que el 18 de marzo de 2009 me hizo el entonces Ministro de Justicia, Francisco Caamaño, para que desempeñara el cargo de Directora General de los Registros y del Notariado. A la sorpresa y agradecimiento iniciales, siguió la ilusión. Ilusión alimentada por la evidencia de que pocos sitios son más enriquecedores y ofrecen mayor interés a un profesional del Derecho que esta Dirección General. Esta ilusión ha permanecido intacta hasta el final porque sólo con ella pueden abordarse los retos y afrontar con decisión las dificultades.
El tiempo suele dar la medida justa de las cosas y su verdadera dimensión son los afectos. Mi paso por la Dirección General me ha permitido conocer y tratar personas de indudable interés humano e intelectual y, en muchos casos, el inicial contacto profesional se ha convertido en sincera amistad. Así puede reconocerse cuando con tanta premura se olvidan las discrepancias y también si se advierte y expresa el deseo de que el destino propicie futuros encuentros. Y como la amistad y los afectos suelen ser recíprocos, no hace falta nombrar aquí a sus destinatarios.
Sin embargo, no me resisto a hacer constar mi gratitud a quienes me han acompañado en esta travesía. En primer lugar, a los funcionarios de la Dirección General que han demostrado en todo momento una calidad profesional y humana extraordinarias y que, cada día, de forma silenciosa y responsable, hacen posible que esa compleja maquinaria funcione sin sobresaltos. Entre ellos, debo expresar un agradecimiento muy especial a mis colaboradores más cercanos: su compromiso, su sensatez y sus conocimientos han hecho mi trabajo cotidiano inmensamente grato.
No puedo olvidar y es obligado agradecer, la amabilidad y a menudo el cariño que me han dispensado, en unos casos de forma individual y en otros a través de los representantes de los colegios profesionales, los Notarios y los Registradores. Las reuniones periódicas sobre cuestiones generales o concretas, los encuentros institucionales y las visitas a los distintos Decanatos, han sido siempre ocasión para el diálogo, el conocimiento, la búsqueda de soluciones, el entendimiento y cuando éste no era posible, la comprensión.
Con el conocimiento más profundo de la Dirección General, durante estos años, he confirmado mi confianza en nuestro modelo de seguridad jurídica preventiva. Esa confianza me permite expresar mi convicción de que los Notarios y Registradores, como operadores jurídicos especializados sabrán adaptarse a las necesidades futuras y a las exigencias de un entorno económico y jurídico en transformación, sin desvirtuar su esencia que no es otra que la de desarrollar su función pública con rigor y profesionalidad y siempre en defensa de los intereses generales, es decir, al servicio de la sociedad y de los ciudadanos. Como he expresado en otras ocasiones, esta visión de la función pública servirá indudablemente para superar los viejos conflictos que, en mi opinión son artificiales y estériles y, en todo caso, se acomodan mal a la situación de crisis económica, una de las más largas y graves que se recuerdan.
Soy consciente de que los Notarios y los Registradores y con ellos sus empleados, están sufriendo, como la mayor parte de los españoles, las consecuencias de esta crisis. Contribuir a la superación de la crisis es tarea de todos, pero es indudable que su aportación será decisiva dada la importancia económica y jurídica de sus servicios a la sociedad y los ámbitos en los que se desarrolla como la constitución de sociedades, los sectores financiero e inmobiliario, además de los que tienen que ver con Derecho de familia o el de sucesiones, entre otros.  Mi deseo más profundo es que se inicie cuanto antes la recuperación económica  por el bien de todos, pero sin olvidar que los objetivos prioritarios han de ser de la creación de puestos de trabajo y la superación de los desequilibrios sociales que la crisis ha provocado.
Como indicaba, pasado este periodo siento también algo de frustración, la que provocan los proyectos que quedaron en el camino. Una buena parte de ellos son conocidos, han sido debatidos y pueden servir, si así se quiere, para avanzar en futuros cambios organizativos o legislativos. Por ello no los considero esfuerzos inútiles y con ello espanto de mi ánimo la melancolía.
Por último, toda despedida tiene algo de tristeza, por el paso de tiempo, por los deseos incumplidos y, sobre todo, por lo que supone de pérdida. En mi caso, en estos años, sufrí una gran pérdida, de esas que no tienen compensación ni olvido posible.

¡ BIENVENIDO !

El último viernes de 2011, 30 de diciembre,  fue nombrado el nuevo Director General de los Registros y del Notariado. El cargo recayó en un registrador de la propiedad, Joaquín José Rodríguez Hernández. Nacido en Granada, licenciado en Derecho en la  Universidad de Navarra, notario excedente y perteneciente al Cuerpo de Registradores de la Propiedad, ha sido Profesor Asociado de la Universidad de Navarra, vocal de la Junta de Gobierno y Director del Servicio de Sistemas de Información del Colegio de Registradores de España, entre otros cargos. A la fecha era Registrador Mercantil de Zaragoza.
A los dos días hábiles, el día 3 de enero pasado, y  en un acto multitudinario nutrido fundamentalmente por registradores de la propiedad,  tomó posesión del cargo.
Según se rumorea tiene el propósito de nombrar Subdirector General, aunque esto esta pendiente al parecer de determinados dictámenes, al también registrador de la propiedad, en este caso de Avilés, Javier Angulo Vallejo.
El nombramiento de dos registradores para ocupar simultáneamente los cargos de Director y Subdirector rompe por primera vez  el equilibrio que tradicionalmente se  había mantenido o intentado mantener  en una Dirección tan técnica pero al mismo tiempo tan sensible y delicada como es la de los Registros y del Notariado.  El hecho de que ambos registradores sean miembros, y miembros activos, de la Asociación de Registradores Bienvenido Oliver, ARBO, caracterizada por sus manifestaciones aguerridas y briosas en defensa del cuerpo registral, cosa bien legítima por cierto, pero al mismo tiempo   por su talante antinotarial y reacio al instrumento público,  no ha dejado de levantar algunas suspicacias entre los notarios.
EL NOTARIO DEL SIGLO XXI,  refractario a los prejuicios, felicita y da la bienvenida al nuevo Director, le desea los mejores éxitos en su gestión, aplaudirá sus logros sin perjuicio de disentir llegado el caso con lealtad institucional, y le brinda desde ahora sus páginas para que pueda exponer en ellas su proyecto y sus decisiones.
Esta Revista está segura de que tanto el Director como el Subdirector que sea al fin nombrado o quien haga sus veces, dejarán a la puerta del Ministerio su bagaje corporativo y partidario anterior, y actuarán con sentido de Estado,  buscando siempre  el beneficio de la sociedad y adoptando como ejes de su gestión los principios de transparencia y de  consenso, de lo que sería buen síntoma el mantenimiento de los habituales consejillos que tan fructíferos han sido casi siempre.
Al fin y al cabo el Presidente de todos, también perteneciente al cuerpo de registradores, ha dicho de forma contundente que el partido y el gobierno que el preside no tiene más compromiso que el de los  intereses generales, y uno de sus primeros proyectos es dictar la Ley de Transparencia. Estamos seguros  de  que estos principios trascenderán también a toda la actividad de  la justicia preventiva que esa Dirección General administra.