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ENSXXI Nº 42
MARZO - ABRIL 2012

JOSÉ ONETO
Periodista y Escritor

Hace varias semanas, el semanario británico “The Economist”, en un articulo sobre lo que llamaba “El país de Rajoy”, titulaba uno de sus principales informes económicos, de forma realmente llamativa: “Corte de mangas a Bruselas”. Un corte de mangas del Presidente del Gobierno español, obligado por las circunstancias económicas, y, por unas cifras de déficit que son imposible de cumplir, con una economía en plena recesión (crecimiento negativo de un 1,7 por ciento) y con los peores pronósticos, según todos los servicios de estudios y de los organismos internacionales, incluidos los de la propia Comisión Europea, para este año y para el próximo.

El déficit de este año para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para el 2012, no podía fijarse en el 4,4 por ciento del PIB, como establece el Pacto de Estabilidad, partiendo de la base de que el año pasado no se ha cerrado con el previsto 6 por ciento de déficit, sino, en el 8,5 %.
Ante la imposibilidad de rebajar en un solo año, cuatro puntos de déficit (un ajuste de cerca de 50.000 millones de euros con un país paralizado económicamente), el Presidente del Gobierno desafiaba a Bruselas y establecía por su cuenta, en lo que el ha llamado “decisión soberana de un país como España”, un déficit del 5,8 por ciento, en vez del 4,4 establecido en el Plan de Estabilidad, lo que supone recortes y ajustes por encima de los treinta mil millones de euros, tres veces mas que los ajustes que tuvo que asumir el anterior gobierno socialista y que fue uno de los factores de su gran derrota electoral en el mes de Noviembre del pasado año.

"El déficit de este año para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado para el 2012, no podía fijarse en el 4,4 por ciento del PIB, como establece el Pacto de Estabilidad, partiendo de la base de que el año pasado no se ha cerrado con el previsto 6 por ciento de déficit, sino, en el 8,5 %"

La versión del “Economist” de esa decisión-corte de mangas no deja de ser chocante:” Mariano Rajoy es un revolucionario inverosímil. El nuevo Presidente del gobierno español de centro derecha, siempre habló como el típico halcón europeo de la austeridad.
Sin embargo, el 2 de marzo, se rebeló. Tal acto de desafío hubiese podido desatar un alboroto en los mercados y severas reprimendas de Bruselas. pero, por el momento, Rajoy se ha salido con la suya.
A pesar de las quejas entre dientes en Bruselas y otros lugares, no ha habido presiones alemanas.
Y lo que es aún más importante, Rajoy está navegando por un mar más tranquilo que su predecesor socialista José Luis Rodríguez Zapatero, otro jefe de ejecutivo expulsado el pasado año por presiones externas, como el italiano Silvio Berlusconi. Pero no solamente era el prestigioso “The Economist” el que se extrañaba del desafío que Mariano Rajoy se había atrevido a lanzar a Bruselas. Eran también los grandes periódicos económicos europeos y norteamericanos, especialmente el conservador “The Wall Street” Journal (“España pone a prueba la resolución de Europa en cuanto a los déficit”) , los que se sumaban a esa extrañeza por un comportamiento, que entraba dentro de la lógica económica mas elemental, pero que nadie pensaba que un personaje como Mariano Rajoy Brey (Santiago de Compostela 1955) tan dubitativo, tan previsible, pudiese ser capaz de adoptar, invocando además, la soberanía nacional para manejar cifras claves para un Presupuesto que era responsabilidad del Parlamento español. Aunque, al final, haya tenido que ceder en parte y aceptar la ultima propuesta de la Comisión Europea de dejar esa cifra de déficit para este año en un 5,3 por ciento. El desafió le ha servido para rebajar en, nueve décimas, casi un punto, ese objetivo que el gobierno anterior había establecido en un imposible 4,4.
Probablemente, sea esta actitud ante Bruselas, ante una Comisión insensible muchas veces, a los efectos que los ajustes esta produciendo en el país, y su adhesión a la Carta de los Doce países de la Unión que piden no solo ajustes, sino también, estímulos para combatir la depresión económica en la que ha entrado media Europa, y especialmente España, lo que mas están destacando los analistas al examinar y hacer balance de los primeros Cien días del nuevo Gobierno, que se cumplen ahora.
Quizás lo mas importante es que, acosado por una economía que se contrae en el 1,7% este año y que destruye empleo al ritmo de 100 mil puestos de trabajo por mes, el gobierno de Rajoy se ha convertido en el primer Ejecutivo que desafía la política de austeridad, consiguiendo las rebajas de las cifras de déficit.
Con la jura, hace Cien Días, de su cargo ante Su Majestad el Rey, después de ser investido Presidente del Gobierno por 187 votos (los votos de los diputados del Partido Popular, Unión del Pueblo Navarro y Foro Ciudadano de Álvarez Cascos) y de la reunión, en vísperas de Nochebuena de su primer Consejo de Ministros, Mariano Rajoy comenzaba su mandato con los máximos apoyos y, con el poder que le da controlar la mayoría de las Comunidades Autónomas, la mayoría de los Ayuntamientos, la mayoría de las empresas publicas, la mayoría de las televisiones autonómicas y, cuando llegue la hora, de la renovación, la mayoría de las Instituciones claves del país, como el Consejo del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y el  Consejo de Radiotelevisión Española.
Rajoy, como si fuera el consejero delegado de una gran empresa y en un estilo tecnocrático propio de esa nueva clase política que ha surgido en la eurozona, y que ha sido bautizada como “Papamonti” (de la unión del primer ministro griego Papademos y del italiano Monti), ha comenzado a desarrollar con decisión  parte de su vasto programa enunciado en el Parlamento.

"Rajoy, como si fuera el consejero delegado de una gran empresa y en un estilo tecnocrático propio de esa nueva clase política que ha surgido en la eurozona, y que ha sido bautizada como “Papamonti”, ha comenzado a desarrollar con decisión  parte de su vasto programa enunciado en el Parlamento"

Reforma laboral en profundidad , según exigencia del Banco Central Europeo  (BCE), algo que el anterior gobierno no se atrevió a llevar a cabo; reforma financiera con nuevas fusiones bancarias y Cajas de Ahorros, y con rechazo expreso de creación de un “banco malo” en el que se incluyan los activos tóxicos inmobiliarios como vienen pidiendo algunas Cajas y Bancos; reforma educativa con un Bachillerato de tres años y obligación del bilingüismo; reforma de la Administración para mejorar su funcionamiento y para eliminar organismos y duplicidades; reforma energética para evitar que las tarifas españolas sean las terceras más caras de Europa; reforma fiscal para beneficiar en el impuesto de sociedades a las empresas con un volumen de negocios de hasta de 12 millones de euros, rebajas por contratos del primer trabajador y cambios en el pago del IVA hasta que las facturas no se cobren; reformas pactadas en Sanidad para elaborar una cartilla básica de servicios para todos los ciudadanos que permita asegurar la financiación del sistema; reforma en el sistema de Pensiones, suprimiendo las prejubilaciones y eliminando la prestación por desempleo para una prejubilación encubierta e, incluso, reforma de la Justicia.
En este ultimo aspecto el nuevo Ministro, Alberto Ruiz Gallardón, ha anunciado que la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que contemplará, entre otras, el cambio en el sistema de elección de 12 miembros del Consejo Judicial del Poder Judicial (CGPJ) para que sean elegidos por los propios jueces, estará lista en octubre de este año, para su aplicación en la próxima renovación, que debe producirse... El nuevo texto de Ley de Enjuiciamiento Criminal estará preparado para después del verano y, para el otoño, el proyecto de nuevo Código Mercantil y de los primeros borradores de la Ley de Demarcación y Planta, La Ley de Jurisdicción Voluntaria y Ley del Aborto.
Un programa previsible, como el propio Rajoy, y del que, en estos Cien primeros Días, se han puesto las bases para su desarrollo en los cuatro años que durara la legislatura.
Quizás lo mas imprevisible y lo que ha producido mas protestas, incluso dentro de las propias filas del partido Popular haya sido esa subida general de impuestos a través de una reforma del IRPF, después de haberlo negado sistemáticamente durante la campaña electoral, y que va en contra de todo lo que ha venido pregonando durante los últimos cuatro años de oposición.
E imprevisible, también, medidas que los socialistas fueron incapaces de adoptar como el control de los salarios de los banqueros que reciban ayuda publica o, la regulación de la dación en pago para los desahucios en casos extremos y la nueva normativa para que Ayuntamientos puedan pagar facturas atrasadas, especialmente de pequeñas y medianas empresas, ahogadas por la falta de liquidez y por las deudas de la Administración.