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ENSXXI Nº 42
MARZO - ABRIL 2012

JOSÉ MARÍA DE PRADA GONZÁLEZ

No es fácil abarcar hoy el papel de Rafael Núñez Lagos en la expansión internacional del notariado español. Corría el año 1948 cuando se celebró el primer Congreso del Notariado Latino, precursor de la fundación en 1950 de la Unión Internacional del Notariado Latino. El congreso se celebró en Buenos Aires, gracias a la iniciativa del notario local José Adrián Negri y de nuestro compañero, notario de Madrid, Rafael Núñez Lagos.
Leído el párrafo anterior en el contexto del mundo actual, con las facilidades existentes en materia de comunicaciones, no llama especialmente la atención. Actualmente sólo unas teclas del ordenador nos separan de un viaje a cualquier parte del mundo. Basta con entrar a Internet, donde podemos sacar los billetes de avión, eligiendo entre varios vuelos, reservar también el hotel y contactar casi instantáneamente con cualquier notario de cualquier país, por teléfono o por correo electrónico.

"Corría el año 1948 cuando se celebró el primer Congreso del Notariado Latino, precursor de la fundación en 1950 de la Unión Internacional del Notariado Latino. El congreso se celebró en Buenos Aires, gracias a la iniciativa del notario local José Adrián Negri y de nuestro compañero, notario de Madrid, Rafael Núñez Lagos"

Pero tenemos que ponernos en el contexto de la fecha en que se celebró el Congreso. En 1948 hacía sólo dos años que se había inaugurado la línea de Iberia que unía Madrid con Buenos Aires. Se volaba en un DC-4 de propulsión por hélices y el trayecto duraba 36 horas, con cuatro escalas, todo ello por el "módico" precio de 7.250 pesetas. Una pequeña fortuna al cambio actual. Y fue el primer enlace que se estableció entre Europa y Sudamérica después del final de la Segunda Guerra Mundial.
Si el viaje era complicado y caro, no menos complicado debía ser por entonces la comunicación telefónica. Los teléfonos eran escasos, y cualquier comunicación debía hacerse a través de operadora, que al solicitar la conferencia deseada nos informaba aproximadamente de la "demora", que podíamos esperar. Seguramente la organización de las reuniones del Congreso se hizo más a través de correo postal que telefónicamente.
Pues bien tales barreras no arredraron a Rafael que, de forma totalmente desinteresada y negándose siempre a que se le reembolsaran los gastos de viaje, se lanzó a la aventura con la finalidad de extender el concepto del Notariado Latino, intentar uniformar las diferentes legislaciones que rigen en los mismos y poner en contacto a los compañeros de los distintos países.
Pues bien, para obtener el resultado de dicho primer Congreso de 1948, al que asistieron 19 países, 14 americanos y 5 europeos, y del que unos años después surgió la Unión Internacional del Notariado Latino, Rafael realizó numerosos viajes por los diversos notariados de Europa y América, siendo probablemente el más prolífico en viajes de toda la Unión, para hacer publicidad de la organización y conseguir miembros, con gran sacrificio, tanto en el plano económico, como en el profesional, por los muchos días detraídos de la atención a su despacho. Rafael celebraba conferencias sobre el notariado en los diversos países que visitaba sin percibir honorarios por ello, sacrificando de esta forma un tiempo que podía haber empleado en sacar adelante su despacho profesional y trabajando por la unión, en detrimento de su carrera personal.

"Gracias a las semillas sembradas por Rafael, la unión internacional del notariado latino consiguió aumentar sus miembros, integrándose en la misma países de la órbita socialista que, tras largas discusiones con el sistema anglosajón, se sumaron al sistema latino"

Ya desde ese primer Congreso Rafael estuvo en los órganos directivos de la Unión. Primero como vicepresidente, actuando de salida como presidente José Adrián Negri. Posteriormente, en el 4º congreso, celebrado en Sao Paulo, Rafael fue nombrado Presidente, y posteriormente, en el 8º Congreso se le designó como Presidente de Honor con carácter vitalicio, ratificándose dicha designación en el 9º Congreso.
Gracias a las semillas sembradas por Rafael, la unión internacional del notariado latino consiguió aumentar sus miembros, integrándose en la misma países de la órbita socialista que, tras largas discusiones con el sistema anglosajón, se sumaron al sistema latino. En estos momentos la Unión Internacional del Notariado Latino cuenta con 80 países miembros, 36 europeos, 22 americanos, 18 africanos y 4 asiáticos.
Tuve la suerte de formar parte de la Unión Internacional del Notariado Latino durante muchos años y compartir con Rafael su gran entusiasmo por el notariado, aprender de sus  magníficas conferencias, y en el plano personal disfrutar de su compañía y compartir momentos inolvidables.