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ENSXXI Nº 44

JULIO - AGOSTO 2012

JOSÉ ONETO
Escritor y Periodista

A seis meses de la llegada al poder, el nuevo gobierno del Partido Popular, que desde el primer Consejo de Ministros celebrado en el Palacio de la Moncloa, ha puesto en marcha toda una serie de reformas, aplaudidas en Europa con la boca pequeña, se encuentra con que esas reformas, esos ajustes, esas medidas tremendamente impopulares, no son tenidos en cuenta, que se exige mas y mas medidas, para combatir el déficit público, a pesar de que hemos entrado en plena recesión económica y que, esa recesión, junto con la reordenación del sector financiero, para el que hemos tenido que pedir el correspondiente rescate han puesto al país, en las últimas semanas, al borde del precipicio.
Estamos al borde del precipicio y, también, al borde del ataque de nervios, ante la imposibilidad de cumplir los objetivos de déficit que nos han impuesto en Bruselas -sin tener en cuenta las cifras desproporcionadas con las que el gobierno anterior cerro el 2011- y, a pesar de que nos han ampliado hasta el 2014 el cumplimiento del difícil objetivo del tres por ciento; ante la calificación de las Agencias internacionales (Ficht y Moody´s) de colocar al país casi al nivel del “bono basura”; ante el rescate del sistema financiero que ha tenido que ser aceptado por el Gobierno, después de numerosas presiones por parte de Alemania y de la propia canciller Merkel y, sobre todo, ante las crecientes dificultades de colocar en el mercado nuestra Deuda Pública, que se ha situado en cifras record, en cuanto a primas de riesgo (por encima de los 580 puntos) y, con un bono a diez años, comparado con el bono alemán, del 7,2 por ciento, cifra de extremo peligro con la que se produjo, en su momento, las intervenciones de la “troika” (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) en Grecia, Irlanda y Portugal.

"Estamos al borde del precipicio y, también, al borde del ataque de nervios, ante la imposibilidad de cumplir los objetivos de déficit que nos han impuesto en Bruselas"

La realidad, la dura realidad, es que Mariano Rajoy que comenzó su mandato en el mes de Diciembre intentando imponer su propia agenda política y su sentido del tiempo en Bruselas, tanto en la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado, -que los retrasó al máximo, a pesar de los reiterados requerimientos de los responsables de la eurozona, en un intento de ganar las elecciones andaluzas-, como en el anuncio forzado de fijar sus propias cifras de déficit (5,8 por ciento), al margen de la Comisión Europea, invocando, además, nada más y nada menos, que la “soberanía nacional”, se ha visto forzado, seis meses mas tarde, no solo a aceptar la Agenda que marca, sobre todo, Alemania y la canciller Merkel, sino que ha tenido que pedir algo a lo que se ha venido resistiendo desde su llegada a la Moncloa: el temido rescate para salvar el sector bancario, un sector, especialmente las deterioradas Cajas de Ahorro, podrido por el estallido de la burbuja inmobiliaria, y en el que se debió poner orden en el año 2008, cuando lo hicieron Estados Unidos, Gran Bretaña e, incluso, Alemania, mientras presumíamos de tener la banca mas sólida y saneada del mundo
Sin embargo, lo que intentó evitar, desesperadamente, su antecesor, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero desde un primer aviso de intervención en Mayo de 2011, cuando comenzaron a tomarse las primeras medidas de ajuste impuestas, por la troika, y, contra lo que ha venido luchando Rajoy, hasta el punto de negarlo sistemáticamente, se ha producido estas últimas semanas, después de numerosas presiones de Alemania, que ha maniobrado en todos los frentes (el último en Washington, forzando la publicación del informe del Fondo Monetario Internacional sobre las necesidades económicas del sector financiero español), para vencer lo que Berlín llama el “orgullo español”, y, aceptar una petición de rescate, que pone a España casi al mismo nivel que Portugal, Irlanda y Grecia, aunque el rescate español tenga otros matices, sea un rescate “light” y, no lleve consigo tan duras condiciones como las que se han impuesto a tres de los países que forman lo que los anglosajones llaman, con un cierto tono despreciativo, y de superioridad, los cerdos, los PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y Spain) .

"Para muchos analistas, en estos momentos, en Europa hay una bomba de relojería con dos gatillos: el destino del sistema bancario español y Grecia"

De este modo, negando la misma evidencia; presionado por Alemania que se negaba a dar la ayuda necesaria directamente a los Bancos, sin pasar por la garantía de los Estados como venía pidiendo España; con una prima de riesgo al mismo nivel al que, en su momento, llegaron Grecia, Portugal e Irlanda, días antes del rescate; con un Banco Central Europeo, cerrado a cal y canto a cualquier posibilidad de comprar Deuda pública española, y en una auténtica guerra de filtraciones mediáticas, en contra de los intereses de España, el Gobierno, atado de pies y manos, y con una falta absoluta de iniciativa política y diplomática, no tenía más remedio que claudicar, cediendo, una vez más, ante Bruselas, y, ante la tan defendida por Rajoy, canciller Merkel, que ha vuelto, de nuevo, a imponer sus condiciones, mientras, con la boca pequeña, sigue alabando los esfuerzos de España por controlar su déficit, con unas reformas, impuestas por Bruselas, y que son puestas de ejemplo de valentía política y de decisión de ir por el camino de la austeridad y del ajuste.
Unas reformas, que, por otra parte, han acentuado la entrada de la economía española, de nuevo, en la recesión, como se ha encargado de recordar, hasta el Presidente norteamericano Barak Obama, preocupado de que la crisis en la zona euro, de la que España, junto con Italia, en estos momentos, son los principales causantes, afecte a la economía norteamericana, a su tasa de desempleo, a sus exportaciones,  porque,  no en vano, el veinte por ciento de esas exportaciones van a Europa, e, indirectamente, a su reelección, el próximo mes de Noviembre. Si algo parece claro ya, es que con el simple ajuste, con las medidas de austeridad puras y duras, con el exclusivo combate contra el déficit, no hay posibilidad de recuperación económica, ni de creación de empleo, ni de dinamización del crédito a las pequeñas y medianas empresas y a las familias, ni siquiera, a pesar de todos los sacrificios, de cumplir los objetivos de déficit, entre otras cosas porque se hunde la recaudación de impuestos por falta de actividad económica.
Para muchos analistas, en estos momentos, en Europa hay una bomba de relojería con dos gatillos: el destino del sistema bancario español y Grecia. En ese orden, aunque creen que antes de abordar el problema español, se debería haber resuelto, de una vez por todas, el problema griego. Precisamente ese contagio del mal griego, es lo que habría intentado evitar la Unión Europea, con el rescate concedido a España, por un valor muy superior al necesario. La aparente generosidad es fácilmente explicable ya que se trata de construir alrededor de los Bancos españoles, y de la propia España, una barrera sanitaria mucho más eficiente que las montadas alrededor de Grecia y de otros países en graves dificultades. Se esta comprando, en cierto modo, un seguro, se está aplicando una vacuna muy cara, contra un contagio que puede terminar con la moneda única y con la eurozona.

"Después de muchas resistencias, el Lunes 25 de Junio, el Gobierno español presentaba en Luxemburgo, en la sede del Eurogrupo la carta pidiendo la recapitalización del sistema bancario"

El pasado Domingo 17 de Junio se aclaraba la situación griega con el triunfo de “Nueva Democracia” y la formación de un gobierno estable entre conservadores, socialistas del Pasok y centroizquierdista de Dimar. Afortunadamente, Grecia no salía del euro, pero la tensión de los mercados se centraba en el primer gatillo: en la crisis del sistema financiero español y, en su necesario rescate por un montante de hasta 100.000 millones de euros por el que habrá que pagar necesariamente, el correspondiente precio político, económico y, social, mientras se extendía el rumor de que al final, se corría el riesgo de una intervención formal de la economía española por parte de la troika.
Después de muchas resistencias, el lunes 25 de Junio, el Gobierno español presentaba en Luxemburgo, en la sede del Eurogrupo la carta pidiendo la recapitalización del sistema bancario. La carta no contiene detalles sobre la cantidad solicitada, los plazos de devolución ni los intereses, cuestiones todas ellas que serán recogidas en un Memorándum de Entendimiento”. En esa negociación, sigue ocupando un lugar destacado la vía de la ayuda directa a los bancos que Ángela Merkel ha rechazado tajantemente, pero a la que no renuncia el Gobierno español.
Lo que cada día que pasa está más claro es que el rescate va a llevar aparejado un estricto control del cumplimiento de los compromisos que ha adquirido España con sus socios europeos, es decir que va a tener una traducción macroeconómica que el Ejecutivo ha negado sistemáticamente, presentando la recapitalización mas como el Premio del Euromilon que como un rescate, un rescate “light”, pero rescate al fin y al cabo hubiese tocado el euro millón que el vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, lo ha dejado claro en una comparecencia en el Senado: "Se diga o no se diga, los mecanismos de vigilancia se van a aplicar con más atención" que sobre otro país que no haya pedido ayuda.