Menú móvil

El Notario - Cerrar Movil

ENSXXI Nº 45
SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2012

CARLOS Mª BRÚ PURÓN
Notario jubilado, exDiputado a Cortes y al Parlamento Europeo

Hace 50 años, con asistencia de dos notarios

Traigo a la memoria el llamado “Contubernio de Munich”, cuyo 50 aniversario se ha cumplido este año, y en el que participamos dos Notarios, el llorado Manuel Ramos Armero y el firmante de estas líneas.
En febrero de 1.962 el Ministro Castiella solicitó la asociación de España a la Comunidad Económica Europea, y ésta se limitó a dar cortés acuse de recibo.
Era lógico, las Comunidades Europeas estaban constituidas por Democracias, y ya era doctrina oficial la del Informe Birkelbach que exigía lo mismo a futuros solicitantes.
El intento era, pues, inútil,  pero con él la Dictadura pretendía resolver de alguna manera la angustia económica de nuestro país, y – olvidadas proclamas del Caudillo acerca de “las decadentes democracias occidentales”- simular atender la exigencia de tantas gentes que, no obstante la censura, estaban muy informadas del fenómeno europeo por radio y prensa extranjeras, familiares emigrantes e incipiente turismo foráneo.
Por parte del exilio español, se había coadyuvado a la construcción política europea : Prieto, Madariaga, Irujo y otros asistieron al acto fundacional europeísta, no otro que el Congreso de La Haya de 1.948, y del Movimiento Europeo Internacional (MEI) allí constituido, pasó a ser miembro de pleno derecho el Consejo Federal Español del Movimiento Europeo (CFEME)
Existían en España algunas Organizaciones presuntamente académicas –era lo que permitía el Régimen- estudiosas de Europa. La más señalada fue la Asociación Española de Cooperación Europea (AECE) sita en Madrid, Gran Vía 43, en la que, bajo cuerda, confluíamos sectores de la oposición democrática al Régimen, liberales, democristianos, socialistas, monárquicos de Unión Española, socialdemócratas, etc.
AECE y CFEME mantenían estrecho contacto, eran según Madariaga, “dos mitades de una sola naranja”.
Prohibida por el Ministro Alonso Vega una reunión conjunta en Palma de Mallorca para tratar de los requisitos de nuestro ingreso en la CEE, estábamos legitimados para aceptar la invitación del MEI a una sesión entre españoles en el seno de su IV Congreso a celebrar los 5 y 6 de Junio en Munich.
Asistimos 80 españoles del interior y 38 del exilio, los clandestinamente pertenecientes a los grupos políticos señalados y nacionalistas vascos y catalanes. No se invitó a los comunistas españoles, éstos eran  ajenos al proceso de construcción europea; no obstante, viajaron a Munich dos miembros del PCE, Tomás García y Francesc Vicens, con los que hablé por encargo de Gil-Robles Quiñones. Mostraron  su respeto a nuestra reunión y ofrecieron indicios del futuro giro del Partido hacia el eurocomunismo.

"Los dos Notarios culpables, Manuel Ramos Armero y yo, agradecimos siempre la gestión que motu propio, llevó a cabo un gran compañero, Pío Cabanillas. Adscrito a la DGRyN, adujo que la salida automática del escalafón era algo inédito en nuestro Cuerpo; y no obstante los penosos pero ya olvidados precedentes de  Diego Hidalgo y J. L. Díez Pastor, se ve que impresionó"

Tras cierto recelo inicial manifiesto en dos comisiones interior/exilio, llegó la natural ósmosis, y con ello comisión y texto conjuntos. Éste es simple pero inequívoco: instituciones democráticas y representativas, gobierno basado en consentimiento ciudadano, partidos y sindicatos libres, derechos humanos (hincapié en los entonces tan sojuzgados expresión y huelga), autonomías (aludidas cómo “comunidades naturales”), evolución “bajo las normas de prudencia política” con exclusión de toda violencia; y, por supuesto, “incorporación de España a Europa”.
Y una semilla de la Transición: a la  propuesta monárquica de Satrústegui respondió Llopis  que las convicciones republicanas del PSOE no impedirían en su día una Monarquía asentada sobre bases democráticas, cómo ha sido
El Gobierno franquista intentó boicotear todo, desplazó una auténtica misión diplomática a la ciudad alemana para, a través del montaje pseudoeuropeísta bajo su férula CEDI y sus muy subvencionados miembros Otto de Habsburgo y algunos políticos del CSU, conseguir del Presidente del MEI Maurice Faure que en el plenario del Congreso no se leyese la Resolución conjunta de los españoles.
No lo lograron, Faure no cedió, llegaron el apretón de manos de Llopis y Gil-Robles, el discurso maravilloso de Madariaga, “los que antaño escogimos la libertad perdiendo la tierra y los que escogieron la tierra perdiendo la libertad, nos hemos reunido para otear el camino que nos lleve juntos a la tierra y  al libertad”, y con emoción los españoles vivimos la  aprobación unánime del texto por los cerca de mil congresistas..
Tras el fracaso, la represión: Franco derogó el ficticio artículo 14 del Fuero de los Españoles, ordenó el confinamiento de 9 españoles a diversas islas del archipiélago canario y la expulsión al extranjero de otros 30.
E impuso libertad vigilada y retirada de pasaporte a los restantes del interior.
 Lo peor fue la campaña del Régimen, odio, insultos y amenazas, simbolizada por el “¡los de Munich a la horca!” en los actos presididos por el dictador (“esos desdichados que se conjuraron con los rojos para llevar a las asambleas extranjeras sus miserables querellas”), y por la denominación, que quiso ser peyorativa, de CONTUBERNIO.
La prensa, dirigida y en casos diligente, no se privó. Pocas veces la lengua castellana ha ofrecido tanta saña: lo de “malos españoles”, “traidores”, “monstruoso maridaje”, etc., era de cajón, pero se regodeaban en lo personal, “beocios del fracaso y del resentimiento”, “profesionales del bautizo y la coyunda”, “gentes compradas”, los de más edad “desdentados y reumáticos”, los más jóvenes éramos ”pálidos y escurridizos, pipiolos advenedizos”, nuestra reunión “recreo proporcionado a su holganza de vagabundos” y “alianza con tan despreciables gentes(los exiliados)”, “(puesta )en venta en el comercio internacional”.
La apoteosis corresponde al periodista Pérez Madrigal: ”¡hijos del Anticristo!” (Nunca el modesto autor de estas líneas pretendió alcanzar tal renombre).
Los dos Notarios culpables, Manuel Ramos Armero y yo, agradecimos siempre la gestión que motu propio, llevó a cabo un gran compañero, Pío Cabanillas. Adscrito a la DGRyN, parece adujo a sus superiores que la salida automática del escalafón que un confinamiento comportaría, era algo inédito en nuestro Cuerpo; y no obstante los penosos pero ya olvidados precedentes de  Diego Hidalgo y J. L. Díez Pastor, se ve que impresionó.
 Así pues, tanto Manolo cómo yo, 2 años sin viajar, largo período de visitas a una DGS para soportar bronca y la exhibición jactanciosa pero veraz, terrible para nuestra profesión, de que nuestros teléfonos estaban pinchados.
Y –por si fuere poco – dado que un recién nombrado  Ministro se estrenó diciendo a la Prensa internacional que si se había confinado o expulsado gente era “para evitar que los buenos españoles les maten”, compartimos con los demás contubernistas residentes en la Península el hábito de mirar a derecha e izquierda por si algún buen español –haberlos, haylos- nos propinaba el  castigo preceptivo para españoles malos.
En fin, han pasado 50 años y, en estos días de celebración, junto al agradecimiento a nuestras Autoridades por los varios y solemnes actos organizados al efecto, la constancia entristecida de ser sólo 7 los aún vivos, el afecto a las familias de los fallecidos, y la certidumbre de que aquella rebuscada palabreja de CONTUBERNIO  haya quedado en la memoria colectiva como preludio de la actual –por encima de avatares electorales- CONCORDIA básica entre españoles, y de formar parte de una EUROPA  que-  no obstante ajustes, primas de riesgo y laberintos institucionales- es, lo dijo Lula da Silva, “patrimonio democrático de la Humanidad”..