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ENSXXI Nº 5
ENERO - FEBRERO 2006

ALFONSO DE LINOS
Arquitecto técnico del Ayuntamiento de Madrid
EMILIO GARCÍA DE BURGOS
Arquitecto jefe del Servicio de Control de la Edificación del Ayuntamiento de Madrid

Situado en la avenida de Raimundo Fernández Villaverde número 65, el edificio Windsor fue proyectado en 1974 por los arquitectos Genaro Alas, Pedro Casariego-Hernández, Luis y Rafael Alemany, Ignacio Ferrero y Manuel del Río. Se construyó entre 1975 y 1979. El edifico de 98 metros de altura,  contaba con 28 plantas sobre rasante, además de las plantas técnicas y cinco sótanos. Se configura por una torre de oficinas y un basamento formado por locales comerciales y de ocio, de su silueta acristalada destacaba la ruptura que suponía la "planta técnica" intermedia compuesta por elementos estructurales formados por grandes vigas perimetrales que soportaban, junto con un potente núcleo de comunicaciones verticales, las cargas de la fachada y los forjados.
El inmueble estaba ejecutado mediante estructura de hormigón armado, excepto los planos de fachada perimetrales compuestos por soportes metálicos. La estructura en planta estaba formada por un núcleo de ascensores y escaleras, conformado por grandes pantallas de hormigón que conferían estabilidad transversal  al edificio. La torre contaba verticalmente con tres núcleos diferentes separados por dos plantas técnicas. El Núcleo I incluye los sótanos y las tres primeras plantas (Planta Técnica I); El Núcleo 2  las plantas 4ª a 16ª (Planta Técnica II); y en el Núcleo 3 se encontraban las plantas 17ª a 28ª, más la planta de coronación e instalaciones.

El Incendio. El incendio del edificio Windsor, desarrollado entre la noche del 12 y la madrugada del 13 de febrero de 2005, originó un hundimiento casi generalizado de las planta superiores (Núcleo 3) al no resistir los pilares metálicos perimetrales por su condición de metálicos no protegidos. Esto produjo una gran acumulación de escombros sobre el forjado de la planta decimoséptima. El segundo núcleo resistió mejor el incendio por dos motivos distintos, la existencia de  grandes soportes apantallados de hormigón existentes en fachadas Norte y Sur, la protección contra el fuego (instalada en
fechas efectivamente recientes)  prácticamente en todos los pilares metálicos, sin olvidar la eficaz actuación del Cuerpo de Bomberos.
El citado incendio constituye sin duda el mas importante de los registrados en Madrid, tanto en extensión ya que alcanzó más de 20.000 metros cuadrados, como por la altura de las llamas, que sobrepasaron en 30 metros los casi 100 metros de altura del edificio.
A pesar de la aparatosidad y dimensión del siniestro, no se produjeron víctimas personales, debido a la actuación de los servicios de emergencia de la ciudad de Madrid que mostró toda su profesionalidad y eficacia.
Los servicios que actuaron en primera instancia para los habituales en las actuaciones de emergencia, Servicio de Extinción de Incendios, SAMUR, Policía Municipal, SELUR ..., además en este caso y dada la dimensión del siniestro se incorporaron al operativo la Policía Nacional, el Servicio de Bomberos de la C.A.M., METRO y RENFE.
El incendio provocó un importante estado de deterioro del edificio existiendo en ese momento peligro de derrumbamiento, arrastres imprevisibles y riesgo para la seguridad de las personas así como de los bienes de dominio público y privado colindantes.

El proceso de la demolición. En la responsabilidad de la toma de decisiones y actuaciones subsiguientes se incorpora el Servicio de Control de la Edificación que habitualmente interviene en las emergencias, y que finalmente, es a quien se encomienda la dirección de las labores de una demolición en condiciones de excepcionalidad sin que se conozcan situaciones. 
Se recopiló toda la información técnica necesaria que permitiera conocer el sistema estructural del edificio, así como las características del mismo.
Basándose en los planos de la estructura original y datos del propio incendio, se crearon modelos matemáticos de la estructura en sus condiciones iniciales, después del incendio, y en las diferentes fases de demolición. Ello permitió analizar el estado tensional de los elementos estructurales y determinar su grado de seguridad durante el proceso de demolición. Se estudió asimismo el comportamiento de los materiales de la estructura en función de su afección por el fuego con el fin de determinar sus cualidades resistentes. El estudio se completó con ensayos "in situ" y de laboratorio de los materiales de la estructura que permitieron establecer la correlación existente entre la teoría y la realidad.
La inspección del edificio "in situ" se llevó a cabo fundamentalmente desde el núcleo central del mismo, ya que era la única zona donde se podía transitar dada la pavorosa situación en la que habían quedado las crujías exteriores de cada planta tras el incendio. La estructura del núcleo central de comunicaciones había sufrido en menor medida el efecto del fuego, debido a la menor carga de fuego y a su propia configuración.
En los niveles del segundo cuerpo de edificación, a partir de la planta técnica 2, las crujías exteriores se habían derrumbado prácticamente en su totalidad, encontrándose a punto de colapsar las que se mantenían en pie, quedando colgados los restos sobre el borde perimetral y los escombros de forjados acumulados sobre la planta técnica. Además, gran cantidad de escombros habían caído sobre la cubierta de las edificaciones anexas a la torre y sobre una cúpula de estructura metálica que había colapsado, la cual formaba parte de la zona comercial ocupada por "El Corte Inglés".
Ante esta situación, fue necesario adoptar una serie de medidas antes de comenzar el proceso de demolición, que garantizaran la seguridad de peatones, residentes y trabajadores de la zona:
   - Delimitación de la zona para restringir el paso de peatones y limitar el número de accesos al área de obra.
   - Restricción de acceso a los sótanos y las vías de circulación del complejo AZCA.
   - Apeo de todas  las zonas de túneles subterráneos que podrían resultar afectadas bien por la caída o acumulación de escombros y/o para soportar el peso de las grúas y corte del tráfico de la calle Raimundo Fernández Villaverde y todos los accesos aledaños, así como medidas de restricción de los transportes públicos (Metro, EMT ...).
En todo momento las actuaciones han sido controladas a través de tres cámaras fijas, dos sobre el edificio "Estrella" y una en el de "El Corte Inglés". Otras dos cámaras móviles han sido utilizadas por los técnicos y operarios en las barquillas que iban suspendidas de las grandes grúas exteriores. Todas ellas remitían su información a un centro de mando y grabación instalado en el recinto.
El 25 de Febrero de 2005 comenzaron los trabajos de demolición propiamente dicha, mediante el siguiente proceso:
   - Montaje de grúas exteriores de gran alcance y capacidad de carga
   - Desmontaje de la grúa-torre situada sobre el edificio.
   - Desmontaje de elementos y restos de estructura que permanecían inestables rebasando el exterior de las fachadas, accediendo desde dos de las grúas exteriores mediante cabina-jaula.
   - Eliminados  estos elementos se comienza el proceso de corte de forjados y pantallas de hormigón desde el exterior hacia el interior, que constituía la zona más estable. Estos elementos se cortan en un principio con chorro de agua, sopletes, lanzas térmicas, etc. Posteriormente se incorporan a estas labores robots demoledores que se manejan con mandos a distancia, lo que simplifica el trabajo de demolición de elementos de hormigón.
Los residuos procedentes del desmontaje han sido tratados con el máximo respecto al medio ambiente. Así, los residuos metálicos han sido clasificados para su reutilización en una planta situada en Mejorada del Campo, mientras que los residuos de construcción se han separado para su reutilización en las instalaciones de Salmedina situada en el kilómetro 13,500 de la A-3.
En cuanto a los elementos que pudieran ser especialmente contaminantes, han sido retirados por Gestores de Residuos debidamente autorizados.
Para mayor garantía, en la obra se estableció un "punto limpio" en el cual se almacenaron temporalmente materiales procedentes de una  primera selección directa derivada de los trabajos.
Por último, otra serie de residuos fueron segregados y separados, por orden judicial, en un depósito independiente y debidamente custodiado para el posterior análisis por parte de la Policía Científica.