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ENSXXI Nº 57
SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2014

CARLOS PÉREZ RAMOS
Notario de Madrid

JORNADAS DE MÁLAGA

EL NOTARIO DEL SIGLO XXI me ha invitado a que resuma en un artículo mi ponencia en las Jornadas Notariales de Málaga sobre la modernización de la estructura corporativa.
Se trata de un tema especialmente delicado y polémico. En los últimos años hemos observado importantes tensiones y enfrentamientos alrededor del Consejo General del Notariado; incluso en esta Revista  se han publicado varios artículos y reseñas sobre la cuestión.
En mi opinión es el tema menos importante, y al mismo tiempo, el más importante. Me explico: la modernización de la estructura corporativa no es un fin en sí mismo, sino un medio para lograr el verdadero fin que es la regeneración del Notariado. El verdadero problema del Notariado es la paulatina pérdida de prestigio, que de manera simbólica se muestra en la exigencia de la firma manuscrita, que en el fondo encierra una desconfianza del legislador hacia nuestra función.  Pero no puede pretenderse la regeneración del notariado sin modernizar su estructura corporativa. Puesto que la misma se muestra ineficiente, lenta e insuficiente. Es desalentador hablar con compañeros que desempeñan responsabilidades corporativas; al principio los ves ilusionados, con energía, y al poco tiempo cuando vuelves hablar con ellos están desanimados, hastiados, y caminan por la melancolía. Y qué decir, del Consejo General del Notariado, nadie puede negar que a pesar del esfuerzo de los Decanos es incapaz de afrontar los retos a los que se enfrenta el notariado. Pueden parecer mis palabras algo exageradas pero simplemente un ejemplo. Estaba anunciado que el día veinte de septiembre se iba a tratar la posibilidad de que el Consejo convocara un Congreso Notarial tal y como se pidió en Málaga y solicitaron más de setecientos compañeros. Sin embargo, a pesar de que estuvieron reunidos hasta las siete de la tarde fue imposible tratar el tema y ni siquiera pudieron entrar en todos los puntos del día. No es que consideren que no es conveniente para el Notariado un Cogreso es que ¡pasados seis meses desde que se pidió por primera vez ni siquiera tienen tiempo para tratarlo!

"La modernización de la estructura corporativa no es un fin en sí mismo, sino un medio para lograr el verdadero fin que es la regeneración del Notariado"

En definitiva, creo que la principal misión de los órganos corporativos debe ser recuperar el prestigio del Notariado; no sólo porque moral o éticamente sea necesario, sino porque nos va la profesión en ello. Y en cambio nuestros órganos corporativos transmiten la sensación de que a pesar de la buena voluntad y la dedicación desinteresada de sus miembros son incapaces de ponerse de acuerdo. Y lo que es más grave que falta un plan una hoja de ruta a largo plazo.
No quiero decir que no hagan nada o todo mal, sino lo que hacen es insuficiente.
Y cuando hablamos de órganos debemos diferenciar entre los Colegios Notariales y el Consejo General del Notariado.
Los colegios
Las encuestas dicen que los Notarios consideramos que en general funcionan. Así, en la encuesta del diciembre de 2010, tres de cada cuatro decían que los Colegios funcionan bien o muy bien. No obstante me atrevo a destacar algunos defectos o cuestiones que se podrían mejorar:
1) Tienen que haber candidaturas alternativas, no puede ser que no se presente nadie. La pluralidad y el debate siempre es positivo.
2) Falta de participación y colaboración de los colegiados.
3) Una constante en cualquier conversación distendida con compañeros es decir
que “el colegio nunca hace nada en materia disciplinaria”. Probablemente sea injusto, pero es cierto que da la sensación que si se hace algo, este algo es insuficiente, o a lo menos no da los frutos esperados.
4) Creo que los Decanos tienen que dedicarse a su Colegio. No pueden hacer tantas cosas…sus notarías, el Consejo, comisiones.
5) En un Estado descentralizado, cuasifederal es muy importante las relaciones con el poder político autonómico, y con la sociedad civil de cada Colegio: las universidades, la judicatura, los colegios de abogados.
6) En las Ponencias de las Jornadas de Poblet, hace más de cincuenta años, se proponía una idea que me parece interesante: Que las Juntas combinaran Notarios de los distintos territorios del colegio y de tres edades: jóvenes, veteranos, y viejas glorias. En el fondo conseguir que se recojan las distintas sensibilidades.

"La principal misión de los órganos corporativos debe ser recuperar el prestigio del Notariado; no sólo porque moral o éticamente sea necesario, sino porque nos va la profesión en ello"

Y ¿El Consejo?
Los hechos son los que son, pero se pueden valorar de distintas maneras; yo ofrezco la mía, que no tienen porque ser la buena.
Como en los temas empecemos por la…evolución histórica…
Junta de Decanos: La unidad se basaba en la autoritas del Presidente de la Junta de Decanos. Probablemente tampoco era bueno, pero se basaba en que el Presidente tenía tal prestigio, suponía un ejemplo tan elevado de conocimiento, sabiduría, moralidad e integridad, en suma autoritas que nadie se atrevía a ponerlo en entredicho (el paradigma era Rodríguez Adrados).
Curiosamente con un estado centralista el peso era regional. El protagonismo era de los colegios.
Con los nuevos tiempos se empieza a fortalecer el Consejo adquiriendo más peso con Fernández-Golfin, y sobre todo a partir de Bolas, y la cuestión tecnológica, el índice Único…todo empieza a hacerse más grande y difícil. Crece el consejo. Ya no es como la Junta de Decanos que tenía un solo empleado.
¿Había unidad en esta segunda época? Si no lo había por lo menos lo parecía. Seguro que había tensiones en el Pleno del Consejo formado por todos los Decanos, pero por lo menos no trascendían. Aunque es cierto que se basaba en un ejercio personal del poder: Un Presidente fuerte y con carisma apoyado en unos notarios de su confianza y una Junta General del Consejo controlada. Mirando la vista atrás debemos preguntarnos ¿por qué antes había una unidad que no ha habido después? En mi opinión porque había un sentimiento de lealtad entre los Decanos hacia el Presidente del CGN y un evidente y sólido liderazgo del mismo.
Más tarde con Marqueño irrumpe el cisma, se crea un clima de división que nunca se había dado hasta entonces. Si se reflexiona sobre lo que pasó y escuchas, a un bando y al otro -yo lo he hecho- no acabas de ver quien tiene la razón. Unos dicen que no se ha contado con uno de los colegios más importantes de España, los otros que se les ha hecho la oposición con deslealtad, pero en lo que coinciden, es que tanto unos como otros, dicen que ellos buscaban el bien del notariado y los contrarios sólo el poder…
Luego viene una nueva etapa de inestabilidad, Presidente y vicepresidente por poco tiempo, y un régimen de dos presidentes mancomunados.
Y llegamos a la actualidad Repasando las comunicaciones del Sic el paisaje es desolador:
- El 3 de octubre 2013. El Presidente García Collantes dimite.
- El 7 de octubre se publica una carta de la Comisión Permanente en la que narran que de los tres miembros de la Comisión Permanente uno dimite, el otro es cesado por el Pleno; entran dos más que no deben gustar al Presidente porque después de que el pleno acuerda su entrada, presenta su dimisión…Y luego te dicen que no es tanto como se cuenta que se llevan bien…pues ¡menos mal!
- Posteriormente se publica una carta dirigida por la Comisión Permanente a los Notarios en la que se nos dice “Desde la Comisión Permanente deseamos trasladarte un mensaje de confianza en la institución”. O sea que de cuatro miembros que forman la Comisión Permanente caen dos, se nombra otros dos por el Pleno y el Presidente dimite…¡y nos dicen qué tengamos confianza en la institución! …No nos pedían confianza, nos pedían fe…Y hoy en día la fe está muy cara…hay que ganársela.
- Finalmente, casi diez día después nos comunican escuetamente que García Collantes “superadas las diferencias” sigue de Presidente. Y sentencian desde el CGN “que en esta etapa crucial el Notariado necesita unidad”, ¿pero si es así por qué fue confirmado García Collantes por un voto, y sin su Comisión Permanente cuando hace menos de diez meses fue nombrado por unanimidad? ¿y si el Notariado necesita unidad, como es posible que meses después dimita su vicepresidente y sea nombrado nuevo vicepresidente quien precisamente casi un año antes había sido cesado de la Comisión Permanente. Aclarémonos si hace un año Salvador Torres no reunía las cualidades idóneas para formar parte de la Comisión Permanente ¿cómo es posible que un año después no sólo las reúna, sino que en grado tal de ser elevado a la categoría de Vicepresidente?...Y que quede claro, no es una crítica a quien fuera mi Decano, Salvador Torres que en mi opinión es una persona íntegra, entregada y capaz, es una ataque a un sistema que permite estas paradojas y estas convulsiones.

"Parece más democrático que el voto de cada notario valgo lo mismo, y no el sistema actual en el que podría ser Presidente del Consejo quien fuera votado por Decanos que representaran notarios que no sean la mayoría, o que no llegaron a ser votados porque no se presentaron candidaturas alternativas"

Visto desde fuera da la sensación que falta lealtad, pero también coraje y respeto a la disidencia. Y lo que parece claro es que tanta inestabilidad no permite afrontar un proyecto a largo plazo. Al final los temas de fondo; los importantes –como el Congreso que queda olvidado- no son tratados. No dudo de la buena fe y predisposición de nuestros Decanos. Si hablas cara a cara con ellos, encuentras unas personas con buena voluntad, con las que puedes no estar de acuerdo, pero de las que no puedes poner en duda su esfuerzo y sus buenas intenciones. Entonces ¿qué es lo que falla? Si no son las personas debe ser el sistema. Vamos a analizarlo.
Como es conocido el sistema actual se basa en que en cada Colegio elige su Decano, que luego se reúnen en el Pleno del Consejo (órgano supremo y nombran entre ellos un Presidente y una Comisión Permanente). La alternativa promovida por algunos –entre ellos esta Revista- es la Elección Directa, sobre la que llegó a redactarse un Proyecto, el conocido como “Proyecto Madridejos” que se basa en que se presentan diferentes candidatos a Presidente del CGN con su equipo, y un programa. Es votado, siendo electores todos los notarios, a razón de un notario un voto, y el que obtenga la mayoría es el Presidente que distribuirá los cargos entre su equipo también votado.
Expuestos en pinceladas gruesas las dos alternativas vamos a exponer hechos y opiniones.
- Se dice que ambos sistemas son legítimos y son democráticos. Es cierto, pero parece que la elección directa lo es más. Parece más democrático que el voto de cada notario valgo lo mismo, y no el sistema actual en el que podría ser Presidente del Consejo quien fuera votado por Decanos que representaran notarios que no sean la mayoría, o que no llegaron a ser votados porque no se presentaron candidaturas alternativas.

"Es esencial que exista un plan, y para ello un Congreso en el que se debata con libertad y pluralidad hacia dónde queremos que evolucione nuestra profesión y qué nos demanda la Sociedad"

- Se dice que el sistema actual crea inestabilidad: Vayamos a los hechos. Casi cinco decanos en cinco años…
 - Ventajas del sistema actual:
Diversidad de opiniones, reflejo y respeto de las distintas sensibilidades. Es verdad, pero no es menos cierto que podría conseguirse de manera similar con la elección directa a través de una Junta de Decanos – como estaba previsto en el proyecto presentado - que controle al Presidente y a su equipo. Y proponemos copiando el modelo de las Juntas de los Colegios que en general funciona, recoger gente crítica e independiente pero leal.
Y en el actual sistema, si la Junta de Decanos no está de acuerdo con la gestión del Presidente lo controlan a través de una Comisión permanente. Y si creen que el Presidente es perjudicial para el notariado se lo pueden cargar. ¿Pero es ventaja o inconveniente? A mi juicio es malísimo, lo hace rehén del Pleno del Consejo, aunque tengan razón. Obliga al Presidente a perder tiempo y energía en evitar que le corten la cabeza, y para evitarlo, tiene que conseguir apoyos, lo que puede conducir a que se produzca un reparto de cargos. Sería mejor moción de censura y si el Presidente y su equipo es cesado ir a nuevas elecciones.
Honestamente, valorando los argumentos de una u otra posibilidad no veo las ventajas del sistema actual frente a la elección directa. En teoría es un sistema que funciona bien cuando hay unos dirigentes leales que siguen a un Presidente fuerte. No cuando hay un Presidente rehén del Pleno. Aparte que esta especie de “tiranía u oligarquía de los filósofos” en teoría falla cuando no son verdaderos filósofos, entendido como los más válidos los que ostentan el poder.
Es verdad que una élite con experiencia te puede asegurar un mejor gobierno pero su legitimidad es débil, y se puede alejar del pensamiento de la mayoría, y acabar siendo gobernados más de tres mil notarios por veinte  o treinta que están en el ajo. Si participamos todos las decisiones pueden ser desacertados, pero por lo menos son de la mayoría.
Un plan
Finalmente, es esencial que exista un plan, y para ello un Congreso en el que se debata con libertad y pluralidad hacia dónde queremos que evolucione nuestra profesión y qué nos demanda la Sociedad. Los desafíos y las amenazas son enormes, pero también tenemos dos grandes activos: nuestra historia, el ejemplo de todos aquellos que no precedieron y que dieron prestigio al Cuerpo, y el Notariado formado por grandes profesionales, preparados,  que sienten diariamente el latido y las necesidades de nuestra Sociedad. En definitiva, somos la vanguardia del Derecho Privado.
Y para lograr afrontar estos desafíos no nos sirven las estructuras actuales. Sinceramente hace diez años parecía que era un problema de personas, de incompatibilidad de personalidades. El tiempo ha demostrado que pasan las personas y los problemas siguen siendo los mismos. Es un problema de sistema.