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ENSXXI Nº 57
SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2014

JUAN-JOSÉ LÓPEZ BURNIOL
Notario de Barcelona

LA CUESTIÓN CATALANA

Estas notas, escritas desde la perspectiva de los intereses generales de España, no pretenden convencer a nadie de nada, sino sólo servir de contrapunto a una reflexión personal libre de prejuicios, que sea útil para preservar a España como unidad histórica y cuerpo político. Dicen así:
1. El “problema catalán” no es artificial (no es cosa de intelectuales y políticos), sino que responde a un profundo sentir de la gente común, vivo en todo momento, incluso al día siguiente de sus derrotas. Para los catalanes, Cataluña es una comunidad humana con conciencia clara de poseer una personalidad histórica diferenciada y voluntad firme de proyectar esta personalidad hacia el futuro mediante su autogobierno (autogestión de los propios intereses y autocontrol de los propios recursos). De ahí que el “problema catalán” no sea artificial ni se resuelva con el paso del tiempo. Y tampoco podrá preterirse por muchos y graves que sean los escándalos que parezcan neutralizarlo.
2. El “problema catalán” no es tal sino que constituye el “problema español” por antonomasia: el problema de la estructura territorial del Estado español, que está sin resolver desde las Cortes de Cádiz y que se replantea cada vez que España recupera la libertad (así, en los albores de la Segunda República y al iniciarse la Transición). Es, en realidad, un problema de reparto de poder. Este problema hunde sus raíces en la falta de un auténtico proyecto nacional integrador y compartido, en el mal funcionamiento de las instituciones, en el egoísmo suicida de una “casta” –permanentemente reciclada– que lleva siglos “asentada sobre el Estado” (Manuel Azaña) usufructuándolo en beneficio propio, y en el sectarismo soez de unos partidos políticos que hoy ya son incapaces de gobernar.
3. La persistencia de este problema crónico puede hacer que se cumpla hoy el tremendo vaticinio de José Ortega y Gasset, cuando escribía –en “España invertebrada”- que “el proceso de desintegración (de España) avanza en riguroso orden de la periferia al centro. (…) Será casualidad, pero el desprendimiento de las últimas posesiones ultramarinas parece ser la señal para el comienzo de la dispersión intrapeninsular”.

"El 'problema catalán' no es artificial (no es cosa de intelectuales y políticos), sino que responde a un profundo sentir de la gente común, vivo en todo momento, incluso al día siguiente de sus derrotas"

4. Gracias a su tozuda y admirable constancia, Cataluña ha ganado durante el siglo XX la “batalla del ser”: la de su refacción nacional, institucional e identitaria. Por esta razón, un intelectual catalán –Joan Triadú- ha titulado sus recientes memorias como “Memòries d’un segle d’or”. Un siglo de oro que ha hecho posible, gracias a la tenacidad de la gente del común y pese a las dificultades enormes impuestas por dos dictaduras, una refacción profunda de la nación catalana. Así, un catalán fallecido el 1 de enero de 1900 no reconocería hoy a su país si resucitase: “La Generalitat restaurada;  la bandera catalana en todas partes; la lengua catalana en las escuelas, universidades y ayuntamientos; las escrituras en catalán…” –se diría extrañado-; “¿dónde está la Guardia Civil?” –se preguntaría con asombro-...
(Un inciso: Ya que estas notas se escriben para ser leídas preferentemente por notarios, vale la pena recordar, en este sentido, que la misma Compilación de Derecho Civil catalán se inscribe en esta tarea de “refacción”. Los juristas catalanes, con don Ramón Roca-Sastre y don Ramón Faus a la cabeza, se opusieron firmemente a que el texto compilado hiciese tabla rasa del antiguo Derecho catalán –como en cambio si hacía, respecto a su derecho, la Compilación de Vizcaya y Álava-. Fue gracias al talento y al talante transaccionador de Don José Castán como se halló una fórmula aceptable por las Cortes Españolas para preservar la subsistencia del antiguo ordenamiento civil del Principado: atribuirle el carácter de elemento de interpretación del texto compilado. De hecho, los juristas catalanes de la época nunca entendieron el proceso compilador como un paso previo para llegar al Código civil único auspiciado por el Congreso de Derecho Civil de Zaragoza en 1947. Según cuenta Josep Pla, uno de los juristas catalanes asistente a dicho Congreso –Maurici Serrahima- dijo esto: “La única unidad que admitimos es la unidad de encuadernación”).    
5. Cataluña libra ahora la “batalla del estar”, en la que se decidirá si sigue formando parte de España –y, en este caso, de qué modo- o pasa a ser un Estado independiente. El desencadenante de esta “guerra” –potencialmente latente desde que el catalanismo cultural se convirtió en catalanismo político, tras el desastre 1898- ha sido el déficit fiscal, cuya denuncia ha calado incluso en sectores alejados del catalanismo identitario tradicional; y su enconamiento actual ha sido propiciado por la crisis económica y por el rampante desprestigio de España como proyecto de futuro. Todo ello ha contribuido a la radicalización del contencioso y a su concreción en la exigencia del derecho a decidir.

"Cataluña libra ahora la 'batalla del estar', en la que se decidirá si sigue formando parte de España –y, en este caso, de qué modo- o pasa a ser un Estado independiente"

6. El sostenido y desdeñoso enrocamiento del Gobierno de España en una interpretación restrictiva de la legalidad constitucional, sublimada a la categoría de dogma pese a no ser compartida por muchos de los mejores juristas españoles, ha contribuido a que el problema se enquiste y agudice. No tomar decisiones no es ninguna decisión, por mucho que se insista en ello. Cada día que pasa, el problema se encona. Tanto, que cabe pensar que si la independencia de Cataluña llega algún día más será por la torpeza del gobierno español que por cualquier otra causa.
7. Hay que buscar con urgencia una salida al problema, lo que exige la priorización de los temas. Éste podría ser un esquema según criterios de prioridad: 1. Garantía de las competencias estratégicas (idioma, educación y cultura) y reforma del sistema de financiación. 2. Reforma constitucional.
8. Primer punto. Habría que garantizar de forma inmediata a Cataluña competencias exclusivas en materia de idioma, educación y cultura, lo que es posible al amparo del artículo 150. 2 de la Constitución. Y, asimismo, habría que acordar a corto plazo un sistema que asegurase a Cataluña un tope en su déficit fiscal, mediante el establecimiento efectivo del principio de “ordinalidad” o la implantación de otro recurso técnico adecuado, con exclusión del acuerdo bilateral o “concierto”; lo que no supondría ninguna singularidad o privilegio, ya que sería de general aplicación para todas las Comunidades Autónomas.
9. Segundo punto. Habría que reformar la Constitución desarrollando el Estado Autonómico en sentido federal mediante:
a) La conversión del Senado en una cámara territorial –muy reducida en su composición- que haga posible la participación efectiva de las Comunidades Autónomas en la toma de decisiones de interés general: a’) Ratificación de las leyes que afecten a las Comun idades Autónomas. b’) Ratificación de los nombramientos para los grandes órganos del Estado: Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo, Consejo General del Poder Judicial, Comisión Nacional del Mercado de Valores, Gobernador del Banco de España…
b) Una clara redefinición y delimitación de competencias, garantizando a Cataluña el ejercicio exclusivo de las competencias estratégicas: idioma, educación y cultura. Este ejercicio exclusivo debería fundamentarse en el reconocimiento de los derechos históricos de Cataluña –es decir, de su singularidad- mediante una nueva Disposición Adicional de la Constitución, similar a la Disposición Adicional Primera que ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales.  
c) La regulación de referéndums consultivos convocados por las Comunidades Autónomas, ya que –como ha sostenido el profesor Rubio Llorente- , si una minoría territorializada, delimitada administrativamente y con las dimensiones y recursos necesarios para constituirse en Estado, desea la independencia, el principio democrático impide oponer a esta voluntad obstáculos formales que pueden ser eliminados; y, si la Constitución lo impide habrá que reformarla.

"El sostenido y desdeñoso enrocamiento del Gobierno de España en una interpretación restrictiva de la legalidad constitucional, sublimada a la categoría de dogma pese a no ser compartida por muchos de los mejores juristas españoles, ha contribuido a que el problema se enquiste y agudice"

10. En resumen y por este orden: 1. Garantía de las competencias estratégicas y reforma del sistema de financiación. 2. Propuesta de reforma constitucional, incluyendo dentro de la misma el ejercicio del derecho a decidir. Estamos aún a tiempo.  El país, que ha aceptado con tanto espíritu de sacrificio los durísimos recortes impuestos por la crisis económica, no puede ser ahora defraudado por su clase política, de la que ya tanto desconfía. Ésta debe sobreponerse a los achaques de la corrupción que la afligen, y ha de acometer las reformas políticas de las que pende nuestro futuro, comenzando por la reforma constitucional. De no hacerse así, el “problema catalán” entrará en una etapa acelerada de confrontación con desarrollo traumático y resultado incierto.
12. Final. “El Océano. El Mediterráneo. La Cordillera Pirenaica. Entre estos límites perfectamente diferenciados, parece como si el medio natural se ofreciera al destino particular de un grupo humano, a la elaboración de una unidad histórica”. Así iniciaba Pierre Vilar -en 1947- su síntesis de historia de España. Hoy, parece claro que no somos capaces de preservar esta unidad histórica, articulándola del único modo posible: en libertad y atendiendo al interés general. Lo que constituye una manifestación de irracionalidad absolutamente escandalosa. Porque, a fin de cuentas y pase lo que pase, al día siguiente del desenlace todos seguiremos viviendo en la misma Península: la Península inevitable. Y, por consiguiente, condenados a entendernos.

Palabras clave: Cataluña, Competencia, Reforma constitucional.
Keywords: Catalonia, Competency, Constitutional reform.

Resumen

El autor analiza la actual situación en Cataluña y a su juicio, es necesario garantizar las competencias estratégicas y reforma del sistema de financiación. Asismismo, ha proponerse una reforma constitucional, incluyendo dentro de la misma el ejercicio del derecho a decidir. Estamos aún a tiempo.  El país, que ha aceptado con tanto espíritu de sacrificio los durísimos recortes impuestos por la crisis económica, no puede ser ahora defraudado por su clase política, de la que ya tanto desconfía. Ésta debe sobreponerse a los achaques de la corrupción que la afligen, y ha de acometer las reformas políticas de las que pende nuestro futuro, comenzando por la reforma constitucional. De no hacerse así, el “problema catalán” entrará en una etapa acelerada de confrontación con desarrollo traumático y resultado incierto.

Abstract

The author analyzes Catalonia´s current situation, stating the necessity of guaranteeing strategic competences and a reform of the funding system. In his opinion, a constitutional reform should be proposed, which includes the right to decide. We are still in time. A country, capable of accepting with a great spirit of sacrifice the harshest cuts due to the economic crisis, cannot be disappointed by a political class it already mistrusts. Politicians must overcome their corruption ailments and undertake the political reforms our future depends on, starting with the Constitution. Should this not be the case, the “Catalonian problem” will soon generate a confrontation that may well lead to a traumatic development and an uncertain outcome.