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REVISTAN61-PRINCIPAL

ENSXXI Nº 61
MAYO - JUNIO 2015

JOSÉ ONETO
Periodista y escritor

Cuando este número de EL NOTARIO DEL SIGLO XXI esté en  sus manos ya se habrán celebrado las elecciones municipales y autonómicas del 24 de Mayo, presentadas y  valoradas,  como la primera vuelta de esas generales que, con toda seguridad, serán convocadas para el domingo 13 de diciembre. Estaríamos pues,  en mitad de ese gran ciclo electoral que comenzó el pasado 22 de Marzo con las elecciones andaluzas, a la que han seguido las autonómicas y municipales de Mayo, las autonómicas  catalanas del mes de Septiembre  que ya son anunciadas como elecciones  plebiscitarias y soberanistas,  en las que se planteará la independencia,  y, que se cerrará  con  las generales.
Si ese ciclo electoral se abrió en Andalucía a la búsqueda de la estabilidad  política que la Presidente de la Autonomía, Susana Díaz, decía no podía tener con un socio de gobierno como Izquierda Unida, la realidad es que, después de obtener los peores resultados que el PSOE andaluz ha obtenido en toda su historia en unas autonómicas, Andalucía se encuentra desde el pasado 22 de Marzo,  sin un gobierno estable, a la espera de que los nuevos partidos que han empezado a dibujarse en el panorama nacional (Podemos y Ciudadanos) alcancen algún tipo de pacto con los socialistas  , o que el Partido Popular decida abstenerse,  en una de las votaciones para evitar que se vuelvan a repetir unas  elecciones autonómicas  en las que, probablemente,  los populares serian los más perjudicados,

"Las rotondas se han convertido en la tarjeta de presentación de muchos pueblos y ciudades españolas.  Ello se debe sobre todo a la gran influencia de los municipios sobre las rotondas"

Pero, hasta que no se articulen los pactos con los que  se habrán de elegir a los Presidentes de las 13 Autonomías y a los Alcaldes  de los 8.116 municipios de toda España, no se llegará a un acuerdo para encontrar la estabilidad en Andalucía, entre otras razones porque ningún partido quiere enseñar sus cartas,  sin valorar antes  las consecuencias que eso tendrá en las elecciones de Mayo, y  además, tampoco quieren tomar ninguna decisión que de pistas sobre  la lectura que pudiera  hacerse de cara a los pactos en las futuras generales del mes de Diciembre. Por eso,  la campaña de las autonómicas y municipales  no se ha desarrollado desde un punto de vista local,   con mensajes y argumentarios  municipales o autonómicos, o, de ”promesas  de  rotondas”,  como contaba hace unas semanas , con un cierto sentido del humor , un corresponsal holandés,  Koen Greven, sino con claves nacionales, dominadas por el discurso obsesivo de la recuperación económica del Presidente del Gobierno, que es lo único que parece querer  transmitir al electorado,  
Contaba el periodista holandés, que fue un diplomático (no especificaba si era español) el que le había dado la clave de esas elecciones se hace cuatro años y ponía el acento en que  la corrupción es algo que  la sociedad  (tampoco especificaba)   lo lleva prácticamente en la sangre. Cuando el país funciona bien, muchos españoles se beneficiaban  de ello, pero en tiempos de crisis financiera  es verdad que se analiza con lupa el lucro personal y el despilfarro. ”¿Se ha fijado usted alguna vez, en las muchas rotondas que tiene España?“,  preguntaba con curiosidad el diplomático  al periodista, que  le decía  que si nunca  lo había  hecho, le sugería, con una sonrisa en los labios,  que lo hiciese. Desde entonces, cuanta el periodista holandés,  que no podía pasar por una rotonda sin asombrarme, reírse o estremecerme. España cuenta con 23.000 rotondas. Muchas de esas rotondas se construyeron en la época de bonanza económica para venderlas en las municipales de 2011. La construcción de las rotondas es ordenada,  crea una sensación de seguridad y los gastos son razonables. Al menos, si uno no se fija en el centro de las rotondas. Allí  es dónde radica el problema.

"A partir de ahora en nuestro país se inaugura una nueva etapa política en la que, desaparecidas las mayorías absolutas, los pactos van a ser imprescindibles para gobernar"

Las rotondas se han convertido en la tarjeta de presentación de muchos pueblos y ciudades españolas.  Ello se debe sobre todo a la gran influencia de los municipios sobre las rotondas. Todo se puede calcular, pero: ¿cuánto cuesta una obra de arte en las inmediaciones de la misma rotonda? ¿Lo que uno esté dispuesto a pagar por ello? Y ¿figuran esos gastos también en la contabilidad? Todo esto es difícil de comprobar. Lo cierto es que son muchos los pequeños y grandes escándalos en torno a las rotondas. Uno frunce las cejas cuando se entera de que una bandera española que ondea en una rotonda de Ciempozuelos, cerca de Madrid, costó 22.000 euros. Esto causó en su momento un  gran revuelo. Al igual que produjo el correspondiente escándalo, el monumento de un toro que se instaló en 2009 en ese mismo pueblo en la rotonda de la Plaza de Toros, que costó 12.000 euros. Ni la bandera, ni el toro fueron retirados de las rotondas.
El alcalde de Vigo decidió instalar una obra de arte aún más espectacular y, provocó la furia de la población local cuando decidió lanzar el plan de instalar en la rotonda del barrio de Coia un barco pesquero. Se trataba del barco Bernardo Alfageme, un barco famoso que posee el ayuntamiento desde el año 2000. En los pasados quince años,  se invirtieron unos seiscientos mis euros para restaurar ese barco en cuestión. Según el alcalde sólo costó 100.000 euros extra instalar el barco en la rotonda. Y lo peor fue cuando el Alcalde   trazó un símil con la Fontana de Trevi en Roma y aseguró que fue un proyecto “muy económico”. Una parte de la población pensaba distinto. Finalmente el barco fue instalado este verano bajo escolta policial…Y, probablemente,  uno de los pactos que se  haga en ese Ayuntamiento pasará por eliminar la rotonda y trasladar el barco a su sitio original.
Por eso, a partir de ahora en nuestro país se inaugura una nueva etapa política en la que, desaparecidas las mayorías absolutas, los pactos van a ser imprescindibles para gobernar. Una cultura a la que no está acostumbrada la clase política española que a lo largo de estos años ha podido ver como se producía la alternancia en el poder entre socialistas y populares, con los nacionalistas catalanes o vascos como aliados coyunturales para formar gobiernos. Ahora, aunque no desaparecerá definitivamente ese bipartidismo imperfecto en el que está instalado el país  desde el inicio de la transición  democrática, porque, certificado el fin de la burbuja Podemos,  todo indica que tanto el  PP como el PSOE resisten, estaremos ante dos importantes puntos de referencia política, con lo que  vamos hacia un cuatripartito (PP, PSOE., Podemos y Ciudadanos) que son opciones más abiertas, y que configurarán un sistema en el que,  necesariamente,  tendrá que imponerse el pacto y el acuerdo y en el que perderán poder los nacionalistas,  que son los que han venido apoyando, en un momento u otro, a todos los Presidentes del Gobierno durante la democracia.

"De todas formas de aquí a las generales del mes de Diciembre, todavía se pueden producir muchos movimientos internos en ese cuatripartito que tanto preocupa a González y al Partido Popular, con Rajoy a la cabeza… Ese 'cuatripartito' a la italiana, sin italianos…"

El fenómeno nuevo que empieza a vislumbrarse es que frente a un sistema basado en un partido moderamente conservador y en otro moderadamente progresista (PP-PSOE), vamos a una fórmula a la italiana…sin italianos. Como dice Felipe González “nos faltan italianos para gestionar un arco político a la italiana” y, lo dice él que,  en su fuero interno,   ha estado manejando la tesis de que se debería ir hacia la Gran Coalición PP-PSOE, entre otras razones,  porque no se fía de esa nueva UCD que dice que es Ciudadanos y, mucho menos de Podemos, que es una “alternativa bolivariana que sería una catástrofe para España”. Su tesis de ahora es que ya  PSOE y PP juntos,  ya no son una “Gran coalición”, y ya no merece la pena defender esa opción para un tiempo de crisis.
Y lo malo además,  es que ya se ha hecho el correspondiente reparto: una alianza PSOE Podemos y lo queda de Izquierda Unida, y otra,  del Partido Popular con Ciudadanos que puede ser el inicio del fin de las dos nuevas formaciones si no fuerzan una profunda regeneración dentro de los dos principales partidos  de ese bipartidismo imperfecto que pretende permanecer en el poder. Es verdad que en ese juego de pactos, tiene más capacidad de maniobra Ciudadanos, siempre que el pacto único no sea con el PP, porque  está en condiciones de hacerlo a derecha e izquierda, algo que Podemos, a pesar de haber descafeinado mucho su discurso y su programa,  no puede hacer despues de haber hecho de la “Casta” el principal argumento de su discurso.
De todas formas de aquí a las generales del mes de Diciembre, todavía se pueden producir muchos movimientos internos en ese cuatripartito que tanto preocupa a González y al Partido Popular, con Rajoy a la cabeza… Ese “cuatripartito” a la italiana, sin italianos…