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REVISTAN65-PRINCIPAL

ENSXXI Nº 65
ENERO - FEBRERO 2016

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR
Periodista

Grave bronca escenificada por Íñigo Errejón, número dos de la formación Podemos, al conocerse la ubicación espacial de los escaños del hemiciclo que habían sido asignados a los distintos Grupos Parlamentarios. El esquema gráfico facilitado muestra en color morado los asientos reservados a la hueste de Pablo Iglesias. Según el mapa resultante el Grupo de Podemos carece de contigüidad con el banco azul, reservado al Gobierno sea el que sea; presenta un pequeño núcleo a media ladera; y dispersa en la última hilera perimetral a los restantes efectivos podemitas. El disgusto abierto de su portavoz se ha expresado en forma de recriminación a los partidos del bunker por haber utilizado la mayoría de que dispone en la Mesa del Congreso para relegarles a las últimas filas del hemiciclo, situadas en lo que han llamado despectivamente el gallinero, donde en su opinión están los escaños con menores oportunidades gráficas y televisivas de lo cual deriva el consiguiente perjuicio a los diputados que lucen sus colores.
Sabemos que en matemáticas la clave para solucionar un problema requiere ante todo acertar con su planteamiento. En el Congreso de los Diputados sucede lo mismo. Por eso vale la pena intentarlo con la mayor precisión. Empecemos por dar los gritos de rigor y brindar a los amigos de Podemos, el reconocimiento merecido por la valiosa contribución que han prestado al sistema, asumiendo la tarea de encaminar a los acampados el 15-M en la Puerta del Sol hasta los comicios europeos, autonómicos, municipales y, por fin, hasta los legislativos del 20 de diciembre. De modo que, una vez pasados por las urnas, es decir por el sistema métrico decimal, ahora conocemos su magnitud, su dimensión geográfica, su volumen, su densidad, su masa, su aceleración y su fuerza. En consecuencia, tributada la consideración que merecen, observemos que los de Podemos han pasado con todas las de la ley de las encuestas a los escaños, de las expectativas a las instituciones, cualesquiera que sean sus excentricidades indumentarias y la multiplicación del impacto noticioso así granjeado, merced al papanatismo penoso de los medios de comunicación, encandilados por los señuelos que despistan en detrimento de las realidades que obligan.

"El disgusto abierto de su portavoz se ha expresado en forma de recriminación a los partidos del bunker por haber utilizado la mayoría de que dispone en la Mesa del Congreso para relegarles a las últimas filas del hemiciclo"

Enseguida, el análisis del disgusto de Errejón exige examinar lo que pueda haber de perjuicios reales derivados de situación asignada a los escaños morados. Cierto que el factor proximidad a los periodistas gráficos puede beneficiar a los diputados que ocupan los primeros semicírculos concéntricos, los de radio más corto, aunque a partir de ahí sería temerario establecer de modo mecánico que la notoriedad fotográfica de un diputado es inversamente proporcional a la distancia a que se encuentre respecto a los objetivos de las cámaras fotográficas de los periodistas. Vale que la cercanía facilita la atención de los fotógrafos pero en absoluto la garantiza. Hay otros incentivos más decisivos para captarla como queda comprobado en cualquier espectáculo público, modalidad en la que se encuadran las sesiones plenarias del Congreso.
Por lo que se refiere a facilidad o a la dificultad que suponga para ser captado por las cámaras de televisión y formar parte así del relato audiovisual sentarse en un determinado escaño, aclaremos que desde hace muchos años las televisiones públicas o privadas tienen vetado el acceso con medios propios al hemiciclo donde se celebran los Plenos. Así que la única señal disponible para todas las cadenas por igual es la que proporcionan los servicios de la Cámara. Su realización prescinde por completo de narrador alguno, es una mera secuencia, neutralizada al máximo, de plano y contraplano. El plano es el del diputado que se encuentre en el uso de la palabra, el contraplano el del diputado más susceptible de ser recipiendario de las palabras que están siendo pronunciadas en esa intervención. Las cámaras de televisión de los servicios del Congreso se encuentran situadas dentro del salón de sesiones de tal manera que no hay ángulos ciegos y que en todo momento pueden captar la imagen de cualquier diputado con independencia del escaño donde esté sentado.

"Desde hace muchos años las televisiones tienen vetado el acceso al hemiciclo. Así que la única señal disponible es la que proporcionan los servicios de la Cámara. Su realización prescinde por completo de narrador alguno, es una mera secuencia de plano y contraplano"

Además, es en los pasillos del Congreso donde, sin los inevitables formalismos y rigores reglamentarios del hemiciclo, se produce la más activa celebración de la noticia, un campo donde nadie es capaz de rivalizar con los podemitas, especialistas en amaneceres, en asalto a los cielos, en sonrisas del destino y en esa estrategia mediática con arrastre en el campo de batalla que Napoleón enunciaba al señalar que il faut créer l'événement. Casi siglo y medio después, cuando asumió el mando de las fuerzas británicas en El Alamein, el mariscal Montgomery sabía bien que el recurso decisivo consistía en fabricar el acontecimiento y es esa habilidad para la fabricación del acontecimiento la que ha puesto en órbita a la dirigencia de lo que ha terminado siendo Podemos a partir del inicio de La Tuerca y de las comparecencias en los programas de debate. Como si dudaran de sus capacidades al estrenarse en el Congreso los podemitas primero clamaron por su derecho inalienable a constituir cuatro grupos parlamentarios aunque llegado el momento de hacer la solicitud correspondiente desconcertaron a todos y pidieron formar uno solo. Presentaron. Después, en vez de innovar han vuelto a instalarse en la cultura de la queja a propósito de la distribución de los escaños que han de ocupar los diputados de los diferentes Grupos Parlamentarios.
Descartado que las asignaciones efectuadas por la Mesa causen a nadie perjuicios visuales relevantes, cabe examinar si infligen alguno en el plano acústico. Todos los diputados tienen a su alcance un micrófono para hacerse oír en igualdad de condiciones, lo mismo los de la primera fila que los de las últimas. Pero todavía es pertinente analizar la cuestión de los aplausos, su espontaneidad y su inducción por la claque. A este respecto interesa acudir al libro Franquistas contra franquistas de Joan María Thòmas (Editorial Debate. Barcelona, 2016) donde se registra una perspicaz intervención de Ramón Serrano Súñer, el cuñadísimo, ante la Junta Política de Falange Española Tradicionalista y de las JONS donde afirma que los aplausos espontáneos carecen de interés precisamente por su espontaneidad y propugna la necesidad de que sean dirigidos. Así sucede en los programas televisivos con un público de extras remunerado, que modula sus aplausos conforme a las indicaciones del regidor. Los Grupos Parlamentarios siguen también pautas de estricta disciplina al exteriorizar aplausos o reprobaciones pero para que su respuesta sea concorde y fulminante es necesario que los diputados que los integran estén bien agrupados. Un vistazo al plano del hemiciclo permite advertir que por el contrario los de Podemos, salvo un pequeño núcleo están dispersos en hilera como quedó señalado líneas arriba. En esas condiciones de dispersión se dificulta la contundencia de la adhesión aplaudidora y de los demás efectos especiales.
De un partido como Podemos que impugna la casta, que establece la división entre los de arriba y los de abajo, que se identifica con la gente y que clasifica entre patricios y plebeyos, hubiéramos podido esperar que, en vez de sumarse al statu quo y reclamar una mejor instalación dentro del mismo, formulara alguna propuesta más audaz, que suprimiera las asignaciones y estableciera para los diputados la libre elección de escaño entre los que en cada momento se encontraran libres. En cuanto a la exigencia ineludible de Pablo Iglesias de garantizar la retransmisión por streaming de cualquier negociación que pudiera emprenderse, conviene advertir que estaríamos, una vez más, ante una realidad intervenida y, por tanto, bloqueada. Porque desde la física cuántica sabemos que los instrumentos de observación modifican el fenómeno del que dan cuenta.

"De un partido como Podemos hubiéramos podido esperar que, en vez de sumarse al statu quo, formulara alguna propuesta más audaz, que suprimiera las asignaciones y estableciera para los diputados la libre elección de escaño entre los que en cada momento se encontraran libres"

De modo que, por ejemplo, ningún hecho o acontecimiento permanece igual a sí mismo después de haber sido difundido como noticia. Tampoco puede prosperar negociación alguna -ni el plano internacional, ni en el nacional, ni en el empresarial de los convenios colectivos, ni en el amoroso- bajo condiciones de transparencia esclava. Porque la transparencia plena, absoluta, la del panóptico de Jeremy Bentham, además de invivible es totalitaria. Explicaba el doctor Leoz a un amigo que solicitaba alguna receta porque ya no era como antes con las chicas. Para lo que usted se propone, indicó el doctor, "lo que hace falta es mucho tiempo y poca luz". Condiciones también imprescindibles para negociar una coalición de gobierno. Mientras, podríamos compartir la querencia de El Roto por otros gobernantes, "a ver si al menos cambiamos de problemas" y sepamos como él mismo nos enseña, más allá de tantas ingenuidades tecnológicas que "todas las redes sociales pertenecen a alguna flota pesquera". ¿Entendido?