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REVISTAN66-PRINCIPAL

ENSXXI Nº 66
MARZO - ABRIL 2016

GONZALO GONZÁLEZ SANZ
Sociólogo

ESPAÑA EN DATOS

El análisis sobre la relación entre inmigración y vivienda en España ha de producirse desde una triple perspectiva: primero, desde el problema social que significan las dificultades de acceso a la vivienda, generales para toda la población residente en España; segunda, desde los problemas específicos para los inmigrantes -derivados, por ejemplo, de sus menores salarios medios y de sus compromisos de envío de remesas a sus países de origen; y tercera, desde la consideración de los inmigrantes como demandantes potenciales para el mercado de la vivienda, lo que obliga a tener en cuenta a la inmigración como un factor explicativo del espectacular crecimiento de los precios de la vivienda entre 1997 y 2007, año en el que alcanza su precio máximo y también el punto más alto de la serie histórica como problema en España (el 37,3% de los entrevistados así lo percibe en el barómetro de septiembre del CIS frente al 1,7% actual).
¿Cuáles son las claves a repasar respecto de la situación a la que se enfrentan en España los inmigrantes en relación con su alojamiento residencial? ¿Qué implicaciones y consecuencias tienen sobre el mercado de la vivienda? En primer lugar, los patrones de alojamiento de la población inmigrante; en segundo lugar, las trayectorias en el acceso a la vivienda de los inmigrantes; y en tercer lugar el impacto del conjunto de políticas de vivienda ofrecidas a la población inmigrante desde las instituciones tanto públicas (Administración central, Comunidades Autónomas, Diputaciones y municipios) como privadas, especialmente las entidades sin ánimo de lucro. Nos fijaremos en las dos primeras.

"La demanda de vivienda por inmigrantes ha de tenerse en cuanta como factor explicativo del espectacular crecimiento de los precios de la vivienda en España entre 1997 y 2007"

La primera fuente relevante desde el punto de vista estadístico y sociológico para el estudio de las formas de acceso a la vivienda de los inmigrantes en España aparece en 1991 con la Encuesta Sociodemográfica elaborada por el INE como complemento al Censo Poblacional del mismo año. En este Censo “se contaron” aproximadamente 350.000 extranjeros (el tamaño total de la muestra era de 160.000 personas, de las que tan sólo 1.166 eran extranjeros) de los cuales residían en una vivienda de su propiedad el 68,4% de los procedentes de la UE-12, el 35,9% de los iberoamericanos y el 28,4% de los africanos; para el resto de procedencias el porcentaje era del 52,8%. Sin embargo, los españoles que residían en viviendas de su propiedad representaban el 81,5%, porcentaje mucho mayor que los anteriores.
El Censo de Población y Viviendas de 2001 fue el primero que relacionó directamente la población extranjera con la forma de tenencia de la vivienda. Así, de los aproximadamente
1.549.000 extranjeros censados, el 37% residían en viviendas de su propiedad (de este porcentaje, 14,9 puntos correspondían a viviendas con financiación pendiente y 1,8 a adquisiciones por herencia o donación). El alquiler constituía para esta población extranjera la forma mayoritaria de tenencia, el 58%. El 5% restante incluía la residencia en viviendas cedidas por empresas y otras formas de residencia, incluida la convivencia con propietarios sin la existencia de arrendamiento.
En 2008, el Instituto Nacional de Estadística presentó los resultados de la nueva Encuesta Nacional de Inmigrantes 2007 (en adelante, ENI 2007)1.
En relación con el tipo de vivienda, la encuesta muestra que el 27,3% de las viviendas ocupadas por inmigrantes es de tipo unifamiliar, mientras que el 72,2% corresponde a pisos o apartamentos, siendo el 0,5% de otro tipo (habitaciones en lugares de trabajo el 0,3% e infraviviendas el 0,2%).
Respecto de la tenencia, la propiedad supone el 38,2% del total de viviendas, correspondiendo el 51,5% a las unifamiliares y el 33,3% a pisos y apartamentos; aparecen como completamente pagadas el 54,6% y el 33% respectivamente. La existencia de aproximadamente un 62% de inmigrantes propietarios que aún están pagando su vivienda resulta muy preocupante ante la profunda crisis económica actual. Por el contrario, el arrendamiento, incluido el realquiler (estimado en el 4%) representa el 40,3% del total de viviendas, de las cuales el 15,1% son unifamiliares y el 84,4% pisos y apartamentos. La cesión es la tercera forma de acceso (el 19,3% del total de viviendas) con presencia mayoritaria de la realizada por familiares (51,3%) y seguida de las viviendas particulares en las que se prestan servicios, principalmente por mujeres (24,5%).

"La existencia de aproximadamente un 62% de inmigrantes propietarios que aún están pagando su vivienda resulta muy preocupante ante la profunda crisis económica actual"

Un aspecto fundamental para estudiar la decisión de tenencia es el tiempo de permanencia en España. La ENI 2007 muestra cómo entre los llegados a España hace más de veinte años, la propiedad asciende al 69%, mientras que para los llegados en los últimos cinco años, el porcentaje se reduce al 14%, frente al 64% que representan el alquiler o la cesión. En este caso los datos apoyan el sentido común y la explicación de este fenómeno radica en que el desarrollo temporal del proyecto migratorio suele aparejar una mayor estabilidad financiera que permite afrontar cambios residenciales con mejoras en las condiciones de uso. No obstante, otro factor incide en esta evolución: la interiorización de los patrones de conducta españoles muy sesgados hacia la propiedad, así como la estrechez del mercado del alquiler español, con precios generalmente bastante elevados para la capacidad adquisitiva de los inmigrantes, que incentivaron el acceso a la propiedad, especialmente entre 2002 y 2005, donde los tipos de interés muy reducidos, incluso negativos en términos reales, igualaron prácticamente el importe de las cuotas de amortización de los préstamos hipotecarios con el precio de los alquileres2.
La ENI 2007 aporta también datos sobre la calidad de las viviendas ocupadas por inmigrantes, concluyendo que éstas suelen cubrir los estándares básicos, lo que impide hablar con generalidad de viviendas infradotadas. Tan solo un 0,3% no tiene agua corriente y un 0,2% carece de electricidad, mientras que un 99,4% tiene agua caliente, un 99,7% cocina y un 98,9% posee al menos un aseo independiente. El porcentaje de las viviendas con calefacción, 56,3%, es incluso superior al del total de viviendas españolas (48%, según el Censo de 2001, año de comparación).
Para concluir, la ENI 2007 también recoge información sobre los cambios de residencia entre la población inmigrante. Los resultados muestran que un 71% de los inmigrantes ha cambiado alguna vez de vivienda desde que llegaron a España, haciéndolo un 49% durante el primer año de estancia, y de éstos, un 31% cambió más de una vez. En cuanto a la elección inicial, la mayoría accedieron a través del alquiler y de la cesión, permaneciendo en régimen de alquiler en su primera vivienda un 59%, mientras que un 32% optó después por la propiedad. En el caso de la cesión, el cambio hacia otras formas de tenencia es más importante, pues sólo un 30% mantuvieron esta opción, mientras que el 33% cambió al régimen de alquiler y, lo que resulta más llamativo, un 36% lo hizo hacia la propiedad. Asimismo, la ENI 2007 muestra una alta movilidad dentro del mismo régimen de uso (un 45%), sin que el cambio les suponga mejora o empeoramiento en las condiciones que ya tenían. Por sexo, la movilidad es mayor entre los hombres y está relacionada positivamente con el nivel de estudios.

"El porcentaje de familias propietarias españolas es casi 40 puntos mayor que el de inmigrantes"

Por último, la fuente más reciente para el análisis del patrón de alojamiento de la población inmigrante en España es el Censo de Población y Viviendas de 2011, que advierte un cambio en el modelo residencial, tanto de españoles como de extranjeros. En general, el porcentaje de viviendas en propiedad ha descendido en los diez últimos años hasta el 78,9%, mientras que el de viviendas en alquiler ha aumentado hasta el 13,5%. Así, el número de viviendas en alquiler ha crecido un 51,1% en una década y se sitúa en 2.438.574 viviendas. En este sentido, el 83,8% de los hogares con todos sus miembros de nacionalidad española viven en una vivienda en régimen de propiedad (50,2% totalmente pagada o por herencia o por donación y el 33,6% con pagos pendientes) mientras que en el caso de los hogares con algún miembro de nacionalidad extranjera el porcentaje de propietarios se sitúa en el 44,6% (17,0% totalmente pagada o por herencia o por donación y el 27,6% con pagos pendientes), es decir, el porcentaje de familias propietarias españolas es casi 40 puntos mayor que el de inmigrantes.

1 La fecha de referencia de la encuesta es el 1 de enero de 2007. El universo de la ENI 2007 son las personas mayores de 15 años nacidos fuera de España y que llevan residiendo al menos un año. A partir de esta muestra se estimó la existencia en España de un total de 2.158.695 viviendas en las que residen inmigrantes. La muestra incluye también a extranjeros que conviven con españoles (un 53% de los inmigrantes). La información procede de 15.465 entrevistas realizadas entre noviembre de 2006 y febrero de 2007, de acuerdo con un diseño de muestreo estratificado 1 Todos los datos disponibles en: http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=%2Ft20%2Fp319&file=inebase
2 Reher, D. S.; L. Cortés, F. González, M. Requena, M. I. Sánchez, A. Sanz y M. Stanek (2008): Informe Encuesta Nacional de Inmigrantes (ENI-2007), Documentos de Trabajo, 2/08, Madrid, Instituto Nacional de Estadística.

Palabras clave: Inmigración, Alojamiento, Mercado residencial.
Keywords: Inmigration, Accommodation, Residencial market.

Resumen

El aumento de la inmigración en España ha incidido en el comportamiento del mercado residencial. La necesidad de alojamiento es posiblemente la primera a cubrir por los extranjeros llegados a España. Un aumento de la población foránea que se ha multiplicado por seis entre 2000 y 2010 -al pasar de 923.000 inmigrantes censados a 5,7 millones en 2010- supone también un aumento de primer orden en la demanda de residencia. Los aspectos cualitativos de este incremento son también muy significativos, destacando aquellos derivados de la edad media del colectivo de inmigrantes y sus patrones de composición familiar. En buena medida, se trata de un shock de demanda en el mercado de vivienda con efectos a corto plazo -inevitables- pero también con consecuencias para el bienestar muy importantes a medio y largo plazo.

Abstract

Increased immigration in Spain has influenced the behavior of the residential market. The need for accommodation is possibly the first to be covered by foreigners arriving in Spain. An increase in the foreign population that has increased sixfold between 2000 and 2010 -at going from 923,000 to 5.7 million immigrants counted in 2010- also means an increase in demand first class residence. The qualitative aspects of this increase are also very significant, highlighting those derived from the average age of immigrant groups and their patterns of family composition. To a large extent, it is a demand shock in the housing market with effect -unavoidable- short term but also with important consequences for the welfare medium and long term.