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revista7

ENSXXI Nº 7
MAYO - JUNIO 2006

ASOCIACIÓN JOAQUIN COSTA

La colaboración que a la Asociación Joaquín Costa se le ha pedido en torno a la figura de José Luis Mezquita del Cacho nos ha llenado de satisfacción, no solo por el papel fundamental que José Luis tuvo en su constitución sino también por su intensa actividad mientras estuvo integrado en ella, aspectos de su curricula que ponen de manifiesto que Mezquita no solo es un  hombre de  ideas sino también –quizás sobre todo- una persona de acción.
La glosa de la categoría de José Luis como jurista es fácil, no hay más que repasar someramente la enorme cantidad de artículos, participaciones en obras colectivas y libros de que es autor. Son trabajos de gran utilidad para la comunidad jurídica no solo por su extraordinaria calidad sino porque efectivamente aportan útiles y bien fundamentadas soluciones respuesta a cuestiones de interés general, impregnadas del sentido común que el día a día del quehacer notarial impone al análisis de las instituciones y de la responsabilidad que nos atañe como garantes de la seguridad jurídica en la esfera privada y aderezadas con esas gotas de genialidad que José Luis derrama sobre aquello en lo que pone su ingenio.

"Lo que hace que José Luis Mezquita tenga una especialísima significación, es  que ha sabido construir el concepto de seguridad jurídica preventiva, sistema cautelar  o justicia preventiva -llámese como se prefiera-"

Con ser todo ello muy notable, lo que hace que José Luis Mezquita tenga una especialísima significación desde la perspectiva actual del Notariado, es que ha sabido construir -o si se prefiere, reconocer-, desde los caracteres esenciales de nuestra función, el concepto de seguridad jurídica preventiva, sistema cautelar o justicia preventiva -llámese como se prefiera-. Y desde ese concepto ha trabajado incansablemente en la preservación y el fortalecimiento de los aspectos de nuestra actividad de especial importancia para que, en el ámbito del derecho privado, la intervención del notario sea sinónimo de legalidad, de asesoramiento imparcial –equilibrador cuando sea preciso-, de adecuación de la forma a la voluntad de las partes, de consentimiento prestado en libertad; conformando con todo ello un sistema de garantías mucho más efectivo, en términos sociales, que el mero hecho de que la actuación notarial otorgue privilegios procesales que, a su vez, se ven justificados –y por ello reforzados- al estar apoyados en la evidencia de la reducidísima judicialidad de los actos o negocios jurídicos instrumentados en documento público notarial.
Pero, como decíamos al principio, José Luis es no solo un extraordinario autor de obras insignes, sino que en la defensa de sus convicciones se ha empleado con  valentía e inteligencia, sabiendo hacer llegar en los momentos oportunos el mensaje que debían de escuchar políticos, universitarios, consumidores y otros agentes sociales, luchando en muchas ocasiones con la incomprensión de nuestros representantes corporativos y de algunos compañeros. Y -sorpresas da la vida- hoy la doctrina oficial bebe en las fuentes de la obra de Mezquita, por mucho que cueste que le sea reconocido.
Hay un último aspecto que no podemos olvidar, la personalidad de José Luis Mezquita. Es, sin duda, una persona extraordinaria: brillante, audaz, apasionada, cariñosa, con una fuerza arrolladora que, a veces, no han sabido entender personas que no le han conocido bien. Es un hombre familiar, amigo de sus amigos y profundamente convencido de su vocación notarial. Es, en resumen, una gran persona y un insigne notario.

Esta semblanza recoge la perspectiva del Consejo Directivo de la Libre Asociación de Notarios “Joaquín Costa”