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REVISTA74-PRINCIPAL

ENSXXI Nº 74
JULIO - AGOSTO 2017

Por: GONZALO GONZÁLEZ SANZ
Sociólogo

 

MATRIMONIO Y FAMILIA

La generación de jóvenes nacida en España alrededor del año 2000 se va a insertar en un contexto socioeconómico y cultural muy diferente al de sus padres, la generación del 1974. La consolidación del Estado democrático, el desarrollo del sistema de bienestar, el acceso a la educación superior, la normalidad en la entrada de la mujer al mercado laboral o el desarrollo de las nuevas tecnologías contribuyeron a un cambio (que se creía) sin solución de continuidad y que afectó a todas las estructuras e instituciones que componen el sistema social1; pero hacia la mitad de la pasada década casi todo se quebró por la crisis económico-financiera y surgieron los populismos (amenaza del sistema de representación política liberal), el adelgazamiento de los servicios de protección social (que convierte la ayuda pública en un privilegio), la precariedad entre los licenciados universitarios fruto de las tasas de paro más altas de nuestra historia reciente (especialmente entre las mujeres) y la cuarta revolución industrial (que coloca en el eje de nuestra vida las nuevas tecnologías interconectando todo con todo y con todos). La morfología familiar no ha sido ajena a estos cambios y rupturas y en la actualidad se caracteriza por los siguientes rasgos, manifestados especialmente en torno a dos variables: la estructura de los hogares y las distintas estrategias familiares, la conyugal y las “nuevas formas”.

 Las formas de familia en Espaa-CUADRO1

El análisis del número de personas por hogar de la Encuesta Continua de Hogares de 2015 (última publicada por el INE) muestra que en España existen 18.346.200 de hogares (lo que supone un 0,2% más que en 2014, un incremento de aproximadamente 43.100 hogares); no obstante, el tamaño medio se mantiene en 2,51 personas por hogar, prácticamente el mismo que el año anterior, tanto en los núcleos rurales como en los urbanos. La mayoría de los hogares siguen siendo los formados por una o dos personas (el 55,6% del total, de dos personas el 30,6% y unipersonales el 25,0%).
En este sentido, los datos también señalan cómo la pareja sin hijos es el tipo de hogar más frecuente (el 21,1%) casi invariable desde 2007 (el 21,5%). Por su parte, los hogares de cinco o más personas constituyen el 5,8% del total, siendo su tamaño medio de 5,3 personas y concentrando el 12,2% de la población. Así, cada vez son menos el número de hijos por hogar, reduciéndose drásticamente las familias de 4 hijos o más. Ello explica en buena medida el tránsito en apenas 50 años de 3,8 personas por hogar en 1970 a 2,5 en 2015. Aunque a pesar de ello sigamos a la cabeza en este indicador respecto a la media europea.

Las formas de familia en Espaa-CUADRO2

Otro cambio importante se refiere a las formas de convivencia y a las estrategias familiares, especialmente el matrimonio. Respecto de la edad de entrada al matrimonio, durante las últimas décadas en España se ha ido retrasando paulatinamente, llegando en algunos casos a renunciar al mismo. La intensidad de la nupcialidad disminuye drásticamente a partir de 1975, a pesar de coincidir con la mejora de las condiciones socioeconómicas3. Los datos del INE indican, por ejemplo, que en España la edad media de los varones al primer matrimonio pasa de 30,2 en 2000 a 34,5 en 2013 y para el caso de la mujer de 28,1 a 32,3. Este fenómeno se produce de forma paralela a un descenso en el número de matrimonios (216.451 de 2000 frente a 168.910 en 2015) y a un aumento de la cohabitación. El descenso entre las cohortes más jóvenes de individuos casados y su sustitución por los que cohabitan plantea la posibilidad de que las parejas antes se casaban y ahora prefieren cohabitar. Esto muestra que la cohabitación, pese a ser un fenómeno mucho más minoritario que en otros países occidentales, ha ganado peso en España y lo hace a costa del matrimonio como alternativa.

Las formas de familia en Espaa-CUADRO3

El número de hogares formados en torno a parejas, de derecho o de hecho, con o sin hijos, es de 10,1 millones. Según el número de hijos que viven con la pareja, hay 3,87 millones de hogares formados por parejas sin hijos, 2,91 millones de parejas con un hijo y 2,78 millones de parejas con dos hijos. Con respecto a 2014 el número de hogares de parejas sin hijos se ha reducido un 2,6% y el de parejas con hijos un 1,3%. En este sentido, el número de parejas que viven con tres o más hijos ha disminuido un 4,4% y se sitúa (en 2015) en 569.000 (el 3,1% del total de hogares). Si se consideran otros tipos de hogar en los que además de la pareja figuran otros miembros, se alcanzan 10,7 millones de hogares en los que reside una pareja; y sumando los hogares con más de una pareja, se llega a un total de 11,2 millones.
Las parejas casadas suponen el 85,5% del total en 2015 y las parejas de hecho el 14,5% (en un 69,6% de ellas ambos miembros estaban solteros). El número de parejas de hecho aumentó un 1,6% respecto de 2014, mientras que el de parejas casadas bajó un 2,2%.

Las formas de familia en Espaa-CUADRO4

Las parejas heterosexuales representan el 99,2% del total y las homosexuales el 0,8% (donde el 56,6% de las mismas están formadas por hombres y un 43,4% por mujeres). El número de parejas homosexuales ha crecido un 1,6% respecto a 2014.

Las formas de familia en Espaa-CUADRO5

No obstante, y a pesar de estos cambios, el matrimonio ha perdido estabilidad pero no su atractivo. El modelo conyugal sigue siendo hegemónico y clave a la hora de tener niños y educarlos pero han ganado peso nuevas formas de convivencia y de familia. Junto con la permanencia del modelo de familia nuclear, la sociedad asiste a la emergencia de las denominadas “nuevas formas familiares”. Las familias son cada vez menos homogéneas, reflejando en privado la mayor flexibilidad y libertad a la hora de elegir los distintos estilos de vida familiar prácticamente de hace una generación5. Desde el punto de vista de su morfología no representan estructuras desconocidas para la sociedad, pues han existido desde siempre. Lo novedoso es su mayor extensión, publicidad, salida de la marginalidad y su legitimación en la esfera pública, buscando su equiparación legal y social con las formas familiares tradicionales.
En cuanto a su composición, aumentan las familias monoparentales (los que están formados por uno solo de los progenitores con hijos) encabezadas por separadas y divorciadas, al mismo tiempo que decrece el número de viudas: en un 38,5% de los hogares de madres con hijos ésta era viuda, en un 36,4% separada o divorciada, en un 13,1% soltera y en el 12,1% casada.
Los hogares monoparentales están mayoritariamente integrados en 2015 por madre con hijos (1.541.700, el 81,3% del total, frente a 355.700 de padre con hijos). En dos de cada tres hogares monoparentales (67,4%) el progenitor convive con un solo hijo. El número de hogares formados por madre con hijos aumentó un 6,3% respecto a 2014, mientras que el de padres con hijos lo hizo un 16,9%. En conjunto, crecieron un 8,1%.
Las familias monoparentales en sus múltiples configuraciones no son las únicas “nuevas formas familiares” que han emergido con mayor presencia en la realidad familiar de nuestro país. También asistimos a la articulación formal y cada vez menos implícita de nuevas relaciones y estructuras, que nacen como consecuencia de los procesos de privatización, individualidad e impacto del mercado laboral. Estas tenencias se observan en las uniones homosexuales, que en 2015 ascienden a 3.738 (un 2,2% del total) frente a las 1.259 de 2005 (un 0,6% del total), o en las familias reconstituidas6, que en el censo de 2011 constituyen 496.135 (un 7,0% de las 7.060.230 parejas con hijos) más del doble que en 2001 (un 110,8% más) donde encontrábamos 235.385 (un 3,6% de las 6.468.408 parejas con hijos).
Según la forma de celebración, en una generación (15 años) se ha invertido la proporción entre los matrimonios religiosos y los civiles: si en el año 2000 la relación era de 3,1 a favor de los religiosos (casi en su totalidad católicos) en 2015 la relación es de 3,4 a favor de los civiles (incluidas las uniones homosexuales).

Las formas de familia en Espaa-CUADRO6

También en los cambios que se producen en las familias nucleares, con la aparición de parejas sin hijos, los denominados “matrimonios mixtos”, es decir, donde al menos uno de los cónyuges es extranjero (hoy son más de 25.000 y ya en 2007 representaban ya el 16,7% de las uniones), parejas de doble ingreso (matrimonio en el que ambos contribuyen al ingreso familiar en tanto que asalariados.) o los matrimonios de fin de semana.

1 Salustiano del Campo y Jose Félix Tezanos, La sociedad, Madrid, Biblioteca Nueva 2008.
2 Comparativa de los Censos de Población y Viviendas en España 2001-2011 (www.ine.es).
3 M. Bote, “Influencia de factores socioeconómicos en el calendario de la nupcialidad”, en Cuadernos 65-66 (2005), pp.221-239.
4 La Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, permite en España contraer matrimonio a personas del mismo sexo.
5 I. Alberdi y P. Escario, Flexibilidad, elección y estilos de vida, Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2003.
6 Según el Censo, hace referencia a una pareja en la que hay algún hijo no común, fruto de una relación anterior. Pueden ser: las compuestas por una pareja e hijos no comunes (de uno o de ambos miembros) y las que, además de convivir con algún hijo no común, tienen hijos de procreación común.

Palabras clave: Familia, Formas de convivencia, Nuevas formas familiares.
Keywords: Family, Forms of coexistence, New family forms.

Resumen

La generación de jóvenes nacida en España alrededor del año 2000 se va a insertar en un contexto socioeconómico y cultural muy diferente al de sus padres, la generación del 74. La consolidación del Estado democrático, el desarrollo del sistema de bienestar, el acceso a la educación superior, la normalidad en la entrada de la mujer al mercado laboral o el desarrollo de las nuevas tecnologías contribuyeron a un cambio (que se creía) sin solución de continuidad que afectó a todas las estructuras e instituciones que componen el sistema social; pero a mitad de la década casi todo se quebró por la crisis económica y financiera y la morfología familiar en España no ha sido ajena a este cambio, manifestado especialmente en torno a dos variables: la estructura de los hogares y las distintas formas de convivencia, la conyugal y las “nuevas formas familiares”.

Abstract

The generation of young people born in Spain around the year 2000 be inserted in a socio-economic and cultural context very different from their parents, of 1974 generation. The consolidation of the democratic State, the development of the welfare system, access to higher education, normal in the entry of women into the labour market or the development of new technologies contributed to a change (believed to be) without solution of continuity that affected all structures and institutions that make up the social system; but in the middle of the decade almost everything broke down by the financial and economic crisis and family morphology in Spain was not alien to this change, especially manifested on two variables: the structure of households and the different forms of coexistence, the marital and "new family forms".