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REVISTA80-PRINCIPAL

ENSXXI Nº 80
JULIO - AGOSTO 2018

Por: FRANCISCO JAVIER RODRÍGUEZ DE LA SENDRA
Abogado, maestro de ajedrez, historiador del ajedrez nacional



JESÚS DÍEZ DEL CORRAL (1933-2010)
GRAN MAESTRO INTERNACIONAL DE AJEDREZ. CABALLERO DEL MÁS NOBLE DE LOS JUEGOS

Díez del Corral fue un genial enamorado del ajedrez, nunca quiso ser profesional Era un caballero de ideales puros y elevados. Un ajedrecista de espíritu olímpico, un pensador original, jugador valiente, luminoso cerebro, delicado analista, un “Velázquez” del ajedrez.
Empleó sin dudas su meticulosidad notarial para articular un sistema para jugar cualquier posición y construir sobre ella un plan adecuado. Partidas de ajedrez siempre de alta tensión y jamás decaído en la posición, atacaba y contraatacaba y recuperaba todo el terreno cedido cuando parecía perdido.
Nos queda la Historia y tal vez su leyenda, pero sobre todo su teoría combinativa, su legado jurisprudencial. Doctrinas objetivas y subjetivas, personales e impersonales. Díez del Corral parte del equilibrio de fuerzas, igualdad de material, centro de la balanza y su perturbación legal y ajedrecista.
Díez del Corral personificaba como nadie la idea de lo bueno a la larga frente a lo malo o dudoso a la corta. El ajedrez de este insigne notario aún pesa en el avanzado ajedrez del siglo XXI.
Como notario cree en el funcionamiento eficaz del sistema de intervención notarial en el tablero estratégico del ajedrez. Este ejercicio del control de la legalidad aplicado, requiere resolver un conflicto de intereses estructurales derivados lógicamente de que el notario es un profesional que cobra escrupulosamente por proporcionar los servicios que en ejercicio de su labor como tal, ha de negarse ocasionalmente a dispensar.

"Para Díez del Corral el ajedrez era un microcosmos intelectual donde podía volcar todo su potencial jurídico y notarial"

Entramos dentro de la ética notarial acoplada a la ética ajedrecista.
Los letrados racionalistas se ríen quizás de tal afirmación. ¿Dónde está la prueba? Cuando aludo a Díez del Corral como Gran Maestro Ajedrecista que usa su mente notarial muchos lo consideraran una licencia poética. Pero estoy hablando de una realidad que traspasa lo objetivo. Y la realidad intima de las cosas es la autentica realidad.
Su modestia y su genio no recibieron, creo que es así, el reconocimiento de sus contemporáneos. Alcanzó enormes triunfos, pero también aguantó deportivamente las derrotas.
Ha sido el único jugador que ha derrotado dos veces a Víctor Korchnoy en una olimpiada (dato casi desconocido). Dominaba magistralmente algo enormemente complejo en cualquier época: la clarificación, simplificadora, el equilibrio y la seguridad, la eliminación de lo dudoso y arriesgado.
Díez del Corral dominaba la intuición, el nativo don combinatorio, la rica fantasía agresiva.
Díez del Corral tenía el sentimiento de que sus conocimientos legales podían ser interpretados en el universo ajedrístico. Partiendo de un profundo conocimiento y una comprensión correcta. La idea de lo que es justo e injusto a la luz de la razón del hombre. Su interpretación de tal magnitud de conceptos jurídicos daba lugar a mi modo de ver a una interpretación ajedrística cercana a los ideales luteranos de la hermenéutica.

"Jamás se desconcertaba y era su lucha no un mero pasatiempo como puede ser entendido, sino cumpliendo como buen notario, un sagrado deber"

Para Díez del Corral el ajedrez era un microcosmos intelectual donde podía volcar todo su potencial jurídico y notarial. Sus partidas son hermosos ejemplos de juego científico y a la vez creativo. Sus jugadas son en principio previsibles. Una didáctica instructiva para los ajedrecistas de todos los tiempos. Al final desemboscaban una experiencia creadora llena de originalidad.
De pronto Jesús Díez del Corral, tras una conexión orgánica de la posición y sus ideas, desata una agresividad a toda costa, viniera o no a tiempo. Eran razones personales muy claras. Ante todo su ajedrez fresco que emanaba de su espíritu juvenil. Después su modestia amateur y eternamente aficionada a la belleza ajedrecística, era una actitud psicológica que le inducia a partidas de leyenda. Jamás se desconcertaba y era su lucha no un mero pasatiempo como puede ser entendido, sino cumpliendo como buen notario, un sagrado deber.

Palabras clave: Ajedrez, Notario, Maestro.
Keywords: Chess, Notary, Grandmaster.

Resumen

Jesús Diez del Corral supo conjugar su sabiduría ajedrecística y su conocimiento jurisprudencial en el tablero de ajedrez.

Abstract

Jesús Diez del Corral understood how to combine his wisdom as a chess player and his knowledge of jurisprudence on the chessboard.