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REVISTA83

ENSXXI Nº 83
ENERO - FEBRERO 2019


NOTICIAS DEL COLEGIO NOTARIAL DE MADRID

Cátedra Extraordinaria de Derecho Privado “Antonio Rodríguez Adrados”. Universidad Complutense-Colegio Notarial de Madrid

Las Jornadas tuvieron como pórtico una Mesa Redonda en la que los intervinientes debatieron acerca de lo que significó la crisis económica para el ejercicio de sus respectivas profesiones. Allí se dieron cita la Judicatura (Francisco Marín Castán, Presidente de la Sala Primera del Tribunal Supremo), la Banca (Javier Rodríguez Pellitero, Secretario General de la Asociación Española de Banca), la Abogacía del Estado (María José García-Valdecasas Dorrego, Abogada del Estado ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea), la Notaría (Ignacio Gomá Lanzón, notario de Madrid), y la Universidad (Matilde Cuena Casas, catedrática de Derecho civil, Universidad Complutense). La Mesa cumplió la función de servir de aperitivo a las Jornadas, que iban a tratar de cada una de las cláusulas y productos controvertidos en el tráfico bancario, pero tuvo una calidad técnica inmejorable y, dado lo animado del debate, terminó siendo una auténtica tormenta perfecta, que el público agradeció. 

Allí se discutió, siempre con buen tono, si realmente el Tribunal Supremo consiguió en los años de la crisis un equilibrio real entre la protección del consumidor y el necesario mantenimiento del sistema hipotecario (Marín Castán), o si está sobrepasando su función jurisdiccional cayendo en la tentación de legislar y haciendo a la Banca una víctima propiciatoria de todo cuanto salía mal, fuera o no por su culpa (Rodríguez Pellitero). Se aportaron datos sorprendentes como el hecho de que la Directiva 93/13/CEE conoció cuatro cuestiones prejudiciales en sus primeros dieciséis años de vigencia, pero desde 2012 hubo un total de 138 (García-Valdecasas). Hubo opiniones interesantes alrededor de temas candentes. Por ejemplo, ¿puede una acción colectiva servir de cauce para analizar si un consumidor concreto ha comprendido o no el alcance de una cláusula? (Gomá Lanzón). ¿No sería bueno que en nuestro país hubiera información clara y precisa en el mundo bancario no solo de quién no paga sus deudas sino también de quién sí lo hace (Cuena Casas)?
Pude tomar muchas notas, en fin, de unas Jornadas verdaderamente extraordinarias. Y no se trata aquí de resumir lo que cada interviniente dijo, pero sí de admirarse de cuántas fueron las cosas en las que hubo coincidencia de pareceres. Y de recordar aquello de que quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra, pues si no han cumplido los bancos su función siempre con rigor y a veces han propiciado un sobreendeudamiento excesivo de mucho consumidor poco dado a calcular los riesgos de sus aventuras financieras, tampoco se libran los tasadores que hinchaban las valoraciones inmobiliarias. La estrella de las cláusulas suelo va apagando su fulgor, pero la litigación abusiva habida a su alrededor no deja en buen paradero a mucho demandante (Cámara Lapuente y Gascón Iriarte). Es cierto que los notarios no son los encargados de declarar la nulidad de las cláusulas abusivas, pero sí de excitar el celo de los órganos corporativos (Álvarez-Sala). Y es sospechoso que haya tanta cuestión prejudicial planteada por jueces españoles, pues de esas 138, 60 fueron las planteadas por órganos jurisdiccionales españoles de un total de 138. Las restantes 78 son a repartir entre los restantes 26 Estados miembros. Y es vergonzosa la pereza con la que el mundo universitario ha navegado por estas turbulentas áreas en vez de intimar al legislador para que mueva ficha. Aunque también es indecente que a veces el legislador haya sido quien auspició determinados productos financieros para ayudar a los bancos, pero los tales productos terminaron siendo tóxicos para los adquirentes de los mismos (Sánchez-Calero). Ahí siguen, por ejemplo, en hábil expresión de Tapia Hermida, esos ornitorrincos jurídicos que son los llamados seguros unit linked, que dan lugar a litigios curiosos en los que unos dicen ser herederos de un producto financiero y otros dicen ser beneficiarios de un seguro de vida, pero el banco es siempre el demandado. Menos mal que al menos los intereses moratorios ya tienen una respuesta clara de la jurisprudencia (Blasco Gascó), y que las hipotecas multidivisa han sido colocadas en su sitio (Gabeiras Vázquez), aunque sin llamar a las cosas por su nombre (dolo omisivo, error obstativo…).
Y ahí está, al caer, la Ley de los Contratos de Crédito Inmobiliario, que tanto está dando que hablar cuando todavía no ha sido aprobada. Los problemas de la tasación siguen ahí, y dice Cabanas Trejo que el legislador se limita a toquetear algunos aspectos concretos. Se aventuran, desde luego, unos entretenidos ejercicio de Derecho transitorio en relación con los préstamos anteriores a su entrada en vigor (Marqués Mosquera). La polémica sobre el acta precontractual o sobre la libre elección de notario por la entidad financiera está servida (Álvarez-Sala).
Ha nacido la Cátedra Extraordinaria de Derecho privado, con unas Jornadas que serán recordadas, pero que sólo son las primeras. Ya están preparándose mientras estas líneas se escriben las Jornadas que están llamadas a celebrarse en 2019. Me gusta destacar como codirector de la Cátedra el hermanamiento académico entre la Universidad y el Notariado, que tanto estará agradando, allá donde esté, al gran estudioso que siempre fue Antonio Rodríguez Adrados, que da nombre a la Cátedra y que enorgullece, por lo mismo, a sus miembros.

Mariano Yzquierdo Tolsada

Catedrático de Derecho civil (Universidad Complutense)
Co-Director de la Cátedra Extraordinaria de Derecho Privado “Antonio Rodríguez Adrados”