El Notario del Siglo XXI - Revista 88

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Por: FERNANDO RODRÍGUEZ PRIETO
Notario de Coslada


FE PÚBLICA Y REVOLUCIÓN DIGITAL

El pasado primero de octubre concluyó el plazo para la presentación de solicitudes, mediante la plataforma habilitada al respecto, para la adquisición de nacionalidad española de los descendientes de judíos sefardíes conforme a la Ley 12/2015.

Al principio la Ley parecía que no iba a tener un gran impacto, dado el número de solicitudes que se presentaban en los primeros meses de su vigencia. Yo mismo me atreví a decir en esta misma Revista hace un par de años que los datos indicaban que los nuevos españoles por esta vía difícilmente superarían el número de quince mil. Y a la vista está que me equivoqué. El incremento de solicitudes se ha producido con una fuerte progresividad desde 2019, y especialmente en los últimos meses del plazo para presentar solicitudes. Las últimas semanas de dicho plazo vieron una auténtica explosión de éstas. No es fácil tener aún cifras completas y fiables, pero parece que el número final de solicitudes ha superado ampliamente los 100.000. Y que solo en el último mes de septiembre el número de solicitudes superó las 50.000. Seguro que no todas ellas responden a una situación real y acreditable de cumplimiento de los requisitos de la Ley, y será preciso filtrar cuidadosamente los casos. En todo caso ese incremento ha supuesto y va a seguir suponiendo un verdadero reto para todos los agentes involucrados en estos procesos para dar cumplimiento a la Ley.

Como corporación, el Notariado ha desarrollado la plataforma tecnológica que ha hecho posible la recepción on line y la tramitación de las solicitudes

Se podría decir, con cierta sorna, que en esta costumbre de apurar plazos y dejar cosas tan importantes para el final también se ha manifestado esa españolidad profunda de los sefardíes y sus descendientes en la diáspora.
Concluido ya el plazo, pero pendientes aún de ser despachadas gran parte de las solicitudes recibidas dentro del mismo, es un momento adecuado para sacar algunas conclusiones sobre los resultados generados y previsibles de la aplicación de esta Ley trascendental que va a facilitar un número importante de nacionalizaciones. Y la verdad es que encontramos numerosos beneficios, y no solo para España y sus relaciones con el mundo sefardí.

Los nuevos (y también “viejos”) españoles
Respecto de los beneficiarios, no podemos dejar de subrayar el significado de esta reparación histórica. Siendo cada persona un mundo, no obstante dentro de los solicitantes podemos diferenciar, según mi inevitablemente limitada experiencia, entre diferentes tipos.
Un grupo importante ha sido el de los sefardíes que no solo han sido capaces de salvaguardar su identidad a lo largo de los siglos, sino que además han conservado su fe y su práctica religiosa. Lo que desgraciadamente para ellos (y para nosotros) no ha sido fácil entre tantas persecuciones. Esa fidelidad y esa conservación en medio de tanta hostilidad a lo largo de los siglos constituye un fenómeno tan difícil de explicar en base a nuestra visión del mundo, nuestra experiencia y nuestros patrones de conducta, que podría calificarse de un auténtico milagro. De alguna manera junto con ese legado religioso, y posiblemente no desligado de él, muchos de ellos han conservado también otro de fidelidad a España, de añoranza y de sentimiento de orfandad respecto a la misma, a pesar del injustísimo trato que aquí se les dio. Por eso esa preservación de ese vínculo no resulta menos extraordinaria.
A otros solicitantes los podríamos encajar en un modelo menos religioso o incluso alejado ya de esa raíz. Y que sin embargo han conservado de forma clara e intensa la conciencia de judíos y, junto con la misma, la de sefardíes o sefaradíes. Este es un rasgo común a muchos judíos, la identificación con su pueblo, la conciencia de esa pertenencia y de la importancia de la misma, al margen incluso de factores religiosos cohesionadores. Lo que puede sorprender a quienes no tengan suficiente conocimiento del portentoso mundo cultural judío. Entre muchos de ellos la conciencia de su españolidad y el sentimiento de la trascendencia del acto de recuperación o reconocimiento (más que adquisición) de la nacionalidad era tan intensa como la de las personas del primer grupo.

La conservación por parte de muchos sefardíes de ese vínculo sentimental con España supone un hecho asombroso que merece ser reconocido

También nos hemos encontrado, sobre todo en los últimos meses, con muchas personas que ya no eran ni se sentían judíos sefaradíes, en sentido religioso o laico, sino que eran meros descendientes, a veces remotos, de miembros de aquellas familias judías expulsadas a fines del siglo XV, o de conversos a la fuerza. No podemos olvidar que muchos de aquellos conversos a la fuerza, los llamados “marranos”, judaizaban en la clandestinidad, a veces a lo largo de generaciones y durante siglos. Y buena parte de ellos fueron a América en busca de lugares donde aspiraban a no sentir tan intensamente la presión de la persecución. Muchos nacionales de países hispanos son descendientes de aquéllos. Y un número importante de ellos han conseguido reconstruir sus líneas genealógicas para demostrarlo. Entre los solicitantes de este grupo, como también entre los anteriores, ha habido quienes tenían como fundamental interés la obtención de un pasaporte comunitario (y al respecto el español es singularmente apreciado), y negarlo sería ingenuo. Pero también hemos descubierto a muchas personas con un sincero aprecio y hasta admiración hacia España. Lo que resulta especialmente gratificante en un país con tendencia al complejo de inferioridad y cuyas élites han asumido tan acríticamente los muchos mitos y falsedades de la llamada Leyenda Negra. Y más en unos momentos en que fuerzas disgregadoras, abonadas desde hace mucho precisamente por ese estiércol, proyectan sombras amenazantes sobre nuestro futuro.

Respecto a las comunidades sefardíes en la diáspora
La Ley, todo lo que ha removido, y las experiencias contadas por muchos de sus miembros que viajaron a España, han significado una oportunidad para redescubrir mucho de sus orígenes y para profundizar en los vínculos que nunca han dejado de sentir con España. Aunque durante mucho tiempo en el pasado el recuerdo de muchos sufrimientos haya teñido de complejidad esa relación.
Muchos sefardíes han podido comprobar hasta qué punto muchos prejuicios y recelos hacia los judíos, frecuentes entre los españoles castizos en el pasado, se han disipado ya, aunque desgraciadamente puedan subsistir restos. En muchos pueblos y ciudades españolas el pasado judío en ciertos lugares y barrios se preserva y se exhibe hoy con curiosidad, con interés, y hasta con orgullo. Todo ello favorece un acercamiento y un fortalecimiento los vínculos de España con esos nuevos españoles que van a ser nuestros compatriotas que ya ha producido, y ha de producir aún mucho más, valiosos frutos culturales y hasta económicos.
Por otra parte esta ocasión ha favorecido también la interacción de todas esas comunidades en la diáspora, que van a estar ahora trufadas con personas con nuestro pasaporte, con las comunidades judías españolas y con su Federación. En este sentido España ha cobrado un mayor protagonismo en el siempre fértil mundo judío internacional.

Respecto a España
El beneficio no se ha de limitar a la satisfacción de haber corregido una injusticia histórica. Aunque fuera de los solicitantes procedentes de algunos países, como Venezuela, en la mayoría de los casos los solicitantes no tengan de entrada el propósito de establecerse de forma permanente en España, no faltará quien sí lo haga, o que al menos, y yo conozco bastantes casos, deseen establecer en España una segunda residencia y vengan a visitarnos con frecuencia.
Muchas veces no somos conscientes de las ventajas y atractivos que nuestro país puede tener, especialmente para personas que tienen con nosotros notables afinidades culturales. La mayoría de estos nuevos españoles pertenecen a sectores sociales y profesionales cualificados. Y no podemos olvidar que en muy diversos países y épocas muchos judíos han constituido un fermento cultural y empresarial que ha favorecido la generación de riqueza no solo económica. Confiemos que en la bienvenida ofrecida existan también oportunidades.

Respecto a los agentes e instituciones involucrados
No podemos dejar de apreciar el gran esfuerzo desarrollado por algunas instituciones para hacer posible que se cumplan los objetivos de la Ley. Como el Instituto Cervantes, cuyas sedes en todo el mundo han tenido que adaptarse y multiplicar esfuerzos para ofrecer las pruebas que la Ley exige a los candidatos, y su valoración. El Ministerio de Justicia y la Dirección General de los Registros y del Notariado, que con muy escasos medios está afrontando la masiva llegada de expedientes de nacionalidad. Sería muy deseable que para desatascar el tapón formado y evitar las largas demoras en resolver hoy existentes se proveyeran por la Administración medios suficientes. Sería la mejor prueba de que esa vocación de reencuentro no es meramente retórica.

Todo el movimiento de relaciones fortalecidas o generadas por la aplicación de la Ley ha de traer frutos y futuras oportunidades en muchos campos

Mención especial merece la Federación de Comunidades Judías de España, que ha desarrollado quizá el mayor de los esfuerzos, un esfuerzo descomunal, para poder validar y dar por acreditado el origen sefaradí de toda una masa de solicitantes. El rigor se su trabajo y de sus certificaciones ha convertido a éstas en el principal medio de prueba en esa acreditación del origen. Prueba que se ha exigido por los notarios en la gran mayoría de los casos, y cuyo valor ha sido reconocido por la DG en sus instrucciones y circulares como privilegiado y preferente a los demás.
Muchos sefardíes candidatos habrán de agradecer a este esfuerzo de la FCJE el poder llegar a hacerse españoles. Y desde luego los notarios hemos de agradecer la seguridad que ese trabajo previo nos ha dado para dar nuestros testimonios de notoriedad de cumplimiento de los requisitos de la Ley en las actas que hemos autorizados.

La labor del Notariado
Y en una Revista como ésta no podemos concluir sin referirnos a la labor de los notarios.
Desde el punto de vista institucional y corporativo, como ya tuve ocasión de decir en este medio, la Ley 12/2015 es muy importante para los notarios, pues nos reconoce el valor de ser la autoridad fundamental cuyo testimonio de cumplimiento de los requisitos de la Ley va a basar la concesión de la nacionalidad. Además, como corporación, el Notariado ha desarrollado la plataforma tecnológica que ha hecho posible la recepción on line y la tramitación de las solicitudes. En todos estos años, incluso a pesar de las dificultades que en la última etapa ha causado el alud de nuevos solicitudes, la plataforma ha facilitado a sefardíes de todo el mundo el comunicarse con los notarios y tramitar las solicitudes. Sin ese esfuerzo el éxito del resultado no habría sido posible.
También la mayor parte de los notarios han estado a la altura de la responsabilidad recibida. Han sido capaces de absorber toda esa demanda de solicitantes, tratar con documentación compleja, inhabitual y tan diferente en los diversos casos, sin que se hayan producido en ese camino grandes disfuncionalidades. Y así hemos hecho posible una labor que la Administración ordinaria no habría podido desarrollar, o habría tenido que hacerlo con retrasos de muchos años en la resolución.
Y, por último, no puedo dejar de destacar todo lo que la experiencia me ha traído en satisfacción personal. Esta labor me ha permitido el trato con personas excepcionales, de gran calidad humana, y gracias a ello he podido aprender mucho escuchando sus explicaciones y relatos. Y sobre todo he sido testigo y hasta partícipe en muchos momentos de la emoción de ese momento de reencuentro con una patria que nunca dejaron de considerar también suya. Incluso algunas nuevas amistades me llevo como beneficio imprevisto.

Palabras clave: Sefardíes, Nacionalidad española, Notariado.

Keywords: Sephardis, Spanish nationality, Notarial profession.

Resumen

Concluido el plazo legal para solicitar la nacionalidad española por los descendientes de sefardíes, conforme a la Ley 12/2015, y pendientes aún de tramitación muchas solicitudes, sobre todo tras la avalancha de las últimas semanas del plazo, podemos ya hablar de resultados exitosos. El número de nuevos españoles por esta vía va a ser considerable. Como lo va a ser el fortalecimiento de relaciones entre muchas de las personas e instituciones implicadas. El autor desgrana los beneficios ya generados y los que potencialmente pueden lograrse en el futuro no solo para los descendientes de sefardíes que obtengan la nacionalidad. También para las comunidades sefardíes en la diáspora, para España y para el propio mundo judío internacional. Destaca el esfuerzo y los méritos de diversas instituciones para conseguir estos resultados. Y hace una mención especial al respecto a los notarios que han tenido un protagonismo esencial y a la propia corporación notarial.

Abstract

Now that the legal deadline stipulated in Law 12/2015 for descendants of Sephardic Jews to apply for Spanish nationality has expired, and with many applications still yet to be processed, especially after the deluge received in the final weeks before the deadline, the results can be described as successful. There will be a considerable number of new Spaniards by this means. The relationships between many of the individuals and institutions involved will also be strengthened. The author describes the benefits that have already arisen and those that may potentially arise in the future, and not only for the descendants of Sephardic Jews who obtain Spanish nationality. Sephardic communities in the diaspora, Spain and for the international Jewish community will also benefit. The article highlights the efforts and merits of various institutions in achieving these results. It also emphasises the work of the notaries who played a key role and notarial profession itself.