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ENSXXI Nº 47
ENERO - FEBRERO 2013

J. IGNACIO NAVAS OLÓRIZ
Notario de Fuenlabrada (Madrid)

De nuevo sobre la crisis

La pregunta que de modo retórico me planteo tiene, como adivinará el lector, la respuesta que me conviene: Sí, sí tiene interés seguir hablando de la crisis, pues es un modo de reflexionar y de que vayamos convenciéndonos de que los métodos, los comportamientos, los anhelos han de cambiar y adecuarse al nuevo paradigma que va poco a poco, asomando. Crisis equivale a cambios.
Los cambios pueden ser aparentes o no. Normalmente lo son y no producen sobresaltos.
Pero los cambios en crisis sí suelen modificar una realidad. Son previsibles, pero tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad. Se llevan por delante conquistas que se concebían como irreversibles. Transforman al ser humano de modo dramático: le obligan a interiorizar que no hay nada seguro, que todo está sujeto a los caprichos del mercado.

"Los cambios en crisis sí suelen modificar una realidad. Son previsibles, pero tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad"

Los cambios son profundos si producen consecuencias trascendentales, si van más allá de la mera apariencia, y afectan a la organización y estructura social. En ese caso no se deben improvisar, y deben ser aceptados por una amplia mayoría, deben ser objeto de debate con tranparencia y alcance social.
Hoy esto no es así. El método es el de la imposición, no el del compromiso.
No hay debate, no hay transparencia, no se considera ninguna alternativa y el único debate social que se intenta, sin éxito, es el exigido con ruido por alguna plataforma social.
¡Así son las cosas! Veamos como son:
1.- En julio de 1997 comenzó la crisis del Este Asiático que afectó gravemente a países que ni siquiera participaban en los flujos internacionales de capital. Los países que supieron extraer lecciones de esa crisis, iniciaron una política de armonía y trataron de tapar la brecha entre ricos y pobres, entre medio urbano y rural y crearon medios de acceso al dinero para más ciudadanos. Otros persistieron en políticas más especulativas y menos sociales, adelgazaron el sector público y dieron una mayor entrada a la iniciativa privada, y por tanto al beneficio, en sectores tradicionalmente reservados al sector público, como la sanidad y la educación.
Su origen; una prematura liberalización del mercado de capitales, que si fue buena para Wall Street, no lo fue para el resto del mundo.
El FMI aconsejó una elevación de los tipos de interés, en algunos casos hasta el 25 ó el 40%, lo que provocó una oleada de impagos, la crisis de los bancos y la compra de éstos por inversores norteamericanos.
Se aconsejó transparencia y mayor regulación.
Hoy hemos batido otro record. La crisis financiera actual, es mayor y más extensa que la de1997, de la que parece no aprendimos nada. De nuevo nos encontramos con falta de transparencia y desregulación aún mayor.
2.- Las conexiones entre la sociedad financiera y la sociedad política son, al menos, sospechosas. ¿Hay algún lector al que “su” banco le haya condonado un crédito?
No voy a analizar el origen, génesis y desarrollo de la crisis financiera. Hoy cualquier español estaría en condiciones de opinar con acierto y conocimiento acerca de estas cuestiones.
Lo cierto es que los cambios experimentados en la protección del usuario financiero son aparentes, en nada ha mejorado la vida o las expectativas del ciudadano. Bien al contrario: todo producto financiero por sofisticado, incomprensible, abusivo y criminal que sea, es posible y se comercializa de inmediato.
¿Dónde está la regulación, o al menos las normas de protección al usuario de productos financieros? La ley ha de perfeccionar la convivencia en la justicia de un modo igualitario, por ello una eficaz protección de los derechos de los usuarios constituye la mejor defensa de los menos dotados frente a los grandes agentes económicos.
Nuestras instituciones parlamentarias siguen sin saber encontrar la respuesta.
3.- Fue la crisis inmobiliaria la que evidenció la crisis financiera.
Poco puedo decir de aquella que no se sepa. Recordaré unas palabras que escribí en un libro que publiqué acerca de la crisis inmobiliaria en el año 2007: “…las hipotecas de alto riesgo como tales no son concebibles en España, si bien la temeridad en la tasación de los inmuebles hipotecados y el ansia de crecimiento de algunas entidades financieras ha provocado la existencia de hipotecas constituidas ,,,sobre fincas tasadas por un importe superior al 100% de su verdadero valor y por tanto superando en la realidad el 80% del valor de tasación. El sobrecalentamiento que ha experimentado el mercado hipotecario español en los últimos cinco años junto a la escalada de precios inmobiliarios diseñada por los grandes agentes económicos, …, ha determinado una transferencia de rentas brutal, de las capas sociales más jóvenes y empobrecidas a favor de las capas sociales más viejas y enriquecidas, que ha provocado unas transformaciones en los hábitos y comportamientos sociales que todavía están por evaluar.”
Desgraciadamente no me equivoqué.
Se habló entonces de refundación del capitalismo, de crisis sistémica, de profundización de los derechos del ciudadano, ¿se ha vuelto a hablar en esos términos? No. Pasados los primeros momentos de pánico los “diseñadores” han sabido reaccionar y priorizar sus preferencias.
La Constitución condena la especulación y en consecuencia imposibilita comprometer un bien escaso como el suelo, en beneficio de unos pocos.
Si además la licencia se lograba mediante recalificaciones alentadas por procedimientos no sólo delictivos –corrupción-, sino que infringen las propias reglas de libre competencia que rigen el sistema y que dicen defender quienes así actúan, es claro que el daño no es sólo ecológico, sino también social.
4.- La crisis ha evidenciado que casi todos los sectores están necesitados de una regulación adecuada, y lo están o por exceso o por defecto, y es que también el Derecho está en crisis, es urgente y necesario recuperarlo como universo de respuestas, de principios y objetivos de justicia y de seguridad.
Hoy el sistema positivista que como corolario lógico del ius naturalismo de la postguerra, contemplaba ensoberbecido a la norma, atribuyendo a los órganos parlamentarios legitimidad absoluta para regular todas y cada una de las relaciones jurídicas, ha fracasado. Ni siquiera es capaz de regular las actividades económicas de un modo ecuánime y apropiado, ha subordinado el Derecho a la Economía. Ha expulsado de su seno a los Principios y a los Objetivos de la norma jurídica. El Derecho también está sumido en una profundísima crisis.

"La crisis ha evidenciado que casi todos los sectores están necesitados de una regulación adecuada, y lo están o por exceso o por defecto, y es que también el Derecho está en crisis, es urgente y necesario recuperarlo como universo de respuestas, de principios y objetivos de justicia y de seguridad"

El mundo jurídico es un universo globalizado dentro de un mundo mediático en el que predomina la imagen y la capacidad de comunicar. Los juristas hemos abdicado de nuestras responsabilidades.
Basta dar publicidad a un problema y la solución que se propone para que la sociedad crea que el problema está solucionado o en vías de serlo. Ningún jurista alza su voz para desmentirlo.
El Derecho como ciencia circunstancial reguladora de la convivencia, resolutoria de conflictos y pacificadora de la sociedad, ha sido relegado a mera ciencia positivista, compiladora de soluciones a aplicar de modo acrítico y mecánico a los distintos conflictos planteados. El modelo que se está imponiendo sólo tiene en cuenta las normas, y deja fuera de su análisis los principios y los objetivos. Los principios hacen referencia a la justicia, al equilibrio, a la equidad que las normas han de buscar. Los objetivos no pueden ser particulares, sino generales y socialmente beneficiosos.
La inflación de normas jurídicas es de varios dígitos. Más que Ordenamiento Jurídico hay Desordenamiento Jurídico, desbarate legislativo.
El Derecho como ciencia ha de suministrar los mecanismos necesarios para que, con seguridad y previsibilidad, puedan ejecutarse las decisiones políticas dirigidas a transformar la sociedad, y ello debe hacerse con el necesario debate democrático que ha de preceder a toda medida que altere situaciones nacidas y/o consolidadas con anterioridad, debate parlamentario por supuesto, pero también social, de manera que se procure evitar que de los diferentes intereses en juego primen sólo los de los más influyentes, y así la sociedad civil tenga la oportunidad de dimensionar la bondad de la solución que el poder político proponga y ajuste a ella su respuesta electoral.
Este panorama, que se tensa aún más con resoluciones jurisprudenciales insuficientemente justificadas, permite o al menos coadyuva a que haya comportamientos poco ejemplares que queden impunes y que se haya instalado en la ciudadanía la opinión de que realmente no se trata del delito sino de quien lo comete, para que la respuesta, incluida la prescripción, sea una u otra.
Ésta es otra crisis, pero genuinamente española.
5.- Decía que el único debate es el impulsado por la iniciativa social.
Decía Lincon que se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
Esto parece haber motivado la aparición del llamado movimiento 15M. Carece de precedentes en nuestro país pero es clara y genuinamente español. Parecía un movimiento que salía de las entrañas, de las glándulas, sin componente ideológico elaborado, pero no, se trata de un movimiento radicalmente plural en sus planteamientos y propuestas, que pueden parecer descoordinadas pero que son fruto de esa dinámica peripatética y autogestionaria que se han autoimpuesto. Se trata de un movimiento que está permanentemente en evolución y que se va adaptando a los acontecimientos. Así lo prueban los distintos movimientos que de él han surgido. Es un movimiento asambleario.
Tiene como características:
a).-Ha descubierto a la sociedad española que hay una parte de ella que no está adormilada, subvencionada o resignada. Que más allá de los escaños no todo es anorexia, que hay una parte de la sociedad donde aún hay vida y que esa vida es radicalmente insatisfactoria.
b).- La crisis económica no es la causa del clamor, sino que sólo ha sido el detonante de este movimiento popular. La crisis ha evidenciado de una manera dramática e impudorosa que quienes realmente detentan el poder no están sujetos a responsabilidad alguna. Hay un poder por encima o fuera de la Constitución. Nuestro Ordenamiento está diseñado para que los controles legalmente establecidos custodien los valores constitucionales y supervisen el comportamiento de quienes formalmente toman las decisiones, pero parten de la falsa premisa de que el poder político puede controlar al económico.
La economía tal y como denuncia este movimiento no está subordinada a la política. Tampoco está subordinada al Derecho, tiene sus propias reglas que están por encima de la soberanía popular.

"El movimiento 15M carece de precedentes en nuestro país pero es clara y genuinamente español. Se trata de un movimiento radicalmente plural en sus planteamientos y propuestas, que pueden parecer descoordinadas pero que son fruto de esa dinámica peripatética y autogestionaria que se han autoimpuesto"

c).- La crisis la van a costear los sectores sociales más débiles, y curiosamente, es a ellos a los que se les pide, lacerantemente, austeridad y flexibilidad laboral, lo que eufemísticamente equivale a pobreza y desempleo. La política de austeridad del gobierno puede suponer un superávit en deuda social de pobreza y desigualdad, lo que supondrá un déficit en desarrollo social.
d).-Se trata de un movimiento absolutamente político, si bien quiere mantenerse fuera del sistema de partidos imperante que rechazan de modo radical y absoluto, sin matices y sin ambages.
Dentro de esta enseñanza se encuadra el rechazo a las Instituciones dibujadas por nuestra Constitución. No depositan sus esperanzas en éstas para que la propia evolución político-social vaya realizando los cambios esperados. Para el 15-M no hay esperanza, han colocado el rótulo del infierno del Dante: han abandonado toda esperanza, nunca evolucionará. Aquellos derechos que consideran esenciales como el de a una vivienda digna o a la salud han de ser realizados de inmediato mediante el cambio de las normas reguladoras. Se trata de modificar el paradigma.
e).- Es un movimiento político de izquierdas, de “auténtica izquierda” que rechaza los sucedáneos, es decir al PSOE y a Izquierda Unida. Que rechaza el movimiento sindical, los sindicatos, a los que no reconoce como defensores de los derechos de los trabajadores.
f).- Por último, se trata de un movimiento interclasista e intergeneracional.
Son a veces, en su osadía y atropellamiento, intelectualmente atractivos y frescos. Son pacíficos y rechazan la violencia que jamás reconocerán como propia.
Pero:
I).-una izquierda no sólo es contestación, rechazo, sino que también debe ser capaz de articular un modelo de sociedad, unas ideas y conceptos –paradigma-, que se propongan como respuesta a la complejidad del mundo actual y sirvan para transformarlo. No sólo es crítica contestataria, sino también formulación de ideas en positivo.
II).- En este movimiento no hay atisbo alguno de autocrítica, no hay expresión verbal ni escrita que refleje la responsabilidad de la sociedad civil española y por ende de aquellos movimientos ciudadanos que están detrás del 15-M. Aunque, por otra parte, esta característica es muy española, ningún partido político ha seguido un proceso de autocrítica ni ha pedido perdón.

"Estamos asustados. La desconfianza en el sistema es la regla general, pero yo me apunto a la esperanza. Las enseñanzas de las crisis que de la crítica y reflexión conjunta extraigamos, nos harán más sabios y más exigentes en la profundización de nuestros derechos democráticos"

No obstante los partidos políticos han reaccionado de diversa manera:
La izquierda se les ha querido aproximar ya que han visto en esa posibilidad de aproximación una fácil manera de recuperar parte del prestigio perdido ante la sociedad.
La derecha les teme y les desprecia, trata de encontrar el nexo de unión criminal entre ese movimiento y la violencia de los anti-sistema.
Ninguno de los partidos mayoritarios ha iniciado un proceso de autocrítica. Y es que ¡Las cosas son así!
Dice Verdú que “la sociedad en red, el asambleísmo, la inarticulación, la ausencia de liderazgo claro, convierte a los movimientos sociales que acaban de irrumpir en algo enteramente nuevo”, es evidente, tan evidente que seguramente no haría falta ni decirlo y si se dice es porque a través de la negación resaltamos la disfunción de lo que se niega.
Lo cierto es que si bien es verdad que ni el propio movimiento 15-M, debido a su propia lógica, sabe a dónde va, se ha abierto en ciertos sectores –todavía escasos- de nuestra sociedad un nuevo anhelo.
La conclusión es que estamos asustados, no sabemos que va a suceder, la desconfianza en el sistema es la regla general, pero yo me apunto a la esperanza. Las enseñanzas de las crisis que de la crítica y reflexión conjunta extraigamos, nos harán mas sabios y más exigentes en la profundización de nuestros derechos democráticos, que ya se han colocado como parte del escenario que nos rodea. Solo es cuestión de tiempo que la sociedad política, si quiere sobrevivir, los haga suyos.
Quizás estemos contemplando el final de una civilización.

Resumen

Los cambios en crisis tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o profundidad. Si los cambios son profundos, no se deben improvisar, y además deben ser aceptados por una amplia mayoría.
En julio de 1997 comenzó la crisis del Este Asiático que afectó gravemente a países que ni siquiera participaban en los flujos internacionales de capital. Se aconsejó transparencia y mayor regulación.
Hoy de nuevo nos encontramos con falta de transparencia y desregulación aún mayor.
Las conexiones entre la sociedad financiera y la sociedad política son, al menos, sospechosas. La crisis inmobiliaria evidenció la financiera. Esta crisis ha determinado una transferencia de rentas brutal, de las capas sociales más jóvenes y empobrecidas a favor de las capas sociales más viejas y enriquecidas, que ha provocado unas transformaciones en los hábitos y comportamientos sociales que todavía están por evaluar.
El Derecho ni siquiera es capaz de regular las actividades económicas de un modo ecuánime y apropiado. Está subordinado a la economía, a los intereses económicos.
El movimiento 15 M ha descubierto que hay una parte de la sociedad que no está adormilada, subvencionada o resignada. También ha evidenciado que quienes realmente detentan el poder no están sujetos a responsabilidad alguna. Hay un poder por encima o fuera de la Constitución.
Estamos asustados, no sabemos que va a suceder, la desconfianza en el sistema es la regla general, pero el autor se apunta a la esperanza: las enseñanzas de las crisis que de la crítica y reflexión conjunta extraigamos, nos harán mas sabios y más exigentes en la profundización de nuestros derechos democráticos, que ya se han colocado como parte del escenario que nos rodea.

Abstract

In times of crisis, the reversibility and depth of changes is always uncertain. Changes meant to be deep should not be improvised and, besides, they should be accepted by a large majority.
July of 1997 marked the start of a crisis in Southeast Asia that had serious consequences for countries that did not even take part in international capital flow. Then, transparency and a more regulation were advised.
Today we are facing once more lack of transparency and deregulation. Established links between the financial and political society are suspicious, to put it mildly. The real-estate crisis unleashed a financial one which, on its turn, has produced a huge income transfer from the young and impoverished to the old, now more prosperous. The change in habits and customs these transformations have caused has not been evaluated so far.
Law is not even capable of regulating economic activities in an unbiased an appropriate way, being as it is subordinated to economy and economic interests. The 15M movement has proven that part of society is not dozing, subsidized or resigned. It has also shown that those who really hold power are unaccountable. Power is being hold on top and on the sidelines of our Constitution.
We fear, we have no idea of what is going to happen and, generally speaking, we don´t trust the system anymore. Nevertheless the author expresses the hope that we can learn from this crisis, reflecting and criticizing together, that it will make us wiser and will urge us to demand a deepening of our democratic rights, already part of the scenario we are in.

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