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REVISTA99

ENSXXI Nº 99
SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2021

Por: MIGUEL ÁNGEL AGUILAR
Periodista


LA PERSPECTIVA 

Gran contento produce a todos la sensación de coincidencia multitudinaria en la escandalera de las fake news, es decir, en la reprobación del recurso a la mentira con diversas graduaciones, o a la infame manipulación propagandística de que se sirven los demás en favor de sus causas, ya sean las más nobles o las más miserables. Momento glorioso en que volvemos a descubrir el mediterráneo, es decir, a averiguar que el poder, cualquiera que fuere su naturaleza -política, económica, sindical, religiosa, deportiva, digital, sexual o mediopensionista-, desde el mismo momento en que se nuclea como tal, segrega un aparato de propaganda que imbuido de insaciable afán apostólico se aplica a la difusión de la buena nueva para ganar del público la adhesión conveniente.

Sabemos que el péndulo simple no existe porque en el punto de suspensión de todo péndulo hay un coeficiente de rozamiento por ínfimo que sea, de modo que ninguno cumple la ley que enunció Galileo. También puede asegurarse que en el ámbito de los medios informativos ninguno se atiene a la independencia absoluta. Todos tienen algunas propensiones y afinidades por mucho que en sus estatutos y códigos profesionales las proscriban y por grande que sea el interés que declaren en identificarlas y neutralizarlas. Pero cuando irrumpe de modo intempestivo la insaciabilidad del poder, que considera excesiva toda crítica hasta la más benigna y constructiva e insuficiente todo elogio hasta el más desproporcionado y ditirámbico, con el intento de poner a un medio bajo estricta obediencia, el efecto final es el de abolir su credibilidad e invalidarlo.
Sobre la manipulación y cómo burlarla, dos periodistas alemanes, H. Benesch y W. Schmandt, escribieron en 1979, basándose en una serie de la segunda cadena de la televisión pública alemanas, un manual de autodefensa comunicativa cuya traducción publicó la editorial Gustavo Gili, que debería recuperarse como referencia obligatoria en la enseñanza media, porque solo si los ciudadanos llegaran a la mayoría de edad debidamente vacunados contra las intoxicaciones mediáticas estaría garantizada su emancipación mental y, por tanto, la sostenibilidad democrática. Como señalan nuestros autores, la manipulación es un fenómeno que se identifica de forma tardía cuando ya ha causado efectos irremediables.

“La manipulación es un fenómeno que se identifica de forma tardía cuando ya ha causado efectos irremediables”

Su estudio da preferencia a las manipulaciones psíquicas que por lo general pasan inadvertidas para el sujeto que las padece. Los manipuladores siguen las pautas de la estrategia de la aproximación indirecta de Liddell Hart para el despiste de la víctima y mejor inducirla a error, sirviéndose de métodos sugestivos que esclavizan psíquicamente. Las cinco formas básicas de la manipulación psíquica son: la mental; la de las necesidades; la de los sentimientos; la de la uniformidad colectiva, que se ejerce sobre todos los organismos sociales en aras de robustecer una cierta tendencia general y de disuadir de contravenirla; y la de los símbolos, que empujan ineludiblemente a formas de conducta favorables al manipulador.
Benesch y Schmandt distinguen diez procedimientos, a saber: la repetición, sobre cuya eficiencia apostaba Joseph Goebbels; la creación de expectativas, dado que las actitudes se configuran en función de ellas; la sorpresa, para transmitir seguridades infundadas; la escalada emocional ascendente, a la que se entregaba Oriol Junqueras en Lledoneras; la disuasión a quienes sean propensos a disentir; la prospección, para aflorar las obligaciones morales que derivarían de futuros acontecimientos; la dispensa de obligaciones relacionadas con la vida cotidiana; la estimulación de algunas tendencias básicas que fomentan la adhesión incondicional a los propósitos del manipulador; la fascinación, mediante relaciones de idolatría que logren el hechizo hipnótico; y, muy importante, el tratamiento sofístico-irónico de las actitudes de los opositores para desmantelar los obstáculos que pudieran interponer a los objetivos de la manipulación.

“El manipulador, quien quiera que sea, nos necesita. En nuestras manos está en buena medida resistirle”

Pero este despliegue pedagógico omite al menos otro procedimiento, el undécimo, que describe con precisión el general André Beaufre en su libro Introducción a la estrategia donde advierte cómo en la contienda política puede ocuparse una posición moral y prohibírsela al adversario con la misma contundencia que en un combate bélico se toma una posición geográfica de la que se excluye al enemigo. Esa es la dialéctica en la que está desde hace dos años el presidente Pedro Sánchez cuando se apodera en exclusiva del perdón, del reencuentro, de la valentía, de la concordia, del diálogo, del patriotismo de verdad y del sursum corda, dejando para la oposición la venganza, la revancha, los palos en las ruedas, las piedras en el camino y los escollos a la navegación. Y en ese proceder le da réplica mimética en cada una de las sesiones de control del Pleno del Congreso el líder del principal partido de la oposición, Pablo Casado.
Cabría el repliegue defensivo para acogernos al enunciado de que los pensamientos son libres pero sabemos que a la larga no son más libres que las cabezas en las que se suscitan. En todo caso, volviendo al análisis del proceso de manipulación subrayemos que el manipulador necesita captar la atención del afectado. Una atención que ha de manifestarse “no en forma de postura inquisitiva, atenta y analizadora, sino como receptividad cautivada, a la que el afectado no pueda sustraerse”. En definitiva, que el manipulador, quien quiera que sea, nos necesita; que precisa que le ofrezcamos el acceso para que pueda ejercer su influencia sobre una base distinta de la de la confianza existente, por ejemplo, entre educador y educando. El manipulador prefiere trabajar “con el envilecimiento, con el sentimiento de inferioridad, con la confusión o con cualquier otra forma de inseguridad del manipulado para acceder a él más fácilmente”. En nuestras manos está en buena medida resistirle. Consúltese el manual de Sánchez. Continuará.

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