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REVISTA84

ENSXXI Nº 84
MARZO - ABRIL 2019

Por: MIGUEL ÁNGEL AGUILAR
Periodista


LA PERSPECTIVA

A partir de una comunicación al Ministerio de Interior se deduce que sobre el 5 de febrero se iniciará en la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo la vista oral del juicio que se sigue por el pretendido referéndum de autodeterminación del 1 de octubre de 2017 y por la subsiguiente declaración de independencia unilateral (DIU) el día 27 del mismo mes y año. Es la consecuencia de que haya concluido la instrucción de la causa, habida cuenta de que el artículo 120 de la Constitución determina que las actuaciones judiciales serán públicas, salvo las excepciones que prevean las leyes de procedimiento. 

Pero vista oral es una denominación que encierra cierta ruptura lógica, dado que el vocablo vista dice relación a la luz -en ausencia de luz nada puede ser visto-, mientras que el término oral hace referencia al sonido -la oralidad es necesariamente sonora o queda reducida a mímica-. En todo caso, el órgano sensorial para la percepción de los estímulos luminosos son los ojos y el de los estímulos sonoros son los oídos. Ahora bien, sabemos desde el doctor Angélico que quod recipitur, ad modum recipientis recipitur, es decir, que lo que se recibe, lo que se conoce, lo que se adquiere, toma la forma del que lo recibe, conoce o adquiere. De manera que un puñetazo en el ojo nos hace ver las estrellas y un fogonazo luminoso en el oído es percibido en forma de ruido. 
Además, ha de advertirse que la velocidad de propagación de la luz en el vacío es de 300.000 kilómetros por segundo y constituye una constante universal. En cualquier otro medio material la propagación de la luz se hace a la velocidad resultante del índice de refracción. En cuanto al sonido, sépase que para propagarse necesita servirse de un medio material, que nunca lo hace en el vacío. En el aire el sonido tiene una velocidad de propagación que es función entre otras variables de la humedad relativa y de la temperatura ambiente, pero se suele adoptar que se propaga a 340 metros por segundo. De ahí que veamos el relámpago en el mismo instante en que se produce la descarga eléctrica mientras que el ruido sincrónico del trueno tarde en llegarnos. Cuando el tiempo de esa tardanza, medido en segundos, se multiplica por los 340 metros/segundo de la velocidad de propagación queda determinada la distancia a que se encuentra el observador de la vertical de la tormenta. Las consecuencias que arrastra la diferente velocidad de propagación de la luz y del sonido también son perceptibles en cuanto se refiere al procés.

"Sucede que el sumario de la causa a los independentistas que se ha instruido a la velocidad del sonido, al llegar a la apertura de la audiencia pública pasará a propagarse a la velocidad de la luz"

Así, los anuncios, como el del inicio de la vista oral, se transmiten a la velocidad de la luz, pero el sonido generado por la percusión de la respuesta, articulada en forma de algaradas, necesita algún tiempo para viajar en una u otra dirección sobre el eje espacial Barcelona-Madrid. También sucede que el sumario de la causa a los independentistas que se ha instruido a la velocidad del sonido, al llegar a la apertura de la audiencia pública pasará a propagarse a la velocidad de la luz. Se preparan verdaderos fuegos artificiales, una vez que los activistas -CDR y afines asimilables- han recibido y aceptado el encargo de apretar que les dio el president de la Generalitat, Quim Torra, en Sant Julia de Ramis (Gerona), con ocasión de conmemorarse el primer aniversario del fallido referéndum del 1-0 de 2017. La mecánica de la conducción diaria de los encausados que se hallan en situación de prisión provisional desde el establecimiento penitenciario madrileño al que sean trasladados hasta la sala del juicio donde se celebre la vista oral y de su regreso concluida cada sesión ofrecerá suficientes intersticios a las vanguardias nacional populistas para montar la bronca con la bravura que corresponde. En esa línea, debemos prepararnos para la interferencia desastrosa que podría producirse entre el acontecimiento y su difusión, igual que sucede entre el objeto y el sujeto experimentador en microfísica, según nos previene Jean Baudrillard en La ilusión del fin.

"Algunos pareciera que estuviesen empeñados en proporcionarnos un momento confrontacional, mientras en otros entornos estaría cundiendo la idea de que los invictos son aquellos que se abstienen de participar en las guerras"

Algunos, evitemos señalar a nadie en particular, pareciera que estuviesen empeñados en proporcionarnos un momento confrontacional, mientras en otros entornos estaría cundiendo la idea de que los invictos son aquellos que se abstienen de participar en las guerras, hacen sus necesidades sociales detrás del ideal, se afanan en suministrar el fundamento filosófico a la ganancia, arriendan su patriotismo para obtener ganancias futuras y suben el último escalón en el camino que conduce a la atalaya de la falta de perspectiva, según apuntaba Karl Kraus en Die Fackel. Pero, sépase también que, si se instalara la convicción de que en la calle mandan los CDR, un amplio sector de la ciudadanía de a pie vencería su repugnancia inicial y pactaría con los matones dándoles su apoyo para obtener inmunidad a cambio.
Ese fue el principio que llevó a tantos vascos a pagar el llamado impuesto revolucionario recaudado por los etarras para evitar ser colocados en la diana. El que multiplica el número de cotizantes a la mafia en Sicilia o en Nápoles. Porque los ciudadanos del común no tienen espíritu legionario, ni entonan el himno de “soy el novio de la muerte” al arriar bandera a la puesta del sol, quieren garantizarse la “no agresión” y abominan verse estigmatizados como si fueran merecedores de la aversión pública. Otro sector de la población catalana, inicialmente de menor cuantía pero de mayor contundencia, entendería llegado el momento de tomarse la seguridad por su propia cuenta y tendríamos incoado así un somatén o unas milicias partidistas dedicadas a la autodefensa que, enseguida, tendrían una clientela deseosa de situarse bajo su protección. La naturaleza tiene horror al vacío y convendría que no nos viéramos sorprendidos por lo que es del todo previsible. Lo esencial sería que cada cual por su parte domesticar su esquizofrenia como propugna el filósofo iraní y sánscrito Daryush Shayegan y que desarrollara un patriotismo paradójico que nos salve de la doble trampa de la pestilencia patriotera y de la disolución extremos de los que abomina Pascal Bruckner en su libro El vértigo de Babel publicado por editorial Acantilado.
Los indepes querrían que se retiraran las acusaciones y peticiones de la fiscalía pero ni hacerlo está en manos del Gobierno, ni aceptarlo por parte de los hipotéticos beneficiarios significaría una humillación adicional que les reduciría a la condición de párvulos como si hubieran andado pugnando en atrevimientos imaginarios en el cuarto de jugar, en tanto que los mayores atendían a las visitas. Todos tenían uso de razón, todos estaban advertidos de la gravedad de lo que intentaban, todos sabían lo que hacían y también las consecuencias penales en que incurrían con sus acciones. Plantear en la sala del juicio o en la calle una defensa infantil significaría intentar la prórroga escandalosa del juego con dos barajas. El caso de Venezuela habrá confirmado a los indepes que es en el plano internacional donde se juegan las bazas decisivas y le dedicarán atención prioritaria.