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REVISTA85

ENSXXI Nº 85
MAYO - JUNIO 2019

Por: JOSÉ ARISTÓNICO GARCÍA SÁNCHEZ
Decano honorario
Presidente ENSXXI


LOS LIBROS

Los profesores de Harvard Levitsky y Ziblatt nos alertan de los golpistas modernos que erosionan solapadamente la democracia desde dentro abduciendo las instituciones

En su obra Como mueren las democracias hacen una historia de la democracia USA que encubre una severa crítica al Presidente Trump

Los mensajes y dictados de la última campaña electoral a las generales de este país celebrada bajo la estrategia de la crispación y plagada de insultos, descalificaciones e invectivas cuyo único objetivo era zaherir y descalificar al adversario sin contrapropuestas ni argumentos que justificaran o al menos disculparan tan enconada animosidad, han llevado a la política española a la polarización más intransigente de las últimas décadas, lo que ha puesto a punto de quiebra uno de los dos pilares básicos de cualquier sistema democrático: el principio de tolerancia mutua, la aceptación de la regla de que todas las tendencias y opiniones, siempre que acaten las reglas constitucionales, son respetables y tienen tanto derecho como la propia a competir por el poder político, y lógicamente que los portavoces que las encarnan nunca deben tenerse por enemigos irreconciliables, sino por simples adversarios en una competición que debería estar marcada por el fair play.

Así se pronunciaba ya Platón en su Republica y con él han coincidido, salvo lógicamente los golpistas o rupturistas revolucionarios, todos los politólogos ilustrados aduciendo serios argumentos de razón. Y a esta misma tesis, añadiendo argumentos empíricos, se han sumado ahora los académicos profesores de la Universidad de Harvard Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, investigadores especializados en el estudio del autoritarismo y la democracia en el mundo, en un libro que se ha hecho famoso, How Democraties Die, publicado en España hace pocos meses (Ariel, Sept. 2018) con el título Cómo mueren las democracias, en el que con contundentes pruebas históricas nos avisan de lo que puede socavar cualquier democracia y nos brindan una guía lúcida para prevenirlo.

"Los profesores de la Universidad de Harvard, con contundentes pruebas históricas, nos avisan de lo que puede socavar cualquier democracia y nos brindan una guía lúcida para prevenirlo"

Precisamente a una polarización enconada como la denunciada antes, atribuyen estos autores la quiebra de la primera transición democrática auténtica de España, la republicana del 31, que se disolvió violentamente por la enconada polarización de los grupos extremistas, anarquistas y comunistas en un extremo y monárquicos, católicos y fascistas en otro, como bandos opuestos que no se consideraban meros rivales políticos sino enemigos mortales. Y es que cuando las normas de la tolerancia mutua zozobran resulta difícil que sobreviva la democracia.
El otro gran principio o puntal que, casi siempre como norma no escrita, permite la supervivencia de la democracia es lo que estos profesores denominan contención institucional, es decir el autocontrol paciente, la templanza y tolerancia en el ejercicio de un derecho legal, principio que en el orden jurídico equivaldría a la epiquiya o aequitas y que en el orden político entronca con tradiciones más antiguas que la propia democracia, como la piedad de los monarcas cuya coronación religiosa revelaba el origen divino de un poder integro y total que había que modular, o la doctrina de la escolástica española que, para evitar los excesos sin discutir su origen divino, constreñía el poder real con la admirable pirueta argumental que explícitamente utilizó Cisneros para asombro de los políticos de la época, de entender que el poder llegaba al monarca de Dios, sí, pero a través del pueblo, lo que le constreñía a los limites del bien común de ese pueblo.

"Los nuevos golpistas de la democracia representativa han inventado métodos más sutiles que el sable para destruirla: socavarla desde dentro en una lenta y a veces imperceptible degradación de las instituciones que la sustentan"

Levitsky y Ziblatt hacen en esta obra un análisis pormenorizado de los casos de ruptura del sistema democrático ocurridos en el mundo durante el último siglo. Tradicionalmente eran golpes de Estado militares con eventual apoyo de potencias extranjeras. Luego todo cambió. Hacia 1950 algún autor positivista, en concreto Schumpeter, predijo que la 2ª Guerra Mundial, en un proceso paradójico de destrucción activa, serviría de catarsis para instaurar una pax americana que eliminaría de la escena política para siempre al militarismo, y poco después Francis Fukuyama proclamaba ilusoriamente que la caída del muro de Berlín y el fin de la Guerra Fría, serían el fin de la historia política porque no había alternativa ideológica posible a la democracia liberal, estadio final de la evolución política de la humanidad que descalificaba definitivamente al militarismo y expulsaba de la vida social al golpismo reaccionario.
Bien sabemos que no ha sido así. Los nuevos golpistas de la democracia representativa han inventado métodos más sutiles que el sable para destruirla: socavarla desde dentro en una lenta y a veces imperceptible degradación de las instituciones que la sustentan. El riesgo ya lo predijo el eminente politólogo español Juan Linz, profesor en Yale, que en su libro editado en 1978, La quiebra de las democracias, nos avisó de que la defunción de muchas democracias puede retrotraerse al momento en que un partido mayoritario, básicamente orientado al mantenimiento del sistema, muestra con los extremistas que están a su lado en el espectro político mayor afinidad que con los partidos moderados del sistema al otro lado del extremo, máxime en circunstancias excepcionales, en las que un liderazgo valiente debe poner la democracia y el país por delante del partido, receta que quizá sería aplicable en general al contexto político actual en Europa, que Fillon aplicó en Francia hace dos años pidiendo a la derecha derrotada votar al centroizquierda, Macron, para evitar a Le Pen, y que parece dictada en particular para este país en el momento actual.

"El control de los partidos, el filtro de candidatos en las primarias y la convicción compartida de que la cura de los males de la democracia era más democracia, acabó modelando un sistema democrático en plenitud"

Ya antes de la segunda guerra algunos golpistas se habían valido de procedimientos sinuosos para arruinar la democracia desde dentro. Pasó esto con Hitler que accedió al poder por la urnas, y lo mismo podemos decir de Mussolini y después de Chávez, impulsados y legitimados desde el sistema por pseudo-demócratas bienintencionados como fueron Giolitti y Caldera, que buscaban aprovechar el atractivo para las masas de líderes carismáticos que al llegar al poder rompían la baraja. También ha habido después golpes militares, como el de España. Pero desde la caída del muro de Berlín, como ya se ha dicho, el procedimiento habitual de los golpistas ha sido el sinuoso: Fujimori se saltó el Congreso y los Tribunales, Chávez o Perón desmantelaron la democracia capturando a los árbitros (prensa, Tribunales… etc.), todos siempre inventando un enemigo de la patria, en general exterior, el imperialismo por ej., pero a veces les sirve la propia oposición interna a la que tildan de traidora etc., procedimientos todos ellos seguidos también, con escasas variables, por Erdogan, Putin o Maduro, o en forma más sinuosa por Orban en Hungría, Ferdinand Marcos en Filipinas y otros en diferentes países… Incluso en Estados Unidos, en la década de 1870, cuando los políticos, para mantener la supremacía étnica, cambiaron sinuosamente las reglas del juego a base de exigir para votar requisitos imposibles de cumplir por los analfabetos, lo que hizo que la participación negra se desplomara al 2%. Flagrante liquidación a todos los efectos de la democracia en el Sur del país pionero en instaurarla en la era moderna.

"Las dos reglas no escritas/pilares de la democracia: respeto tolerante del adversario, y autocontrol y templanza en la aplicación de las normas"

No tienen remilgos estos profesores en levantar las alfombras de su país. Es más, la obra está concebida como un análisis severo del pulso democrático actual en EEUU. Analizan su evolución desde que fue proclamada en la Constitución de 1787, su quiebra cuando el enfrentamiento entre regiones y partidos polarizó la sociedad desencadenando una guerra civil, su lenta recuperación a través de nuevas prácticas y normas no escritas que la apuntalaron superando la exclusión racial y el autoritarismo monopartidista sureño, y su llegada a la plenitud hacia 1965, fecha a partir de la cual la democracia como sistema fue adquiriendo prestigio universal hasta llegar al periodo entre 1990 y 2015 que fue, dicen, el cuarto de siglo más democrático de la historia mundial. Factores: el control de los partidos, el filtro de candidatos en las primarias y la convicción compartida de que la cura de los males de la democracia era más democracia, lo que acabó modelando un sistema de plenitud institucional con plena vigencia de las dos reglas no escritas/pilares de la democracia: respeto tolerante del adversario, y autocontrol y templanza en la aplicación de las normas.
Hoy, continúan, ambos principios están en quiebra. Lo ha conseguido el actual presidente Trump. La irrupción en la política de dos elementos decisivos, financiación externa ilimitada que el Tribunal Supremo declaró legal el 21 de enero de 2010, y la explosión de nuevos y poderosos medios de comunicarse, agencias de noticias y redes sociales, han dado un vuelco al sistema permitiendo que personas sospechosas alcancen el poder. Sospechosas, según estos profesores, son quienes pongan en duda las reglas democráticas o la legitimidad de los adversarios políticos, quienes toleren la violencia, o quienes tiendan a restringir las libertades civiles o controlar los medios de comunicación. Hubiera bastado uno solo de estos supuestos para excluir en primarias al candidato incurso, y solo un fallo estrepitoso del partido republicano ha podido permitir el acceso al poder de un demagogo extremista que incidía en las tres sospechas.

"La polarización identitaria que ya denunció en su día Hannah Arendt advirtiendo a la humanidad del peligro del autócrata que en las nuevas sociedades de masas se aferra a una idea identitaria, en general un relato religioso, místico, étnico o nacionalista, siempre polarizado, que desemboca en variadas fórmulas populistas de autocracia"

Los autores analizan con rigor y pasión las últimas elecciones al Congreso, las descalificaciones a Obama -calumniado de marxista, musulmán secreto y antiamericano, poniendo en duda su ciudadanía americana (movimiento natalista) etc.- y después a Clinton, desarrollando un síndrome virulento de intensa polarización partidista que perdura. La sociedad americana está hoy polarizada en dos bandos radicalizados, el liberal y el conservador, profundamente divididos por raza, creencias religiosas, geografía y estilo de vida. Ser demócrata o republicano es ya un signo identitario de honda hostilidad al contrario.
Y todo, dicen, es obra de Trump. Los dos guardarraíles de la democracia, el respeto mutuo y la contención, se habían ido debilitando pero sus embates los han dejado tambaleando. Hostigó a los árbitros, la judicatura, CIA, inteligencia, fiscalía… Marginó a los actores clave del sistema, hostigó a la prensa con la ley de libelo y difamación, quebró la limpieza electoral restringiendo el voto a las minorías con rentas bajas…, ha rozado tantas veces los guardarraíles de la democracia como lo haría un conductor temerario, haciendo añicos normas no escritas de comportamiento que siempre habían regido la vida pública (prohibición de nepotismo, conflictos de intereses, negocios propios, mentir, dudar de la legitimidad de las elecciones si él perdía, atacar al adversario aún después de ganar…) Y aunque no ha derribado las reglas de la democracia, continúan, ha multiplicado las probabilidades de que un futuro presidente lo haga. Los autores se explayan con Trump, parece una obra de encargo con ese objetivo esencial. Y aquí queda trascrito este memorial como el catálogo más completo de los posibles vicios que pueden socavar la democracia y que cualquier político debería repasar.

"El sofisma catalán difunde un efluvio totalitario, incluso racial y étnico, en la exclusión de los oponentes con una apelación engañosa a una palabra, democracia, que solo aplican en su acepción nacionalista"

Los autores terminan sugiriendo recetas para reforzar los raíles que deben dar fortaleza al sistema y evitar al mayor enemigo de la democracia, la polarización identitaria que ya denunció en su día Hannah Arendt (Verdad y mentira en la política) advirtiendo a la humanidad del peligro del autócrata que en las nuevas sociedades de masas que han sustituido a las de clase, esgrime y se aferra a una idea identitaria, en general un relato religioso, místico, étnico o nacionalista, siempre polarizado, que desemboca en variadas fórmulas populistas de autocracia antidemocrática. También lo hizo Isaiah Berlin en su análisis del nacionalismo agresivo (El poder de las ideas, Ed. Pagina Indómita, 2017) y las distorsiones populistas de la democracia para incentivar a los pueblos. Y podemos añadir a los gigantes corporativos que intentan apropiarse de las instituciones, de los big data, los medios, las redes, los organismos regulatorios y de control. O los fondos, los mercados, la deuda pública inasumible. O los nuevos populismos nacionalistas radicales que responden a una idea identitaria polarizada. Putin, Erdogan, Orban, Ortega, Morales, Maduro… el postcastrismo de Cuba, la aberrante Corea del Norte. Y más cerca el sofisma catalán que difunde un efluvio totalitario, incluso racial y étnico, en la exclusión de los oponentes con una apelación engañosa a una palabra, democracia, que solo aplican en su acepción nacionalista. O el fenómeno podemita de orientación neoestalinista en sus orígenes que solo incluía en el pueblo a sus seguidores y reducía la democracia a un populismo antisistema para conseguir la felicidad del hombre nuevo por asalto.
Estos populismos polarizados, sea la polarización ideológica o emocional, son la degeneración de la democracia y el umbral de la autocracia. Bajo el sofisma que suele alegar el autócrata de que la democracia reinante está secuestrada, corrupta o manipulada por la casta de los partidos y que éstos carecen ya de legitimidad, y con la excusa de devolver el poder al pueblo, o con el pretexto de defender la democracia popular, llegan hasta a promover la subversión como hizo F. Marcos en Filipinas.

"El libro contiene una advertencia de la situación de emergencia latente a la que el actual presidente ha conducido la democracia estadounidense. Y un consejo final: nunca puedes olvidar que los métodos anti o parademocráticos de tu adversario no justifican que tú los utilices, esa estrategia suele acabar jugando a favor de los autócratas"

La obra es sobre todo una historia pormenorizada de la democracia en Estados Unidos, trazando una curva ascendente y descendente de su evolución, sin olvidar las verdaderas transgresiones que allí han ocurrido, casos de Roosevelt (que abusó de las órdenes ejecutoras y optó a cuatro mandatos cuando nadie pasó de dos con el pretexto de sucesos extraordinarios, Gran Depresión y la Guerra Mundial), período de la histeria anticomunista desatada interesadamente por McCarthy a favor de los republicanos, o el caso de Nixon que practicó sin consideraciones el autoritarismo frente a sus adversarios. Siempre los republicanos en el objetivo.
Pero en el fondo, y sobre el mensaje acerado anti-Trump, aparece el destello de una advertencia de la situación de emergencia latente a la que el actual presidente ha conducido la democracia estadounidense y a la que podría añadirse la irresponsable demanda de los impacientes que, nacidos en democracias vivas, empiezan a considerar que quizá un giro político al autoritarismo sería “más eficaz para superar problemas que la democracia no resuelve”.
También es un toque de corneta para el mundo entero avisando de la fragilidad de cualquier sistema político, y de la carga de efecto retardado que algunas medidas, aparentemente inocuas, pueden inocular al sistema para estallar con estrépito después. Y un consejo final: nunca puedes olvidar que los métodos anti o parademocráticos de tu adversario no justifican que tú los utilices, esa estrategia suele acabar jugando a favor de los autócratas. Las enfermedades de la democracia solo se curan con más democracia.

En busca de sabiduría sideral

El notario Ruiz de Linares nos propone un viaje filosófico en busca de la conciencia genuina

No hace mucho, en el número correspondiente a enero de 2017, esta revista se hacía eco de una novela Hombre cero, coincidente en gran parte con las tesis del afamado Noah Harari, escrita por un notario ilustrado Ernesto Ruiz de Linares y Santisteban, notario hoy de Torrijos, periodista y escritor comprometido con el progreso y la evolución integral del hombre. 
Hoy tenemos que añadir a su rico y original elenco, integrado entre otros por una novela realista El segundo pecado original y los Cuentos de fin de milenio que Eduardo Arroyo calificó en el Prólogo de surrealistas, una nueva obra De Oriente a Occidente. En busca de la Conciencia (Ed. Caligrama, 2018), obra filosófica de gran originalidad y exotismo llena de reflexiones sugerentes sobre el concepto de la conciencia/consciencia, que concibe como herramienta de la que el hombre dispone y cuya sede descansa en el cerebro formándose de manera individual en cada sujeto, que nace cual tabula rasa en este campo, es decir como una pizarra sin inscripción alguna según la escuela aristotélico-tomista hablaba de la mente humana al nacer y que cada uno rellena después.

"Concibe la conciencia/consciencia como una herramienta de la que el hombre dispone y cuya sede descansa en el cerebro formándose de manera individual en cada sujeto, que nace cual tabula rasa en este campo"

No cree Linares en la máxima de Sófocles de que la vida mas grata está en la inconciencia. Muy al contrario, utilizando una prosa asequible a pesar de lo abstruso del tema, investiga y repasa el autor las conclusiones, avances y dudas sobre la conciencia y la consciencia de especialistas y filósofos tanto en Occidente como en Oriente en esta materia. Y termina con la valentía de poner de manifiesto, apoyándose en la mecánica cuántica y la neurobiología su propia posición, bien desarrollada, de la que transciende su admiración, que no esconde, por los avances en esta materia, como en tantas otras, de las meditaciones orientales, definiéndonos el significado del Karma, las profundidades de la filosofía yoga, del hinduismo y de los diversos cuerpos del hombre.
La obra tiene interés, es sugerente y demuestra el nivel de este notario que ingresa con méritos sobrados en el brillante elenco de humanistas del que puede vanagloriarse la institución notarial.

Una guía vitalista para la felicidad

En una obra deliciosa la Dra. Rojas Estapé nos descubre, a través del control de la mente y las emociones, como alcanzar una vida en plenitud

Dice Pausanias que en el pronaos del Templo de Apolo en Delfos estaba grabado en piedra el lema Conócete a ti mismo que se ha convertido en máxima universal indiscutida. A despertar ese propósito en los lectores, según reconoce la autora en la Nota a la 10ª edición, ha destinado una deliciosa obra, hoy con razón bestseller absoluto, Cómo hacer que te pasen cosas buenas (Espasa Ed. Planeta, Octubre 2018) de la que en seis meses se han agotado más de once ediciones, escrito por la Doctora Marian Rojas Estapé, licenciada en la Universidad de Navarra e integrada en el Instituto de Investigaciones Psiquiátricas, hija del insigne y famoso psiquiatra Enrique Rojas, maestro y guía reconocido en la ciencia del alma, y de Isabel Estapé que enseñó a su hija, según ésta reconoce, a vivir con esfuerzo y pasión, notaria de profesión, como también lo es el marido de la autora.
El libro es un compendio de reflexiones, siempre positivas y siempre vitalistas, tanto desde el punto de vista psicológico como científico, para todos los casos y avatares que pueden afligir el alma humana. Una enciclopedia para el control de la mente y las emociones, una panacea para evitar depresiones, miedos, ansiedades o euforias, y una guía para conseguir una vida en plenitud.

"El libro es un compendio de reflexiones, siempre positivas y siempre vitalistas, tanto desde el punto de vista psicológico como científico, para todos los casos y avatares que pueden afligir el alma humana"

Hoy está generalmente aceptado lo que asentó documental y científicamente el Dr. Hiromi Shinya: que el cuerpo humano está diseñado para curarse a sí mismo y que cualquier persona con independencia de su predisposición genética puede ayudar a su cuerpo a evitar y superar enfermedades estimulando o ayudando a los resortes de que está dotado. Y esta misma doctrina sirve para el alma. El pensamiento, así lo definía Platón, la reflexión no es sino un diálogo silencioso con uno mismo, con el alter ego aclaraba Aristóteles, el otro yo, el amigo con quien mantienes esa especie de diálogo secreto que llevamos dentro. La Dra. Rojas Estapé, en su escala de reflexiones, practica con el alma esa misma terapia estimulando las capacidades y resortes del espíritu, enderezando sus pulsiones hacia una versión positiva, ejercitando la voluntad, enalteciendo el optimismo, y buscando la felicidad que nunca estará de espaldas al bien y la verdad que es lo único que puede dar sentido a una vida en plenitud.
Conócete a ti mismo es el lema. Pero para ello, sobre todo, si quieres salvarte, como el stárets dijo al padre de los Karamazov, nunca te mientas a ti mismo. Porque solo la verdad te permitirá encontrar entre las recetas de la Dra. Rojas la correspondiente al estado de inquietud que en cada momento te aflija. La encontrarás, y te salvaras.