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REVISTA93

ENSXXI Nº 93
SEPTIEMBRE - OCTUBRE 2020


    La crisis provocada por el Covid-19 va a requerir una respuesta jurídica sin precedentes

    Si el Derecho es por encima de todo un sistema ordenado de resolución de conflictos que aspira a dar a cada uno lo suyo, entonces hay que concluir que ahora es más necesario que nunca, cuando la crisis provocada por el Covid-19 ha sacudido con enorme violencia los cimientos de nuestra vida social, generando conflictos inimaginables hasta hace apenas unas semanas.

    Ante un reto de semejante magnitud la vanguardia la han constituido y la van a seguir constituyendo durante un largo tiempo los profesionales de nuestro sistema sanitario, a los que la sociedad española tendrá que reconocer algún día como se merecen. Acto seguido la iniciativa la han tomado las medidas económicas de choque que buscan mantener al cuerpo social con vida. Pero, al final, llega inevitablemente el turno del Derecho. El sistema jurídico en su conjunto -que abarca desde los legisladores hasta los jueces, pasando por la doctrina científica y por todos y cada uno de los funcionarios y profesionales que intervienen en el tráfico- debe ofrecer soluciones técnicas ajustadas que permitan solventar las infinitas fracturas públicas y privadas que este terremoto está ocasionando. Guiado siempre, eso sí, por lo que constituye el objeto fundamental del Derecho: encontrar la solución justa para cada caso o, quizás mejor dicho y a la vista del destrozo, la menos injusta dentro de lo posible.

    "Una civilización avanzada se caracteriza, por encima de todo, por la firme voluntad común de proteger al vulnerable en las situaciones más difíciles, aun a costa de elevados sacrificios colectivos"

    Una civilización avanzada se caracteriza, por encima de todo, por la firme voluntad común de proteger al vulnerable en las situaciones más difíciles, aun a costa de elevados sacrificios colectivos. Pero eso debe demostrarse no solo en el ámbito sanitario, sino también en el jurídico. Lo que no parece de recibo es trasladar sacrificios particulares a otros particulares también necesitados de protección. Tiene que ser la colectividad, a través de los instrumentos necesarios para ello, la que asuma la carga principal en la medida de lo posible, para luego repartirla en función de la capacidad contributiva de cada uno. Y allí donde tal cosa no sea factible, esas cargas deben distribuirse entre las partes de forma equitativa, atribuyendo certidumbre a las relaciones jurídicas con la mayor celeridad. Porque la seguridad que debe ofrecer un Estado al ciudadano no se limita solo a la más urgente de la salud, sino también a su situación patrimonial, a veces casi tan imprescindible para la propia supervivencia como aquella.
    Se va a necesitar una intervención jurídica de urgencia prácticamente en casi todas las disciplinas tradicionales de nuestro Derecho, público y privado. Así, en materia laboral, fiscal, administrativa, concursal, arrendaticia, etc., sin olvidar el nuevo juego que pueden adquirir cuestiones eternas de teoría general, como puede ser la aplicación de la cláusula rebus, o la reactivación de instituciones que parecían olvidadas, como el testamento otorgado en caso de epidemia. Pero también vamos a tener que reflexionar sobre nuestra arquitectura institucional de carácter competencial, que a las primeras de cambio ha demostrado una eficacia manifiestamente mejorable. Súbitamente nos hemos dado cuenta de que la rapidez de reacción, la experiencia y la unidad de criterio constituyen valores añadidos bastante cruciales, especialmente en tiempos de crisis.
    A algunas estas cuestiones dedicamos este número de urgencia, forzado por la actualidad de los acontecimientos. Hubiéramos deseado fervientemente dedicarlo casi en exclusiva al envejecimiento de la sociedad, temática de nuestro próximo congreso notarial, ya inevitablemente aplazado al mes de octubre. Especialmente en esta fecha en la que la revista cumple quince años desde su fundación. Pero, sin duda alguna, pensamos que no hay mejor forma de celebrar este aniversario que permanecer fieles al espíritu de servicio a la sociedad que la inspiró desde su inicio y que estamos comprometidos a preservar.

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