
ENSXXI Nº 125
ENERO - FEBRERO 2026
Partidos ultras en avance

Presidente de EL NOTARIO DEL SIGLO XXI
LOS LIBROS
El autor analiza la razón de la actual oleada de partidos autoritarios en todo el planeta, pero ni la historiografía ni el bagaje doctrinal de esta corriente tienen vis atractiva suficiente para justificar este crecimiento. Solo la frustración y el alegato de fracaso del sistema vigente ha erosionado o derribado en su caso las democracias condenando a las sociedades a un degradante turno rotatorio.
Desde hace algún tiempo en los foros políticos y sociales se venía percibiendo una deriva creciente hacia el autoritarismo nacionalista que indefectiblemente iba a desembocar, como Anne Applebaum predijo, en polarización social y un correlativo ocaso de la democracia.
Ya es un hecho. Hoy en Europa ya solo quedan tres gobiernos socialistas, España, Dinamarca y Malta. El influjo trumpista ha afianzado este giro revolucionario hacia la derecha que tras el triunfo de Honduras el otoño pasado, alcanza a más de diez países de Iberoamérica, entre ellos Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Chile o Argentina, por ejemplo. Como presagiaba Applebaum, en el último quinquenio el avance de la ultraderecha ha superado todas las previsiones. También en España donde Vox ha pasado, de partido marginal, a ser tercera fuerza en las encuestas.
“Parte positiva de este fenómeno es haber descubierto que los males que sus enemigos asocian a esa tendencia política empiezan a no asustar a los electores”
La parte positiva de este fenómeno es haber descubierto que los males que sus enemigos asocian a esa tendencia política empiezan a no asustar a los electores que la prefieren a seguir en la permanente desilusión que les produce el politiqueo baladí cuando no la corrupción de los partidos, quedando sus aspiraciones siempre frustradas.
A ello hay que añadir la masa creciente de nuevos adeptos de esta alternativa procedentes, no ya de la izquierda, sino de la propia posición conservadora, disconformes con la presunta tibieza de la derecha frente a la inmigración, su lasitud frente a los movimientos LGTBI y el multilateralismo, o la añoranza personal de un patriotismo más enérgico.
Lo cierto es que, como venimos diciendo, la ultraderecha sigue expandiéndose como una pandemia por todos los continentes sin que nadie de los que la rechazan haya sabido encontrarle freno eficaz.
“Hay que añadir la masa creciente de nuevos adeptos de esta alternativa procedentes de la propia posición conservadora, disconformes con la presunta tibieza de la derecha frente a la inmigración, su lasitud frente a los movimientos LGTBI y el multilateralismo, o la añoranza personal de un patriotismo más enérgico”
Muy ilustrativa es la obra aparecida hace un mes (noviembre 2025, Ed. Península) de un prestigioso politólogo muy documentado, Franco Delle Donne, que titula Epidemia ultra, al que sigue un subtítulo tan estudiado como ilustrativo, Del fascismo europeo a Silicon Valley: anatomía de un fenómeno que está conquistando el mundo.
El libro es una reflexión historiográfica muy actualizada sobre el avance de esta tendencia política, utilizando para su discurso cáusticamente la metáfora de la epidemia, tacha peyorativa excusable por la connotación inescindible que tiene con sus deplorables cristalizaciones políticas: nazismo y fascismo.
Cronología del crecimiento
En ellos estaba el germen, que no murió nunca del todo, a pesar de su derrota en 1945 y que siempre sobrevivió. Primero subrepticiamente en formaciones neonazis y neofascistas latentes que se limitaban a prestar apoyo moral y material a antiguos soldados y sus familias. Entre 1955 y 1980, emergió como nueva tendencia, aun solapada, de racismo cultural etnopluralista y pacífico, ejemplo la Nouvelle Droite y Le français d’abord de Le Pen, preludio del American first de Trump. En 1980 asoma ya en forma de partidos nacionalistas con estrategias populistas contra el statu quo. Hacia el año 2000, ya madurado, germina en partidos normalizados con un discurso identitario que denuncia la inmigración, la desigualdad, la frustración que les produce el sistema vigente (primer Trump, Brexit…). Y, por último, hacia 2016, se presentan al fin como verdaderos partidos consolidados, la ultraderecha, dando por archivado el viejo pudor de confesar esta filiación, muy al contrario, exhibiendo el orgullo de votar a un partido otrora demonizado, lejos del mainstream…, con la consecuencia, tristemente anunciada, de una polarización social, en ocasiones una engañosa hiperpolarización identitaria, una cada vez más antagónica. Es en ese contexto en el que llega de nuevo la ultraderecha al poder. Trump, Bolsonaro, Milei, Meloni, se refuerzan Bukele en El Salvador, Modi en India, Orban en Hungría…, y crecen las expectativas en casi todo el planeta: Marian Le Pen en Francia, Afd en Alemania, Vox en España, Chega en Portugal…
“La gran masa de votantes de esta corriente se mueve por factores negativos: el fracaso del actual sistema aunque sea la democracia y la desilusión y frustración de los ciudadanos por aspiraciones insatisfechas, vacío que llena cualquier populismo polarizado con promesas de cambio”
Debería dejar esclarecida la etiología de esta tendencia el análisis histórico pormenorizado que hace Franco Delle Donne de su desarrollo y expansión. En Italia con Berlusconi y luego Salvini. En Reino Unido con Cameron. En Alemania, donde había sido derrotado, a través de una metapolítica revitalizadora del viejo orgullo nacionalista y una catarsis depuradora del corrosivo culto de la culpa por su pasado que les atormentaba. También en Hungría con Orban apoyado por el viejo magnate Soros. Bukele y su juvenil irrupción en El Salvador con su proyecto megalómano de la City-Bitcoin y su populismo punitivo. En India con el ascenso imparable de Narendra Modi, reelegido en 2024 por tercera vez consecutiva que, alimentando el creciente nacionalismo hindú, ha implantado una dictadura autoritaria bajo la hábil diplomacia de evocar el yoga y la cultura milenaria, y con la estrategia del soft power desviar la atención de su política represiva. Y citemos por último, en América del Norte, la segunda entrada de Trump en 2025 con su vocación planetaria y su llamada a la puerta del Club de México a través del ultra Verástegui, enfrascado por cierto en su pugna, no contra la izquierda como era de esperar, sino contra la derecha tradicional de la región, a la que en dos discursos oficiales en la CPAC (Conferencia Política de Acción Conservadora) motejó de derechita cobarde.
Pero la historiografía no nos descubre una clave o tótem capaz de explicar por sí solo este fenómeno a pesar de darse tantas coincidencias. Y sin embargo todos coinciden en que esta emergencia simultánea de tantos partidos de ultraderecha no es ni puede ser casual ni espontánea.
“Cada democracia es siempre un experimento frágil, que alberga como tesoro explosivo esa libertad que acoge a sus contrarios, incluso a los antidemócratas, una contradictio in terminis que, como dijo Applebaum, va debilitándose con la polarización, quedando condenada a sucumbir ante su propia libertad y condenando a las sociedades a un degradante turno rotatorio tal vez inevitable”
Bagaje doctrinal
Sociólogos, políticos, historiadores y publicistas vienen investigando el origen y sobre cuál es la vis atractiva de esa corriente ideológica que mueve tal fuerza expansiva. Han analizado las pequeñas células locales de ultras que, aprovechando la facilidad de conexión y comunicación de las redes sociales, ya incontrolables por el poder, intercomunican y expanden sus menajes por todo el planeta alimentando un latente y contagioso racismo cultural, una nostalgia revisionista y un supremacismo incipiente. También han analizado el bagaje doctrinal de congresos, conferencias y seminarios, en gran parte inspirados en estudios filosóficos que dan dado soporte científico a esos impulsos. Desde Spengler y su Decadencia de Occidente, que vendió más de 600.000 ejemplares en los años 20 del siglo pasado, Schmidt, Jünger, Benoit, etc., hasta los fundadores del anarcocapitalismo, de la manosfera y la teoría conspirativa del ginocentrismo, el neopatrismo, el antiglobalismo, todos defendidos por autores prestigiosos. Y se han creado escuelas de ciencia política ex professo para formar marcos conservadores y nacionalistas que pudieran crear hegemonía cultural.
| Citemos por su proximidad el Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas ISSEP, fundado en Lyon en 2018, que en 2020 inauguró una sucursal en Madrid del que es profesor Jaime Mayor Oreja. El MCC (Mathias Corvinus Collegium) fundado por Orban en Budapest. O la Fundación Disenso creada en 2020, presidida por Abascal, que ha adquirido un periódico digital, La Gaceta de la Iberosfera y ha creado el Foro Madrid, plataforma internacional para difundir la democracia frente al comunismo. |
Pero, como en el caso del análisis historiográfico, tampoco todo este bagaje doctrinario tiene la vis atractiva ni la fuerza suficiente para concitar oleada populista tan universal. Al revés, las tesis básicas del movimiento han recibido sólidas replicas que ponen en duda su consistencia. Y no son convincentes. Ni el espurio derecho a la diferencia que predican y que conduce al racismo, ni el llamado derecho a la homogeneidad de cada cultura que excluye la inmigración, ni la defensa de la desigualdad en razón a que la búsqueda de la igualdad sería la semilla de la decadencia y su tiranía un error, algo absurdo y hasta un crimen (Milei), ni la propuesta libertaria de que la persona está por encima de cualquier fin colectivo, principios que ellos mismos contradicen al defender al tiempo la jerarquía sobre la libertad, y al desaprobar el aborto o la discriminación positiva (cuota femenina, por ejemplo) en razón de la igualdad que antes han rechazado.
| Un sistema económico singular Tampoco en el ámbito económico sus propuestas, que algunos tildan de apocalípticas, reciben aplauso general. Por ejemplo en España, el catedrático de Economía Juan Torres López en su obra reciente (diciembre 2025, Deusto) cuyo título Cómo sobrevivir al trumpismo y a la economía de la motosierra, pronostica una catástrofe segura si la doctrina ultra de Trump o Milei triunfara. Sería un nuevo capitalismo desbocado, dice, regido por la explotación de los monopolios tecnológicos, las finanzas digitales y la consiguiente modificación de los procesos productivos con la digitalización integral y la IA. Su diagnóstico es tajante: esa economía es el mayor fraude intelectual de la historia y difunde como ciertas afirmaciones cuya falsedad fue demostrada hace más de cien años. No menciona como remedio el marxismo o el colectivismo. Apela en un giro idealista, al origen aristotélico del término economía (oikos casa nemein administrar), administración de la domus, solo doméstica, contraria a la crematística o arte de adquirir riquezas. Su propuesta es un compromiso universal urgente para limitar la actividad económica a satisfacer mejor solo las necesidades sociales con exclusión de las tendencias acumulativas. Doctrina cuasi-evangélica, no falta de fundamento, por el momento utópica, pero que es susceptible y tiene méritos para enriquecer la depuración de los principios básicos que ha acrisolado durante siglos nuestra civilización y por los que nos regimos. |
Fracaso del sistema vigente
Y si ni la historiografía ni el sistema doctrinal son capaces de dar una explicación convincente sobre la fuerza o atracción que arrastra toda esta oleada imparable de políticas ultra, habrá que concluir por exclusión que, sin menoscabo de las teorías, ideales o añoranzas nacionalistas o patrióticas a ultranza, la gran masa de votantes de esta corriente se mueve por factores negativos: el fracaso del actual sistema aunque sea la democracia y la desilusión y frustración de los ciudadanos por aspiraciones insatisfechas, vacío que llena cualquier populismo polarizado con promesas de cambio que colman las ilusiones de los nuevos votantes aunque a veces sean utópicas. La historia demuestra que siempre fue este fenómeno el que erosionó y derribó a las democracias. De él se sirvieron históricamente los primeros fascistas y los apóstoles intelectuales de la utopía comunista. Y del desengaño, del establishment podrido y la desesperación (farisaica) del candidato por la situación moral del país, se sirvió Trump en su campaña. Y triunfan a veces ante la irreflexión y el deslumbre ilusionante de ambiguas promesas.
“Conforme a las reglas democráticas lo razonable es asimilar lo positivo que este movimiento social pudiera aportar en el eterno camino de progreso de la humanidad en la depuración de los valores superiores que nuestra civilización sigue acrisolando. Cualquier desvió o enfermedad de la democracia solo se cura con más democracia”
Porque sabido es que cada democracia es siempre un experimento frágil, que alberga como tesoro explosivo esa libertad que acoge a sus contrarios, incluso a los antidemócratas, una contradictio in terminis que, como dijo Applebaum, va debilitándose con la polarización, quedando condenada a sucumbir ante su propia libertad, condenando a las sociedades a un degradante turno rotatorio tal vez inevitable.
En este momento de la historia, la oleada parece imparable y no renuncia a sus miras universales. Para eso ha tomado como referencia la Agenda 2030 de la ONU, firmada por 193 países, para anunciar su programa, excluyendo los valores que no acepta a los que opone su contrapropuesta. Específicamente VOX ha desarrollado su aplicación a este país a través de la Agenda España criticando la de Naciones Unidas porque encarna, dicen, una moral universal impuesta por burócratas no electos al servicio de las multinacionales.
La democracia único sistema con justificación racional
Franco Delle Donne se llega a plantear la postura que se puede adoptar para frenar esta oleada, que él, siguiendo la metáfora del título de su obra, define como posible tratamiento. Sus convicciones personales le inducen a una postura defensiva. Pero ya reconoce que el método del aislamiento o cordón sanitario solo funciona cuando el apoyo social a esta fuerza política es reducido, y que la estrategia de la confrontación directa y abierta tampoco vale, la experiencia dice que suele ser contraproducente.
La realidad es que esa indignación y las frustraciones nacidas de las ilusiones truncadas, ha sido el motor principal del avance de la ultraderecha, que sigue sumando adeptos ahora también en las clases más desfavorecidas y en la juventud. Tampoco se debe olvidar que estas oleadas de colera y protesta tienen al menos un efecto positivo muy estimulante: son resonantes llamadas de atención al resto de las fuerzas políticas para que rectifiquen. Hay que escucharlas. Y, conforme a las reglas democráticas, lo razonable es respetar la voluntad social, facilitar la convivencia democráticamente y asimilar lo positivo que este movimiento social pudiera aportar en el eterno camino de progreso de la humanidad en la depuración de los valores superiores que nuestra civilización sigue acrisolando. No olvidemos el adagio de Stasavage de que cualquier desvió o enfermedad de la democracia solo se cura intensificándola y depurándola.
La discapacidad en el Derecho mercantil
Álvarez-Sala analiza la fricción de la vigente presunción general de capacidad de la Convención de NY con el principio de seguridad, incluso registral, en el tráfico mercantil
Es incuestionable que la Comisión Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad aprobada por la Asamblea General de la ONU, en Nueva York el año 2006, ha supuesto un cambio de rumbo radical, una mutación mundial en la consideración de las personas que sufren limitaciones. Por primera vez se les reconoce la condición de persona humana, en principio en plenitud, con la misma capacidad jurídica y de obrar inherente a toda persona, y sin que el apoyo que puedan necesitar por razón de alguna discapacidad o limitación pueda consistir en decidir por ellas. Era de justicia. La Convención ha sido ratificada por 186 Estados miembros.
España lo hizo en 2008, asumiendo el reto de dar un giro radical a su secular legislación sobre la materia. Porque no se trata de cambios puntuales. La Convención pone en quiebra la jerarquía de derechos cuya conquista se creía consolidada, en concreto la primacía del principio de seguridad jurídica, incluso frente a los fuertes efectos que la ley atribuye a la fe pública registral, que ahora puede quedar doblegada ante la presunción de capacidad y flexibilidad en el apoyo de los que sufren alguna discapacidad.
“La publicidad registral de la discapacidad ha pasado de ser un deber para con los terceros, a ser un derecho del que la padece”
El cambio, que en España favorece a más de cuatro millones de personas, es sideral. No basta un simple añadido o rectificación. Al afectar a principios básicos del sistema, obliga a revisar casi toda la legislación. Ya se ha dictado una larga lista de disposiciones, incluso se ha reformado el artículo 49 de la Constitución, pero la readaptación es una labor continua pues el giro ha sacudido el cimiento de muchas corporaciones e instituciones.
El notario Juan Álvarez-Sala Walther, que en su día solventó con lucidez el embate que el principio de seguridad, preeminente a raíz del atentado de las Torres Gemelas en 2001, suponía contra el principio de confidencialidad connatural al Notariado, ha afrontado ahora, en otra obra lúcida, las consecuencias de la erosión que el principio de seguridad puede sufrir al perder su primacía absoluta frente a las presunciones de la nueva Ley.
El choque se agrava en el ámbito mercantil, cuyo eje es precisamente la regulación y seguridad de los mercados, y se agudiza aún más cuando existe el blindaje registral, es decir, el sistema precisamente diseñado como baluarte de la seguridad jurídica, que debe servir ahora, desde la perspectiva inclusiva de las nuevas leyes, como instrumento destinado a garantizar, además de la seguridad del tráfico jurídico, la eficiencia del apoyo a la persona con discapacidad, sin lesión de su intimidad. La publicidad registral de la discapacidad ha pasado de ser un deber para con los terceros, a ser un derecho del que la padece.
“Las ausencias, ambigüedades e insuficiencias que advierte en las nuevas normas reglamentarias son sugerentes llamadas de atención que no deberían nunca ser obviadas por al legislador y la jurisprudencia interpretativa”
Álvarez-Sala, con la agudeza intelectual demostrada en sus numerosas publicaciones jurídicas, investiga con tino, lejos de tópicos o eclecticismos comprometidos, las múltiples cuestiones, preteridas u obviadas por ahora por otros mercantilistas, que se derivan de este inédito choque de principios jurídicos. Y lo hace en una obra bien razonada, El apoyo a las personas con discapacidad en el ámbito empresarial, societario y registral (Aranzadi, 2025).
Es un tratado de referencia sobre la materia. El análisis a que el autor somete la legislación y las reformas adaptativas de los nuevos principios es riguroso y exhaustivo. Las críticas y observaciones que hace a las ausencias, ambigüedades e insuficiencias que advierte en las nuevas normas reglamentarias son sugerentes llamadas de atención que no deberían nunca ser obviadas por al legislador y la jurisprudencia interpretativa. La regularidad metódica de su análisis, la meticulosidad de su tratamiento y la lucidez de sus sugerencias convierten esta obra en referencia obligada para todos los agentes que deban aplicar los nuevos principios de mutación jurídica tan importante y radical.
Manchego olvidado
Un manzanereño crea en Cuba en el siglo pasado un círculo cultural

No podemos dejar de hacer referencia a una obra recién aparecida debida al notario de Madrid Ignacio García Noblejas Santaolalla que, aunque madrileño de cuna, tiene raigambre manchega, en concreto en Manzanares, Ciudad Real. No hace mucho publicó una antología de poetas manchegos, La Mancha, tierras de mar sin mar y colabora asiduamente en revistas locales tocando cualquier tema de interés para esta tierra singular. Ahora ha publicado una biografía de otro manchego ilustre, Antonio Quevedo Sánchez, un manzanareño en Cuba, que, en fértil colaboración con su esposa María Muñoz Portal, ejercieron en la isla caribeña hace 100 años una labor intelectual, literaria y musical de primer orden, hasta el punto de que su casa fue el epicentro cultural de la época en el Caribe. En ella acogieron a Juan Ramón Jiménez, Regino Sainz de la Maza y a García-Lorca que, se dice, allí concluyó Poeta en Nueva York. Allí crearon la Sociedad Coral de La Habana, la revista Musicalia y acumularon méritos culturales merecedores de la justa memoria que en esta obra reivindica este notario manchego de adopción.
Otro Linage ilustre
El notario José Antonio Linage Conde evoca la obra cultural de Antonio Linage Revilla, su padre
Brillante y merecida semblanza de su padre es la que, en un monumental volumen editado por la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce el año pasado, ha realizado el que fue notario ilustrado de Madrid, además de Académico de múltiples instituciones culturales, cronista oficial de Sepúlveda y su comunidad de Villa y Tierra, José Antonio Linage Conde, varias veces referenciado en esta Revista por sus múltiples y valiosas publicaciones historiográficas y jurídicas. Su padre Antonio Linage Revilla, destacada personalidad de Segovia, militante de Izquierda Republicana, vicepresidente de la Diputación de Segovia, miembro destacado de aquella ilustre generación de intelectuales que brilló durante la II República, dejó reflejada en sus colaboraciones en periódicos y publicaciones de la época, que su hijo J. Antonio recupera, las polémicas y los interesantes avatares políticos de aquel período tan instructivo de nuestra historia.
Su hijo ha asumido el compromiso que le honra de tributar un homenaje evocador de su figura y su legado, rescatando del olvido escritos, artículos, charlas, crónicas, obras literarias, etc., en una obra monumental, comentada y prologada por el propio J. Antonio al que añade un jugoso apéndice de obras propias que completan este ejemplar monumento a la memoria de esta saga sepulvedana.





