
ENSXXI Nº 127
MAYO - JUNIO 2026
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Termina la guerra sin que empiece la paz

Periodista
LA PERSPECTIVA
Esta vez ha sido el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien, por necesidades del guion como sucedía con el desnudo de las actrices españolas, declara que la guerra ha terminado. En realidad, sucede que, al cumplirse dos meses de un conflicto, concluye el plazo de libertad de acción bélica del que dispone la Casa Blanca, de modo que, para continuar combatiendo, necesita la luz verde del Congreso. Por eso, declarar el fin de la guerra le sirve para poner de nuevo el contador a cero y abrir un nuevo plazo de dos meses durante los cuales el presidente puede continuar con sus batallas. Obsérvese cómo el 24 de febrero de 2022 otras limitaciones, también de carácter parlamentario, obligaron al propio presidente de Rusia, Vladimir Putin, a denominar Operación Militar Especial a la invasión de Ucrania que iniciaba, porque para llamarla Guerra, como le correspondía, hubiera sido preceptivo obtener el acuerdo de la Duma.
En todo caso, la proclamación de Trump de que la guerra ha terminado en absoluto significa que haya empezado la paz. Recordemos, por ejemplo, que el último parte del Cuartel General del Generalísimo ubicado en Burgos, que llevaba fecha 1 de abril de 1939, concluía diciendo “La guerra ha terminado” pero, sin embargo, para que empezara la paz y la reconciliación hubimos de esperar todavía treinta y nueve años de victoria que se contaban como triunfales, hasta que se proclamó la Constitución de 1978. De modo que, si algo ha quedado claro en estos cuatro años y medio transcurridos desde el inicio de la invasión rusa, es el carácter de acelerador de las innovaciones que caracteriza a la guerra, como probó en su día la aparición de Internet o la de los drones que no vienen de Silicon Valley sino de la primera línea de fuego en Ucrania porque es el combate, como el hambre, el que agudiza el ingenio y acelera las nuevas tecnologías.
“El objetivo irrenunciable de la corrupción cero, que es la primera promesa de los líderes, está fuera de su alcance”
El ruido de los tambores de estas guerras de Ucrania, de Gaza, de Líbano y de Irán, su irrupción avasalladora hasta las primeras páginas de los diarios y la apertura de los informativos de la radio y la televisión, nos está llegando amortiguado al coincidir con la vista oral de los juicios de la Kitchen del Partido Popular y de los Ábalos, Koldos, Aldamas y Cerdanes del Partido Socialista, en cuyas salas se han ido sucediendo los amaneceres y las nocturnidades en torno a las corrupciones que afectan a los partidos centrales del sistema político de nuestro país y se ha confirmado así la extrema dificultad de erradicar semejantes abusos que enrabietan al público de a pie. Por eso, es imprescindible recordar que el objetivo irrenunciable de la corrupción cero está fuera de nuestro alcance.
En el estado de naturaleza caída en el que nos encontramos, después de que se nos expulsara del paraíso terrenal cuando probamos del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal, sucedió que, incluso entre los doce apóstoles, hubo un Judas que se llevaba dinero de la bolsa y que entregó al Maestro a cambio de treinta monedas. Este Judas Iscariote, como puede leerse en Juan 12: 8, anduvo diciendo que por qué no se había vendido en trescientos denarios el perfume de nardo legítimo con el que María, la hermana de Lázaro y de Marta, había ungido en Betania los pies de Jesús enjugándolos con sus cabellos, para darles el importe a los pobres. Pero sus murmuraciones surgían “no porque le importasen los pobres” -según señala el evangelista-, “sino porque era ladrón, y como guardaba la bolsa, hurtaba lo que en ella se echaba”.
Pero, comprobando la naturaleza inmutable del ser humano, conviene que avancemos hasta 1368 para encontrarnos con Juan Ruiz, arcipreste de Hita, quien en la estrofa 71 del Libro de Buen Amor recuerda que
Como dice Aristóteles, y es cosa verdadera,
el mundo por dos cosas trabaja: la primera,
por tener mantenencia, y la otra cosa era
por haber juntamiento con hembra placentera.
“El anteproyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública cambia el régimen de transmisión de participaciones sociales y sustituye la escritura pública notarial por un contrato privado que se presenta al Registro Mercantil”
Y procedamos a observar con Ábalos y compañía, lo bien que hubieran podido lucir todos ellos en la cofradía de los discípulos más aventajados del arcipreste, coincidiendo con Jesús de Nazareth en aceptar que, a los corruptos, igual que a los pobres, siempre los tendrían con ellos. Así, por la senda del corruptio optimi pessima llegaríamos también al Sacro Colegio Cardenalicio y escucharíamos la denuncia inicial del Papa Francisco que calificó a la Curia romana de la lepra de la Iglesia. Antes, habría que atender a la reforma protestante iniciada por Martín Lutero el 31 de octubre de 1517 para denunciar el pecado de simonía, en que se incurría con la venta de indulgencias, generadora de fondos como ahora pudieran ser las comisiones en las contratas para la construcción de infraestructuras.
Los del Islam tampoco se fueron de vacío y aunque lo de Confucio va por otro camino, tampoco se sabe de vacuna alguna que se haya revelado eficaz para detener la corrupción confuciana, un virus contra el que se lucha en Beiging y que ha sido capaz de penetrar en la aparentemente inverosímil combinación de marxismo, confucianismo y economía de mercado tutelada por el Partido Comunista Chino, como ha quedado probado para escarmiento en los casos de la viuda de Mao y de la banda de los cuatro. La corrupción nunca ha podido ser erradicada del todo. La corrupción cero no existe, pero hay grados de aproximación o de distancia a ese meridiano cero. Además, hay otra característica diferencial de los sistemas políticos que viene determinada por la reacción que la corrupción suscita en su seno, ya sea de combate y aversión o de convalidación y connivencia.
Sucede como con el péndulo, porque ninguno de los péndulos realmente existentes cumple la Ley del Péndulo, que está formulada para el péndulo simple, es decir para un péndulo imposible porque ningún péndulo carece de un coeficiente de rozamiento en el punto de suspensión. Cuestión distinta es que haya coeficientes que permiten una oscilación de larga duración mientras que otros apenas registren dos o tres oscilaciones antes de detenerse. Del mismo modo que la lucha contra la corrupción en algunos sistemas políticos configura un ambiente habitable mientras que en otros sistemas su aceptación genera un desaliento irrespirable.
“Eliminar a los notarios, como figura de control y detección de operaciones sospechosas, puede dificultar las investigaciones de las fuerzas de seguridad del Estado”
Sepamos también que, como apuntó aquel Juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, “la causa de la libertad avanza a veces a lomos de hijos de puta”. Por eso, merece prestar atención al anteproyecto de Ley Orgánica de Integridad Pública (LOIP), aprobado el pasado 17 de febrero de 2026 por el Consejo de Ministros, que prevé, por ejemplo, cambiar el régimen de transmisión de participaciones sociales previsto en la actual normativa mercantil y sustituir la escritura pública, con control notarial, por un contrato privado que transmita las participaciones sociales y solo, después, se presente al Registro Mercantil. Según sugiere alguno de sus atentos lectores, como David Loji en el diario ABC, ese cambio, al eliminar a los notarios como figura de control y detección de operaciones sospechosas, puede dificultar el trabajo de las fuerzas de seguridad del Estado. En todo caso, dado que la LOIP incluye 84 medidas que modifican dieciocho leyes, 6 de ellas Orgánicas y que su texto suma 134 páginas de las cuales las 22 primeras están dedicadas al preámbulo, considero que el primer control debería consistir en someterlo a una auditoría lingüística para asegurar que el texto se atiene a los fundamentos del lenguaje claro, porque garantizo que de la lectura de su actual versión nadie puede salir ileso, ni quedar a salvo del riesgo de mayor corrupción.






