
ENSXXI Nº 124
NOVIEMBRE - DICIEMBRE 2025

Periodista

LA PERSPECTIVA
El último parte de guerra fechado el 1 de abril de 1939 en el Cuartel General del Generalísimo en Burgos, que todos teníamos memorizado, rezaba en estos términos: “Cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado sus últimos objetivos militares las tropas nacionales. La guerra ha terminado”. Nunca vimos por aquí al ejército rojo que para nosotros era el ejército de Trotski. Aquí combatieron el ejército popular de la República, de un lado, y el ejército alzado de Franco, del otro. Obsérvese también la manera en que ensalzando al enemigo se incrementan los méritos propios. Porque al enemigo se le atribuye la condición de ejército que termina “cautivo y desarmado” por lo que se denominan como “tropas”. Pero volvamos al último parte de guerra y examinemos que concluye con una afirmación contundente: “La guerra ha terminado”. Bien, la guerra había terminado, pero en absoluto había empezado la Paz. Sólo había empezado la Victoria que se contaba por Años Triunfales. Porque para que empezara la Paz habría que esperar a la Constitución de 1978, en cuyo texto culminaría la concordia y la reconciliación.

Presidente de EL NOTARIO DEL SIGLO XXI

LOS LIBROS
La historia demuestra la difícil coexistencia en esta zona de dos pueblos, árabes y judíos, que desde la antigüedad quedaron, según Gibbon, en estado de hostilidad irreconciliable





