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ESTEBAN CUYAS HENCHE
Notario de Terrasa (Barcelona)

BALANCE DE UN CUATRIENIO

Dentro de poco más o menos de un mes se cumplirán veinticinco años, desde que tomé posesión  de mi primera notaría en el Colegio Notarial de La Coruña, en que aparte de los ya famosos libros amarillos, rojos y azules con las conclusiones y  ponencias de diversos congresos notariales de los años cincuenta, se nos hizo entrega de una carpeta que contenía, además del número de partes testamentarios un cuadernillo, conocido según nos dijeron, como "el libro azul", con el cual se nos aseguró no íbamos a tener ningún problema a la hora de minutar lo poco o mucho que autorizásemos. 
Su lectura me arrojó más sombras que luces, por lo que, como todos los recién ingresados, acudíamos con nuestras dudas a otros compañeros, de mayor antigüedad y lógicamente con más conocimiento y sabiduría, ya fueran los propios preparadores o compañeros de localidades vecinas, que nos venían a resumir en cierto modo los entonces imperantes principios relativos a la dualidad Notario-Arancel: 
a) Si el Arancel es complejo, es  porque nuestra función también lo es. 
b) La competencia entre Notarios se determina por una mayor dedicación o preparación, nunca por rebajas o abaratamientos de nuestros honorarios. 
c) El Arancel fijo garantiza la imparcialidad del Notario. 
d) El hecho de que algunas actuaciones notariales sean satisfechas  de  forma  insuficiente  se compensa por el exceso de retribución de otras.  
e) El Arancel a la larga te compensará cuando accedas a destinos con documentación mejor retribuida. 

"Se puede considerar incontestable el que, salvo contadas excepciones como las actas de notoriedad de declaraciones de herederos ab-intestato, la función notarial y por  ende  el  tratamiento arancelario ha ido de más a menos"

Ha llovido bastante desde entonces y  no  es el momento de examinar todas las  incidencias  afectantes a la retribución  acaecidas  desde  entonces, pero sí se puede considerar un  hecho  incontestable el que, salvo contadas excepciones como las actas de notoriedad de declaraciones de herederos ab-intestato, la función notarial y por  ende  el  tratamiento arancelario ha ido de más a menos. Desde  la  exclusión de determinadas funciones hasta entonces  notariales (contratación administrativa, protesto de letras de cambio), o  sucesivas  rebajas  arancelarias (prestamos hipotecarios), o introducción de  elementos de competencia desconocidos  (rebajas  del  diez por ciento) e incluso el Arancel libre a  partir  de determinadas cuantías, por no citar la famosa Ley de Tasas. 
Pero hoy, de aquellos principios,  correctos o no, parece ser que, a la vista de los  economicistas, los que deben imperar son los siguientes: 
a) El Arancel fijo es injusto al no ser  negociable. 
b) El Arancel debe ser más simple, por cuanto sólo constituimos un "coste de intermediación". 
c) La competencia es buena siempre y en  todos los campos. 
d) Las subvenciones arancelarias cruzadas no son sostenibles. 
A mí, quizás es que soy antiguo, me gustaban más los primeros, pero. ¿Qué opinan los  Notarios  y más importante, nuestra cúpula? 
De los primeros, no me  cabe  duda,  que  la gran mayoría apuesta decididamente  por  el  Arancel fijo y digno que permita la subsistencia e imparcialidad de los Notarios, lejos de  cualquier  tipo  de mercadeo, por responder a nuestra  esencia.  En  tal sentido me remito a las  conclusiones  y  opiniones vertidas en diversos Congresos Notariales, foros  de Internet y más recientemente, en las Jornadas  celebradas en Zaragoza. 
¿Pero y nuestros dirigentes? Lógicamente  si nos representan y han sido  elegidos  por  nosotros, por ende deberían pensar igual y  actuar  en  consecuencia. Pero los hechos parece que no lo corrobora. 
Durante la tramitación parlamentaria  de  la Ley del Mercado Hipotecario, no fue a instancias  de nuestra cúpula sino de varios compañeros, bien relacionados pero sin cargo institucional, como se  convenció a los Grupos Parlamentario Popular y  del  de Convergencia i Unió en el Senado para  que  apoyaran la enmienda de considerar los honorarios a  percibir en novaciones, subrogaciones y demás como "de  cuantía", si bien con una importante  rebaja  (al  igual que los honorarios registrales), y no como actos sometidos al número uno. 
Lo difícil, en principio, introducir la  enmienda, ya estaba conseguido,  pero  lamentablemente faltó el apoyo del grupo socialista en  el  Congreso para consolidar tal medida y el resultado es conocido de todos. Ingenuo de mí, pensaba que nuestros dos máximos dirigentes corporativos tenían  inmejorables relaciones institucionales con el partido en el  poder, dada su militancia, pero igual se debía  reservar su influencia para temas de más calado, como debió ser el proponer incluir en el programa electoral socialista la reducción  de  honorarios  registrales mercantiles. 

"¿Pero y nuestros dirigentes? Lógicamente  si nos representan y han sido  elegidos  por  nosotros, por ende deberían pensar igual y  actuar  en  consecuencia. Pero los hechos parece que no lo corrobora"

Únicamente me  consta,  como  actuación  del Presidente del Consejo que cuando dicho proyecto  de Ley estaba en su fase de tramitación inicial,  el  3 de noviembre de 2006, en el Diario El Mundo, preguntado por la rebaja de honorarios  contestó,  y  cito literalmente ". Respecto a la  rebaja  de  aranceles nuestra postura es muy clara: somos funcionarios públicos y cobramos lo que nos dice el  Gobierno,  NOS GUSTE O NO. El arancel notarial en materia de subrogaciones, novaciones y cancelaciones, que  es  a  lo que se refieren las noticias de prensa, es  una  pequeña parte de los gastos que se originan como  consecuencia de estas operaciones, que SI SE  ABARATAN, MEJOR QUE MEJOR PARA EL CIUDADANO. Pero esto  no  es todo el gasto que se origina y, en la  línea  en  la que va la reforma del Gobierno, creo  que  la  solución, a parte de abaratar los costes, está en flexibilizar los productos hipotecarios para que se  adecuen a las necesidades no sólo de la  sociedad  sino de cada uno en particular. La verdadera  reforma  con detenimiento es ésta, NO LA DE ABARATAMIENTO  DE  LOS COSTES, QUE AYUDARÁ, pero no es  todo.."  Obviamente las mayúsculas son mías. 
Buena y contundente defensa.  
En otro orden, el 31 de  marzo  de  2007  el diario Cinco Días publicaba la noticia "Los notarios reclaman a Solbes la subida de sus aranceles" basándose en que la mitad de los actos jurídicos  que  un notario realiza son deficitarios.  
Ha pasado año y medio  desde  entonces,  sin que tal petición o reclamación haya tenido ni  buena ni mala acogida. Todo lo contrario. 
Es posible que tengan nuestras  mismas  convicciones, pero han demostrado una pasividad inadmisible, no sabiendo transmitir a "Papá Estado",  como les gusta decir, nuestras inquietudes,  encontrándonos en estos momentos en una situación  de  incertidumbre total, agravada por las perniciosas  influencias foráneas como las del polémico  estudio  de  la Universidad de Bremen, o el  mal  ejemplo  holandés, cuyo análisis dejo a quien tenga un conocimiento más completo, sino también, a la ya  conocida  y  temida medida 22 anunciada por el Gobierno para  entrar  en vigor en enero de 2009.  
José Marqueño no se presenta  a  la  reelección, pero en el programa de la candidatura presumiblemente continuista de su línea, integrada en parte por alguno de los miembros de su junta directiva, no se toma en consideración el tema de  la  retribución notarial.  
Sí lo hace, en cambio, el Vicepresidente del Consejo General y candidato al Decanato de Andalucía que sí propone plantear  al  Gobierno  una  política global sobre retribuciones  notariales,  manteniendo el sistema de aranceles, que permitan la  prestación de un servicio eficiente, con eliminación de  reducciones parciales y con una  normativa  clara.  Y  lo mismo otro influyente miembro del  Consejo  General, el actual decano de Bilbao, ahora candidato al mismo cargo del Colegio del País Vasco, defiende la  necesidad de que se elabore un nuevo e  integro  arancel notarial, que permita la adecuada atención del  servicio público y el mantenimiento de las oficinas notariales.  
Después de lo poco o nada al respecto  hecho en los últimos años, quiero equivocarme, pero me  da la sensación que son sólo palabras. Por si acaso  me decantaré por aquellos que defiendan con orgullo una digna retribución a la que tenemos legítimo derecho, y sin ningún tipo de actitudes vergonzantes,  porque no hay nada de que avergonzarse.

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